(Relato que el propio Einstein escribió acerca de su desarrollo intelectual en 1947-1948 el profesor Arthur Schilpp, por entonces de la Nortwestern University invitó a una serie de eruditos a escribir una colección de ensayos sobre el tema Albert Einstein Filósofo-Científico para este proyecto también convenció a Einstein a que escribiera su propia autobiografía intelectual. De Albert Einstein <<AUTOBIOGRAFPHICAL NOTES>> publicado en origen por Paul Schilpp Ed. The Library of Living Philosophers Inc. Open Court Publishing La Salle, Illinois, 1970)
Aquí estoy, dispuesto a escribir a la edad
de sesenta y siete años, algo así como mi propia necrología
...........Siendo un joven bastante precoz me percaté vivamente de la
futilidad de las esperanzas y anhelos que persiguen sin tregua a la mayoría
de los hombres a través de la vida. Pronto descubrí además,
la crueldad de esa persecución, que en aquellos años estaba encubierta
mucho más cuidadosamente que hoy por la hipocresía y las palabras
deslumbrantes. La mera existencia del estómago condenaba a cada cual
a participar en esa persecución. Además, tal participación
hacía posible satisfacer el estómago, más no al hombre
en tanto que ser pensante y se entiende. Como primera salida estaba la religión,
implantada en todos los niños por medio de la máquina tradicional
de la educación. Así fue como llegué pese al hecho de que
era hijo de unos padres Judíos completamente irreligiosos a una honda
religiosidad, que, sin embargo, alcanzo un abrupto fin a la edad de doce años.
A través de la lectura de libros de divulgación científica
alcancé pronto la convicción de que mucho de lo que decían
los relatos de la Biblia no podía ser cierto. La consecuencia fue una
mentalidad librepensadora rayana en lo fanático, unida a la impresión
de que el Estado miente intencionadamente a la juventud, fue una impresión
demoledora. De esta vivencia nació un sentimiento de recelo contra cualquier
clase de autoridad, una actitud escéptica frente a las convicciones que
prevalecían en cualquier medio social específico, una actitud
que ya jamás volvería a abandonarme, aunque más tarde,
debido a una mejor penetración en las conexiones causales, perdió
algo de su primitiva virulencia.
Se muy bien que el paraíso perdido de la juventud perdido de esta forma,
fue un primer intento de liberarme de las cadenas de lo <meramente personal>
de una existencia dominada por deseos, esperanzas y sentimientos primitivos.
Ahí fuera estaba ese inmenso mundo que existe independientemente de los
hombres y que se alza ante nosotros como un eterno y gran enigma, al menos parcialmente
accesible a la inspección y al pensamiento humanos, la contemplación
de este mundo actuaba como una liberación, y pronto observé que
más de un hombre a quien yo había llegado a estimar y admirar
había encontrado la libertad y seguridad y seguridad internas a través
de una devota dedicación a él. La aprehensión mental de
este mundo extrapersonal dentro del marco de las posibilidades existentes flotaba,
medio consciente, medio inconscientemente, como la más alta meta ante
los ojos de mi mente, Hombres –del presente y del pasado- con motivaciones
similares, junto con las ideas y concepciones por ellos logradas, eran amigos
que no podían perderse. El camino a este paraíso no era tan cómodo
ni tan seductivo como el camino al paraíso religioso, pero ha demostrado
ser digno de confianza y nunca me he arrepentido de haberlo escogido, {.........}.
¿Qué es, en realidad, <pensar>? Cuando, como consecuencia
de la recepción de impresiones sensoriales, surgen imágenes de
la memoria, esto aún no es <pensar> Cuando tales imágenes
forman series, cada uno de cuyos miembros provoca la aparición de otro,
tampoco esto es <pensar> Más cuando una de aquellas imágenes
se repite una y otra vez en muchas de esas series, entonces dicha imagen se
convierte, en virtud de su recurrencia, en un elemento ordenador al conectar
entre sí seres que de suyo no guardan relación alguna. Un elemento
tal se convierte en herramienta, en concepto. Pienso que la transición
de la libre asociación o <soñar> al <pensar> viene
caracterizada por el papel más o menos dominante que en ello desempeñe
el <concepto>. En realidad no es necesario que un concepto vaya ligado
a un signo sensorialmente perceptible y reproducible (palabra), pero si de hecho
o está, entonces el pensamiento se torna comunicable.
