Simbolismo del muslo en el antiguo egipto

 

Microcosmos

 

En mi libro La Gran Rueda: Una lectura decodificatoria de la Espiritualidad en los Misterios del Antiguo Egipto (13), desarrollo una teoría antroposimbólica de base chákrica que permearía veladamente la cultura egipcia en su totalidad.

 

Basada en el tetragrámaton AROT-TORA (14), en el signo vertebral Tches  (15) y en la rueda de 8 rayos, expongo el “recorrido” ceremonial que, en ambas direcciones y en cumplimiento del significado de ambas mitades del “territorio”/cuerpo humano (Norte y Sur), debía realizar el neófito que aspirase a la autorrealización que otorgaba el triunfo en la Gran Obra. A continuación veremos el esquema más simplificado posible de dicha ruta mistérica, tomando en cuenta la orientación austral egipcia:

 

-- Primera parte del recorrido: AROT, en dirección Norte-Sur, contra la corriente del Nilo (16):

 

-- Segunda parte del recorrido: TORA, en dirección Sur-Norte, a favor de la corriente del Nilo y como “cierre” del signo Tches:

 

 

No obstante, obedeciendo a la ley de Principio y Fin (Aleph y Tau/Alfa y Omega) representada en el Ouroboros, la “unión” o “reunificación” de ambas mitades del “territorio/cuerpo” (Norte y Sur) exigía que dicho trayecto se efectuase igualmente en la imagen de espejo A/T, esta vez con A en el Sur y T en el Norte y repitiéndose la misma secuencia que en el recorrido anterior AROT-TORA. La superposición del signo Tches  da como resultado la planta piramidal.

 

 

 

 

Si asignamos a cada elemento un valor numérico acorde con los chakras, tenemos que: T (1) + O (2) + R (4) + A (3) = 10, los Diez Sephirots o Emanaciones Divinas de la Cábala que se repetirán en cada “giro”, resumidos en el gráfico anterior y que, vistos de modo independiente, representan las diferentes “permutaciones” necesarias para el “movimiento de la Gran Rueda”:

 

-- Con la variante T (Norte) y A (Sur),            4 pares:

           

1) TORA: Que con el trazado (línea de puntos) AT, “cierra” para formar el signo Tches, la vértebra. (Ley de la Evolución).

 

2) RATO:  Que con el trazado OR forma el signo Tches. (Realización).   

                                               

3) TARO:           Que con el trazado OT forma el signo Tches. (Los XX Arcanos del Tarot).              

           

4) ROTA:              Que con el trazado AR forma el signo Tches. (Rueda) (18)

 

Con la variante A (Norte) y T (Sur), los mismos 4 pares:        

1) TORA:     Que con el trazado AT forma el signo Tches.

 

2) RATO:              Que con el trazado OR forma el signo Tches.

                                                          

3) TARO:               Que con el trazado OT forma el signo Tches.

                                  

4) ROTA:   Que con el trazado AR forma el signo Tches, para hacer un total de 8 pares x 8 “rayos” o permutaciones = 64=10.

 

Por cuanto, en la “Bajada a  la Novena Esfera”:

                                              

Si el proceso se inicia en A (aquí el Principio (19)), se “Nacería” en R (Levante, Punt); se transitaría por el Gran Camino Este-Oeste durante las llamadas “12 horas del

 

 

 

 

Duat”; se “Moriría” en O (Poniente, Amenti), y se continuaría hacia T (el Sur, el Resultado de la “Muerte mística” ocurrida antes).

 

Por su parte, el signo TORA indicaría la “Subida” (del Sur al Norte), por cuanto, en

de T (Sur, aquí Raíz, Alpha, Aleph) se pasaría a O (Poniente), región que ahora indica la “Vida después de la Muerte”; de ahí, por el Gran Camino Oeste-Este, se llegaría a R, ahora región del “Renacer”(Levante) y después se “subiría” a A, (la luz, el fuego, el fin, Omega, Tau), punto de partida inicial de la primera etapa iniciática, AROT.

