LOS AÑOS MARAVILLOSOS

Hace no más de 30 años, el público estaba ávido de casos extraterrestres, ya hacía diez años que se recibió la noticia de que el Proyecto Libro Azul cerraba sus puertas a la investigación de los no identificados. En ese entonces, nos quedamos como cuando le tomamos cariño a una serie de TV, suponiendo que estará al aire por los signos de los siglos. Pero como todo en esta vida, nada es eterno, y en el caso de las Series, una vez que terminan nos enfrentamos al: ¿Y ahora en que invierto mí tiempo? Además de que el hueco en nuestro corazón permanecerá por un tiempo. Podremos tratar de evitar la perdida viendo los episodios que grabamos, o los que podamos comprar, ahora que todo lo de la TV es vendible, pero hace 30 años ¿Qué podíamos hacer?. Esperarnos a que nos emitieran las ansiadas repeticiones, y es así como yo pude ver series que marcaron mi niñez, tanto que ahora estoy metido en ese mundo pero en la realidad.

¿Quién no recuerda “Los Invasores”, “The UFO Project”, “Capitán Escarlata”, “Los Vengadores”, “UFO”, “Dr. Who”, “La Gente Del Mañana”, ó Kojak?. Y es en esos momentos, cuando recordamos estos viejos programas, que nos viene la nostalgia de lo que llamamos “Tiempos Mejores”, reivindicados 20 años después con “The X Files”.

Y así como tenemos tiempos mejores en nuestra vida, la Ufología también tuvo mejores días, y esos tiempos mejores fueron los posteriores a lo que nadie dudó en llamar “El Comienzo de la Era Moderna de la Ufología”, gracias a aquél piloto comercial de nombre Kenneth Arnold. Ahora ese día también es conocido entre los allegados al tema como “Día Mundial De La Investigación OVNI”.

¿Pero qué pasó durante esos años de 1947 a 1969 para que la investigación OVNI se convirtiera en la “Ufología Clásica”? Pues casi anda, fue la época que dictó las normas que se seguirían posteriormente tanto en los reportes de OVNIS como en el tipo de investigación que se llevaría a cabo, pero sin un grupo oficial que liderara la investigación.

La población común ameritaba respuesta, pero no las técnicas que podía dar la Fuerza Aérea de Los Estados Unidos, no, ellos querían respuestas que cuadrarán con la forma en la que ellos veían el fenómeno. Para la gente común, los extraterrestres si existían y el Gobierno solo les jugaba el dedo en la boca para ocultar que verdaderamente estamos siendo visitados por extraterrestres, pero no solo eso, sino que también nos estudian y nos llevan en sus naves último modelo que con cada relato se veían más y más modernas, hasta que de improviso pasamos del “CHEVY 52” de Adamsky al “JAGUAR 96” de Bob Lazar; mas brillante, más aerodinámico, más veloz, con un movimiento más libre y no tan acartonado como el video Adamskiano en que parece que el objeto estuviera pintado sobre un cristal que baila frente a la lente de la cámara.

Mucho se trató de hacer en su época para reabrir el caso de los OVNIS, pero nunca se dio una atención seria a esas demandas, en su lugar se liberaban esporádicamente casos resueltos pero que no convencían a la población. Esto se reflejó en la serie “The Project UFO” (1978-1979), conocida en México como “Contactos Extraterrestres”, y cuya frase de apertura la convirtió en un icono de las series de TV, “Ezequiel vio la Rueda…” Muy similar la frase de “The Invaders” (1967-1968), llamada en México “Los Invasores”, que también sentó la base para posteriores referencias en la ufología emergente: “David Vincent los ha visto”. Posiblemente estas dos series marcaron el inicio y fin de la época que marcó el rumbo del pensamiento mágico de la psique humana de los lugares en que fueron transmitidas, y a largo plazo, de la ufología a cargo de los civiles.

¿Qué nos decía este par de programas? El mensaje era simple: “Los hemos visto, y no es un fenómeno nuevos, ni siquiera es un fenómeno, son reales. Vienen, han venido y están entre nosotros”. El bombardeo surtió efecto y en la vida real comenzaron a surgir investigadores y líneas de investigación tan dispares una de otra, pero que eran el reflejo de quienes investigaban por su cuenta, y de pronto, al igual que las religiones, surgieron estudios “especializados” en áreas que no se nos habían ocurrido en un principio, o al menos, no hasta saber de que se trataba este asunto de los OVNIS.

La gente ya lo había resuelto por los estudiosos del Gobierno, “Ellos existen, vienen a estudiarnos, llevarnos, y hacer experimentos genéticos con nosotros para mejorar su raza porque están padeciendo un desorden genético que los llevará a la extinción”; bien, espero no haber omitido nada.

La historia de los Hill ya no sería más “Un Viaje Interrumpido”, cada vez más terrícolas recorrían el mismo sendero proporcionando cada vez más datos al respecto, tantos que ahora los investigadores no sabían como catalogarlos pues, ahora no solo teníamos contactos extraterrestres del tercer tipo sino que hasta del quinto tipo al haber híbridos humano-extraterrestres producto de ingeniería genética alienígena o por haber tenido relaciones sexuales directas con los ocupantes de los OVNIS. Los humanos ahora sufríamos cambios en nuestra estructura genética para servir a los fines oscuros de estos seres que solo podían darnos el poder de especular a los que no estamos dentro del ruedo.

