Las huellas de
Thot en el relato atlante.
Julia
Calzadilla Núñez
Iván Rodríguez López
Platón,
como sabemos, fue sin duda uno de los grandes iniciados en los Misterios
del Antiguo Egipto. Al describir la Atlántida en el Critias,
así como en el análisis de los 4 elementos fundamentales
(1) (Tierra, Fuego, Aire, Agua) realizado en su otro diálogo
Timeo, alude veladamente al tetragrámaton AROT-TORA
desarrollado en el libro La Gran Rueda: Una lectura decodificatoria
de la Espiritualidad en los Misterios del Antiguo Egipto (2) como
indicador de las dos partes o mitades del recorrido iniciático,
visto en imagen normal y de espejo gracias a la intercambialidad de
las partículas A y T: |

“La decodificación de las claves
básicas iniciales sería: 4 ruedas (4 costados) x 2 alas = 8. La Gran Rueda de 8 Rayos que gira incesantemente --el
infinito--emblematizada
en la Gran Esfinge/Gran Obra egipcia y universal. En ella, como explica con
acierto el Maestro Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, se ocultan sus principios: el cuerpo de buey o toro (la
Tierra), las alas del escorpión ya transmutado en águila (el Agua), las patas
de león (el Fuego), la cara del hombre (el Aire), representativos de los 4
puntos cardinales a su vez simbolizados por 4 constelaciones, signos fijos del
Zodíaco:
Tauro, la Tierra, el Sur, indicado por la letra T; Scorpio,
el Agua, el Oeste, indicado por la letra
O, elemento en el cual triunfa para
convertirse en águila; Leo, el Fuego,
el Norte, indicado por la letra A; Acuario, el Aire, el hombre, el Este,
indicado por la letra R.
(...) De nuevo, el Maestro Serge
Raynaud de la Ferrière (3) había
brindado la clave:
´TORA: es la Ley de la Evolución
(palabra hebrea).
ORAT: es el Lenguaje, el Verbo
(del latín oratio).
RATO: es la Realización (del latín ratus,
el que se realiza).
ATOR: es Athor o Athys, divinidad
iniciática egipcia. [Hathor]
Así tenemos: EL VERBO SE REALIZA
POR LA LEY DE ATHOR.”(...)
ROTA: es la Rueda de Devenir.
OTAR: Es Escuchar (del griego otarión, orejita).
TARO: Es el Destino y sus 22
Arcanos. (4)
AROT: es Trabajar (del griego arotos, labor). (5)
(...) “‘A’ es el Alfa, el Principio; representa el Fuego (Agni, Fuego
Interno) y está simbolizado por las Salamandras (Espíritu de este Elemento).
‘R’ es el AUM (palabra sagrada de Mantram), el Aire, elemento que
sirve de medio y ayuda a la evolución (el Espíritu de este elemento son las
Sílfides).
‘O’ es la Omega, el Fin, representa el Agua y son las Ondinas las
que vienen a caracterizar este elemento líquido.
‘T’ es el Tau, el resultado, representado por el elemento sólido, la
Tierra, cuyos Espíritus protectores son los gnomos.
Si el proceso se inicia en A (aquí el Principio (6), se “Nacería” en R (Levante, Punt); se transitaría por el Gran Camino Este-Oeste durante las
llamadas “12 horas del Duat”; se “Moriría” en O (Poniente, Amenti), y
se continuaría hacia T (el Sur, el Resultado de la “Muerte mística” ocurrida
antes). De este modo, vemos por qué el esoterismo considera a O, zona del “Morir en sí mismo” como la
“Omega” o “Fin del trabajo” que debe realizarse en esta etapa, cuyo objetivo es
ese, la “Muerte psicológica”(...).
Por su parte, el signo TORA
indicaría la “Subida” (del Sur al Norte), por cuanto, en
T
![]()
R O
A
de T (Sur, aquí Raíz, Alpha, Aleph)
se pasaría a O (Poniente), región que
ahora indica la “Vida después de la Muerte”; de ahí, por el Gran Camino
Oeste-Este, se llegaría a R, ahora
región del “Renacer”(Levante) y después se “subiría” a A, (la luz, el fuego, el
fin, Omega, Tau), punto de partida
inicial de la primera etapa iniciática, AROT. En este caso, la llegada a Punt (Este), desde el Amenti (Oeste), se realizaría por la
“vía del agua”, indicando que se ha “cerrado el Tches” en la primera mitad del proceso de la Gran Obra, con las correspondientes
“permutaciones” o “giros” de la Rueda.