 

Así, considerando que hasta alcanzar su autorrealización el adepto hace múltiples intentos de “bajar y subir a la novena esfera” de la sexualidad, la Rueda tiene, en ambos sentidos, movimientos hacia los lados, hacia delante y hacia detrás:  al “girar”, pues, hay al mismo tiempo 4 “rayos” (elementos) que “suben” y otros 4 que “bajan”, sin olvidar que se trata de 8 permutaciones con 4 elementos “dobles” como serían T y A (32+32=64=10).

 

El “cuarto trazo” o “cierre” del signo Tches

 

De lo anterior se infiere que las posibles permutaciones de la Gran Rueda en dos mitades surgidas del cuarto trazo (señálese en un croquis con una línea de puntos) --necesario para el “cierre” del signo Tches--, ratificarían la noción vertebral, chákrica, de este signo y de la Ciencia Transmutatoria en su conjunto como proceso o “trabajo” evolutivo que lleva, del cuaternario inferior (plano físico), a la Tríada superior divina (plano del espíritu y del intelecto, que hemos representado en las tres pirámides principales). A continuación se mostrará dicho trazo, entre paréntesis, en cada uno de los movimientos conocidos:

 

ROTA (AR) + TARO (OT) = AROT

AROT (TA) + OTAR (RO) = TARO

TARO (OT) + ROTA (AR) = OTAR

OTAR (RO) + AROT (TA) = ROTA

TORA (AT) + RATO (OR) = ATOR

ATOR (RA) + ORAT (TO) = RATO

RATO (OR) + TORA (AT) = ORAT

ORAT (TO) + ATOR (RA) = TORA

 

El total de los “cuartos trazos” simples (8) sumados a los “8 Rayos”, como puede verse, es 16=7, que alude una vez más a la esencia chákrica del proceso. (20). Así, el “giro completo” de 64 permutaciones se dividiría en “dos mitades” de 32 --alusivas a la primera y segunda etapas de la Gran Obra--, y estos 32, a su vez, en dos cuartos (2/4) de permutación (16) cada uno que se subdividirían en un octavo (1/8) en cada caso (8).Ello equivaldría a decir que la Gran Rueda está compuesta por 8 octavos (8/8) de permutación, por 16 cuartos de permutación (16/4) y por 32 medias permutaciones (32/2), a saber, 8x8=64; 16x4=64 y 32x2=64, visibles en el recorrido iniciático.

 

Ahora bien, esta suposición devino certeza al encontrar una firme base de apoyo en la referencia que hace Ch. Jacq sobre el “ojo completo, UDJAT” u “Ojo de Horus”, “fuente simbólica de todas las medidas”, donde “(...) cada parte posee el valor de una

 

 

 

fracción. Por ejemplo: (...) la ceja vale 1/8; (...) la pupila, ¼; (...) el frente del ojo, ½”. Y añade: “‘Tener buen ojo’” es conocer la medida justa de las cosas; “‘tener mal ojo’” es desconocerla.” (21)

 

Aplicadas al tetragrámaton de la ruta iniciática, en el “descenso”(AROT) se percibe claramente que, partiendo de A según la variante usada (Sur o Norte, signo jeroglífico de cara o cabeza/nuca), el paso a R representa el valor 1/8 de la ceja (22); de R a O, el valor de ¼ de la pupila --sugerida por el signo de un pequeño círculo--, que equivale a 2/8 en lo que indicaría el tránsito por el Gran Camino del Duat y, de O a T, el valor de ½ (4/8) del ojo visto de frente, sugerido por un pequeño signo triangular que apunta a la derecha:   . Este signo triangular que “mira” a la derecha –y visto desde el Norte-- indicaría que la meta es llegar al Oeste. Por tanto:

 

1) en la fase inicial del trayecto, el primer paso es avanzar la pierna izquierda de A a R, para “Nacer” por primera vez en el Este y continuar a la derecha (de R a O) para alcanzar la “Muerte psicológica” en el Occidente, en el Amenti, tierras de Osiris.

