ESTUDIO MITOLÓGICO Y ANALÍTICO DE UN SER ARUACO EN CERÁMICA

       

AUTOR: ADRIÁN ÁLVAREZ CHÁVEZ *.

 

De todas las comunidades aborígenes que pueblan Cuba, los agricultores ceramistas o neolíticos, son los de mayor desarrollo histórico-social de sus fuerzas productivas.

 

Procedentes del área del río Orinoco, se desplazan por el arco de las Antillas menores y mayores, para arribar aproximadamente en el año 500 d.n.e., al extremo oriental de la isla.

 

Caracterizados por la práctica de la agricultura y los conocimientos alfareros, contaban con desarrolladas creencias animistas y con un panteón de deidades y personajes mitológicos.

 

Representadas en la plástica aborigen en cerámica, hueso, madera, concha o piedra, las imágenes mitológicas se consideraban entes sobrenaturales, que personificaban las fuerzas de la naturaleza, los poderes sociales y la protección de la comunidad.

 

En momentos iniciales de la conquista y colonización del “Nuevo mundo”, el almirante Cristóbal Colón comisionó al fraile Ramón Pané para documentarse sobre las costumbres y la religión del poblador Aruaco, que constituye una valiosa fuente de información, utilizada en los posteriores estudios arqueológicos.

 

En octubre del año 2004, investigadores del grupo espeleológico Manuel Santos Parga, bajo la dirección del autor de esta investigación, detectan el asentamiento La Cañada, ubicados en las márgenes del río San Juan, en zonas del municipio Limonar, el primer ídolo en cerámica detectado en áreas de la actual provincia de Matanzas.

 

La pieza en cuestión representa un cuerpo antropomorfo naturalista de proyección volumétrica, por sus facciones al parecer masculino.

 

 Elaborado en cerámica de la serie o estilo meillacoide, consta de cabeza, sin cuerpo, unida a un solo pie. El rostro detallado y expresivo, no se muestra colérico, como ocurre con baibrama.

 

Lo más significativo y atípico es la presencia de una sola extremidad inferior, sobre la que se apoya, con la planta del pie detallada y sus cinco dedos.

 

Es conocido que la mayoría de las figuras antropomorfas modeladas en barro constan de las dos extremidades, en múltiples casos en posición sedante o acuclillada, como lógica consecuencia de las costumbres de los aruacos de tomar esa posición en muchas de sus actividades sociales.

 

Una consulta a un grupo de prestigiosos arqueólogos, a la bibliografía general, así como años de labor, avalan la afirmación anterior y nos permite conocer la ausencia en la mitología y la religión Aruaca de algún ser con una sola extremidad inferior. (2)

 

No obstante en la obra: El huracán, su mitología y sus símbolos de Fernando Ortiz, el autor consideró que la gran serpiente de la mitología taína era la representación del dios unípede, entidad de un solo pie que constituía un difundido mitema en América y que se relacionaba con las energías del universo, manifestándose en varios fenómenos, entre ellos con el huracán.

 

    

 

Además, sugirió que la deidad se visualizaba en la Osa Mayor, constelación que semejaba un ser de una sola pierna. (3)

 

Lo planteado por Ortiz es la única referencia sobre el enigmático ser, valoración personal que asumimos con mucha cautela. En cuanto a la constelación de referencia se hace difícil imaginar la osa que representa, cuanto menos un individuo de un solo pie.