¿Con qué derecho?_ preguntará el lector _ opera este hombre
tan despreocupada y primitivamente con ideas pertenecientes a una esfera tan
problemática, sin hacer el mínimo esfuerzo por demostrar nada.
He aquí mi defensa: todo nuestro pensar es de esta naturaleza, un juego
libre con conceptos; la justificación de este juego radica en la medida
en que, con ayuda de aquél somos capaces de abarcar la experiencia de
los sentidos. El concepto de <<verdad>> no se puede aplicar todavía
a una estructura tal; para mí pensamiento este concepto no puede entrar
en consideración en tanto no se tenga a mano previamente un profundo
acuerdo (convención) relativo a los elementos y reglas del juego.
Para mí no hay duda alguna de que el pensar se desarrolla en su mayor
parte sin el uso de signos (palabras) y por encima de ello y en un grado considerable,
de una forma inconsciente. Pues cómo puede ocurrir, si no, que a veces
<<nos extrañemos>> espontáneamente ante un suceso
determinado entra en conflicto con un mundo conceptual suficientemente fijado
en nosotros. Cuando este conflicto es vivido dura e intensivamente repercute
de un modo decisivo sobre nuestro mundo de pensamientos. El desarrollo de este
mundo de pensamientos es en cierto modo una huida continua del <<extrañarse>>.
Una extrañeza de esta índole fue la que experimenté de
niño, a los cuatro o cinco años, cuando mi padre me mostró
una brújula. El hecho de que esa aguja se comportara de una manera tan
determinada no cuadraba en absoluto con el tipo de acontecimientos que podían
tener cabida en el mundo de conceptos inconscientes (efectos relacionados con
el <<contacto>> directo) Todavía recuerdo –o creo recordar-
que esta experiencia produjo en mí una impresión profundo y duradera.
Detrás de las cosas tenía que haber algo que estuviese profundamente
oculto. Lo que el hombre ve desde pequeño ante sus ojos no provoca en
él una reacción de este tipo , no se extraña de la caída
de los cuerpos, ni del viento y la lluvia, ni de la luna, ni de que esta no
se caiga, ni de la diversidad de viviente y lo no viviente.
A la edad de doce años experimente una segunda extrañeza de naturaleza
totalmente diferente, y fue con un librito de geometría euclídea
del plano que cayó en mis manos al comienzo de un año escolar.
Allí había teoremas, como por ejemplo, el de la intersección
de las tres alturas de un triángulo en un punto, que aunque en modo alguno
evidentes podían demostrarse con tal seguridad- que cualquier duda parecía
fuera de lugar. Esta claridad causaron en mi una impresión indescriptible
el que los axiomas hubiese que aceptarlos sin demostración no me inquietaba.
En realidad me bastaba por completo con poder basar las demostraciones sobre
proposiciones cuya validez no me parecía dudosa {............}
Ahora que me he dejado llevar lo suficiente como para interrumpir mi apenas
iniciada necrología no dudaré en exponer aquí en pocas
frases mi credo epistemológico, aun cuando sobre este punto ya hemos
hablado de pasada en lo que antecede . En realidad este credo no se gestó
hasta mucho más tarde y de manera muy lenta y no se corresponde con el
punto de vista que yo mantenía en mis años más jóvenes.
