¿COMO SE INVESTIGA UNA APARICION?

 

Las apariciones forman parte de lo que conocemos como dogma, ¿Por qué?, bueno porque éstas están íntimamente relacionadas con la Asunción de María.

Eso quiere decir que Dios permite que algunas personas mediante revelaciones privadas puedan ver y contemplar el cuerpo de la madre de su hijo.

Asunción

Ahora bien, que factores influyen para considerar como verdaderos estos sucesos?.

No solamente el contenido de los mensajes, también es necesario ver la calidad de vida de él o los videntes y la aparición misma, cual es el llamado que viene a realizar.

Para aquellas personas que viven en constante  estado de  gracia y mantienen una estrecha relación con Dios y con la religión, las apariciones no representan un imposible, es más son un regalo debido a ello.

Debemos considerar que como madre, siempre se presentará con sencillez ante sus hijos y utilizará el lenguaje del instrumento elegido por Dios, por tanto no es para nada una sorpresa que se comunique en todos los idiomas y dialectos existentes en nuestro mundo y menos sorpresivo es enterarnos de las diversidad de edad, estatura, apariencia y vestuario con que suele aparecerse.

Todo esto tendría un claro objetivo, representar y respetar la diversidad cultural existente.

Para la Iglesia, el propósito de la presencia de la virgen entre nosotros es ayudarnos a vivir nuestra fe según la enseña la Iglesia. 

Como decíamos anteriormente, los videntes son un factor muy importante al momento de investigar tales eventos, la Iglesia vigila su vida, sencillez, seguridad ante lo ocurrido y confianza en lo encomendado a través de los llamados “mensajes”.

Según el criterio eclesiástico, los auténticos videntes son personas que no tienen una gran formación cultural, evitan siempre llamar la atención, no son siempre muy espirituales, no esperan tener visiones o revelaciones, por tanto la experiencia que protagonizan les toma por sorpresa, su virtud  identificativa es la “humildad”.

Que espera la Iglesia de un vidente?

Fundamentalmente; capacidad de obediencia hacia el clero, manifestación de un cambio espiritual notorio y que se sometan al veredicto y disposiciones eclesiales.

 Otros aspectos a considerar en el estudio e investigaciones de las apariciones es el contenido de los “mensajes”.

Este debe siempre permanecer fiel a la enseñanza que imparte la iglesia y si añadiera algún antecedente nuevo, debe ser de clara exactitud teológica, sin posibilidad de que mente humana hubiera logrado razonarlo.

Además debe permanecer en el tiempo sin contradicción alguna por parte del mensajero o vidente.

Es muy importante el espacio físico donde la aparición tiene lugar, tal es su importancia que estos ya son característicos para todos. Estos se encuentran generalmente distantes de la población, en altura, silenciosos, y los habitantes están alejados de la necesidad de Dios. Recordemos que todos ellos se convierten a posterior en lugares de peregrinajes, es decir santuarios.

Santuario de Medgujorje

Los signos que estas manifestaciones deben presentar tanto para la Iglesia como para la ciencia son;

* Curaciones físicas mortales, documentadas antes por diagnósticos médicos.

* Eventos inexplicables por el ser humano y sus herramientas (ciencia).

* Sucesos sobrenaturales visibles, como el milagro del sol en Fátima, milagro eucarístico en Venezuela.

* Conversiones de personas reconocidas públicamente ateas y en rebeldía contra la fe, la Iglesia y Dios.

La Iglesia juzga la autenticidad de estas apariciones, sin mezclar el desarrollo de otros eventos tales como el aumento de actividad aparicionista luego del reconocimiento de una producida.

La comisión que investiga las apariciones las clasifica en las siguientes categorías:

Dudosa: Todas las apariciones comienzan siendo dudosas ante de su investigación, debido a ello es que se dispone se estudien.

Falsas: Debido a que el vidente presente problemas mentales, o se equivocó en el origen del mensajes, es decir a pesar de su sinceridad al relatar los eventos, éstas no pertenecen a Dios. Veamos más argumentos de ello; Una aparición puede ser interpretada incorrectamente, porque su origen es oscuro. Cuando las visiones representan escenas históricas, aproximadas y probable. Además es posible que durante el éxtasis, aquellas ideas que tienen que ver con deseos propios en cuestiones de fe sean las que afloren y el mensaje entregado será erróneo y falso.

Fraudes: En esta categoría caben todas aquellas apariciones que han sido preparadas, ya sea para ganar dinero, fama. También caben aquí aquellas que están desarrolladas con ayuda demoníaca y entonces también es perfectamente posible que se vean “supuestos milagros”, pero de origen maligno. Es un mito que el diablo no reza, si de dañar se trata, también reza el rosario y es agradable si de esta manera consigue lo que desea, eso es la confianza de sus víctimas.

Aprobadas por la Iglesia: Las apariciones o las manifestaciones religiosas pueden ser aprobadas por el Obispo o por el Papa directamente. Sin embargo es necesario comentar que muchos de estos eventos aún siendo verdaderas no llegan a ser aprobados ya sea por desconocimiento por parte de la Iglesia o por que ellos no son para una difusión masiva.

Dentro de la aprobación eclesiástica como eventos verdaderos, es necesario decir que pueden ser para facilitar su apoyo a determinada peregrinación, autorización para celebrar liturgia o Misa, aprobación papal o reconocimiento litúrgico, que consiste en la introducción de esta aparición en el calendario de fiestas religiosas.

Desde los años 80 en adelante los reportes de apariciones de la virgen en el mundo han aumentado de manera increíble transformándose en el fenómeno religioso de este siglo.

Juan Pablo II

El Papa Juan XXIII, en su mensaje de cierre del año Mariano el 18 de febrero 1959, expresó: “Instamos a escuchar  las saludables advertencias de la Madre de Dios con corazón sencillo y rectitud de espíritu. Los Pontífices romanos son constituidos guardianes e intérpretes de la Revelación Divina, tal como está contenida en la Sagrada Escritura y la Tradición; pero ellos tienen también el deber de recomendar a los fieles, cuando, luego de un examen maduro, lo juzgan oportuno para el bien general, aquellas luces sobrenaturales que agradan a Dios ofrecer libremente a ciertas almas privilegiadas, no para proponer nuevas doctrinas sino en orden a guiar nuestra conducta”.

Elizabeth Ramírez