RADIESTESIA: EN LA BÚSQUEDA DEL HABITAT IDEAL
Abstract: Sin saberlo, energías negativas en nuestros propios hogares pueden
ser la causa de conflictos, enfermedades y... hasta la propia muerte. Pero,
hay fórmulas simples de detectarlas y eliminarlas.
Por Juan Guillermo Prado O.
Hace ya muchos años, Joaquín
Villarino, editor del cuerpo de Reportajes del diario "El Mercurio", me sugirió:
"Dedícate a reportear cosas raras". Esto fue ya hace unas tres décadas y nunca
olvide el consejo. En el periodismo y en la literatura me he dedicado a cosas
raras: predicciones, ovnis, apariciones, ángeles, sectas… y, entre ellas,
una ciencia denominada radiestesia.
CON PÉNDULOS Y VARILLAS
Muchas veces en el seno
de los hogares surgen inesperados conflictos, se sienten presencias misteriosas,
la gente se enferma una y otra vez en forma inexplicable. Y aunque parezca
increíble todos estos fenómenos pueden ser solucionados. Pero, ¿cómo percibir
estas sutiles energías que nos dañan? Aquí irrumpe la radiestesia, denominación
que viene del latín "radius", en su acepción de radiación, y del griego "aisthesis",
sensibilidad.
Para ello se utilizan péndulos y varillas, instrumentos radiestésicos que
se usan como amplificadores de esas radiaciones sutiles que somos incapaces
de percibir y que causan diversos males y problemas a quienes conviven con
ellas. Esta es una antigua ciencia conocida en muchas culturas del orbe.
El caso más conocido de
utilización de la radiestesia es en el campo cuando campesinos que en sus
manos portan sendas horquetas o varillas detectando lugares bajo de los cuales
hay corrientes de agua. Lo que sucede no es nuevo. Los primeros antecedentes
que existen se remiten al Imperio Celeste. Se sabe que antiguos edictos de
dicho Imperio, pretérita denominación de China, prohibían la construcción
de viviendas o establos en aquellos sitios considerados nocivos.
Geomantes o conocedores de la tierra debían determinar si en aquellos lugares
existían las "venas del dragón" o "salidas de los malos espíritus", denominación
que daban a las zonas donde existen corrientes telúricas malsanas para los
seres vivos. Se cuenta que el emperador Yu, de la dinastía de los Hia, tres
mil años antes de Cristo, fue uno de los más importantes practicantes de esta
ciencia.
En excavaciones realizadas en el Valle de los Reyes, en Egipto, se han
descubierto varillas e instrumentos muy parecidos a los péndulos por lo que
se deduce que también este pueblo se dedicó a la radiestesia.

Variedad de péndulos de cuarzo
En la Biblia y otros textos sagrados hay diversas alusiones
al uso de las varillas, señalándose que Moisés buscó agua en el desierto con
este arte. El propio apóstol Pablo escribió que dicho patriarca judío "estaba
instruido en todas las ciencias y los secretos de los egipcios".
Griegos y romanos también fueron aficionados a esta práctica. Entre los sacerdotes
de la Roma imperial era frecuente el uso del péndulo y la varilla para hacer
sus vaticinios. Los druidas celtas también poseían esta facultad para encontrar
los manantiales subterráneos sagrados que veneraban y en el cruce de ellos levantaban
menhires. En la Edad Media se usaba para la detección de vetas metalíferas.
Todo indicaría que en el Perú precolombino esta técnica también fue conocida.
En una roca se encontró una figura que sostiene entre sus manos una vara horquillada.
Es posible que fuera un conocimiento que detentaban los sacerdotes del culto
al Sol. Además, se han encontrado en tumbas, péndulos con cierto parecido a
los utilizados por los geomantes chinos.
LA SENSIBILIDAD DE LOS ANIMALES
Aun hoy, ciertas tribus nómades del Medio Oriente instalan su campamento,
al atardecer, allí donde los animales se tumban a descansar. Ellos están conscientes
de que los animales son muy sensibles a las energías telúricas y buscan los
mejores sitios.
Todo ser vivo tiene la sensibilidad para captar esas
energías telúricas que pueden hacer bien o mal para la salud. Hay diversos estudios
en Europa y Estados Unidos que indican que las radiaciones producidas por alteraciones
geológicas, cruces o napas de agua subterráneas pueden producir cáncer, especialmente
al hígado y al páncreas, reumatismo, epilepsia u otras enfermedades, especialmente
en aquellas personas que duermen sobre esos lugares radiados.
