LOS MAPAS DE PIRI REIS

La existencia de un mapamundi confeccionado hace cientos de años habría sido la inspiración para que Cristóbal Colón llegara a descubrir América.

En 1929, Estambul estaba por dar un golpe muy duro a la historia conocida, ya que se encontró - prácticamente por azar - en el antiguo palacio imperial de Topkapi, un documento que había sido confeccionado casi cinco siglos antes por un navegante de nombre Muhiddin Piri Ibn Aji, mejor conocido como Piri Reis. Este consistía en un atlas del mundo, el que se cree fue elaborado hacia el año 1513, por ese nativo de la actual Gallipoli, quién -sin duda- llego a ser el más importante cartógrafo musulmán.

Palacio Topkapi , Estambul

Lo curioso de estos mapas del Almirante Reis, es que se pueden ver detalladamente las costas atlánticas de Portugal y España, además de gran parte de centro y Sudamérica. También muestra islas de perfil, como es el caso de las Maldivas, que no fueron descubiertas hasta el año 1592, además del nacimiento del amazonas desde los Andes.
Según planteó el propio Piri Reis, el mapa lo confecciono el mismo a partir de una veintena de mapas que existirían desde la época de Alejandro.

Piri Reis (Gallípoli 1465-Egipto 1554)

La Dra.Afetinam, que es una de las expertas en estos mapas, cree que Piri Reis debió consultar a más de 34 mapas antes de elaborar el suyo:

“Veinte de ellos no tienen fecha, Solo ocho fueron dibujados por musulmanes, de los que dos copias están en Estambul; uno de ellos fue diseñado por Ibrahim de Tunis (1413), ahora en la librería del palacio de Tokapi, y el otro por Ibrahim de Trablus (1460), ahora en el museo Naval de Estambul.”

Lo curioso de todo esto, es que más allá de que el mapa del Almirante Piri, haya sido confeccionado 21 años después del descubrimiento de América (por Cristóbal Colón), éste había sido inspirado en otros atlas, los que de una u otra forma ya delineaban las costas del pacífico y el continente americano. De esta manera podríamos empezar a especular que fue realmente lo que llevo a Colón a tener tanta seguridad de la existencia de este nuevo mundo. ¿O acaso ya sabía,- y por que no -, la existencia de las orillas del territorio Dorado?

Hoy una de las grandes incógnitas del mundo tiene directa relación con el descubrimiento hecho por Colón, puesto que es muy probable que otras culturas ya hayan llegado a las costas americanas en tiempos inmemoriales. La otra opción y más ajustada a la realidad, es que el propio Colón hubiese tenido conocimiento de los mapas que situaban a este nuevo mundo en las zonas ya conocidas. El mismo Piri Reis planeta en uno de sus escritos - Kitabi Bahriye - algo que podría desentrañar este misterio:

“Estas costas reciben el nombre de las Antillas. Fueron descubiertas el año 890 del calendario árabe, y se cuenta que un genovés infiel, de nombre Colón, fue quien halló estos lugares”
“Se sabe que un libro cayó en manos del citado Colón y que encontró en él que decía que al final del Mar del Oeste – Atlántico – en su lado occidental, había costas e islas y toda clase de metales y piedras preciosas...”

Se supone que el año 890 después de la Hegira, del calendario árabe, corresponde al 1485 de nuestra era, de esta manera podríamos pensar que Colón accedió hasta esas zonas antes del año del descubrimiento oficial (1492), de esta forma se aseguraba de no dar un paso en falso, y así convertirse en el navegante más importante de la historia, aunque realmente no fuera así.

El descubrimiento de América

Para esa época (1485) Roma contaba con un Papa muy extraño, ya que se sabía que tenía ciertas tendencias que lo implicaban con todo lo relacionado a descubrimientos de tierras. Su nombre; Giovanni Battista Cybo, mejor conocido como Inocencio VIII.

Papa Inocencio VIII

El objetivo detrás del Papa y de Roma, era el de Cristianizar la mayor parte del mundo conocido, y si era posible hacerse cargo de nuevos descubrimientos, esto era un gran paso para la Iglesia de la inquisición. Por ello el mismo Colón dejó en un escrito parte de esta maniobra secreta que tenía por objetivo hacia el año 1500 la conquista de Constantinopla y el Santo Sepulcro, de esta manera no podría haber un escenario más optimo para comenzar una cruzada que llegar a la conquista del todo el planeta.

