CACHICHE: EL PUEBLO DE BRUJAS EN EL PERÚ

Autor: Alex Sender
Asistencia: Carlos Grados

Un lugar lleno de historias de brujas, fantasmas, y criaturas de lo más extrañas y espeluznantes, donde lo paranormal esta dentro del folklore local, gente acostumbrada a vivir en un territorio de lo desconocido, cosas que no tienen explicación y solamente quedan como anécdotas que se cuentan entre familiares, amigos y algún visitante curioso por los temas “del más allá” que lleguen al lugar. Cachiche está ubicada a 5 Km. al oeste del centro de la ciudad de Ica (303 Km. al sur de Lima) es un caserío en medio del arenal iqueño, calles polvorientas y casitas que reflejan la humildad de la gente de campo, que trabaja en sus parcelas y crianza de animales sin acobardarse ante el imponente sol iqueño. En Cachiche abundan los árboles de huarango y una que otra palmera, es justamente uno de estos árboles el que encierra uno de los misterios del lugar “La palmera de las 7 cabezas”, que en las noches de luna llena parece cobrar vida según los relatos de la gente.

Entrada al pueblo de Cachiche

La misteriosa “Palmera de 7 cabezas”


A la entrada del pueblo un monumento a la Bruja sobre un árbol de huarango da la bienvenida, no deja de llamar la atención la enigmática figura la cual parece “decir algo” con su posición corporal, un mensaje lleno de misterio y hechicería. Muy cerca hay otro árbol de huarango con el letrero de “Cachiche” el cual según los lugareños es capaz de cumplir deseos.

Monumento a la Bruja de Cachiche


Dejemos que una pobladora de Cachiche, la señora Martha Lima de 54 años, nos cuente la historia del lugar:

En el lugar del monumento se reunían las brujas de diferentes sitios, Tate, Salas Guadalupe, Comatrana, Cachiche, etc., venían los días martes y viernes a hacer sus rituales. Una vez se apareció un joven de 14 a 15 años de edad, era tartamudo y pronunciaba una que otra palabra entrecortada. La brujita tenía grandes conocimientos curativos y poco a poco le fue curando su lengua hasta que el joven habló perfectamente el castellano. El joven siguió sus estudios superiores en Lima y se llegó a graduar en lo que es abogacía, fue cuatro veces presidente de la cámara de diputados, un gran hombre político, el es Fernando León de Vivero conocido como el “patriarca iqueño”. La brujita murió a los 106 años de edad ya de un paro cardíaco y de vejez. El diputado se enteró que fallece la brujita y en 1987 viene y le pone el monumento a la bruja en agradecimiento que le curó su lengua cuando era joven y le pronosticó que iba a ser un gran hombre político.
La brujita en vida se llamo Julia Nazaria Hernández Pecho, viuda de Díaz, ella tuvo 17 hijos, uno de los hijos esta allí en el parque sentado y te lee las cartas.
La brujita tiene sus manos en forma de “V” de victoria y veneración a los turistas, tiene al lado su búho que significa la sabiduría y la inteligencia y la calavera la maldad y la hechicería, ahí tiene una piedra enorme que dice su mensaje: “Ica la Bruja de Cachiche que siempre embruja por su belleza y tanto significo en el proceso de nuestra cultura.” La brujita era bella y con su belleza ella atraía a los hombres y los curaba, era una bruja buena, era conocida internacionalmente como la Doctora Corazón. La brujita está en un huarango, ese huarango esta seco, por el norte le llaman algarrobo, nosotros le llamamos huarango, al lado tiene un huarango con el letrero de Cachiche, ese huarango tiene energías positivas, te rejuvenece, te fortalece, te reanima, te levanta tu estado de animo, lo abrazas y le pides tres deseos pero con fe, sino hace cuenta que no pides nada.
De frente hacia el fondo hay una raíz de una palmera en forma de un oso y si lo miras del otro lado tiene la forma de un elefante, a que se debe esto, a que Cachiche es un lugar canalizador de energías.

