Lic. Leonel Pérez Orozco.
Lic. Ricardo Viera Muñoz.
Dr. Cándido Santana Baranis
El Castillo de San Severino fue la quinta fortaleza militar defensiva que España
construyó en Cuba, el mismo ha transitado por una historia llena de avatares
desde su fundación hasta hoy. Comenzó su construcción en
1680 aunque de forma oficial se bendijo su primera piedra por el obispo de Cuba
Diego Evelino de Compostela el 13 de Octubre de 1693 y terminó su construcción
en 1746.
En 1762 ante la amenaza inglesa en la bahía
de Matanzas es volado por su comandante García Solís que lo dejó
en ruinas hasta 1778 en que de nuevo es
reconstruido y puesto en función en 1789. A partir de 1809 es frecuentemente
usado para cárcel hasta determinarse su uso como presidio durante todo
el siglo XIX y el XX hasta el año 1978 en que es abandonado a su suerte.
En 1997 una Comisión cubana al frente de la cual se encontraba el eminente
intelectual cubano Miguel Barnet, se empeña en declararlo Museo Nacional
de la Ruta del Esclavo y finalmente comienzan las labores de restauración
y recontracción del recinto. En la actualidad el Castillo cuenta con
una dirección especializada al frente de la cual se encuentra la destacada
historiadora Isabel Hernández, y cuenta con valiosas salas de exposiciones.
Durante los años del 2003 al 2006 los autores
pertenecientes a la Sociedad Espeleológica de Cuba y su comité
Matancero acometió la campaña arqueológica
más importante realizada en el lugar extrayéndose del sitio 620
metros cúbicos de tierra y rescatándose mas de 3.000 piezas arqueológicas
entre los siglos XVII y XIX, restaurándose y clasificándose las
mismas con esmerado empeño por los autores, para luego realizar el montaje
arqueológico de la misma en colaboración con los también
arqueólogos Silvia T. Hernández, Boris Rodríguez y Odanller
Hernández; fruto de este empeño es el siguiente trabajo.
Al culminar una excavación arqueológica
muchas son las interrogantes que se resuelven y otras que se crean, cambiando
el curso del razonamiento histórico de un lugar o región que se
estudia. En nuestro caso ninguna de las estructuras y soluciones constructivas
halladas en la campaña del 2003 al 2006 por los autores, eran conocidas
ni se encontraban reflejadas en ningún plano del pasado del castillo;
todo lo que a continuación se refiere es fruto directo de los aportes
arqueológicos de la intervención realizada por nuestro equipo
de arqueología, perteneciente a la Sociedad Espeleológica de Cuba,
que lograron cambiar y aportar novedosos elementos que eran desconocidos por
los historiadores y arqueólogos y que hablan de la pericia constructiva
de los que acometieron las obras del Castillo de San Severino en diferentes
épocas.
Para comenzar el razonamiento arqueológico del sitio de trabajo, analizaremos
la situación geográfica y geológica de la región
de Punta Gorda, lugar donde fue construido el Castillo de San Severino.
Las costas de la bahía de Matanzas y la región circundante son
eminentemente cársicas, lo que le transmite a su basamento un nutrido
conjunto de estructuras o expresiones del relieve cársico que forman
parte del entorno matancero: cuevas, terrazas, dolinas, lapiéz, nichos,
solapas marinas y grietas o fracturas costeras, estas últimas muy abundantes
en la región que se analiza. Los macizos calizos situados en las costas
y en parte sumergidos están ampliamente influenciados por el mar, pues
a la morfología cársica se superpone la costera regulada por el
mar que constituye el nivel de base universal y su presencia influye notablemente
en la circulación cárstica. Un factor importante de los karsts
costeros es la posición de sus elementos estructurales en relación
con la línea de la costa. En el caso de la región de Punta Gorda,
el Karst se clasifica como Conforme, o sea, los buzamientos van dirigidos al
mar, creándose un holokarst con drenaje directo a través de grietas
costeras interconectadas que forman superficies piezométricas y estructuras
extremadamente fisuradas.
En los momentos de la construcción del Castillo, en el centro del patio
interior, existió una grieta costera comunicada con el mar que fue utilizada
por los constructores como solución al drenaje hídrico del edificio;
para esto se construyó un túnel de 50 cm. de ancho por 75 cm.
de altura que parte del extremo NW del recinto y se conecta con la grieta mencionada,
todo el complejo fue tapado con un techo plano de lozas de cantería de
1 metro de ancho por 60 cm. de largo y 16 cm. de espesor, quedando a nivel y
oculto por el embaldosado del terrazo.