Los animales y las plantas nos sirven para saber que
lugares son buenos o malos para la salud. Se ha verificado que a ciertos animales
las radiaciones negativas les resultan molestas y las esquivan, como es el caso
del perro, del ganado equino, bovino, ovino, caprino, de las aves de corral
y de pequeños roedores, estos últimos muy utilizados en estudios biológicos
con este fin.
En
una investigación realizada en Suiza, que tuvo cinco años de duración y utilizando
en total 24.000 ratones, se estudió el comportamiento de éstos en zonas telúricas
malsanas, demostrando la aparición de síndromes múltiples de neurosis, además
de una ostensible reducción de la fertilidad con respecto a roedores libres
de esas energías.
En
cambio, el gato, ciertas variedades de hormigas, las lechuzas y las abejas,
entre varias otras especies, sienten agrado por esas radiaciones "fuertes" y
se ubican con preferencia en estas zonas. En Alemania, por ejemplo, numerosos
apicultores instalan sus colmenas sobre franjas que emiten radiaciones negativas,
asegurando que allí se obtiene mayor abundancia de miel y de mejor calidad.

Un
gato que permanece sobre una cama es indicio que
allí hay energías malsanas que pueden afectar nuestra salud
Las
plantas, a su vez, brindan un panorama informativo similar. Los signos más característicos
de árboles ubicados áreas radiadas son: troncos torcidos, grandes rajaduras
profundas a lo largo de su corteza, tumoraciones en tronco y ramas, pérdida
masiva espontánea de savia y otros fenómenos irregulares. También en este caso
existen plantas, a las cuales les afectan las zonas geopatógenas, en cambio
otras especies mejoran su desarrollo sobre ellas.
Entre
los árboles la casi totalidad de las especies frutales, los abedules y los pinos,
por nombrar algunos, son muy sensibles. Por su parte los robles, los sauces,
los castaños, los helechos y los cardos crecen con mayor vigor sobre esas áreas
negativas. En síntesis, la naturaleza misma nos indica cuales son lugares adecuados
para construir nuestras viviendas y cuales son las zonas inapropiadas.
El
estudio de la fauna complementa las observaciones. Por ejemplo, las golondrinas,
las hormigas o las avispas suele anidar sobre lugares de energías negativas.
La presencia de musgos en la parte inferior de las paredes es también un excelente
indicador. Las energías telúricas pueden ser incluso sentidas a gran altura
si se trata de un edificio.
COMO PREVENIR EL CANCER
La existencia de casas proclives a enfermar de cáncer a sus moradores fueron
detectadas en 1932 por las rigurosas investigaciones del barón Von Pohl, que
estudió la incidencia del cáncer en la pequeña población alemana de Vilsbiburg,
encontrando que en sólo cinco casas se habían producido 190 casos de cáncer
a lo largo de 21 años, todas estaban situadas en la vertical de una importante
vena de agua subterránea. Más tarde, similares resultados obtuvo el doctor Picard
en la localidad francesa de Moulins estudiando 282 muertes por cáncer.
No significa que aquellas casas sean verdaderas "bombas de tiempo" para sus
moderadores. Para evitar enfermar de cáncer sólo con cambiar la cama de ubicación
o de dormitorio evitarán las radiaciones nocivas. Y cuando es inevitable dicho
cambio pueden instalarse en el lugar neutralizadores de malas vibraciones que
eliminan aquellos factores que desencadenan las enfermedades.
Pero, no sólo las corrientes de agua subterráneas son
las causas que afectan a las personas en el interior de sus domicilios, tales
como fallas geológicas en el terreno, depósitos subterráneos con desechos orgánicos,
suelos impermeables, aire ionizado aprisionado en chimeneas obstruidas o en
paredes herméticamente cerradas con huecos entre ellas.
Las casas son seres vivos. Según el taoísmo la tierra puede considerarse
y tratarse igual que cualquiera de los organismos vivientes que la habitan y
se alimentan tanto de sus energías físicas como sutiles.
