Por Camilo Valdivieso R.
La Tierra a través de su historia a sido victima de la caída constante de rocas procedentes del espacio, éstas –según su tamaño y velocidad- han generado increíbles efectos en la vida de este planeta. Hoy cuando hemos traspasado las barreras del tercer milenio, se siguen descubriendo una gran cantidad de nuevos cuerpos que podrían poner en jaque a nuestra civilización.
Según la ciencia hace 65 millones de años, cayó un gran asteroide en la Península del Yucatán, haciendo desaparecer casi en su totalidad la especie predominante en ese entonces, los Dinosaurios. Sin embargo, nuestra historia marca una enorme cantidad de sucesos que tienen a estas rocas espaciales como protagonistas, dentro de ellas no podemos olvidar a uno de los más famosos, el caso del meteorito de Tunguska, Siberia, el 30 de junio de 1908 que arrasó una extensión de 2.000 kms. cuadrados. Su potencia se igualó a 2.000 bombas atómicas como la de Hiroshima y su onda expansiva dio dos vueltas al mundo. También esta el llamado Meteor Crater en el Estado de Arizona, EEUU. Los científicos creen que su antigüedad bordearía los 48.000 años. Presenta unos 200 metros de profundidad y cubre un diámetro de 1.200 metros, es decir, poco más de un kilómetro de ancho. Si consideramos este tamaño en comparación con los cráteres lunares –también afectados por colisión de meteoritos- los de la Tierra son ínfimos, ya que serían sobrepasados en más de 200 veces su tamaño.

Cráter de Chicxulub , Yucatán
Anualmente estamos recibiendo cerca de 10 mil toneladas
de materia espacial, dentro de esta gran cantidad, los meteoritos son pieza
fundamental, ya que no solamente se miden a partir de rocas colisionadas, sino
también por el polvo que ingresa y que es residuo de los mismos meteoroides
al chocar con la atmósfera.
Cabe señalar que el término meteoro proviene del griego meteoron,
que significa fenómeno en el cielo. La antigua creencia en que las posiciones
relativas de los astros y estrellas tenían alguna influencia sobre la
vida de las personas, dio lugar al surgimiento de numerosas palabras referentes
a ideas sobre la suerte o el azar, tales como desastre, procedente del provenzal
antiguo que significaba “desgracia”.
Su origen
Se ha demostrado irrefutablemente que algunas acondritas
(meteoritos rocosos) recogidas en la Antártida desde 1981 proceden de
la Luna, basándose en el parecido que tiene su composición con
la de las rocas obtenidas durante las misiones Apollo entre 1969 y 1972. La
procedencia de otros meteoritos todavía es desconocida, aunque se sospecha
que otro conjunto de ocho de estas rocas podrían proceder de Marte. Estos
meteoritos contienen gases atmosféricos atrapados en los minerales fundidos
cuya composición coincide con la de la atmósfera marciana tal
como fue medida por las sondas Viking en 1976 hasta las últimas investigaciones
en el año 2004. Según todos los demás grupos se han originado
en asteroides o cometas; se piensa que la mayoría de los meteoritos son
fragmentos de asteroides.
Entre la órbita de Marte y Júpiter se encuentra un cinturón
de asteroides llamado “cinturón principal”, este sería
remanente de un planeta extinto hace miles de años. Constantemente estas
rocas suelen desprenderse del cinturón para pulular por el sistema y
ser absorbida por orbitas gravitacionales de cuerpos más grandes, como
es el caso del Sol o el mismo Júpiter. Sin embargo, la Tierra también
posee una orbita gravitacional, y aunque es más pequeña que los
cuerpos antes mencionados, posee las características básicas para
absorber estos meteoroides.
Un meteoroide es un fragmento de materia, de tamaño y forma variable
que situado en el espacio interplanetario puede ser atraído por el campo
gravitatorio de la Tierra y caer sobre nuestro planeta. Debido al rozamiento
con la atmósfera se produce una fuerte elevación de temperatura,
producto de que las moléculas de aire se comprimen bruscamente frente
a él. Como consecuencia esta capa se eleva a miles de grados centígrados.
Luego el objeto comienza a arder, lo que origina un fenómeno luminoso
visible, conocido como meteoro o estrella fugaz. Si el meteoroide es pequeño
al instante se evapora, ingresando solo como polvo. También la roca puede
dividirse en varios fragmentos, produciendo una lluvia de estrellas que puede
durar desde segundos hasta media hora. Durante una lluvia de estrellas, la frecuencia
de meteoros suele ser mayor, incluso se han llegado a contar hasta 2.000 meteoros
en una sola hora.
Cuando un meteoro alcanza un alto brillo se denomina bólido pudiéndose
confundir con cualquier tipo de fenómeno desconocido, incluso con una
estrella. Por último, cuando un meteoroide logra alcanzar la superficie
terrestre y choca con ella, se denomina meteorito. Es decir son tres nombres
diferentes para una sola roca que alcanza tres procesos distintos.
Portadores de vida
Los meteoritos son complejos de clasificar, pero se
pueden establecer tres grandes grupos: rocosos, ferrosos de tipo rocoso y ferrosos.
Los meteoritos ferrosos están clasificados en trece grandes grupos y
están compuesto básicamente por aleaciones de hierro-níquel
con pequeñas cantidades de carbono, azufre y fósforo. Estos meteoritos
se formaron cuando el metal fundido se segregó de silicatos menos densos
y se enfrió, presentado otro tipo de comportamiento ante la fusión
en el interior de los cuerpos progenitores.
Las acondritas son también meteoritos rocosos pero se piensa que están
formados por material reprocesado o diferenciado. Se producen por la fusión
y recristalización sobre o en el interior del meteorito progenitor; como
resultado, las acondritas tienen diferentes texturas y componentes mineralógicos.
Los meteoritos además son transportadores de vida, especialmente aquellos
con alto nivel de hierro, puesto que fueron la fuente del fósforo que
dio origen a las biomoléculas, cuya interacción evolutiva llevó
después al nacimiento de los primeros organismos vivientes.

