SIMBOLISMO DEL MUSLO EN EL ANTIGUO EGIPTO.

Cielo y Tierra

 

Como arriba, así es abajo. Como abajo, así es arriba.                                           

                               (Principio II. Correspondencia), Kybalión.

 

Macrocosmos

 

Al igual que en todas las manifestaciones mistéricas del Antiguo Egipto, en el Papiro Ani se corrobora la índole sagrada del cuerpo humano, noción que permeó también otras culturas esotéricas antiguas igualmente ofiolátricas y solares. (1) El cuerpo, pues, era el receptáculo del alma, el “templo”, la “tierra/territorio” que debía ser  “arada”, “trabajada” para extirpar de ella las “malas hierbas” o yoes bestiales del neófito que emprendía la Gran Obra. (2) Los esposos Schwaller de Lubicz (3) ilustran de manera excelente este concepto al aplicarlo a la concepción de los templos egipcios y, sobre todo, al explicar el símbolo y lo simbólico en la Ciencia Sagrada egipcia.

 

En dicho Papiro (4), que constituye hasta hoy la copia más extensa y autorizada del Libro de Salir de Día (erróneamente llamado Libro de los Muertos), dicha sacralidad se menciona de manera pormenorizada en el Capítulo XLVIII, atribuyendo diversas partes del cuerpo (i.e. cabello, ojos, orejas, nariz, labios, dientes, cuello, manos, antebrazos, espinazo, falo, riñones, pecho, vientre y espalda, nalgas, etc) a un dios determinado. A los efectos de este estudio, tras aclarar que la cadera, muslo (pernil) aquí citado es de índole animal en correspondencia con el simbolismo del toro en la Iniciación egipcia (5) --y con la teriolatría característica de esta cultura donde el antropomorfismo y el zoomorfismo se fusionan con carácter divino en los distintos panteones--, nos detendremos en el siguiente fragmento:

 

“(…) Mis caderas y mis piernas son las caderas y las piernas de Nut. Mis pies son los pies de Ptah. Mis dedos y los huesos de mis piernas son los dedos y los huesos de las piernas de los dioses vivos. No hay en mi cuerpo un miembro que no sea el miembro de un dios. El dios Thot ampara todo mi ser, y soy Ra día tras día.(…)”. (6)

 

Asimismo, en otros capítulos encontramos alusiones al Muslo con el lenguaje esotérico propio de los Misterios egipcios:

 

- “XXIX (…) Ani dice: Soy Tem´Jepera, que en el muslo de su divina madre se dio el ser a sí mismo. (…)”

- “XXXI (…) Ábranse para mí las puertas del cielo; Seb, el jefe de los dioses, separe para mí de par en par mis mandíbulas; despegue mis ojos cegados; me haga extender mis piernas ligadas juntas; y Anpu dé firmeza a mis muslos para que pueda mantenerme de pie.” (…)

- “XXXVII (…) Me senté en la cámara natal de Osiris, y nací con él y renové mi juventud. He cogido el Muslo que junto a Osiris estaba, y abrí allí la boca de los dioses.” (…)

- “LXX (…) Salve, oh ambos Halcones divinos, posados en vuestras alcándaras, que percibís las cosas que él dice: el muslo del holocausto esta ligado al cuello, y las ancas se colocan sobre la cabeza de Amentet. (…) Me llamo “Conozco las simas” (…) Soy el invencible de las aguas.” (…)

- “CIII (…) Honor a ti, oh Muslo que habitas en el Gran Lago del cielo septentrional, que eres visible e imperecedero. Sobre ti me erguí cuando te alzaste como un dios. Te vi y no reposé en la muerte; me erguí sobre ti, y me he alzado como un dios. (…) Viajé de la tierra al cielo. El dios Shu me incorporó”(…)

- “CXXX (…)  Entónense himnos de loas para vosotros, oh seres celestiales del Muslo, los cuchillos del dios trabajan en secreto y hacen destellar la luz los brazos y manos del dios” (…) (7)

 

Y sucesivamente en los Capítulos CLI,  CLII, CLXXI. En este último, no causa asombro alguno que la frase “El oro ciñe tus muslos” guarde una estrecha relación con el iniciado Pitágoras:

 (…)” Se refiere que fue sumamente hermoso, y los discípulos creían que era Apolo que había venido de los Hiperbóreos. Dicen igualmente que desnudándose una vez, se vio que uno de sus muslos era de oro.” (8)

 

