CUANDO LOS “VENTILADORES” VIENEN MARCHANDO


Carlos Alberto Iurchuk
iurchuk@netverk.com.ar
http://dragoninvisible.com.ar

A principios de mayo de 2007, en la página del programa de radio norteamericano "Coast to Coast" ( http://www.coasttocoastam.com ) se publicó unas fotografías enviadas por un tal "Chad" donde se observa un objeto con forma de "ventilador de techo", como lo definió el amigo Luis Eduardo Pacheco, sobrevolando una región no precisada de Estados Unidos (Ver informe original, en inglés, en http://www.coasttocoastam.com/gen/page2022.html ). Estas fotos luego circularon en diversas listas de Internet.

Imagen 1


Como era de esperarse hubo muchos comentarios al respecto, la mayoría de ellos consideran a las fotos un fraude .Ver por ejemplo en la misma página de "Coast to Coast" algunas de estas opiniones:

http://www.coasttocoastam.com/gen/page2024.html .

Más allá de lo que sea realmente (un fraude, un prototipo militar tipo "Cypher", o, por qué no, un ovni) es interesante mencionar que en la casuística ovni mundial hay un caso del año 1967 en Inglaterra donde se describe un objeto muy similar al de las fotos. La desaparecida revista mexicana “Contactos Extraterrestres” publicó en su número 109, del 4 de marzo de 1981, el siguiente artículo:


Angus Brooks, oficial administrativo de vuelo, retirado, de lo que fue entonces la Compañía Aérea Británica de Ultramar. Anteriormente había sido sargento en una unidad de interpretaciones fotográficas de la RAF y aún antes, estudiante de una escuela de arte.

Brooks y sus dos perros estaban tomando su paseo acostumbrado, más o menos un kilómetro y medio al norte de la costa del canal y unos pocos kilómetros al noroeste de Weymouth. Eran cerca de las 11:25 de la mañana.

“Estaba paseando los perros a través de Downs, cuando decidí protegerme del fuerte viento acostándome sobre mi espalda en una entrada poco profunda, en una colina al lado del valle. Los perros (un dálmata y una perra alsaciana, de 12 años) estaban rondando por los alrededores, en busca de caza”.

“Casi inmediatamente, apareció una fina estela de humo o lo que pudo haber sido el reflejo de una nave, muy alta en el cielo, sobre el área de Pórtland (cerca de 16 kilómetros al suroeste). De pronto, ésta desapareció de mi vista, y descendiendo a la velocidad del rayo, vino la nave, que desaceleró con lo que parecía ser un empujón de reversa altamente poderoso, para nivelarse a aproximadamente 400 metros al sur de mi posición y aproximadamente a 600 ó 900 metros de altura”.

“Antes de quedar suspendida la forma de la nave era la de una cámara central circular con unos brazos apuntando al frente y tres brazos separados en la parte de atrás. Cuando se detuvo para quedar suspendida, los dos brazos externos posteriores se movieron hacia los lados de la nave para completar cuatro brazos en posiciones equidistantes alrededor de la cámara central. No había propulsores visibles, no se escuchó ruido de energía aplicada para empuje de reversa, ni hubo movimiento de los brazos para sostenerse. Para este efecto, la nave giró 90 grados en sentido de las manecillas del reloj y luego permaneció quieta, sin ser afectada por el fuerte viento”.

“La nave permaneció en esta posición durante los siguientes 22 minutos y yo, aprensivo, permanecí en mi posición. No se escuchaba ningún ruido, pero mi perra alsaciana volvió a mi lado y parecía muy inquieta... no hacía caso de las órdenes habituales como “siéntate” o “abajo” y me urgía para que me moviera. Es posible que se haya presentado un sonido de FMA (frecuencia muy alta) que ella estuviera captando y que le estuviera causando daño. En cuatro visitas posteriores a la zona se ha mostrado (en frente de testigos) muy angustiada en cada ocasión”.

“Desde mi posición horizontal, la estructura de la nave que era de material transparente, tomó el color del cielo, el cual cambiaba por efecto de las nubes que pasaban. Quizá hubiera un material claro por encima del fuselaje y de la cámara central, y había oscuras sombras centrales en las bases de ambos. No se observó movimiento alguno ni claraboyas o ventanillas para la tripulación en los extremos de los brazos. Tampoco se abrieron o se cerraron compuertas en ellos. Se puede considerar la posibilidad de que la energía pasara a través del material de la estructura”.

