¿Un artefacto extraterrestre?
EL MISTERIO DEL ARCA DE LA ALIANZA

Aunque su historia fue concebida a partir de un texto religioso, el “Arca de la Alianza” es uno de los objetos más buscados tanto por arqueólogos como por investigadores de grandes enigmas.

Sin duda que uno de los mayores tesoros históricos es el arca supuestamente entregada a los judíos a través de la figura de Moisés por la Shekina, una representación de Dios o de los dioses que en esa época tenían una gran estreches de relaciones con el ser humano y que considerando los hechos vale la pena tener en cuenta.

El Arca de la Alianza sería un cofre de madera de acacia negra, revestido por dentro y por fuera con láminas de oro puro. Medía 2'5 codos de longitud y 1'5 de ancho y alto, ó sea 1'31 cm. de largo por 0'78 cm. de alto y ancho. Una guirnalda de oro la rodeaba en su parte superior. A ambos lados llevaba fijos 4 anillos de oro, sobre la tapa del cofre o propiciatorio descansaban 2 querubines también de oro.

Dibujo de Joann Stradanus , Grabado de Adriaen Collaert y Edición de Philipp Galle ca1600

La historia cuenta que esta Arca habría sido mostrada a Moisés en lo alto del monte Horeb por Jehová, luego de haberle entregado los diez mandamientos a su pueblo en sentido de educarlo y hacerlo sobrevivir del gran éxodo por el desierto.
"Y dio Moisés en el Monte Sinaí dos tablas del testimonio, dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios. Y Moisés tomó el testimonio y lo puso dentro del Arca." (Libro del Éxodo)
El Arca supuestamente estaba situada en el Sancto Sanctorum o Santo de los Santos, lugar más sagrado del Tabernáculo o del Templo de Salomón. Su utilidad fue variada, pues esta no sólo estaba destinada a contener elementos sagrados como el decálogo, el gomor de maná y la vara de Aarón, sino que además habría sido un arma de doble filo capaz de proteger al pueblo elegido, como ser brazo ejecutor de los castigos del Señor. Los significados del Arca van más allá de los simbólicos, ya que tener el Arca era tener a Dios.
Hace 3000 años el Arca habría sido traída a Jerusalén y adorada como el más sagrado de los objetos, era la personificación de la presencia de Dios en la Tierra. Sin embargo, en algún momento de este remoto pasado el Arca desapareció, esto dio origen a una búsqueda que ha inspirado a creyentes y cazadores de fortunas durante milenios.
Si el Arca fue capturada, la teoría con mayor fundamento es que fue despedazada y saqueado su oro cuando los babilonios conquistaron Jerusalén en el año 586 a.C. De acuerdo con el Antiguo Testamento, el líder babilónico Nabucodonosor II y su ejército destruyeron el templo sagrado de Salomón y enviaron a los israelitas al exilio. Sin embargo, hay un hecho del que no cabe la menor duda, existen registros detallados de todos los tesoros que fueron capturados en los templos y llevados a Babilonia pero el Arca no se encontraba entre estos. Cuando los hebreos regresaron a Jerusalén en el 583 a.C. iniciaron la construcción de un segundo templo pero no hay mención de que el Arca halla sido retornada a este nuevo santuario. A partir de este momento, no se vuelve a hacer referencia al Arca en las escrituras del Antiguo Testamento.

Judíos Cautivos Trasladados a Babilonia en Tiempos de Nabucodonosor 586 A.C.

TEORÍAS

En cuanto a las hipótesis sobre su paradero, señalaremos en primer lugar la aportada por el conocido investigador británico Graham Hancock, narrada en su bestseller Símbolo y Señal, el cual durante muchos años siguió la pista del Arca de la Alianza desde su misteriosa desaparición bíblica. En 1983 Hancock oyó hablar por primera vez de su conexión con Etiopía. Hancock fue corresponsal político en Etiopía y en su visita a la ciudad de Axum, conoció al que afirmaba ser guardián del Arca o Tabot, quien le relató la leyenda del hijo de Salomón y Belkis, la mítica reina de Saba, y su relación con el objeto sagrado.