Para Ruggero Marino en su obra “Cristoforo Colombo e il Papa tradito”, no hay duda alguna de aquella conspiración oculta que dio pie al descubrimiento en 1492 de América, aunque bien dice que Colón fue el último de los navegantes importantes que llegó al nuevo mundo, ya que con asiduidad antes de esa fecha, hubo continuos viajes que hablaban de indígenas muy amables, zonas ricas en oro, entre otras maravillas.

 
Ruggero Marino
 
Su Libro

Pero esto no sería todo, ya que habría otro gran secreto que sin duda puede generar un gran conflicto, en cuanto a lo que hoy por hoy conocemos de la historia. Este tendría que ver con el apoyo incondicional que le dio el Papa Inocencio VIII a Cristóbal Colón, ya que como se sabe, este último había pedido apoyo a varios personajes de esa época, limitándose a recibir varios no como respuesta.

La idea de Ruggero Marino, llega tan lejos como para pensar que Cristóbal Colón, fuera hijo de Inocencio VIII, - este reconoció tener dos hijos, aunque se le atribuyen doce más - esto lo teorizó a partir del gran parecido entre ambos, no obstante también no se explica como un personaje que supuestamente no pertenecía a la nobleza, entró tan libremente a la corte portuguesa y luego a la española. Además no podemos olvidar que los reyes de España fueron nombrados al catolicismo por el propio Inocencio VIII, por lo que era de esperar que se le apoyara incondicionalmente a Colón en su travesía, y sobre todo si esta era la segunda.

Hoy lo único que ya tenemos claro, es que Colón puede haber sido solo un oficializador público de la existencia de América, ya que es muy posible que este continente fue visitado desde hace miles de años, y no solo por los Fenicios, Vikingos o Chinos, sino por los sobrevivientes de un archipiélago conocido como Atlántida.

¡Un mapa de 6000 años!

La posibilidad de que el atlas dado a conocer a partir del año 1513 por Piri Reis, ayudó a desentrañar un misterio que se alzaba como secreto a voces tiene bastante fundamento. Primeramente, el hecho de que Colón haya hecho su primer viaje en 1485, confirmando la existencia de América, a partir de unos mapas que se encontraban en la Biblioteca de Alejandría. Y segundo, que la llegada a las costas de centro América en 1942, no fue un descubrimiento meritorio, sino que solo se debió al seguimiento de estos papiros cartográficos que ya delineaban hace miles de años a este continente.

Pero lo más sorprendente de los mapas del Almirante Piri, no son necesariamente sus descripciones de tierras aún no descubiertas; si no algo que pone en jaque a cualquier intelectual y científico de hoy, específicamente si tomamos en cuenta de que estos papiros hechos en piel, fueron copiados de otros más antiguos.

Arlington H. Mallery, capitán de la marina norteamericana, recibió de un amigo suyo, una copia a escala del mapa de Piri Reis, él se dedicaba al estudio de mapas vikingos, por lo que este extraño y - a primera vista - confuso atlas, le llamo mucho la atención. Luego de examinarlo minuciosamente llegó a una conclusión increíble, este antiguo mapa turco, no solo mostraba las costas de Sudamérica, sino que delineaba casi a la perfección las zonas del polo sur, específicamente la Antártida.

Arlington H. Mallery

No olvidemos que la Antártida no fue descubierta hasta el año 1818, por lo que era prácticamente imposible que un mapa tan antiguo demostrará tan fehacientemente su ubicación. Pero esto no era todo, puesto que las tierras de la Reina Maud, no estaban descritas en el mapa según la época de su supuesta confección, si no que como eran antes de llegar a estar cubiertas por hielo, es decir cerca de 6000 años.

Era sorprendente como un mapa, que había sido creado a partir de una veintena de otros papiros aún más antiguos, mostrará un sector del mundo en su estado más primitivo, prácticamente en la prehistoria del mundo. Esto llevó a que se reuniera un grupo de expertos en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C., para apoyar los descubrimientos de Mallery.

Un profesor de Historia de la Ciencia de New Hampshire (Estados Unidos) se interesó por el hallazgo que hizo Mallery, poniéndose en contacto con él. Charles Hapgood – el profesor en cuestión – creyó en la teoría que presentaba el Capitán de Marina, por lo que no tardó en poner en manos del Escuadrón de Reconocimiento Técnico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF), encargado de la cartografía militar norteamericana, una copia del mapa del Almirante Reis con la intención de comprobar la precisión de sus contornos. El teniente coronel Harold Z. Ohlmeyer redactó sus conclusiones el 6 de Julio de 1960. En ellas confirmaba que la costa antártica que representaba el mapa tuvo, que:

"ser cartografiada antes de que fuera cubierta por la capa de hielo". ...en nuestros días, "la capa de hielo en esta región tiene más de un kilómetro de grosor".