“Al estar en suspensión, la nave quedaba equidistante entre la Estación Atómica de Winfreth y la Estación de Defensa de Pórtland, y cerca de kilómetro y medio tierra adentro de la Unidad de Comunicaciones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la Bahía de Ringstead. Cuando se le preguntó, el comandante oficial confirmó que ningún hecho extraño había sido reportado”.

“A las 11:47 AM, dos de los brazos se movieron alrededor para alinearse con un tercero al centro, y la nave se elevó aumentando su velocidad hasta alcanzar la de la luz, ENE sobre Winfreth. La conformación del fuselaje, a su partida, era diferente a la de su llegada”.

“Las dimensiones (aproximadas) era: la cámara central: diámetro, nueve metros; altura, cuatro metros; brazos: longitud, 25 metros; altura, 2,5 metros; ancho, 2,7 metros”.

El texto iba acompañado por los siguientes dibujos:



Imagen 2



Imagen 3

Si se comparan las fotos de “Coast to Coast” con los dibujos del incidente de Inglaterra, hay un parecido interesante.

¿Y SI DEJAN HUELLA?

Tenía en mis archivos desde hacía varios años los dibujos del caso de Angus Brooks, por eso cuando surgieron las fotos de “Coast to Coast” me acordé enseguida de ellos. ¿Y por qué los tenía tan presente? Porque por la forma de la nave, me imaginaba que tal vez algo así podría dejar una huella como la aparecida en la localidad de Rauch, provincia de Buenos Aires, el 17 de noviembre de 1960.


Imagen 4


A continuación copio un informe del Sr. Rubén Mansilla, quien investigó el caso:


En la madrugada del día 17 de noviembre de 1960 una fuerte tormenta eléctrica había cubierto la zona de Rauch. Siendo aproximadamente las 3:00 comienzan a caer las primeras gotas en forma de fina llovizna. En ese momento a unos 15 Km al NE de dicha localidad el Sr. Cristóforo es despertado por su esposa para que se levantara para recoger las sábanas que lavara la tarde anterior, con el fin de que no se mojaran si estaban secas.

“Recuerdo que encendí la vela y empecé a ponerme la ropa mientras comentaba con mi mujer de lo bien que vendría esa lluvia para el campo. La noche estaba muy calurosa y con los truenos parecía que se venía el mundo abajo. Terminé de calzarme las alpargatas y abrí la puerta de la pieza (que mira al norte y donde hay un alero que continúa hasta la pieza vecina que se usa como cocina). Los relámpagos se sucedían unos tras otro iluminando el campo. Creo que habría caminado 4 o 5 pasos cuando quedó como de día. Era una luz tan intensa que eclipsó la de los relámpagos. Creo que me asusté porque me pareció que eso se me venía encima y en dos saltos estuve dentro de la pieza”.

Dice su señora: “la pieza quedó iluminada como si un automóvil enfocara sus focos desde pocos metros. Entonces se escuchó el golpe. Fue tremendo. Pareciera como si ahí nomás en el patio hubiera caído un avión. Junto con el golpe se apagó esa luz. Mi esposo estaba ahí parado con los ojos desorbitados como si hubiese visto al mismo diablo. Entonces le pregunté: ¿qué fue eso? Y no tuvo tiempo de contestarme pues todo empezó a temblar. Parecía que se nos iba a caer la casa. Por entre las tablas del cielorraso caía tierra y basura”.

Su esposo continúa el relato: “las paredes temblaban (la casa es de adobe con techo de zinc y cielorraso de madera sin machimbrar, con paja de lino como aislante térmico). Por suerte sólo duró un instante. Después comenzó a llover fuerte. Nunca en mi vida había visto ni oído algo así. Fue todo tan rápido que creo que duró 10 o 12 segundos (4 habría durado la luz, 4 el espacio de silencio y 4 el temblor). Luego de esto la verdad es que no me animé a salir y demás está decir que no pude pegar los ojos en lo que restaba de la noche. Como a la hora dejó de llover y ya no podía estar más en la cama. Así que me levanté y me fui a la cocina a tomar mate hasta que amaneciera. No niego que tenía temor, pero también sentía buena curiosidad por saber que había pasado. Así es que fui a buscar mi caballo, lo ensillé y salí al campo dispuesto a encontrar la respuesta a mi curiosidad”.