Imagen de una Acondrita
La teoría de la Panspermia opina que todos los materiales básicos para la formación de seres vivos pudieron haber llegado desde el espacio, su medio más común habrían sido los meteoritos y que – encontrando aquí las condiciones adecuadas – sembraron de vida este planeta.
El peligro del NT7
Entre 1997 y el año 2000, se logró calcular
la existencia de unos 2000 asteroides mayores a un kilómetro de diámetro,
cuyas órbitas cruzan de una u otra forma la órbita de la Tierra..
No es la primera vez que los asteroides se colocan en el punto de mira para
los astrónomos de todo el mundo. Hace seis años se pensó
que un cuerpo de este tipo podría chocar con la Tierra en el 2035, una
posibilidad que tras un exhaustivo estudio se descartó.
Entre los últimos visitantes, el asteroide "2001 YB5", de 300
metros de diámetro, el pasado 06 de enero del 2002 fue el que más
se ha acercado a nosotros, concretamente a 562.000 km, menos del doble de la
distancia que nos separa de la Luna.
También se sabe que en el año 2140 pasará un asteroide
muy cerca de la Tierra, a unos 80.000 kilómetros de distancia. Bastantes
años después el "1950 DA" podría colisionar con
la Tierra el 16 de marzo de 2880.

Fotografía del Asteroide 2001 YB5
Pero un asteroide descubierto hace muy poco se ha convertido
en el objeto más peligroso detectado nunca en el espacio. Un estudio
preliminar de su órbita vaticina que podría chocar con la Tierra
el 1 de febrero de 2019. Los astrónomos han determinado el asteroide,
bautizado como NT7, podría medir unos dos kilómetros de ancho,
lo suficiente como para producir un auténtico “Armagedon”
en este tercer planeta del sistema solar. Es el primer asteroide de la historia
en recibir un valor positivo en la escala técnica, conocida como escala
Palermo, que mide el grado de peligrosidad de estos objetos.
Este asteroide, el más peligroso de la historia, ha sido descubierto
muy recientemente; fue observado por primera vez el 5 de julio de 2.004, en
Nuevo México, Estados Unidos. Desde entonces, astrónomos de todo
el mundo han estado siguiendo al NT7. Circula alrededor del sol 837 días
al año y su órbita se orienta poco a poco hacia la de la Tierra.
El doctor Benny Peiser de la Universidad de Liverpool afirmó que el NT7
“es el asteroide más peligroso en la historia de los asteroides”.
Sin embargo, no existe certeza total que descarte un cambio de trayectoria,
lo que sin duda dejaría anulada la posibilidad de choque con la Tierra.

Asteroide 2002 NT7
Aunque son continuas las advertencias de visitantes foráneos con posibilidad de colisión, las distintas trayectorias de estos bólidos cósmicos tienden a modificarse, alejándose generalmente de las cercanías de la Tierra. Y aunque las profecías históricas siempre nos manifiestan un futuro oscuro y confuso, la única verdad que nos atañe es la de vivir el presente sin necesidad de preocuparnos por lo que vendrá, ya que la única forma de erigir un futuro positivo es a partir de la creación de causas que así lo rijan.
Bibliografía: Solarsview.com