Carlos Alberto Iurchuk
La Plata – Argentina
iurchuk@netverk.com.ar
http://dragoninvisible.com.ar
San Carlos de Bariloche es una bella ciudad a los pies
de la Cordillera de los Andes, y rodeada de hermosos bosques y lagos. El mayor
de estos últimos, en cuyo extremo sur se ubica la ciudad, es el llamado
lago Nahuel Huapi. Toda la región pertenece al Parque Nacional de igual
nombre.
Es uno de los lugares turísticos más importante de Argentina y
destino obligado (junto con las Cataratas del Iguazú, la Península
Valdés y el Glaciar Perito Moreno) para cualquier extranjero que visite
el país. En lo personal, es uno de los lugares que más visité,
a pesar de los más de 1.500 kilómetros que debo recorrer desde
mi ciudad para llegar.
Además de sus encantos naturales, la región posee muchos otros
atractivos entre los cuales se encuentra el Fenómeno OVNI. Abundan los
relatos, fotografías y filmaciones, incluyendo algún que otro
encuentro con seres en los bosques cercanos. Vale mencionar que uno de los últimos
“clásicos” de la ovnilogía argentina ocurrió
precisamente en Bariloche cuando el 31 de julio de 1995 un objeto (algunos suponen
que fueron dos) se acercó a un avión de Aerolíneas Argentina
cuando estaba a punto de aterrizar en el aeropuerto de la ciudad. El incidente
fue observado por los tripulantes de un avión de Gendarmería que
venía detrás, personal del aeropuerto y testigos en la ciudad.
Simultáneamente se producía un corte de energía eléctrica
en la zona que incluso afectó al mismo aeropuerto.
Y por supuesto otro atractivo de la región es el “Nahuelito”.
Este sería la versión argentina de Nessie, tanto es así
que los testimonios no difieren mucho uno de otro. Los relatos hablan de algo
que se desplaza, semisumergido, sobre el lago Nahuel Huapi dejando tras de sí
una estela. En los últimos años, alguna que otra filmación
obtenida no aportó demasiado a aclarar el misterio ya que en general
el animal u objeto que se desplaza está bastante alejado de la cámara.

Ultima Fotografía de Nahuelito : El Cordillerano, Abril 17, 2006
Como se imaginarán, las teorías para explicar los hechos abundan
y son muy variadas. Desde la del clásico plesiosaurio, troncos a la deriva,
burbujas de gas que agitan la superficie, hasta rebaños de ovejas que
cruzan el lago a nado por su parte más baja en busca de mejores pasturas,
que vistas en conjunto parecen un gran animal nadando.
Lo cierto que son escasas las evidencias y nadie con los recursos necesarios
investigó profundamente el asunto. Un punto interesante es que Nahuelito
no fue explotado turísticamente.
Por lo tanto, y por suerte, las historias sobre nuestro poco sociable amigo
seguirán apareciendo por muchos años más. Y digo por suerte,
porque en el fondo no importa qué es el Nahuelito, sino lo que él
hace por nosotros: Mantiene despierto nuestro espíritu de curiosidad
y de asombro, necesarios para crecer y alcanzar grandes sueños.