UN ENIGMA CRISTIANO


Por: Lic. Leonel Pérez Orozco
Dr. Cándido Santana Baranis
Lic. Ricardo Viera Muñoz.


A través del orbe las leyendas y tradiciones enigmáticas han poblado la historia de los pueblos. El cristianismo trajo aparejado un sinnúmero de tradiciones en las cuales no solo se refleja el sentir devoto de sus protagonistas si no también algo misterioso y oculto.

En la Ciudad de Matanzas una de las tradiciones mas antiguas y misteriosas es la aparición de cristo en este lugar de la isla de Cuba, leyenda contada desde los primeros años de fundada esta ciudad.

La ciudad de San Carlos, San Severino y San Diego de Matanzas se encuentra situada en la costa norte occidental de la isla de Cuba a 100 Kms. al este de la ciudad de La Habana, con 150 mil habitantes es capital de la provincia del mismo nombre, fue fundada el 13 de octubre de 1693 por el gobernador de Cuba Severino de Manzaneda y el Obispo de la isla Diego Evelino de Compostela y por su vasta cultura se le llamo desde 1859 "La Atenas de Cuba".la extraña historia ocurrió en el año de 1696 y esta contada por el historiador matancero del siglo XIX Pedro Antonio Alfonso en su libro “Memorias de un matancero”, "Matanzas 1854”, y retomada por los autores en el libro de la propia autoría "Historia del Catolicismo en Matanzas" Imprenta A Couto, Matanzas 1993.

Catedral de Matanzas

Como en muchas provincias de América donde ha habido milagrosas apariciones, Matanzas cuenta con una de ellas, Decían los antiguos habitantes de esta, que cristo en forma de efigie de la misericordia había llegado misteriosamente a la ciudad en los primeros años de fundación.

Cuentease que arribo a esta ciudad un joven esbelto y buen mozo de oficio carpintero pidiendo alojamiento en una de las casas de la entonces pobre y naciente ciudad. Vino a dar este a la casa accesoria de la anciana Maria Salinero, que era de dos puertas, una daba al patio interior y otra a la calle. La señora Salinero preguntó al desconocido su oficio y al notar que era carpintero pidió a cambio del pago de la habitación, que este realizara una imagen del redentor para la iglesia que era muy pobre, el joven accedió a la petición y luego de tomar una copa de vino y comer frugalmente, se encerró en la habitación interior dando las buenas noches a la señora salinero, no sin antes, esta ultima, aconsejarle que a la mañana siguiente irían a comprar las herramientas necesarias y un buen leño de madera dura para la talla y confección de la imagen.

Cristo de Matanzas

Esa fue la última y única vez que se vio al joven carpintero, la señora Salinero y varios vecinos afirmaron desde entonces que en la habitación cerrada no se escucharon ruidos ni vieron luces. El caso es que tampoco se vio salir más al individuo y las puertas no fueron movidas de sus goznes en 3 días hasta que fueron forzadas por los alarmados vecinos, al irrumpir en la sala, cual no fue el asombro y estupefacción de aquellos al comprobar que del carpintero no había ni rastro y que en medio de la habitación se encontraba un banco de carpintero que jamás había existido en ese lugar y sobre el una hermosa escultura recién tallada en madera de Jesucristo, se afirmó por todos los testigos en la vista del enigmático caso que el hombre al cerrar las puertas tras de sí no tenía absolutamente algo en sus manos y en la habitación no existían maderas ni herramienta alguna para acometer tan ardua labor, el joven nunca más volvió a verse y la escultura se conserva actualmente en privilegiado altar de la Catedral de la ciudad como una obra maestra de la escultura y como una de las imágenes religiosas más antiguas de Cuba; además de estar envuelta en un halo de misterio y respetuosa admiración pues en más de una ocasión a lo largo de los siglos XVIII, XIX y XX esta imagen fue sacada a las calles en impresionante procesión en especial en épocas de enfermedades epidemia sequías y otros trances angustiosos.