EL CASO DE ISLA DE PASCUA:
AVISTAMIENTO OVNI

Por Patricio Borlone R.

Fecha: 28 enero 1978
Lugar Isla de Pascua
Situación del testigo Pista del Aeropuerto de Mataveri
Hora Alrededor de las 02:15 horas, oscuro
Tipo Luz amarillo-blanca con desplazamiento
Situación del objeto Al este del volcán Rano Kao
Tiempo de observación Alrededor de 30 segundos
Testigos Uno
Profesión Controlador de Tránsito Aéreo
Nombre del testigo Patricio Borlone Rojas
Visibilidad Ilimitada
Condición Meteorológica Viento calma, despejado, temperatura 19º C


EL RELATO

Después de terminar mi turno en la torre de control del Aeropuerto de Mataveri, en la madrugada del 28 de enero de 1978, alrededor de las 02:00 horas, me dirigí al sector de la cafetería a reunirme con dos de los funcionarios de la Oficina de Operaciones a tomar un café.

Posteriormente, tomé mi moto y salí hacia la pista con intención de atravesarla con destino a la casa que ocupaba dentro del sector de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Las instalaciones para los funcionarios estaban al otro lado (al este) del Terminal de pasajeros del aeropuerto.

Repentinamente, una luz amarillo blanquizca, más opaca que brillante, con una forma similar a un grano de arroz, pero más grande como media moneda de a un peso actual –mirada a lo largo de un brazo extendido- apareció por sobre mi costado derecho, a una distancia bastante apreciable hacia delante, me pareció con dirección a chocar a mitad del
Rano Kau con desplazamiento rápido y un rumbo de uso 130º (recuérdese que yo era radarista y estaba capacitado para calcular rumbos y desplazamientos con presteza). El rumbo que llevaba sobre mi moto, era aproximadamente 200º, es decir hacia el SSW (sur, sur, oeste). Frené y detuve el motor de la moto en el medio de la oscura pista para observar mejor el extraño hecho y tratar de escuchar si emitía algún sonido. La emoción fue grande; quizá más poderosa que lo racional. Yo no podía creer que me encontraba en presencia de algo inexplicable para mí, pese al amplio conocimiento de ciencias físicas, del espacio, de aeronáutica, de meteorología y varias otras materias técnicas. Por momentos llegue a pensar que la emoción llegó a mi cerebro unas fracciones de segundos antes que ocurriera el acontecimiento.

La duración de suceso no demoró más de treinta segundos, según calculé en el momento del avistamiento. Debido a una extraña costumbre de que el tiempo que transcurre es importante para mí, comencé a contar desde que vi la luz, de la forma como contaban los árbitros de basketball dentro de la zona peligrosa: 101, 102, 103, etc., llegue a contar hasta 130 cuando lo perdí de vista, es decir, unos treinta segundos desde su aparición. Al final, casi al desaparecer, me pareció que iba paralelo a la superficie terrestre, según me pareció desde mi ubicación. Siempre permaneció en mi retina el lugar por donde se perdió y por donde emergió siete segundos después, por detrás del majestuoso volcán Rano Kau.
Después de un rato, hice partir la moto y seguí hacia la casa. Estuve hasta las tres y media de la madrugada efectuando cálculos y haciendo un esquema de lo avistado. Fue más o menos así…

Logré calcular que se perdió durante siete segundos detrás del volcán. La distancia a la que me encontraba el Rano Kau, sobre la pista, era de unos 3.5 Km., el ancho cercano al cráter por donde desapareció, lo calculé en 7 Km. entonces trabajé con un “DALTON”, la regla de cálculo redonda que usan pilotos y controladores, basado en los siete segundos que se perdió y los cuatro kilómetros que recorrió por detrás del volcán. La velocidad del objeto luminoso en actitud de ascenso, era de ¡3.425 kilómetros por hora, aproximadamente!

Hasta hoy, lo sucedido en esta enigmática isla, está dentro de lo impenetrable de las cosas que me han tocado vivir.