La Obra de Charles Hapgood

Las precisiones del teniente coronel Ohlmeyer despertaron como era de esperarse todas la atención de los científicos.

Tal y como Hapgood no tardó en calcular, las regiones antárticas cartografiadas por Reis estuvieron libres por última vez de hielos hace al menos 6.000 o 7000 años. Esto corresponde a mucho tiempo antes de que - según la cada vez más desvirtuada arqueología científica - surgieran los primeros vestigios de la cultura egipcia, o la misma civilización cuna, como la Sumeria. Y es que, si hace 7.000 años no existía "oficialmente" ninguna civilización desarrollada sobre el planeta, como fue posible que se tuvieran antecedentes tan precisos, ¿o nuevamente saltamos a reconocer la existencia de un período prácticamente desconocido hace miles de años, y que tuvo como cuna alguna civilización desarrollada como la mítica Atlántida?

El científico espacial francés Maurice Chatelain, luego de analizar en detalle el mapa del Almirante, además de investigar concienzudamente la teoría de Hapgood emite la siguiente opinión:

“La deformación que presentan las líneas de costa en el mapa de Piri Reis obedece a que esta carta representaba una proyección plana de la superficie esférica de la Tierra tal y como podría ser vista hoy por un astronauta situado a una gran altura sobre Egipto"

De esto no hay duda, puesto que una foto de satélite tomada a 4.300 kilómetros sobre la vertical de El Cairo mostraría, exactamente, esa deformación de las costas... lo que ha permitido a científicos – como el caso de Chatelain - suponer que el mapa de Piri Reis es en verdad, una copia de enésima generación de un mapa antiquísimo realizado desde la vertical de la moderna ciudad de las pirámides de Gizéh.

El Almirante de origen turco habría ubicado en su longitud y latitud correctas Sudamérica y África. Esto ya sabemos que no es nada fácil si tenemos en cuenta que hasta el siglo XVIII nuestros navegantes no pudieron calcular con precisión las longitudes, al no poseer cronómetros u otras herramientas que ofrecieran márgenes de error de pocos segundos.

Hapgood, luego de un tiempo escribió un libro que titulo Maps of de Ancient Sea King, en el que plantea que los papiros de Piri Reis, solo podrían haber sido hechos a través de un vuelo por las zonas descritas, teniendo en cuenta que hay una gran precisión en su trazado, el cuál solo tiene una desviación de medio grado. Además deja entrever que existe una gran posibilidad de que la Antártida hace miles de años haya sido la verdadera isla perdida de Platón, y su verificación se presentaba en el mapa del Almirante turco.

Estas revelaciones no han dejado indiferentes a importantes investigadores mundiales, es el caso de Graham Hancock quién piensa que los Mapas de Piri Reis son una verdadera representación de lo que era la Antártida 4000 años a. C., por lo que supone imposible que alguien tuviera tanto conocimiento para dibujarlo de esa manera, obviamente de esta manera, se abre una puerta hacia un misterio prácticamente dilucidado, como es la existencia de una tecnología muy desarrollada en nuestro pasado.

Otros mapas
Antes de terminar este reportaje, no podemos dejar de mencionar a Marino de Tiro, un fenicio que vivió hacia la época del año 90 de nuestra era. Este navegante trazo un mapa que delimitaba ciertos continentes entre los que podríamos encontrar a América, pero no fue hasta 60 años más tarde – 140 a 150 d. C. – que un griego habitante de Alejandría, llamado Claudio Ptolomeo, copio y modifico lo hecho por Marino de Tiro, aunque se denotan ciertos errores en comparación con los mapas actuales del mundo.
En el mapa de Ptolomeo se representan las costas americanas del Pacífico, desde la parte media de México, hasta la mitad de Perú. Incluso en lo que sería la costa norte de Perú, a 8º 30´ del ecuador, aparece una ciudad de nombre Hindú; Cattigara –nombre reproducido en diversos mapas entre 1503 y 1550 - , de esta forma se tiene mayor claridad, de que muchos cartógrafos antiguos se basaron en la obra de Ptolomeo para delinear sus atlas. También en el mapamundi aparecen ciudades con el nombre de Aspithra – actual Acapulco – y Acathra – correspondiente a Teotihuacan -. Estos descubrimientos de los mapas de Ptolomeo no fueron conocidos hasta que el año 1969 el doctor Dick E. Ibarra Grasso, luego de analizar un sin fin de cartografías, lograra ubicar las zonas prácticamente completas de Centro y Sur América.

Camilo Valdivieso