 

Hasta el presente, como evidencia arqueológica, solo conocemos un ídolo, procedente de Banes en Holguín, referenciado por los investigadores Ángel Checa y Niurka Pérez, que posee una sola extremidad inferior, como si el individuo estuviese sentado. Los propios estudiosos sugieren la posibilidad que la ausencia de un pie se deba a la mutilación posterior de la evidencia. (4)

 

También es conocido que a nivel nacional la mayoría de las figuras en cerámica representan el sexo femenino (muñequitas de barro), vinculadas a Atabey, deidad de la fertilidad, por lo general con senos y vientres, bien definidos en las piezas. (5)

 

En muchas ocasiones, los rostros neolíticos modelados en arcilla, similares al detectar en La Cañada, se presentan desproporcionados con relación al cuerpo y presentan diademas decorativas, tocados o turbantes sobre la cabeza, simulando adornos, algo no confirmado en esta oportunidad, por presentar la pieza objeto de estudio, su parte superior fracturada.(6)

 

Con respecto a la ausencia de una extremidad, dolencias y enfermedades sufridas por el hombre fueron plasmadas en la plástica aborigen (Checa y Pérez, 2000).

 

 

 

La efigie estudiada quizás represente la existencia real de algún individuo con malformación congénita o tal vez solo sea una visión imaginaria de su creador, teniendo en cuenta que en su mitología no hay referencia alguna ha dicho ser.

 

Constituye la pieza estudiada un valioso exponente de la plástica prehispánica y una excepcional evidencia de la historia aborigen y el patrimonio nacional.

 

                                         

 

 

 

*DEL AUTOR: Miembro de la Unión Nacional de Historiadores y Responsable de Arqueología de la Comisión Científica del Comité Provincial de la Sociedad  Espeleológica en Matanzas.

 

 

 

 

CITAS Y NOTAS

(1). En la mitología Aruaca si el cemí posee ombligo representa personajes vivos, pero si esta ausente corresponde a un ser muerto.

 

 

 (2). La consulta incluyó a los investigadores del Centro  

 

Nacional de Antropología: Milton Pino, Alfonso Córdoba, Gerardo Izquierdo, Miriam Celaya; Ercilio  Vento,

 

Presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba; Lizet Roura del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de Ciudad de La Habana y a Roberto Valcarcel del Departamento Centro-Oriental de Arqueología.

 

(3).  Los datos de Ortiz son tomados de citas efectuadas por Sebastián Robiu en su trabajo  La gran serpiente en la Mitología taína, publicado en el Boletín del Gabinete de Arqueología Número 3 del 2004.

 

(4).  Ángel Checa y Niurka Pérez. Representaciones plásticas de afectaciones osteoarticulares en el arte taíno. En: El Caribe Arqueológico. Anuario publicado por la Casa del Caribe. Santiago de Cuba. 4 del 2000.

 

(5).  Roberto Valcarcel. Seres de barro. Un espacio simbólico femenino. En: El Caribe Arqueológico. Anuario publicado por la Casa del Caribe. Santiago de Cuba. 4 del 2000.

 

(6).  Juan Jardines y Jorge Calvera. Estudio técnico-estilístico de objetos de carácter superestructural de los grupos    agroceramistas de Las Antillas. En: El Caribe Arqueológico.   

 

Anuario publicado por la Casa del Caribe. 2 de 1997.

 

 

Bibliografía

                                                                       

Checa, Ángel y Niurka Pérez. Representaciones plásticas de  Afectaciones osteoarticulares en el arte taíno. En: El Caribe Arqueológico. Anuario publicado por la Casa del Caribe. Santiago de Cuba. 4 del 2000.

 

Jardines, Juan y Jorge Calvera. Estudio técnico-estilístico de objetos de carácter superestructural de los grupos aborígenes agroceramistas de Las Antillas. En: El Caribe Arqueológico. Anuario publicado por la Casa del Caribe. Santiago de Cuba. 2 de 1997.

 

Robiu, Sebastián. La gran serpiente en la mitología taína. En: Boletín del Gabinete de arqueología. Año 3 número 3.

 

Oficina del Historiador de Ciudad de La Habana, 2004.

 

Valcarcel, Roberto. Seres de barro. Un espacio simbólico femenino. En: El Caribe Arqueológico. Anuario publicado por la Casa del Caribe. Santiago de Cuba. 4 del 2000.