La Sra. Martha Lima narrándome la historia de la “Bruja de Cachiche”

Mensaje escrito en piedra a la entrada de Cachiche

Una de las calles del pueblo de Cachiche

Los días de la gente del lugar transcurren mezclados entre sus actividades de campo y ganadería y ese marcado ambiente enrarecido por hechos que escapan de la razón, el cual se puede percibir claramente estando en el lugar y más aun escuchando testimonios como el de Henry Aquije, de 38 años, el cual reproduzco a continuación:

Una noche fui a traer agua, me venia con mis galones y mi cuñado iba y se cruza conmigo y me dice: “¿No te ha pasado la voz ese pata que va allá?”, “¿Cuál pata?” le respondí, “ahorita ha pasado” me dijo, yo deje mis galones y nos fuimos a ver quien era, mi cuñado lo podía ver parado en una loza deportiva que había antes por aquí, junto a unos árboles de naranja, el me decía que allí estaba pero yo no lo podía ver, solamente escuchaba que sonaban las tablas de los asientos de la loza, mi cuñado me decía que se estaba dando vueltas en el aire. Es que allí falleció un muchacho que era equilibrista, él hacía ejercicios, en el parque hacía la argolla, ejercicios sobre caballos, él sabía de eso y me decía que estaba dándose volantines, yo percibía que sonaban las tablas, nos acercamos más, pero no había nadie.

Psicofonías y espectros abundan por este lugar, que parecen medir la sensibilidad de las personas, en algunos casos quizás provocado por los mismos campesinos que recurren a conocimientos populares de “magia” para beneficio personal. “Los chicos se molestan diciéndose si te agarro la bruja, la calavera, la llorona, luego que se meten a los terrenos de algunos agricultores donde entierran calaveras para que asusten a los que entran a robar de noche” me relata una lugareña.
“Dicen también que por acá de noche pasa algo así como una procesión donde se ven personas de blanco, otros dicen personas de negro.”

José Ascama de 16 años me cuenta lo que sucedió una noche cuando se dirigía a su chacra:

¿Qué fue lo que te paso?
Me iba hacia la chacra y en uno de esos mangos me asusto un hombre que acá le llaman el “jarjacho”, un hombre que se viste con piel de animales y va sonando para asustar a la gente, y como iba yo y mi amigo, los dos nos asustamos y nos venimos corriendo.

¿Cómo era el “jarjacho”?
Los que le llaman “jarjacho” no se dejan ver la cara sino que se ponen pieles, máscaras.

¿Son altos?
No, es una persona normal sino que “jarjacho” le llaman a los que tienen relaciones con su familia y no se deja ver y nosotros nos venimos y el nos venía siguiendo hasta que llegamos a la luz y él se desapareció.

¿A cuántos metros lo tuviste de ti?
Más o menos siete metros, de allí nos asustamos y nos venimos.

¿No escuchaste nada?
Vienen como cantando.

¿Flota en el aire?
Claro, un poco.
Yo lo vi cuando se venía acercando, pero conforme nosotros nos íbamos corriendo e íbamos volteando nos alejábamos. Acá en Cachiche te asustan a partir de las 11 de la noche, por allá también hay una palmera y dicen que allí también asustan.

¿Aquí ha habido apariciones de brujas?
Las apariciones de bruja mayormente ocurren en las chacras, si usted va a hablar con un campesino que cuida su chacra allí les cuenta.
Mi papá es agricultor y se iba a arar de noche y se le apareció una bruja arriba del mango, el reventó un cartucho y la bruja seguía allí, entonces saco una cruz de metal, porque ellos no se que temor le tienen al metal que al toque se van, le saco eso y se fue.
Antes yo vivía en otra casa de caña y allí también pasaba la bruja de negro caminando por allí, sus pelos parados, bien fea era, mi papá se levanto intentaron chaparla pero se fue corriendo.

José Ascama en la “Palmera de 7 cabezas” relatándome su experiencia

Dibujo del “jarjacho” realizado por José Ascama


Y no era para menos la mención de la palmera que me señalaba José Ascama, la cual estaba ubicada junto a un camino y había sido el “sitio del espanto” para varias personas que transitaban por allí, uno de estos casos me llevó donde su tocayo José Choque de 35 años:

Yo venía a eso de las dos de la madrugada, estaba pasando por la palmera y veo que algo me agarra de atrás, yo estaba con una casaca, me jaló, yo volteo y veo a una persona vestida con una especie de sotana, me asustó y empecé a hablar malas palabras y me vengo por esos arbolitos con viniendo hacia acá a la vez que le tiraba piedras pero no le hacían nada.

