UN CURIOSO ORNAMENTO RELIGIOSO
CESAR REYES
Argentina
cesarreyes@antiguosastronautas.com
►En la antigua colección de oro de Colombia una
pieza singular llama la atención de peritos en aeronáutica.
Raros
“ornamentos religiosos”
Entre la exquisita
colección de antiquísimas piezas precolombinas del Museo del Oro, anexo al
Banco de la República, en Bogotá, Colombia, se cuentan unos extraños objetos alados, catalogados como “ornamentos religiosos”,
que han generado ya hace tiempo una muy interesante discusión, prolongándose
hasta el presente día.
Se trata de unos colgantes de collar, de unos
5 cm. promedio, encontrados en algunas tumbas descubiertas en los municipios
colombianos del Tolima (como Venadillo, del Quindío, Ataco y el Valle del
Cauca) cuya antigüedad se estima en unos 2.000 años. Y el problema es que
su apariencia zoomorfa plantea no pocas dudas y desacuerdos. Muy especialmente,
el que ilustra esta página.

Para algunos arqueólogos,
la pieza en cuestión representa un ave; para otros se trata sin duda de una
mariposa, y hay quienes afirman que es un pez volador. Lo cual, por lo pronto
deja en claro que parece ser un verdadero acertijo de la orfebrería del estilo
Tolima…
¿La réplica de un avión?
Sin embargo, a Ivan
Sanderson, un inquieto escritor bien conocido por documentar
rarezas del mundo antiguo, el artefacto no le pareció en lo más mínimo una
réplica de ningún ser vivo, sino más bien la de un objeto mecánico muy semejante a un avión moderno, con alas en forma
de delta, cola y alerones o elevadores, cabina,
parabrisas y compartimiento de motor incluido. Y convencido de estar en
lo cierto, consultó la opinión de varios ingenieros y pilotos mostrándoles
la imagen sin advertirles desde luego su procedencia. En general todos coincidieron
en que se parecía a un avión caza F-102
– cabe destacar que la encuesta de Sanderson se
llevó a cabo hace más de treinta años. Por su parte, J.A. Ulrich, profesor de
aerodinámica y a la vez un veterano piloto que había luchado en dos guerras,
sostuvo que a juzgar por la forma del avión y las alas curvas en los extremos
se trataría de un aparato a chorro de última
generación (similar al modelo Sabre, que por
entonces se había desarrollado en Suecia).
Y, ya más categóricamente, agregó: “Su forma es válida sólo para ciertos
tipos de vuelo. Esa clase de ala es adecuada para la atmósfera hasta una altura
de 15.000 a 18.000 metros…La curvatura es para prevenir vibraciones al superar
la barrera del sonido…La estructura del ala indica posibilidades supersónicas…Cuando
se vuela a una supervelocidad se forma un colchón… También podría volar debajo
del agua, sin que le fuesen arrancadas las alas. Si se quisiera mover un vehículo
a gran velocidad en un medio como ése, debería ser construido de esta manera.”
¿Podrían estar basadas estas opiniones en simples
interpretaciones surgidas de la engañosa apariencia del ornamento indígena?
Es decir, ¿podríamos estar ante una especie de hipótesis que no soportaría
la comprobación empírica…?

Desde luego, bien puede ser ésta una duda razonable;
sobre todo si se tiene en cuenta que hablar de la existencia de un avión ultrasónico
en tiempos prehispánicos suena, como poco, descabellado. Sin embargo, es de
seguro sorprendente que habiéndose interesado oportunamente en el asunto,
el Aeronautical Institute
de Nueva York, tras realizar las correspondientes verificaciones técnicas
sobre una maqueta del cuestionado objeto – pruebas con ventilador y otras
– haya concluido que se trataba de ¡un
aparato que en efecto podía volar como un avión moderno!
EL AUTOR estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires
(Argentina). Es periodista versado en ciencia y fue coordinador documental de
la revista Cuarta Dimensión, jefe de redacción de otras publicaciones
especializadas y actualmente es el editor de antiguosastronautas.com. Desde
1980 ha publicado gran número de artículos referidos a la hipótesis de las
paleovisitas extraterrestres.
© César Reyes, 2005 – Todos los
derechos reservados.