A un lado veo la totalidad de las experiencias sensoriales, a otro, la totalidad
de los conceptos y enunciados que están establecidos en los libros. Las
relaciones entre conceptos , entre enunciados y entre conceptos y enunciados
son de naturaleza lógica, y la misión del pensamiento lógico
está estrictamente limitada a conseguir la conexión entre conceptos
y enunciados de acuerdo con reglas firmemente establecidas que son de competencia
de la lógica. Los conceptos y enunciados cobran <<significado>>,
o <<contenido>> sólo a través de su conexión
con las experiencias sensoriales. La conexión de éstas con aquéllas
no es, en sí misma, de naturaleza lógica, sino puramente intuitiva.
El grado de certeza con que se puede emprender esta conexión, o combinación
intuitiva, y nada más que ello, diferencia la mera fantasía de
la <<verdad>> científica. El sistema de conceptos es una
creación del hombre junto con las reglas de sintaxis, que constituyen
la estructura de los sistemas conceptuales. Aunque desde el punto de vista lógico
los sistemas conceptuales son enteramente arbitrarios, están sometidos
a la exigencia de permitir la coordinación más cierta (intuitiva)
y completa posible con la totalidad de las experiencias sensoriales, en segundo
lugar, dichos sistemas se proponen llegar a la mayor parquedad posible de elementos
lógicamente independientes (conceptos fundamentales y axiomas) es decir,
conceptos no definidos y enunciados no derivados [postulados].
Un enunciado es correcto si, dentro de un sistema lógico, está
deducido de acuerdo con las reglas lógicas aceptadas. Un sistema tiene
contenido de verdad según sea la certeza y completitud de su posibilidad
de coordinación con respecto a la totalidad de la experiencia. Un enunciado
correcto adquiere su <<verdad>> del contenido de verdad del sistema
a que pertenece [....].
Vayamos ahora al campo de la física tal como se presentaba en aquel tiempo
{1896} A pesar de toda su fecundidad en los detalles, en materia de principios
prevalecía la rigidez dogmática: en un principio (si es que hubo
tal cosa) Dios creó las leyes del movimiento newtonianas junto con las
necesarias masas y fuerzas. Esto es todo; lo demás se sigue del desarrollo
de métodos matemáticos apropiados por medio de la deducción.
Lo que el siglo XIX consiguió a partir de esta base, en especial a través
de la aplicación de las ecuaciones diferenciales en derivadas parciales,
estaba llamado a despertar la admiración de cualquier persona receptiva.
[....]
No debe sorprendernos , pues , que –digámoslo así- todos
los físicos del siglo pasado viesen en la mecánica clásica
un fundamento firme y definitivo de toda la física e incluso de toda
la ciencia natural , como tampoco debe extrañarnos que aquéllos
no cejaran en su empeño de basar toda la teoría de Maxwell y H.
Herís, que retrospectivamente aparecen como aquellos que demolieron la
fe en la mecánica como base última de todo el pensamiento científico
, se adhirieron por completo en su pensamiento consciente a la idea de la mecánica
como base firme de la física. Fue Ernst Mach quién con su “Historia
de la Mecánica” quebrantó esta fe dogmática; el libro
ejerció una profunda influencia sobre mí en este sentido durante
mí época de estudiante. La grandeza de Mach la veo yo en su escepticismo
e independencia incorruptibles; también durante mis años jóvenes
influyó mucho sobre mí la postura epistemológica de Mach,
postura que hoy día se me antoja esencialmente insostenible. Pues Mach
no valoró en su justa medida la naturaleza esencialmente constructiva
y especulativa del pensamiento , y de modo más especial del pensamiento
científico; como consecuencia de ello condenó la teoría
precisamente en aquellos puntos donde se pone de manifiesto abiertamente su
carácter constructivo-especulativo, como, por ejemplo, en la teoría
atómica cinética, {...........}
Y ahora vayamos a la crítica de la mecánica como base de la física.