La existencia de estas fallas puede causar: enfermedades inexplicables, cansancio,
insomnio, depresiones, peleas familiares atípicas, presencia de insectos y humedad
ascendente en paredes. A ello hay que agregar la existencia de torres de alta
tensión. Se ha calculado que las casas deben estar a un metro de distancia por
cada mil volts.

Forma de utilizar las varillas radiestésicas
No es bueno que las casas estén situadas sobre lo que fue
un cementerio o frente a ellos. La gente sufre diversos problemas. Es curioso
pero la Iglesia Católica antes de construir un templo hace un estudio de cien
años o más de lo que había antes allí, si alguna vez hubo un cementerio simplemente
no construye. Los judíos, señala el Talmud, deben lavar las suelas de los zapatos
cuando concurren a un cementerio.
Es frecuente que a las casas se lleve tierra de cementerios pues muchas veces
se compra tierra de hojas y no se sabe su procedencia. La ciudad de Santiago
está contaminada con esta tierra de hojas que, por mi conocimiento y de otros
expertos, trae ruina, enfermedad, sufrimiento y muerte. No sólo ello hay mucha
gente que colecciona cacharros arqueológicos cuya procedencia muchas veces se
ignora y posiblemente contengan tierra de cementerios, que está asociada a una
energía incompatible con los seres humanos.
Además, se ha comprobado que la Iglesia ha construido templos en zonas geománticas
que producen efectos positivos, donde es posible el encuentro con la divinidad.
Así ha ocurrido con la catedral de Toledo, el monasterio de Montserrat o Santiago
de Compostela en España; la abadía de Westminter, en Inglaterra; las catedrales
de Chartres y de Reims, en Francia; el domo de Milán, en Italia o el
Monte Athos, en Grecia. Curiosamente algunos de los más destacados radiestesistas
iberoamericanos son sacerdotes, como el jesuita José María Pilón, en España,
Joao Almendras, en Brasil o el padre argentino Ricardo Luis Gerula, quien ha
realizado talleres en nuestro país.
La aplicación de esta antigua ciencia es inmensa. En el transcurso de la
guerra de Vietnam el ejército de los Estados Unidos entrenaba a sus soldados
en la detección de minas y túneles ocultos. En la desaparecida Unión Soviética
tras la explosión del centro nuclear de Chernobyl se usó para detectar la radiación
en aquellas especies vegetales que por sus pequeñas cantidades de radioactividad
no podían ser descubiertas con los instrumentos convencionales. Actualmente,
en Rusia se enseña en institutos de prospección geológica, bajo el nombre
de biolocación.
Se ha sabido que cuando en 1986, durante el régimen
militar se introdujeron armas en el norte chileno, muchas de éstas se buscaron
a través de la radiestesia pues los satélites que orbitan el planeta fueron
incapaces de detectarlas por estar escondidas en cavernas y túneles. Las policías
de diversos países utilizan este método para ubicar personas, cadáveres u objetos
perdidos.
Muchas naciones europeas tienen leyes que exigen la
certificación radiestésica del sitio elegido como un elemento previo a la autorización
de construcciones de viviendas, edificios y otros inmuebles.
En la década del '60, el
físico nuclear francés Yves Rocard, comprobó que un 80 por ciento las personas
tiene capacidades radiestésicas latentes. En la década del '80, en los Estados
Unidos, los profesores Chadwick y Jansen, del Laboratorio de Investigación Hidrológica
de la Universidad de Utah confirman los resultados de Rocard en experimentos
realizados con 150 estudiantes.
El 13 de marzo de 1994, se fundó en Santiago, la Sociedad Chilena de Radiestesia,
entidad que cuenta con personalidad jurídica, desde el año 2000, y en este largo
caminar quienes se han integrado a ella han comprobado que el poder del péndulo,
las varillas y los diversos instrumentos que utiliza, tienen aplicaciones en
todos los campos de la vida.
Hay expertos que indican que la radiestesia es complementaria
al Feng Shui. Algunos van más lejos y aseguran que equivale en Occidente a lo
que es el Feng Shui en Oriente. Lo cierto es que la radiestesia es aún tanto
o más útil que todo lo que he narrado aquí.
Referencias:
Revista Científica de Radiestesia (Santiago, Chile)
Nº 1 (1998) al Nº 7 (2004-2005)
Fondo: http://www.telefonica.net/web2/k59/portomouro.htm