Castillo de San Severino, Matanzas, Cuba
En el caso de la estructura excavada resultó ser una instalación de paredes talladas en la roca estructural hasta una profundidad de 4.50 metros con un arco de cantería divisorio que forma dos salas contiguas. Por el material encontrado y el análisis de planos de diferentes épocas podemos razonar que en los momentos iniciales de su construcción el área fue utilizada para despensa u otros fines. En el plano de Antonio Arredondo, Ingeniero militar español en Cuba, de 1734, la zona de trabajo arqueológico no estaba concebida y no aparece relacionada hasta 1777 en el plano levantado por Mariano de la Rocque. Esto pudiera evidenciar que la rampa que hoy existe y las bóvedas bajo la misma no fueron construidas hasta después de 1762 cuando es volado ante la amenaza de los ingleses que habían tomado La Habana; y vuelto a reconstruir mas tarde. Sin embargo las evidencias arqueológicas encontradas en el fondo de la excavación niegan este razonamiento, puesto que en el fondo de la misma aparecen piezas de fechas anteriores a 1715 y sobre el último estrato, a 4.50 metros de profundidad, yace un grueso estrato de relleno constructivo que evidencia la utilización de basurero en el período de reconstrucción de 1772 a 1789. Para corroborar el hecho, en este mismo contexto arqueológico apareció un plato Rey Ware, que es evidencia arqueológica en sitios caribeños de la presencia inglesa en el lugar.
Desde el siglo XIX, este lugar fue utilizado como letrina,
apareciendo el clásico cieno de estas instalaciones sanitarias, así
como los bolsones de cal y ceniza propios de la desinfección de estos
lugares, lo que evidencia el uso de letrina de deposición directa, máxime
cuando en las intervenciones anteriores aparecieron adosadas a las paredes estructuras
de madera del entarimado de estas construcciones.
Finalmente, al no aparecer elementos del siglo XX, la misma debió desaparecer
en la segunda mitad del siglo XIX y rellenarse para poner piso y darle otros
usos entre ellos barbería, oficina y celda de castigo. Al acondicionarse
el recinto como letrina en el siglo XIX se construyó un túnel
de 50 cm. de alto por 55 cm. de ancho que difiere en su estructura y tipología
constructiva del anterior existente desde los primeros momentos del castillo,
conectado a la grieta costera del centro del patio para drenar hacia este colector
natural.
Por el análisis de las capas sedimentarias en el interior de la grieta
pudimos colegiar que, durante el siglo XX, al subdividirse el recinto carcelario
del patio para otros fines se construyeron pequeños desagües y drenajes
sanitarios hacia el lugar, aportando el cieno de letrina actual que lo engrosa
y los elementos de la década del 60 y 70 del siglo XX que aparecen en
el área intervenida. Podemos decir que en los momentos en que se redactan
estas notas aún se excava la grieta y se limpia el túnel de desagüe
del extremo del patio para dilucidar de esta forma si posee otras ramificaciones,
nuevos receptáculos internos o salidas al exterior.
La grieta fue excavada hasta 1.90 metros de profundidad apreciándose
su irregularidad natural y los clastos estructurales que la forman. El análisis
estratigráfico por la secuencia natural de su deposición arrojó
los siguientes datos:
En la superficie aparecía un sedimento arenoso,
con arcilla de color rojizo y de poco espesor. Seguidamente se encontró
el cieno de letrina compacto y pardo negruzco con gran cantidad de cordelería,
telas, sellos de calzado de tela marca "Olimpos" fabricados en Matanzas
entre 1948 y 1975, fichas de ajedrez plásticas, cucharas del mismo material
y otros componentes todos de las décadas del 60 y 70 del siglo XX.
A medida que se profundizaba en la capa el cieno se tornaba más oscuro
y crudo influido por el agua capilar que iba en aumento hasta anegar toda la
excavación a la profundidad antes citada, se decidió detener el
trabajo por las características casi infrahumanas del lugar, lo riguroso
de la labores y las inclemencias del tiempo veraniego en Cuba, todo agravado
por la entrada de las fuertes lluvias.