Así, considerando que hasta la
autorrealización del adepto éste hace múltiples intentos de “bajar y subir a la
novena esfera”, la Rueda tiene, en ambos sentidos, movimientos hacia los lados,
hacia delante y hacia detrás: al
“girar”, pues, hay al mismo tiempo 4 “rayos” (elementos) que “suben” y otros 4
que “bajan”, sin olvidar que se trata de 8 permutaciones con 4 elementos
“dobles” como serían T y A (32+32=64).
Cada una de estas letras
simboliza un elemento (7) y puede, pues, relacionarse a un
signo del Zodíaco, a las series del Taro, a una personificación de la Esfinge,
y el todo a su vez guarda relación con otras palabras sagradas en paralelismo
con el enigmático axioma: Saber-Querer-Osar-Callar...” (8), cuya representación gráfica, aplicando la variante A/T, es la
“permutación” RATO/OTAR del trazado básico de la runa de la victoria,
precisamente la runa del tejo que
aludiría a la Gran Pirámide:
QUERER (A/T) (Toro)

SABER CALLAR (O)
(R)(hombre) (Escorpión/Águila)
OSAR
(T/A) (León)”(9)
Estos datos, igualmente, me
hicieron reflexionar largos días. Revisé el alfabeto griego y comprobé que la O, como tal, no era “omega”, sino
“ómicron”, ya que la “omega” verdadera era la W
que representaba a la constelación de Leo,
al fuego solar, o sea, a la letra A
del tetragrámaton... Se trataba, por tanto, de una interpretación esotérica que
debía descifrar sabiendo que el “FIN” a que aludía el Maestro Raynaud de la
Ferrière no era de tipo alfabético, sino puramente simbólico: la “finalidad de
llegar al “Agua”, en el Oeste, para
“Morir psicológicamente” y obtener el triunfo alquímico. Sin embargo, la “ruta”
conocida era otra:
Para “bajar” a la “novena esfera”
o submundo, el iniciado, primero, debía:
-partir de la T, la Tierra (cuerpo) – pasar por R,
el Aire (aliento vital, para “Nacer”)
– pasar por O, el Agua (para “Morir” en el líquido
mercurial u otro vital para el hombre, sangre, saliva, etc.) – y llegar a A, el Fuego triunfador --, en posición contraria a la T inicial. Este “recorrido” –que a la
inversa se hubiese leído AORT-- tampoco se ajustaba a
mi hipótesis, pero al leer TROA, pensé en la legendaria TROYA de la Ilíada –que también debe leerse “entre líneas”—, en la enigmática
figura de un Homero apoyado en un cayado y representado ciego como lo estuvo
Horus, y al recomponer su nombre leí OMER
u OMERO, donde figura la voz MER seguida o abrazada por el Agua (O)... Y cuando completé el recorrido A-O-R-T-A con un cuarto trazo y pensé que a esta “arteria” o “canal sanguíneo” se le
llama “cayado” por su forma, obtuve el signo jeroglífico de base, el Tches, “vértebra” o “columna vertebral”.
El entusiasmo fue indescriptible:
A
![]()
R
O
T
En aquellos momentos ignoraba que
la letra/símbolo A (el Fuego, que
también debía estar al inicio como “calor kundalínico”), podía
intercambiarse con la letra/símbolo T,
lo que finalmente conduciría a la solución del intrincado acertijo. Debía, por
consiguiente, profundizar en la investigación simbólica del alfabeto griego. En
el Nuevo Testamento, El Apocalipsis
de San Juan –de elevadísimo contenido esotérico—pone en boca de Jesús la
afirmación:
“Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin,
dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” (...)/
“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz
como de trompeta,/ que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el
último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias (...) (Ap.1, 8, 10-11).” (10)
En su diálogo Critias, Platón
refiere que la colina central atlante estaba rodeada por cinco círculos, tres
de agua y dos de tierra. De conformidad con el tetragrámaton AROT-TORA,
la lectura sería O –T – O – T – O –la serpiente que se muerde la cola u
Ouroboros— y, donde, de manera críptica, aparecería insertado el nombre de TOT
abrazado por las aguas al igual que habría ocurrido en el caso de O-MER-O.
