E.R., de 50 años de edad, vive con su
esposo en La Pampa y el 18 de Abril del 2006 comienza a sentirse afectada por
intensos dolores en su espalda.
Luego de 4 días de permanecer en ese estado concurre a un Sanatorio local
donde es atendida por una profesional la que, luego de una minuciosa revisación
detecta gran inflamación en la zona hepática, vesícula,
páncreas, riñón y pulmón izquierdo, con afectación
de estómago emitiendo un diagnóstico primario: cáncer de
páncreas.
En forma inmediata solicita estudios los que, evaluados por otro profesional
confirman el diagnóstico, procediendo la profesional a medicarla.
Pese a esto, el estado de E.R. se iba complicando obligándola a permanecer
en cama; en su dormitorio, mientras oye el televisor ubicado en el comedor,
entra en crisis sintiéndose flotar hacia una gran luminosidad, muy blanca
y, cuando se halla próxima a ingresar a la misma, siente que es “…arrebatada
por varias sombras…”, las que le manifiestan en un diálogo
mental que “…no es el momento…”.
Y es allí cuando logra visualizar con nitidez a las figuras, comprobando
a la vez, que se encontraba en otro sitio, no en su dormitorio.
Totalmente lúcida y despierta, observa con detenimiento que se halla
acostada sobre una especie de plataforma, de forma oval, notando sobre la misma
una luminosidad intensa, que al parecer pendía de una especie de estructura
o soporte, de un metro y medio de diámetro, de color plateado, al parecer
metálico.
Alrededor de esta plataforma notó la presencia de 5 seres los que debatían
sobre su crítico estado de salud.
La ubicación de estos seres era, uno a su izquierda y los 4 restantes
a su derecha, los que le señalan que “…no hay otra alternativa
que intervenir…”.
Luego de esto, el ser de su izquierda introduce uno de sus largos y finos brazos
en el cuerpo de E.R., sobre su lado izquierdo, debajo de la falsa costilla,
mientras era contenida por sus brazos, pierna y cabeza.
Siente que algo le era “…arrancado y arrastrado…” del
interior de su organismo, produciéndole intensos dolores; lo extraído
era entregado a los restantes seres.
Al intenso dolor le sucedió una sensación de vacío y un
paulatino alivio que fue invadiendo por completo la zona afectada.
Si bien recuerda claramente las fisonomías de los seres, rescata de su
mente expresiones provenientes de los mismos que referían: “…desde
este instante dejarás de lado toda medicación…” y
“…a partir de este momento serás otra persona…”.
Luego de un tiempo que no puede precisar, recupera su estado de conciencia,
comprobando que se hallaba en su cama, pudiendo percibir nuevamente el sonido
del televisor.
Al recordar la experiencia vivida, procede a palpar la zona afectada sintiendo
un vacío, como que le faltaba algo y, al presionar percibe en su organismo
los característicos dolores de un pos operatorio.
Transcurridos 2 días de la experiencia E.R. abandona su cama donde había
permanecido por casi una semana, notando que sus dolores habían desaparecido
casi en su totalidad.
Al día siguiente concurre nuevamente al Sanatorio para consultar a la
profesional, la que le solicita en forma inmediata y en el mismo lugar, exámenes
clínicos.
Con los resultados en sus manos y tras la consiguiente revisación, constata
que los niveles de afectación habían disminuido notoriamente,
al mismo tiempo que comprueba una lenta pero paulatina recuperación,
puntualizando no contar con respuestas que expliquen el cambio o evolución
observada.

Respecto de los seres, E.R. puntualiza que eran altos, delgados, de brazos muy
finos y largos, las cabezas, si bien eran de tamaño mediano, destacaban
un marcado volumen en la región occipital, sus bocas eran chicas al igual
que la nariz, ojos medianos, rasgados hacia los costados, muy negros, caras
angulosas, lisas, pequeño mentón, no pudiendo observar pómulos.
Si observarse vestimenta alguna, los cuerpos se mostraban de color azul plomizo
y sus movimientos eran muy rápidos.
E.R. destaca no visualizar manos, ni tener la certeza de la utilización
de elementos durante la intervención, recordando sí haber notado
una especie de plataforma pequeña, aislada, ubicada a la izquierda de
su ubicación, al parecer metálica, de color plateado y muy brillante.
Es de señalar por último que R.E. se hallaba bajo estricto tratamiento
por padecer de una Cardiopatía severa con lesiones en arterias, a la
vez que sufría de una persistente Hipertensión arterial.
En la actualidad prosigue su cotidiana vida, su organismo si bien con algunos
altibajos se halla estabilizado, sin mediar ingesta alguna de medicamentos.-
Producido por: Raúl Oscar Chaves del “Ciufoslapampa”.