Desde el primer punto de vista (confirmación por medio de experimentos)
la incorporación de la óptica ondulatoria a la imagen mecánica
del universo estaba llamada a despertar serios recelos. Si la luz debía
interpretarse como un movimiento ondulatorio en un cuerpo elástico (éter),
este cuerpo tenía que ser un medio que penetrase absolutamente todo:
debido a la transversalidad de las ondas luminosas, similar en esencia a un
cuerpo sólido, pero incompresible, de modo que no existían ondas
longitudinales. Este éter tenía que llevar una existencia fantasmal
al lado del resto de la materia, pues no parecía ofrecer resistencia
alguna al movimiento de los cuerpos <<ponderables>> Con el fin de
explicar los índices de refracción de los cuerpos transparentes,
así como los procesos de emisión y absorción de la radiación,
había que suponer la existencia de complejas acciones recíprocas
entre los dos tipos de materia, empresa que no se intentó seriamente
ni, por supuesto, se vio coronada por el éxito.
Además, las fuerzas electromagnéticas precisaban de la introducción
de masas eléctricas que, aunque desprovistas de una inercia apreciable,
sí que interaccionaban una con otra; y esta interacción era, en
contraposición a la fuerza de gravedad, de tipo polar.
El factor que finalmente logró persuadir a los físicos, tras muchas
vacilaciones, a abandonar su fe en la posibilidad de poder fundamentar toda
la física sobre la mecánica de Newton fue la electrodinámica
de Farad ay y Maxwell. Pues esta teoría, y su confirmación a través
de los experimentos de Herís, demostraron que existen fenómenos
electromagnéticos que por su misma naturaleza están desligados
de cualquier materia ponderable, a saber, las ondas en el espacio vacío
consistentes en <<campos>> electromagnéticos. Si se quería
mantener la mecánica como fundamento de la física había
que interpretar las leyes de Maxwell desde un punto de vista mecánico.
Este intento se emprendió tan denodado como infructuosamente, mientras
que las ecuaciones estaban demostrando ser fecundas en medida creciente. Los
físicos empezaron a habituarse a operar con estos campos como sustancias
independientes, sin necesidad de buscar una explicación de su naturaleza
mecánica; de este modo fue abandonándose casi imperceptiblemente
la mecánica en su calidad de fundamento de la física, debido a
que en último término se vio que su adaptabilidad a los hechos
era imposible. Desde entonces existen dos tipos de elementos conceptuales: por
una parte, puntos materiales con fuerzas a distancia entre ellos, y por otra
parte, el campo continuo. El campo continuo representa en física un estado
intermedio sin base uniforme para la enterriad, que –aunque insatisfactoria—está
lejos de haber sido sobreseída. {......}
Procedamos ahora a algunas observaciones en torno a la crítica de la
mecánica como fundamento de la física desde el segundo punto de
vista, el <<interior>> En el estado actual de la ciencia, es decir,
después de abandonar la fundamentación mecánica de la física,
tal crítica no posee más que un interés de índole
metodológica. Sin embargo, esa misma crítica es sumamente idónea
para demostrar el tipo de argumentación que, dentro de la gama de posibles
teorías futuras, tendrá que desempeñar un papel tanto más
difícil y prolija. En primer lugar hay que mencionar el argumento de
Mach argumento que, no obstante había sido ya claramente reconocido por
Newton (experimento del cubo) Desde el ángulo de la descripción
puramente geométrica todos los sistemas de coordenadas <<rígidos>>
son lógicamente equivalentes entre sí . Las ecuaciones de la mecánica
(esto es cierto por ejemplo, en el caso de la ley de inercia) sólo pueden
aspirar a ser válidas cuando están referidas a una clase específica
de tales sistemas, a saber, los <<sistemas inerciales>>. Aquí,
el sistema coordenado como objeto corpóreo carece de toda significación.
Por consiguiente, para justificar la necesidad de la elección específica
es preciso buscar algo que radique fuera de los objetos (masas, distancias)
con que tiene que ver la teoría. Por esta razón el <<espacio
absoluto>>, como originalmente determinativo, fue introducido por Newton
de un modo completamente explícito como el elemento omnipresente y activo
que participa en todos los sucesos mecánicos; al decir <<absoluto>>
quiere significar, evidentemente, no influido por las masas ni por sus movimientos.