 

En la ruta de “subida” o “regreso” (TORA), el iniciado, parado en el Sur y mirando hacia el Norte, debe avanzar de T a O para alcanzar en el propio Oeste la “Vida después de la Muerte” y continuar (de O a R), para “Renacer” en el Este. El paso de R a  A nos da la cifra de ½ del “ojo visto de frente” al “cerrarse” el Tches.

 

2) Ahora bien, falta aún la segunda parte del trayecto: la intercambiabilidad de A y T en calidad de Aleph y Tau y de imagen de espejo de la “subida” y “bajada” del recorrido anterior. Esta ley --precisamente por serlo-- se aplicaría de igual modo en la variante T (Norte) y A (Sur), de conformidad con la orientación del Udjat que, plásticamente, en su propia figuración, muestra la dirección correcta –incluso desde el punto de vista numerológico-- que debe tomarse en el recorrido iniciático.

 

El esquema que muestra el interior de la Gran Pirámide, en la sección que mira al Este, ha sido reproducido una y otra vez con diversas interpretaciones. Debemos considerar, empero, que en esta cultura no se aplica nuestra orientación septentrional (a partir del Norte), sino la meridional egipcia (a partir del Sur, de cara al Nilo), tarea que se facilita al hallar la entrada principal, por lo general en la propia cara Norte.

                         

 

OESTE

SURNORTE

                          ESTE

 

Plano interior de la Gran Pirámide  (23)

 

Al observar este difundido corte vertical, llamamos primero la atención sobre los segmentos A-D, D-K y E-F, sin contar el marcado por R. Schiller con B, que sería el “túnel excavado por orden del califa Ab-dulla al Mamum (circa) 820. d. de C., cuando era imposible encontrar la entrada”. Visto desde el eje Sur-Norte, el trazado del signo jeroglífico MER/MIR (24) es claramente visible, mientras que visto de Este a Oeste conforma el signo khepesh, el Muslo de Apis:

Signo MR/hn

 
                               

             

Signo Khepesh , “muslo” y también “pierna”. (25)

 

De acuerdo con Schiller, autor tomado para ejemplificar mis argumentos, A sería la entrada, el “ingreso original, oculto por una puerta de piedra difícil de detectar colocada dentro de la fachada de roca caliza”, C, el “pasaje descendente, de un poco menos de 3,71 m2”; D, la “cripta subterránea, la bóveda funeraria original cavada en la pared de roca cuando la pirámide fue proyectada como una estructura mucho menor”; E, “tres planchas de granito de un largo de 1,82 metros, [que] intentaban sellar el interior de la pirámide para siempre después del entierro del faraón”; F, el “pasaje ascendente, de las mismas dimensiones del pasaje descendente”; K, “excavación vertical, hecha en forma rudimentaria, de un metro de ancho, no descubierta hasta 1837. Obviamente, no formaba parte del proyecto original,  puede haber sido practicada para permitir a los obreros abandonar la pirámide, después de haber descendido las cuñas de granito en sus cavidades, por los sacerdotes ansiosos de inspeccionar el interior después del terremoto [supuestamente ocurrido poco después de su construcción], o por los ladrones.” (26)

 

Expreso mi total desacuerdo con este análisis: el “pozo”, como veremos, era parte indispensable, esencial,  del proyecto original. Por ello, aunque apoyo el criterio general admitido en cuanto a la ubicación de la entrada, el pasaje descendente y el pasaje ascendente, mi interpretación difiere en varios puntos que considero de importancia. Insisto en que, en el trazado citado, el signo MER/MIR que veo claramente delineado indicaría:

 

-- Que el pasaje que va desde la entrada (A), [Tierra] hasta el final de C representa el trazo recto que aquí señalaría la “vía del aire” (27) inicial (en AROT, la R tetragramática), la cual, al continuar hasta D --la llamada “cripta subterránea abandonada”--, representaría, a unos 28 metros (28) bajo la tierra, la zona del Levante que he identificado con el Este, con Punt. Por otro lado, la aludida “cripta abandonada” es en realidad la llamada Cámara del Caos, diseñada intencionalmente como parte de la alegoría en plano que encierra la Gran Pirámide.