Las “Luces en el cielo” pronto quedaron rebasadas por los múltiples reportes de naves bien definidas que dejaban huellas en el lugar de aterrizaje, reflejaban el sol en el lugar correcto y hasta eran responsables de uno que otro estrellamiento de aviones comerciales o privados. No se tardó mucho en relacionarlos con el fatídico “Triángulo de las Bermudas” y otros más le encontraron el lado espiritual propiciando el movimiento de contactista sectario. Las evidencias ahora abundaban, eran públicas y no almacenadas en un oscuro sótano llenando cajas etiquetadas en clave en las entrañas de laguna dependencia gubernamental.

Mientras tanto, Roswell, el lugar donde todo se había iniciado, seguía guardando polvo hasta que estos movimientos desempolvaron los documentos en que se hacía referencia al tan discutido caso del estrellamiento de un OVNI en el las tierras del rancho de Mac Brazel en 1947. De pronto la fama revivió al pueblo y ahora es una prolífica industria de mercadería OVNI, vista por los adeptos como “La Meca De La Ufología”.

En el centro de la ciudad, dentro de las instalaciones de un viejo teatro, se encuentra ahora “The Internacional Ufo Museum and Research Center”. Un lugar dedicado a divulgar cuanto se supo del caso “ROSWELL”, incluso en una de sus vitrinas hay un auténtico artículo de la película “Roswell” de 1994: Una reproducción de un alienígena en una camilla, que se dice pereció en el accidente del 1947 según las descripción de testigos de ese entonces. Este muñeco ha sido fotografiado miles de veces por los turistas, y algunos que desean notoriedad o fama, ha hecho pasar esas fotos como las del ser auténtico en un centro médico.

La NASA y la Agencia Espacial Rusa jugaron también un gran papel en la proliferación de relatos OVNI, pues contrario a lo que se puede pensar, también cometen errores. Miles de trozos de vehículos espaciales se han precipitado a tierra por programas fallidos que no llegaron a buen término, que incluso durante el despegue comenzaban a presentar fallas a segundos de haberlos lanzado.

Este es un capítulo tardío agregado a la Ufología moderna que poco a poco está convenciendo a quienes tiene mente abierta de que estos artilugios siniestrados son los que en su mayoría han dado pie a historias de estrellamiento OVNI o explosiones extrañas en lugares apartados en poblaciones marginadas.

Ahora, en la actualidad, vemos un río bastante revuelto en que difícilmente se podría ya esclarecer lo que realmente pasó en ese entonces. Los relatos son muchos, los testigos abundan, las historias de conspiraciones son la argamasa que une los bloques de la gran maraña en que se han convertido estos casos y ya es imposible detener la bola de nieve que ahora nos cubre por completo.

¿Qué nos ha dejado esa inconformidad de soluciones a los casos OVNI? Un gran número de instituciones de investigación seria que hasta ahora no cuentan con evidencia sólida, y que dan razón a los proyectos militares de haber cerrado el caso. Otras llegaron a la conclusión de que este fenómeno es un fenómeno sociológico y que se encuentra en la imaginación de la gente. En su mayoría producto del desconocimiento de cuestiones atmosféricas, militares, o espaciales.

La investigación actual se encuentra en un punto clave para definir la futura investigación que prevalecerá de ahora en adelante. Tenemos a nuestro alcance en tiempo real la observación espacial de las misiones de la NASA, el acceso a Internet a alta velocidad que nos permite complementar nuestras investigaciones de una manera más completa con datos a los que no tendríamos acceso más que con largos viajes a los lugares sede la información. En un instante podemos ver diversos puntos de vista que van desde el Polo Sur al Polo Norte a nivel global. La desclasificación de la mayoría de los documentos relacionados con las antiguas pesquisas OVNI oficiales ha puesto a nuestro alcance documentos de primera mano, aunque censurados, de casos considerados hitos de la ufología.

En cuestión de segundo podemos ver una fotografía tomada al otro lado del planeta, aderezada con el relato del testigo y un plus adicional con los datos de quién refiere el caso.

Ahora solo queda que nosotros, como investigadores serios que deseamos ser, podamos develar los que se esconde en los actuales relatos de avistamientos OVNI, así como caso de abducción, que con el tiempo ha bajado de forma alarmante, pero que sin embargo solo algunos que se han quedado en la ufología de los 70´s siguen contando como pasajes de un nuevo libro divino.

En esta época tenemos todo para llegar al fondo del asunto, si no lo hacemos es porque aún no podemos luchar con el enemigo que ha acompañado al hombre desde que es hombre, el afán de creer, de saber que no estamos solos en el Universo y que no vagamos como simples bacterias en un pedazo de roca solitaria.

Estamos en un punto en que podemos volver a crear lo que en un futuro también se conocerá como “Los Años Maravillosos” de la ufología.

Leopoldo Zambrano Enríquez
Fundación Cosmos, A. C.
15 de Diciembre de 2007