Lo que confiere a este estado de cosas un carácter particularmente ofensivo
es el hecho de suponer que existen infinitos sistemas inerciales dotados de
una traslación uniforme uno con respecto a otro y que se distinguen de
todos los demás sistemas rígidos.
Mach conjetura que en una teoría verdaderamente racional la inercia tendría
que depender de la interacción de las masas, como ocurría precisamente
con las demás fuerzas de Newton; durante mucho tiempo fue esta la concepción
que yo consideré, en principio como correcta. Sin embargo, presupone
implícitamente que la teoría fundamental debería ser del
tipo general de la mecánica de Newton: las masas y su interacción
como conceptos originarios. La tentativa a favor de una tal solución
no tiene cabida en el marco de una teoría de campos coherente, como reconoceremos
inmediatamente. {......}
REFLEXIONES DE ESTE TIPO ME CONVENCIERON, POCO DESPUÉS
DE 1900, DE QUE NI LA MECÁNICA NI LA TERMODINÁMICA PODÍAN
ASPIRAR (EXCEPTO EN CASOS LÍMITE) A UNA VALIDEZ EXACTA. POCO A POCO FUI
DESESPERANDO DE PODER DESCUBRIR LAS LEYES VERDADERAS POR MEDIO DE ESFUERZOS
CONSTRUCTIVOS BASADOS EN HECHOS CONOCIDOS. CUANTO MÁS TIEMPO Y MÁS
AHÍNCO CONSAGRABA A ESTE INTENTO, TANTO MÁS CERCA LLEGABA A LA
CONVICCIÓN DE QUE SOLO EL DESCUBRIMIENTO DE UN PRINCIPIO FORMAL Y UNIVERSAL
PODRÍA CONDUCIRNOS A RESULTADOS SEGUROS. EL EJEMPLO QUE TENÍA
ANTE MÍ ERA LA TERMODINÁMICA. AQUÍ EL PRINCIPIO GENERAL
VENÍA DADO POR EL SIGUIENTE TEOREMA: LAS LEYES DE LA NATURALEZA SON TALES
QUE ES IMPOSIBLE CONSTRUIR UN PERPETUUN MOBILE (DE PRIMERA Y SEGUNDA ESPECIE).
¿CÓMO ENCONTRAR, ENTONCES, UN PRINCIPIO UNIVERSAL DE ESA CLASE?.
TRAS DIEZ AÑOS DE REFLEXIONES, DICHO PRINCIPIO RESULTÓ DE UNA
PARADOJA CON LA QUE HABÍA TOPADO YO A LOS DIECISÉIS AÑOS:
SI PERSIGO UN RAYO DE LUZ CON LA VELOCIDAD C (VELOCIDAD DE LA LUZ EN EL VACÍO)
VERÍA DICHO RAYO DE LUZ COMO UN CAMPO ELECTROMAGNÉTICO OSCILANTE
EN EL ESPACIO Y EN REPOSO. SIN EMBARGO, PARECE SER QUE TAL COSA NO EXISTE, NI
SOBRE LA BASE DE LA EXPERIENCIA NI SEGÚN LAS ECUACIONES DE MAXWELL. DESDE
UN PRINCIPIO ME PARECIÓ INTUITIVAMENTE CLARO QUE, VISTA LA SITUACIÓN
DESDE LA POSICIÓN DE UN TAL OBSERVADOR, TODO TENDRÍA QUE OCURRIR
SEGÚN LAS MISMAS LEYES QUE PARA UN OBSERVADOR QUE SE HALLARA EN REPOSO
CON RESPECTO A LA TIERRA. PUES DE OTRO MODO, ¿CÓMO SABRÍA,
ES DECIR, CÓMO SERÍA CAPAZ DE DETERMINAR EL PRIMER OBSERVADOR
QUE ÉL MISMO SE ENCUENTRA EN ESTADO DE RÁPIDO MOVIMIENTO UNIFORME?.