¿Las piedras pasaban a través de la “persona”?
Así es, pasaban a través de la “persona”, comencé a gritar y correr, pero no podía ni correr parece que algo me atraía y ya yo vine corriendo hacia acá y entre a mi casa, espantado, y en la noche no podía dormir, parecía como si la cabeza se me hubiese hinchado.
Cuando vine a mi casa regresé con un machete, con mi hermano, pero no encontramos nada a pesar que fue al momento nomás. Yo llegue a mi casa, salieron todos fuimos al lugar y no había nadie, no había pasado ni cinco minutos.

¿Cuánto tiempo duro esa sensación de querer alejarse y no poder?
Más o menos de dos a tres minutos.

¿Escuchó algo?
Nada, solo sentí como una mano helada que me jalo la casaca y yo pensaba que me querían robar pero no era, al toque el cuerpo se me encendió, se me encrespo todo el cuerpo yo reacciono pues allí habían bastantes ladrillos, incluso al otro día hemos regresado y allí estaban las piedras que yo había tirado. Tempranito pues nos hemos levantado a ver y no había nada, ni huellas nada.

Entonces ¿No emitió sonido alguno?
No nada, se pego junto a la palmera, yo le tiraba piedras, luego estaba más acá luego ha regresado hacia esa palmera.
Y no solamente a mí me ha asustado, a varios ha asustado en esa zona.

¿Cuánto medía?
1.70 más o menos.

¿Notó cabello?
Tenía sotana, su cabello normal parecía mujer.
Conversando con los viejos de acá me dicen que ha podido ser una alma mala o sea que ha querido impresionarme y ahí nomás dejarme.

¿Me dijo que estuvo enfermo?
Si, he estado como dos semanas, no podía comer bien, me tuve que hacer llamar por tres “llamadores” para poder estar un poco mejor.
Esta zona antes era de puras palmeras y antes la gente escuchaba el llanto de la llorona que espanta y los perros aúllan.


José Choque contándome sobre su encuentro con la “bruja”

La palmera donde se le apareció la “bruja” al testigo


Lugar exacto donde José Choque se corrió de la “bruja” arrojándole piedras. Al fondo puede verse la palmera.

Dibujo de la “bruja” según descripción del testigo

Caminando por las calles de Cachiche en busca de personas dispuestas a contarme sus testimonios, me enteré de un caso igualmente lleno de misterio que ocurría a unos 3 kilómetros más “adentro”, en un fundo lleno de zonas de cultivo que adornan con un verde resaltante la zona sur oeste de pueblo, donde según relatos aparecía un “ser oscuro” gritando mientras se desplazaba por un cerro limítrofe a las chacras.

Plaza de Armas de Cachiche

Esta “Bruja voladora” adorna una calle del pueblo.

Estando en el lugar dos trabajadores del fundo me cuentan lo que ocurre de forma amable y temerosa a la vez, como dudando de las “intenciones” de este servidor tan interesado en temas insólitos, episodios que han sido motivo de susto para decenas de personas en ese campo.

Ellos son los señores Everth Vargas y Manuel Díaz, de 34 y 37 años respectivamente

Aquí en la noche, varios trabajadores lo han visto, los asustan, se les aparece una presencia oscura.

¿Son varias presencias oscuras?
Una sola, pero a diferentes personas.

¿Sucede todas las tardes?
No, de vez en cuando, a la semana dos veces.

¿Dónde ocurre eso?
En la misma falda del cerro, en los arbustos.

¿Se escucha algo?
En algunos casos grita como un animal, como gato, como tigre.

¿Se escucha en todo el fundo?
Toda la parte de aquí (el testigo señala un área aproximada de 2 o 3 hectáreas)

¿Cómo es la presencia oscura?
Como una persona normal.

¿Qué es lo que hace?
Nada, se te aparece y te asusta.
También acá en estos pécanos a veces aparecen unas cosas blancas que saltan de árbol en árbol.

¿Qué días aparecen?
De vez en cuando, como los viernes y los martes.

¿La sombra oscura sube el cerro?
En la zona descampada también, se presenta acercándose.

¿Flotando o caminando?
En el aire.

¿No deja huellas?
Nada.

Los señores Everth Vargas y Manuel Díaz relatándome los episodios
de la “presencia oscura” en el cerro

Al fondo de la imagen el cerro con algunos árboles en su falda

Al contemplar el lugar se dejaba ver el inicio del enorme desierto iqueño, donde quizás, en esos arenales deshabitados podrían suceder otros “incidentes” de la misma materia, entonces no se trataría solamente del pueblo, ya que anteriormente esta zona de fundos estaba deshabitada y ahora que el impulso de la agricultura había llegado hasta allí venía a manifestarse este fenómeno en un cerro colindante.

