Para entender de mejor manera la leyenda de El Dorado, tendríamos que remontarnos a 3000 mts. de altitud, en una hermosa laguna de forma redondeada, cercana a la ciudad de Bogotá. Esta laguna hasta el día de hoy se conoce como Guatavita y cobija en sus profundidades un sin fin de mitos y leyendas entre ellos el que la misma laguna - de 1 kilómetro de diámetro - habría sido creada por un meteorito que cayó a gran velocidad del cielo,(teoría muy acertada), además de las relacionadas con riquezas dejadas por una proliferante cultura de este sector de América

Laguna de Guatavita
La tradición habla de un importante cacique que habitaba los márgenes de la laguna Guatavita - actual Colombia- y su tristeza al saber que su esposa lo engañaba con otro indígena de la tribu, lo cual le dio pie a infringirle las más extremas humillaciones y vejaciones delante de todos las personas que habitaban junto con ellos. La mujer desesperada decidió arrojarse a la laguna junto con su pequeña hija, pereciendo bajo las aguas de este sector sagrado que hoy guarda importantes secretos.
El cacique arrepentido de su actitud e impresionado por el resultado de sus acciones, fue a encontrar consuelo en los sabios de la tribu. Ellos entendiendo el momento que vivía el pobre hombre le hicieron creer que su esposa aún vivía en un palacio en el fondo de la laguna, y que para encontrar el perdón de ella, era necesario que continuamente sumergiera piezas y ofrendas de oro, en el centro de Guatavita.
Esto que sucedió con el cacique dio pie a que las nuevas generaciones continuaran con la tradición, es así como los indios chibchas constantemente ofrendaran a la laguna con diversas especias de oro puro y piedras preciosas. Esto se llevaba a cabo varias veces al año y consistía en que el príncipe o cacique de la tribu se desnudara, vertiendo en todo su cuerpo de una extraña sustancia pegajosa (resina), para luego ser cubierto por una capa fina de polvo de oro. Luego se subía a una balsa de caña- inmovilizado - hasta llegar al centro de la laguna, iba acompañado en una balsa contigua con cuatro caciques que llevaban grandes cantidades de piezas de oro y esmeraldas las cuales eran vertidas apaciguando con ello a un supuesto dragón maligno que según la creencia habitaba en el fondo. Luego el príncipe de zambullía librando todo el oro de su cuerpo, de esta manera se legitimaba como verdadero soberano de su pueblo. Al mismo tiempo los espectadores realizaban cánticos acompañados por flautas y pipas de barro, además de instrumentos e percusión.
Esta tradición no pasó desapercibida a los oídos de los españoles que se encontraban tanto en Venezuela como en Colombia, y desarrollaron grandes empresas en busca de la laguna del príncipe dorado o tierra de El Dorado. Lamentablemente para ellos, nunca pudieron dar con el paradero real del mito, incluso se exploraron las zonas septrionales de Sudamérica hasta llegar a las inhóspitas y hostiles regiones de las Guayanas (1),de esta manera el tiempo fue despistando aún más a todos los buscadores de tesoros, ya que la tradición se acaba con la guerra de los indígenas de Guatavita con los indios Muyscas de Bogotá.
Desde ese tiempo cualquier tradición relacionada con riquezas escondidas tomó el nombre de El Dorado, creando con ello muchas leyendas y enigmas aún por resolver.
(1) Entre las primeras expediciones por alcanzar la leyenda del príncipe Dorado, se encuentra la realizada por una firma de banqueros alemanes, la casa Welser de Augsburg, que obtuvo de Carlos I de España y Carlos V de Alemania el derecho de exploración en Venezuela y de nombrar gobernador de todos los territorios que conquistasen.

Ambrosio Ehinger o Alfinger
(2) En 1529 desembarcaron en Coro-Venezuela, Ambrosio Ehinger o Alfinger (1500-1533) y Bartolomé Seyler, con 400 hombres, y el poco oro que llegaron a recolectar no compensó las terribles odiseas que vivieron en estas zonas americanas. La exploración del río Orinoco por Diego de Ordaz, antiguo camarada de Hernán Cortes; la posterior expedición de Gerónimo Dortal así como la de Sebastián de Belacazár, procedente de Quito; la de Jorge de Speyer, que recorrió las terribles Maniguas existentes entre el Orinoco y el Amazonas, y la de Phillipe Von Hutten, que duró tres años y la organizo el primer virrey del Perú don Antonio de Mendoza, constituida por una turba de malhechores, que dejó tras de sí luego de infinitas aventuras en los brazos de la jungla, junto con una ola de crímenes que termino con la conquista de la meseta de nueva Granada por Gonzalo Jiménez de Quesada, y que obedecieron al propósito de localizar el sitio del El Dorado.
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Diego de Ordaz (1480-1532) |
Philipp von Hutten (1505-1546) |
Este último logró triunfar ya que luego de vencer a los Indios Muyscas, les arrebató metales preciosos por el valor de 246.976 pesos de oro y 1815 esmeraldas de gran tamaño. Halló así mismo el verdadero sitio del hombre Dorado, visitó la laguna de Guatavita, pero no halló al famoso príncipe del mito. Un eco de la leyenda original de El dorado es la existencia de la ciudad de oro llamada Meta, buscada afanosamente por algunos de los mencionados exploradores, y por Francisco Pizarro. La desastrosa expedición de Gonzalo Pizarro por las selvas del Amazonas, tenía por objetivo llegar a la "provincia de la Canela y al Lago de El Dorado", según informo al Rey el propio don Gonzalo.
Camilo Valdivieso