 

-- Que la necesidad inevitable de tomar esta línea como paso inicial del proceso (“Nacer”) está dada por el cierre intencional del acceso --desde ese tramo-- al “corredor ascendente” marcado con F. Así, E (el acceso sellado con tres planchas de granito) impediría que el neófito prosiguiese su recorrido sin pasar antes por D (Punt), es decir, sin pasar primero por la “vía del aire citada en la famosa inscripción en los muros de Deir-el-Bahari.

 

-- Que una vez allí, la ruta Este-Oeste, el Gran Camino del Duat, estaría dada por la curva sinuosa (K) del llamado “pozo”,  indicativa de la “vía del agua” (29) donde en el trazado C-K-F-E percibo la figuración del Muslo de Apis--, la cual permitiría al iniciado continuar el proceso en el correcto orden establecido:

 

-- Que una vez salida del plano de la tierra (zona punteada en la base del dibujo), esta línea sinuosa entroncaría con F (canal ascendente) pasaría por G, la llamada “cámara de la Reina” que identifico con la pierna secundaria o pasiva en el plano estructural alegórico de esta construcción, y continuaría por H, la “Gran Galería”, que identifico con la pierna guía o principal que conduce finalmente a I, la llamada “Cámara del Rey”, el simbólico pie por el cual –aplicando la variante A/T-- subirían y bajarían los nadis o canales nerviosos debido a la identidad entre Aleph y Tau, principio y Fin,  pies y cabeza, sobre todo considerando la velada noción doble de un jeroglífico que significa tanto “pie” como “rizo de cabello”.

 

Esta imagen de la Gran Pirámide que hemos analizado –una de las más difundidas--, muestra la nomenclatura generalmente utilizada en la Egiptología tradicional. En la teoría esotérica aquí planteada, y una vez mencionada la interpretación antropológica de canales, cámaras y galerías, tenemos que considerar en todo momento el papel desempeñado por los símbolos y, además, enfocarlos en el propio contexto donde surgieron, i.e., decodificarlos desde una perspectiva oriental y antigua como hubiese dicho el propio José Ortega y Gasset al expresar: “Yo soy yo, y mis circunstancias”.

 

REFERENCIAS

 

13. En vías de publicación en España. Publicado en forma resumida en diversos sitios web y listas de participación de yahoo, i.e.Al Filo de la Realidad AFR), elumbralinexplorado, Archivos Forteanos Latinoamericanos (AFLA), extrasensorial, piramidologia, piramicasa, cursos de la Asociación Española de Hipnosis Tradicional (AEHT), misterios antiguos, etc).

 

14. Indicativo de los cuatro puntos cardinales, de los cuatro signos fijos del Zodíaco, de los cuatro elementos emblematizados en la Gran Esfinge: A (Norte/Sur,  Leo, Fuego), R (Este, Acuario, Aire), O (Oeste, Escorpión, Agua), T (Sur/Norte, Tauro, Tierra). Se observará la intercambiabilidad de A y T en correspondencia con Aleph y Tau, Principio y Fin, indistintamente.

 

15. Jacq, Christian, Fascinating Hieroglyphs, Sterling Publishing Co., Inc, New York, 1998.

 

16. Ya hablamos del arduo “trabajo” (arot) que debe hacer el iniciado para “morir en sí mismo” al aniquilar sus “yoes” bestiales: primero debe marchar “en contra de la corriente del Nilo”. La “subida”, por consiguiente, sería más fácil (tora), “Ley de la Evolución” mística: una vez “nacido” y “muerto”, el hombre autorrealizado “vive después de la muerte” y “renace”. De ahí que se haga “siguiendo la corriente del Nilo”, a favor de ella. En ambos casos, la alegoría en plano de las tres grandes pirámides de Giza así lo muestra: de Norte a Sur, contra la corriente del Nilo, se “descienden escalones” que van de mayor a menor (Gran Pirámide, pirámide de Kefren, pirámide de Micerinos). De Sur a Norte, a favor de la corriente del Nilo, dichos “escalones se ascenderían” ahora de menor a mayor (pirámide de Mikerinos, pirámide de Kefren, Gran Pirámide), logrando un equilibrio perfecto en intención y esfuerzo.