VEMOS QUE EN ESTA PARADOJA ESTÁ YA CONTENIDO EL GERMEN DE LA TEORÍA
DE LA RELATIVIDAD. HOY DÍA NADIE IGNORA, CLARO ESTÁ, QUE CUALQUIER
INTENTO DE RESOLVER SATISFACTORIAMENTE ESTA PARADOJA ESTABA CONDENADO AL FRACASO
MIENTRAS EL AXIOMA DEL CARÁCTER ABSOLUTO DEL TIEMPO, ES DECIR, DE LA
SIMULTANEIDAD, SIGUIESE ANCLADO IRRECONOCIDAMENTE EN EL INCONSCIENTE. CLARO
ESTÁ QUE EL RECONOCER ESTE AXIOMA Y SU CARÁCTER ARBITRARIO IMPLICA
YA EN REALIDAD LA SOLUCIÓN DEL PROBLEMA. EN MÍ CASO, EL TIPO DE
RAZONAMIENTO CRÍTICO QUE PRECISABA EL DESCUBRIMIENTO DE ESTE PUNTO CAPITAL
FUE FOMENTADO DE MODO DECISIVO POR LA LECTURA DE LOS ESCRITOS FILOSÓFICOS
DE DAVID HUME Y ERNEST MACH.
HABÍA QUE COMPRENDER CLARAMENTE QUÉ SIGNIFICABAN EN FÍSICA
LAS COORDENADAS ESPACIALES Y LA DURACIÓN TEMPORAL DE LOS SUCESOS. LA
INTERPRETACIÓN FÍSICA DE LAS COORDENADAS ESPACIALES PRESUPONÍA
UN CUERPO DE REFERENCIA FIJO QUE, ADEMÁS, TENÍA QUE HALLARSE EN
UN ESTADO DE MOVIMIENTO MÁS O MENOS DEFINIDO (SISTEMA INERCIAL) EN UN
SISTEMA INERCIAL DADO, LAS COORDENADAS REPRESENTABAN LOS RESULTADOS DE CIERTAS
MEDIDAS EFECTUADAS CON VARILLAS RÍGIDAS (ESTACIONARIAS). (NO HAY QUE
PERDER NUNCA DE VISTA QUE LA PRESUPOSICIÓN DE LA EXISTENCIA EN PRINCIPIO
DE VARAS DE MEDIR RÍGIDAS ES UNA PRESUPOSICIÓN SUGERIDA POR LA
EXPERIENCIA APROXIMATIVA, PERO QUE, EN ESENCIA, ES ARBITRARIA). CON UNA INTERPRETACIÓN
TAL DE LAS COORDENADAS ESPACIALES LA CUESTIÓN DE LA VALIDEZ DE LA GEOMETRÍA
EUCLIDIANA SE CONVIERTE EN UN PROBLEMA DE FÍSICA.
SI AHORA UNO INTENTA INTERPRETAR DE MANERA ANÁLOGA EL TIEMPO DE UN SUCESO,
ES PRECISO DISPONER DE ALGÚN MEDIO PARA MEDIR DIFERENCIAS DE TIEMPO (DETERMINADO
MEDIANTE ALGÚN PROCESO PERIÓDICO REALIZADO POR UN SISTEMA DE EXTENSIÓN
ESPACIAL SUFICIENTEMENTE PEQUEÑA). UN RELOJ QUE SE HALLE EN REPOSO CON
RESPECTO AL SISTEMA DE INERCIA DEFINE UN TIEMPO LOCAL. LOS TIEMPOS LOCALES DE
TODOS LOS PUNTOS DEL ESPACIO, TOMADOS CONJUNTAMENTE, CONSTITUYEN EL <<TIEMPO>>
PERTENECIENTE AL SISTEMA DE INERCIA ELEGIDO, SIEMPRE QUE SE DÉ UN MEDIO
DE <<PONER EN HORA>> ESTOS RELOJES UNO CON RESPECTO A OTRO. YA SE
VE QUE, A PRIORI, LOS <<TIEMPOS>> DEFINIDOS ASÍ EN DIFERENTES
SISTEMAS INERCIALES NO COINCIDIRÁN NECESARIAMENTE. ESTO YA HABRÍA
SIDO OBSERVADO HACE MUCHO SI NO FUESE PORQUE A EFECTOS DE LAS EXPERIENCIAS PRÁCTICAS
DE LA VIDA COTIDIANA LA LUZ NO PARECÍA SER (DEBIDO AL ALTO VALOR DE C)
EL MEDIO IDÓNEO PARA ESTABLECER LA SIMULTANEIDAD ABSOLUTA.