Graham Hancock

En Símbolo y Señal, Hancock cuenta cómo los judíos de Elefantina huyeron a Sudán y desde allí a las tierras altas de Etiopía, asentándose finalmente en el Lago Tano, un mar interior a más de dos mil metros de altura. Visitando esta zona conoció la existencia de unos textos antiguos que relataban como el Arca de la Alianza había sido colocada en una especie de tabernáculo en la isla de Tana Kirkos, donde permaneció ochocientos años hasta que el rey Ezana de Etiopía la llevó hasta su emplazamiento actual en Axum.

Posible Emplazamiento Actual del Arca en Axum , Etiopía

Otras teorías, por contra, indican que el Arca no se movió del Templo de Salomón hasta que el formidable ejército de Nabucodonosor arrasó Jerusalén en el 586 A.C.
Al parecer, Hancock ha encontrado conexiones entre una de las primeras obras que habla del Santo Grial, el Parzival del poeta medieval Wolfram Von Eschenbach, y algunos relieves de la catedral francesa de Chartres, que representan a la reina de Saba. Así, atando cabos, Hancock llegó a la conclusión de que los templarios habían conocido la leyenda de Menelik y la habían dejado plasmada en clave poética en el Parzival y sobre la piedra de Chartres, siendo el Grial, por tanto, una actualización del Arca
Rafael Lavilla, en su artículo ¿Se ha descubierto el Arca perdida?, plantea, por otra parte, que en la Biblia (Macabaeos 2, 1-8) se refiere como el profeta Jeremías ocultó secretamente el Arca y el altar de los holocaustos en una gruta situada en "el monte al que subió Moisés para contemplar la heredad del Señor".
Ese monte desde el cual Moisés divisó la Tierra Prometida que nunca iba a pisar, pues murió en el desierto, es el antiguo monte Nebó (identificado hoy con el moderno Jaban an-Naba), un lugar que se encuentra a unos cincuenta kilómetros de Jerusalén, en línea recta, dentro ya de territorio jordano. Tal como señala el veterano ufólogo español Antonio Ribera en su artículo En busca del Arca perdida, "no hace falta imaginarse lo que podría pasar, si esta sagrada reliquia judía cayese en manos árabes". Ribera asocia el Arca de la Alianza a la mítica máquina productora de maná, el alimento de los israelitas durante el éxodo.
Los textos religiosos judíos registran dos paraderos del Arca. Según la Misná y el Talmud, fue enterrada en uno de los túneles secretos excavados bajo el monte del Templo. El enterramiento habría sido obra del rey Josías que, alertado por una profecía sobre la futura profanación del Sancta Sanctorum (Santo de los Santos) por los babilonios, la ocultó en una gruta secreta y cegada bajo la Setiyyah o Piedra de la Fundación, un axis mundi que no era sino el suelo del Sancta Sanctorum sobre el que reposaba el Arca.
Una cita del sabio árabe Maimónides (1135-1204) dice: "... cuando Salomón mandó levantar el Templo pronosticó su destrucción e hizo construir una cueva secreta, muy profunda, donde Josías dio instrucciones de esconder el Arca de la Alianza". Esta información, que Maimónides atribuye a un judío llamado Arabaita, pudo haber inspirado una expedición que en 1908 buscó el Arca bajo el antiguo Templo de Salomón.

Moses Maimónides (1135-1204)

LA HISTORIA IGNORADA

Para el grupo de alta investigación Andesenios Explorers; “El arca de la alianza podría haber sido fácilmente un objeto altamente tecnológico que guardo dentro de sí algún tipo de secreto que con el tiempo era importante preservar, como es la sangre.”

Aunque teorías como esta pueden parecer descabelladas, las conclusiones son acompañadas por exploraciones tanto en Europa como en el mismo Egipto y el sagrado Sinaí.

“Para nosotros la existencia del arca de la alianza no es un mito, estamos hablando de un artefacto material que se utilizó hace cientos de años y que hoy yace resguardado por alguna cultura muy conocedora del verdadero objetivo de este objeto” señalaron en Andesenios.

Cabe señalar que esta organización afirma que la zona en la que se cree se llevó a cabo el contacto de Moisés con Jehová, no sería el real puesto que los monjes del monasterio de Santa Catalina han intentado por siglos desviar a la gente hacia un lugar que no ponga en peligro la presencia física de este objeto. Incluso tuvieron la posibilidad de entrar hacia sectores ocultos de dicho monasterios y confirmar su teoría.

Camilo Valdivieso