 

17. En la variante de A al Sur y T al Norte los recorridos son los mismos ya explicados..

 

 

 

 

18. Dr. Serge Raynaud de la Ferrière. Los Grandes Mensajes. I-IV. Ediciones de la Gran Fraternidad Universal, Fundación Dr. Serge Raynaud de la Ferrière, Caracas. 1993.

 

19. En estos Misterios, donde el “Fuego” kundalínico (A) se pondría en acción en el Nadir, la llegada a T indicaría el Cenit: esto es, se pasaría de las tinieblas a la luz (AROT). En la ruta de “ascenso”, T representaría de nuevo el punto de partida en el Sur (Nadir), imprescindible para completar la segunda etapa de la Gran Obra en el Norte (A), que ahora indicaría el Cenit: esto es, se pasaría nuevamente de las tinieblas a la luz (TORA). Sin la fase última –iluminación total y no parcial-- no podría conformarse el emblematismo de la cruz Ankh, en cuya figuración intervienen los números 1 (línea vertical masculina)1 y 10 (receptáculo curvo femenino) formando el número 11 indicativo de la Alquimia Sexual o Gran Obra, mientras que el 22, sublimado ya “por el agua” en el Gran Arcano O, engloba a ambas vías, en las dos direcciones. A guisa de resumen, puede decirse que el objetivo esencial del “descenso” lo constituye el “Morir en sí mismo” en el Oeste y, del ascenso, el “Renacer” en el Este.

 

20. De igual modo, en la primera etapa, “descenso”, considerada aisladamente –que indicaría la mitad de la Gran Obra, o sea, los “4 Rayos”, cifra del cuaternario--, el resultado de su multiplicación por los 8 “cuartos trazos” simples sería de 32=5. Ello significa que si bien el adepto ha alcanzado ya la “Muerte psicológica en el submundo”, necesita completar la etapa restante (“ascenso”) para “recuperar su cabeza decapitada” y “Renacer” tras la “Vida después de la Muerte”, todo ello reflejado en 32+32=64=10=1. Recuérdese que la operación matemática más frecuente entre los egipcios era la suma, prácticamente la base para efectuar las demás operaciones. De cualquier manera, ya se sume, se reste, se multiplique o se divida, el resultado será siempre simbólico en el ámbito de los Misterios, lo que también ocurriría en el caso de las fracciones.

 

21. Jacq, Ch., Op. cit., pág. 129.

 

22. Que ya comenzaría simbólicamente a “asomarse hasta conformar la cara/cabeza” que marcará el otro extremo del trazado (T/A).

 

23. Schiller, Ronald. Secretos Lejanos, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1991, pág. 147.

 

24. Signo jeroglífico de capital importancia en los Misterios egipcios cuyo análisis excede los marcos de este trabajo y al cual en se le dedican largas páginas en La Gran Rueda….

 

25. Programa Amanuense, Juan de la Torre Suárez, Versión 3.0

 

26. Schiller, Ronald, Op. Cit. pp. 137-153. Señalamos que las medidas interiores citadas, al igual que las exteriores, ya sea en metros o pies, varían según los autores. Cursiva de la autora, para destacar un argumento que se rebate en el presente estudio.

 

27. Por supuesto, en una construcción no sería practicable el recurso jeroglífico de modificar la ubicación de las líneas curva y recta de MER/MIR para indicar que se trata de las “vías del aire” y “del agua”. Aquí bastó contraponer la línea recta A-C (“corredor descendente”) a la línea sinuosa, marcada con K.

 

28. Numerológicamente, el 28 remitirá siempre a  28=10, la Gran Rueda/Gran Esfinge.

 

29. De la O a la R tegragramáticas en la segunda parte del recorrido.