El análisis realizado a las piezas encontradas arroja una cronología
tipológica ubicada entre los siglos XVII al XIX. Denota marcado interés
la escasez de piezas del siglo XVII y la ausencia total de cieno de letrina
en el fondo de la excavación. A partir de ahí el equipo de trabajo
determinó que si el Castillo estuvo en uso y construcción desde
1689 y en 1697 ya contaba con guarnición y comandante, entonces en esta
época tenía que haber existido una letrina que contenga una mayor
cantidad de piezas y elementos del siglo XVII. Del análisis realizado
al plano confeccionado por Mariano de la Rocque, en 1777, aparecen señalados
dos lugares comunes (letrinas); creemos que estas estaban en función
desde los comienzos de la construcción del Castillo hasta 1762. El equipo
de trabajo arqueológico ha determinado, en el futuro plan de excavaciones
del Castillo, incluir una intervención en el lugar común del baluarte
de San Antonio, que a nuestro criterio pudiera ser la letrina con mayores evidencias
del siglo XVII y principios del XVIII.
Las incógnitas que aún quedan en el recinto son las siguientes:
¿Tendrá bifurcaciones el túnel central de drenaje colector hacia otras partes del Castillo?
¿Qué elementos nuevos puede aportar el desmantelamiento de una pared tapiada hacia la región sur de la grieta descubierta?
¿Cuáles serán los aportes materiales del fondo de la grieta estructural del patio luego de rebasar la capa de cieno actual de letrina?
¿Cuál será la derivación cársico-estructural del drenaje natural y su grieta conductual buzada al mar?
CONCLUSIONES
1. La campaña arqueológica del 2003 al 2006 resultó la
más fructífera realizada en el Castillo de San Severino hasta
nuestros días.
2. Las trasformaciones constantes sufridas en el inmueble
producto de sus múltiples usos, la práctica de pozos negros, cambios
de tabiques, paredes y nuevas cimentaciones, han cambiado la estratigrafía
en profundidad creando vacíos que alteraron los elementos cronológicos
en muchos lugares del
Castillo.
3. El prolongado uso como cárcel y su adaptación para recinto penal de máxima seguridad, provocó cambios sustanciales en la estructura general del Castillo y la deposición de estratos arqueológicos en el mismo.
4. El material arqueológico encontrado en la campaña del 2003 al 2006 es el más completo, variado y mejor conservado de una excavación arqueológica colonial realizada en la provincia de Matanzas.
5. Las piezas rescatadas son de un valor incalculable para la museología matancera por ser una de las muestras de arqueología histórica más completa y antigua que se exponen en la provincia de Matanzas.
6. Las piezas mostradas en el Castillo, fruto de la campaña antes mencionada, aportan elementos centrales para la interpretación historiográfica de la fortaleza y de la ciudad de Matanzas en sus primeros años de fundación.
7. Las excavaciones en el Castillo de San Severino ejecutadas por los autores de la presente investigación, son las de mayor magnitud en la provincia de Matanzas y una de las más grandes del país.
8. La Sala de Arqueología, fruto del trabajo realizado entre el 2003 y 2006, ha contribuido a la divulgación y el enriquecimiento patrimonial del Castillo de San Severino de Matanzas.
9. Con los aportes arqueológicos antes mencionados adquiere Matanzas una muestra valiosa de su pasado histórico y la misma se convierte en herencia histórica, comunitaria y patrimonial no solo de nuestra ciudad sino de toda Cuba.
10. De los resultados de la discusión arqueológica podemos concluir que:
a) El recinto excavado fue utilizado para varios fines desde su creación hasta ser tapiado totalmente.
b) La grieta natural cársico costera del centro del patio del Castillo fue utilizada para colector y desagüe al mar de todos los elementos hídricos y albañales del Castillo desde sus inicios de construcción.
c) Durante el siglo XIX el receptáculo de dos salas y un arco de cantería divisorio que se intervino durante el año 2003 al 2006 fue utilizado para letrina y en consonancia se practicó un aliviadero también conectado a la grieta descrita.
d) Hasta hoy la grieta del patio que funciona como colector no aportó evidencias de los siglos XVIII y XIX como en el caso de la anterior, bajo la rampa del patio. Aún los trabajos no han llegado a la profundidad necesaria para rebasar los estratos del siglo XX que todavía aparecen.
Referencia:
Arqueología en el Castillo de San Severino de Matanzas
Revista "1861" - Editorial CEM.2007