NUT, diosa del cielo en la Enéada de Heliópolis --y, entre otros atributos, protectora de los  difuntos que “renacen” al obtener el Nacimiento Segundo tras culminar el recorrido iniciático--, se asocia también a Hathor como vaca sagrada que controla la potencia seminal del toro, base de la práctica tántrica de la Gran Obra. Arqueada como bóveda celeste sobre su esposo Geb (la Tierra), el sol recorre su cuerpo cada día, quedando su Muslo fijado en el firmamento del hemisferio septentrional como constelación de la Osa Mayor o Carro Mayor. Sus siete estrellas más brillantes –llamadas por los romanos los “siete bueyes” (9) conforman el trazado del Muslo del toro que, tomando diversos nombres según la región de Egipto donde era venerado, fue símbolo indiscutible de pujanza y fertilidad. Hap, nombre egipcio que los griegos convirtieron en Apis, de amplio culto en Menfis, fue el más conocido entre las demás denominaciones (Mer-Ur en Heliópolis y Mentu, en Tebas), vinculado siempre con el sol y con 7 vacas representativas de la diosa Hathor.

 

Izq. Constelación del Muslo.

Der. Figuración del toro entero. (10)

 

Constelación del Muslo. Ataúdes dinastías IX-XI

 

 

 

 

 

Copia de posiciones, Constelación del Muslo (Mesjetiu). Sarcófago de la Din. XXX. (11)

 

 

Tumba de Mentuhotep, tumba de Seti I, tumba de Idi. (12)

 

Es importante señalar que ya desde los Textos de las Pirámides del Faraón Unas se hacía referencia a esta constelación y al Muslo propiamente dicho, considerándolo en épocas tempranas como la pierna de Seth que debía sujetarse, asirse con fuerza para poder mantener el control sobre ella como hace Isis empleando una cadena de oro. En términos iniciáticos, ello significa que, gracias a la acción femenina (“azufre”) como vehículo fohático de Amor, podía refrenarse la potencia eyaculatoria masculina para lograr así la transmutación “alquímica” del ens seminis o “aguas mercuriales” en energía Kundalini que ascendiera por el raquis humano hasta culminar la Solarización del adepto: la Gran Obra.

 

De ahí que Plutarco asociara el alma de Seth con la de Tifón en el Carro Mayor, ya que como símbolo dual,  en diversos momentos Seth –como la serpiente— representó también la parte oscura del ser humano indicando polaridad, lucha de opuestos no excluyentes, sin que por ello indicase sólo maldad. Con su centro de culto en Ombos fue, por consiguiente, adorado por unos y odiado por otros, hasta el punto de derivar erróneamente de su nombre el apelativo de Satán. 

 

 

 

Referencias:

 

1. En el Antiguo Testamento vemos esta alusión al Muslo asociada al simbolismo de Jacob, al número 7 y a la noción de Egipto como “tierra de pecado”: (Éxodo, 1).

 

2. Conocida también como Ciencia Transmutatoria, Alquimia Sexual, Nacimiento Segundo, Muerte Psicológica o Morir en Sí Mismo.

 

3. Symbol and the Symbolic , Ancient Egypt, Science, and the Evolution of Consciousness. Inner Traditions International, Vermont, EE.UU., 1978.

 

4. Comprado en 1888 para el Museo Británico por el Dr. E. Wallis Budge, autor de la traducción al inglés. Según este erudito, la antigüedad de este Libro data de la Dinastía I, siendo en las dinastías V y VI cuando se encuentra la primera recensión de esta obra. La versión aquí utilizada corresponde a la Recensión Tebana (dinastías XVIII, XIX, XX), como lo prueban los textos y las viñetas incluidos. La traducción del inglés al español fue hecha por A. G. Larraya. En: El Libro de los Muertos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1980.

 

5. El simbolismo del toro es profuso en las manifestaciones de la cultura cretense. En este caso, debe distinguirse entre el toro como potencia seminal eyaculatoria y el buey, toro ya castrado, “sexualmente controlado”.

 

6. El Libro de los Muertos, Op. Cit., pág. 140.

 

7. Ibid, pp. 107, 110, 120, 172, 231, 193, 368-371, 417 y ss. Subrayado de la autora.

 

8. Según el recorrido ceremonial aquí descrito, este muslo sería el derecho. En: Joel Martínez Pino, Pitágoras, discípulo de los Dragones. Ediciones Archidoxia, La Habana, 2003, pág. 28.

 

9. Encarta. Biblioteca de Consulta, 2002.

 

10. José Lull. “La Constelación de Mesjetiu en el Antiguo Egipto”. En: http://www.jeroglificos.info/images/constelaciones/mesjetyw2.jpg

 

11.http://www.w3.org/1999/xhtml

 Mesjetyw La Constelación de El Muslo

Ibid.

 

12. Ibid.