“Sinceramente pensé que ‘eso’ estaba cerca de casa, pero en los alrededores no se veía nada. Entonces tomé rumbo hacia el fondo del campo. Una vez en el lugar y luego de revisar todo sin resultado positivo, ya me estaba por volver cuando vi al dueño del campo vecino que se acercaba montado en dirección hacia donde yo estaba. Así que me acerqué y alambre de por medio nos saludamos y enseguida me preguntó si yo había escuchado el terremoto. Entonces yo le conté mi experiencia y quedamos en que él buscaría en su campo alguna huella del suceso”.


LA HUELLA

“Luego de tomar rumbo a mi casa, cuando estaba a unos mil metros, vi a mi derecha en un bajo donde hay una pequeña laguna un montón de cosas que a primera vista me parecieron bolsas de cereal amontonadas. Enseguida frené el caballo y me dirigí despacio hasta el lugar, siempre un poco receloso por lo que pudiera encontrar. Recién cuando estuve a unos 50 metros me di cuenta que los bultos no eran bolsas, sino tierra amontonada”.

“Cuando llegué vi algo fantástico. El montón de tierra estaba alrededor de un pozo de unos 2 metros de diámetro de donde salían 8 rayos, todos parejos, dispuestos como en la rueda de un carro (después fueron medidos y tenían 6 metros de largo, unos 40 cm. de ancho y 30 cm. de profundidad). Entre los rayos había una especie de cuevas pero sin forma definida. No como las del peludo, que son bien redondas, ni tampoco estaban hechas desde afuera, sino que daba la impresión de que había salido desde abajo haciendo volar tierra y gramilla hasta una distancia de aproximadamente 50 metros alrededor del pozo. La parte central de este estaba totalmente calcinada como polvo de ladrillo, al igual que parte de los montones de tierra que estaban alrededor del agujero central, cuya profundidad seria de unos 50 cm. La lluvia de esa noche había hecho caer parte de la tierra desde el lado de la laguna pero no se había formado barro, o sea que el agua se había resumido dentro del pozo”.

“Luego de esto fui a mi casa, y después de contárselo a mi esposa, me dirigí directamente a Rauch a hacer la denuncia en la comisaría, desde donde me mandaron a mi propiedad un agente de la policía. Esa misma tarde concurrió a mi campo gran cantidad de gente”.

EPÍLOGO

En aquel momento los periódicos hablaron de un trozo de satélite o de una etapa propulsora; de un rayo; de un plato volador que incluso estaría enterrado ahí y que estaba custodiado por el ejército. No faltó quien dijo al mes que del pozo salía humo y calor.

Todo quedó desmentido por el Sr. Cristóforo. Es decir, la única custodia que tuvo fue un agente de policía que le mandaron de la comisaría de Rauch cuando él hizo la denuncia. Después fue una gran cantidad de gente por espacio de 2 semanas. El mencionado agente de policía estuvo tres días hasta que por pedido del mismo Cristóforo se retiró.

Es evidente que lo que descendió allí no cayó, como literalmente se piensa, en caída libre. Pues siendo así jamás pudo quedar en una forma definida y menos en terreno blando. ¿Un rayo? ¿Con esa simetría? Se desconocen descargas con esas características. ¿Un satélite o etapa propulsora? Imposible, porque sin lugar a dudas algo habría quedado.

En el año 1973 a un grupo de personas se les ocurrió cavar en el lugar, pensando que encontrarían algo. Así es que cavaron hasta una profundidad de 4 o 5 metros siguiendo el centro del pozo con su tierra calcinada. No pudieron continuar pues llovió y se inundó todo.


Años después del incidente de Rauch, concretamente en mayo de 1973, ocurrió un incidente donde apareció una huella similar, en Pueblo Achar, departamento de Tacuarembó, Uruguay. Incidente éste que fue investigado por Luis Burgos.

Conclusión

Por el momento es muy apresurado concluir que las huellas de Rauch o Pueblo Achar fueron hechas por un objeto como el que fue visto en Inglaterra o fotografiado en Estados Unidos (inclusive, como mencioné al principio, hasta este momento está muy discutida la autenticidad de las fotos). Pero por lo menos todas estas “coincidencias” dan pie a seguir profundizando. Tal vez no lleguemos a nada concreto, pero creo que vale la pena intentarlo.

La Plata – Argentina
10 de mayo de 2007