LA PARADOJA ANTERIOR SE PUEDE FORMULAR ENTONCES COMO SIGUE. DE ACUERDO CON LAS
REGLAS DE CONEXIÓN (UTILIZADAS EN LA FÍSICA CLÁSICA)ENTRE
LAS COORDENADAS ESPACIALES Y A LA COORDENADA TEMPORAL DE UN SUCESO AL PASAR
DE UN SISTEMA INERCIAL A OTRO, LAS DOS HIPÓTESIS DE (1) LA CONSTANCIA
DE LA VELOCIDAD DE LA LUZ Y (2) LA INDEPENDENCIA DE LAS LEYES (Y EN PARTICULAR
TAMBIÉN DE LA LEY DE LA CONSTANCIA DE LA VELOCIDAD DE LA LUZ) RESPECTO
DE LA ELECCIÓN DEL SISTEMA INERCIAL (PRINCIPIO DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL)
SON MUTUAMENTE INCOMPATIBLES (PESE A QUE AMBAS POR SEPARADO ESTÁN BASADAS
EN LA EXPERIENCIA).
LA IDEA FUNDAMENTAL PARA LA TEORÍA ESPECIAL DE LA RELATIVIDAD ES ÉSTA:
LOS SUPUESTOS (1) Y (2) SON COMPATIBLES SI PARA LA CONVERSIÓN DE LAS
COORDENADAS Y TIEMPOS DE UN SUCESO SE POSTULAN RELACIONES DE UN NUEVO TIPO (<<TRANSFORMACIÓN
DE LORENTZ>>). CON LA ANTERIOR INTERPRETACIÓN FÍSICA DE
LAS COORDENADAS Y DEL TIEMPO ESTO NO ES EN ABSOLUTO UN MERO PASO CONVENCIONAL,
SINO QUE IMPLICA CIERTAS HIPÓTESIS RELATIVAS AL COMPORTAMIENTO REAL DE
VARAS DE MEDIR Y RELOJES MÓVILES, HIPÓTESIS QUE SON SUSCEPTIBLES
DE SER CONFIRMADAS O REFUTADAS EXPERIMENTALMENTE.
EL PRINCIPIO UNIVERSAL DE LA TEORÍA ESPECIAL DE LA RELATIVIDAD ESTÁ
CONTENIDO EN EL SIGUIENTE POSTULADO: LAS LEYES DE LA FÍSICA SON INVARIANTES
BAJO LAS TRANSFORMACIONES DE LORENTZ (PARA LA TRANSICIÓN DE UN SISTEMA
INERCIAL CUALQUIER OTRO SISTEMA DE INERCIA ARBITRARIAMENTE ELEGIDO). ESTE ES
UN PRINCIPIO RESTRICTIVO PARA LAS LEYES NATURALES, COMPATIBLE AL PRINCIPIO RESTRICTIVO
SUBYACENTE A LA TERMODINÁMICA EN EL SENTIDO DE LA NO EXISTENCIA DEL PERPETUUN
MOBILE.
AUTOR ALBERT EINSTEIN