(11)

Según la perspectiva austral egipcia, esta
sucesión de símbolos tetragramáticos (O-T), --ahora ya un pentagrámaton--,
tendría esta representación gráfica que apunta hacia el Oeste/derecha, zona de
las “aguas” donde el adepto debe alcanzar la “Muerte Psicológica” o extinción
de sus yoes en la primera parte de la ruta mistérica:
Cámara
del Rey, Gran Pirámide
Aplicando la variante (A/T) surgirían las
siguientes interpretaciones:
a) variante A (norte) y T (sur):
O (oeste/derecha) → T
(sur) → O (oeste/derecha) → T (norte) (12) → O (oeste/derecha).
Cielo,
que representaría al elemento
AIRE (R).
b) variante T (norte) y A (sur):
O (oeste/derecha) → T (norte)
→ O
(oeste/derecha) → T (sur)(13)
→ O
(oeste/derecha).
Montaña
(14) , que representaría al elemento TIERRA .
En ambas lecturas, el recorrido indicado, pues
sería esencialmente tomar a la derecha
desde el Egipto, hacia el Mediterráneo occidental y, más allá, aún, hacia el
Atlántico e inclusive hasta la propia América.
Asimismo, sin aplicar en el interior de cada caso
el recurso de inter cambiabilidad de A/T, los trazados serían los siguientes,
aunque la reiterada imagen de espejo se lograría al intercambiar los trazados
entre sí. Por tanto, el significado de agua y fuego es válido en cada variante:
a) variante A (norte) y T (sur):
O (oeste/derecha) → T
(sur) → O
(oeste/derecha) → T (sur) →
O (oeste/derecha).
, runa del sol, que representaría al elemento FUEGO (A).
b) variante A (sur) y T (norte):
O (oeste/derecha) → T
(norte) → O
(oeste/derecha) → T (norte) → O (oeste/derecha).
![]()
AGUA, en representación de dicho elemento (O).
Independiente de este enfoque, digamos,
geográfico –o paralelamente a él--, está la interpretación alegórica, o sea,
considerar , por ejemplo, los 4 elementos fundamentales como constitutivos del
cuaternario inferior de la anatomía oculta del iniciado y decodificar los dos
manantiales de agua mencionados por Platón como, el frío, correspondiente al
canal esotérico Ida y, el caliente, al canal esotérico Pingalá, formando el
sagrado 8 a los lados del raquis o canal kundalínico Sushumna:
“Aquí, Ida:
irrigación de la parte derecha (Oeste) del cuerpo; Pingalá o Pingala: la de la parte izquierda
(Este). Véase H.P. Blavatsky, Op. cit., pp.272 y 560. Al respecto, el Maestro S. Raynaud de la
Ferrière, en su Op. cit., pág. 304, define al “Sushumna: canal central (entre Ida y Pingala, que corresponden a
las fuerzas lunar-negativa y solar-positiva). Es la red anímica y sutil que
hace vibrar los puntos neurofluídicos (Chakras).” Y en la pág. 438, agrega:
“(...) con la ayuda de ejercicios respiratorios, el organismo absorbe las
vibraciones solares (por el Nadi-Solar:
Pingala) o de la Luna (Nadi-Lunar: Ida), según la necesidad de fuerzas positivas o negativas. Los
taoístas hacen lo mismo con el Yang
(positivo) y Yinn (negativo). La fosa
nasal derecha (Pingala) y la
izquierda (Ida) canalizan
respectivamente el Prana y el Akasha, los que a su vez hacen vibrar a
Sushumna, el conducto en que mora Kundalini (Serpiente Ignea), que es la
corriente misteriosa que ilumina los chakras, elevando al individuo hacia las
esferas superiores de la Conciencia Universal.” (15)
Asimismo, la numerología permite deshermetizar
aquí el concepto gemelar que simboliza estos dos principios, femenino y
masculino, los opuestos no excluyentes o polaridad no antagónica. Según narra
Platón en el Critias, Clito da a luz 5 pares de gemelos varones (yang)
--para un total de 10, el Gran Arcano
tarótico X, “La Rueda”- y a 4 pares de gemelos también varones, para un total
de 8, el Gran Arcano VIII, “La Justicia” o “Balanza”. En el primer caso, la
cifra de 10 debería haber correspondido a la suma de 5 + 5, indicativas de los
principios masculino y femenino respectivamente. En el segundo, la suma de 8 +
10 da un total de 18, el Gran Arcano “La Luna”, cuya autosuma o suma teosófica
es 1+8= 9, el Gran Arcano “El Sabio”, el que sale triunfante de la novena
esfera inferior, infernal o sexual y alcanza, con ello, la esfera opuesta, la
novena esfera superior, los nueve arcos celestiales. De ese modo, la
alegórica destrucción de la Atlántida –la Gran Obra de Thot-- se habría debido
a la carencia del elemento femenino, “yin”, imprescindible en el concepto de
polaridad.
Las huellas de Thot, en resumen, se percibirían
codificadas en el relato atlante. De seguirlas, algún día sus adeptos podrán
reencontrar la Verdad.
Notas
1. Emblematizados en la Gran Esfinge de Giza.
2. Julia Calzadilla Núñez. Obra inédita, en proceso de
edición en España. Publicada en modo de resumen en diversas listas y revistas
digitales.
3. Los Grandes Mensajes (I-IV). Ediciones de la Gran
Fraternidad Universal. Fundación Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, Caracas,
1993.
4. Zain, C.C. explica la composición del vocablo egipcio
TARO: TAR (sendero, vía) y RO (Real). The Sacred
Tarot, The
5. [1] Raynaud de la Ferrière, Serge., Op. cit.,
pp.318-320.
6(...) El objetivo esencial del “descenso” lo constituye el
“Morir en sí mismo” en el Oeste y, del ascenso, el “Renacer” en el Este
7. Giuseppe Balsamo, el
enigmático y polémico “Conde Cagliostro”, llegó a ser en el siglo XVIII Gran
Maestre de la francmasonería francesa, cuyo “Rito Egipcio” fundó en 1785. “El
Consejo Supremo del Rito estaría fundado por tres grandes personajes de la
sociedad francesa de su tiempo y los nobles hacían literalmente cola para
iniciarse en sus logias. Las mujeres recibían de Lorenza, devenida Gran
Sacerdotisa y Reina de Saba, su aliento en la frente mientras decía: ‘Te
concedo este soplo para que germine y viva en tu corazón el espíritu de la
verdad con los nombres de Helios, Mene, Tetragrammaton’. Las iniciadas en el
rito corazón el espíritu de la verdad con los nombres de Helios, Mene,
Tetragrammaton’. Las iniciadas en el rito egipcio recibían el nombre de
‘sibilas’”. (En: Revista “Año Cero”,
Op. cit., pp. 62-63.) Esta cita se reproduce porque, independientemente del
carácter de “misa negra” que tenían dichos ritos, Cagliostro demostró –con la
fórmula pronunciada por la Gran Sacerdotisa—conocer las siguientes claves de
los Misterios egipcios: v.g. Helios (el sol entre los griegos), Menes (nombre
egipcio de la mente) y “Tetragrammaton” (las cuatro letras de la Rueda que han
sido objeto de análisis en estas hojas). Sin embargo, no dejó nada escrito al
respecto, y el final de sus días es nebuloso (¿Lejano Oriente? ¿Rusia?).
8. Raynaud de la Ferrière, S.,
Op. cit., pág. 318.
9. Dicho tetragrámaton, iniciado
en La Gran Rueda... en el Este con la letra R, exige la aplicación de la
variante A/T (Norte/Sur). Esta solución planteada en mi hipótesis permite la
lectura adecuada: R (Este) A (Sur) T (Norte) y O (Oeste)= RATO. De otro modo, su lectura carecería de sentido: RTAO.
10. La Gran Rueda.... Op.
Cit.
11. En el Timeo, Platón
explica en detalle la ubicación de estos cuatro elementos, diciendo que el AIRE
(R) y el AGUA (O) se encuentran entre la TIERRA (T) y el FUEGO (A), tal como se
observa en el tetragrámaton.
12. Intercambiable con A.
13. Intercambiable con A.
14. Juan de la Torre Suárez,
Programa de Jeroglíficos Amanuense 3.0, utilizado a lo largo de este artículo.
15. La Gran Rueda, Op.
Cit.