Pero todo es aparición de “entes humanos”, otro poblador me comentaba acerca de la aparición de “animales” que parecían no tener comportamientos comunes a los de su especie: “En las noches los agricultores narran que en las chacras aparecen animales de noche que te siguen, se vienen donde ti, como carneros, chanchos, a eso de las once, doce de la noche o una de la madrugada.”

¿Son animales normales?

Si normales, es raro que se vean a esa hora, se vienen y se te acercan, en cambio un chancho normal se te corre pues.”

Zona de cultivo en Cachiche, uno de los lugares de mayor número de apariciones de “seres” y “animales”

Para conocer más acerca de lo que es Cachiche, era conveniente buscar a los que todos conocen como el “brujo que lee las cartas” hijo de la famosa “Bruja de Cachiche” quien nos cuenta un poco acerca de la historia del pueblo y de quien en vida fue la “Dra. Corazón”:

Bienvenidos a este lugar de la bruja y el curanderismo de Cachiche, en aquel lugar donde esta levantado el monumento de la Bruja de Cachiche era un lugar donde anteriormente se reunían las curanderas de acá de Cachiche, Comatrana, Los Aquijes, Santiago y Ocucaje, en una oportunidad se aparece un joven de aproximadamente 14 a 15 años llamado Fernando León de Vivero, él era tartamudo, hablaba entrecortado, no se le entendía lo que hablaba, de modo que la Dra. Corazón influenciada por sus grandes conocimientos curativos superiores, le cura la lengua y ese joven en poco tiempo recupera su lengua y llega a obtener el título de doctor en filosofía, letras y ciencias políticas lo cual le permite llegar a ocupar cuatro veces la presidencia en la cámara de diputados del Congreso Nacional del Perú por el Partido Aprista Peruano.
La Dra. Corazón deja al morir 17 hijos y quien te habla es el último. Aquí nació, creció, se multiplicó y finalmente murió a la edad de 106 años.

¿Cuál es su nombre?
Ismael Díaz Hernández, conocido a nivel nacional e internacional como el Dr. Diamante.

¿Actualmente que sucede en Cachiche?
Bueno, Cachiche se ha manifestado internacionalmente por ser un barrio latifundista, de grandes créditos nacionales e internacionales como son los extranjeros que vienen a este lugar a leerse las cartas, a leerse las manos, a hacerse amuletos, a hacer amarres, limpieza, levantamientos, florecimientos.

¿Qué podría decirme acerca de las apariciones de la bruja, criaturas voladoras, etc.?
Si, a partir de las 11 de la noche hasta la una o tres de la madrugada aparece la “jarjacha”, la llorona, la bruja, todas las que vienen a hacer penitencia.

¿Quiénes son todos estos?
Son espíritus malignos.

¿Por qué se ha concentrado en esta zona tanto espíritu maligno?
Porque anteriormente fue un sitio donde se recreaban las brujas venidas de España que fueron perseguidas por la Santa Inquisición, cuando las chapaban las quemaban, les cortaban las manos, la lengua, les quemaban los pies.

¿Aquí se hacían esas ejecuciones?
Así es.

¿Qué sucedió con las brujas que venían de otros distritos?
Ya la mayor parte han muerto.

¿Qué tipo de brujas eran?
Malas, hechiceras, utilizaban la magia negra.

¿Quién fue su señora madre?
Julia Nazaria Hernández Pecho, viuda de Díaz, quien muere un 17 de Junio del año de 1987, a la edad de 106 años.

¿Qué magia practicaba?
Magia blanca, todo lo que se refería a lo bueno, todo lo creado por el Todopoderoso.

¿Verdad o ficción? Lo cierto es que Cachiche siempre se ha caracterizado por esas historias fantásticas que atrapan a cualquier mortal, sucesos extraordinarios y presencias de “personas del más allá” que conviven con el pueblo desde hace muchos años.

Esa es la “realidad paranormal” de un pueblo en pleno siglo XXI donde aún se sigue sin entender con un 100% de certeza el “por qué”, “cómo” y “para qué” de estas manifestaciones, pero todo sigue ocurriendo, es una realidad y merece prestarle una atención científica que nos permita hallar respuestas, respuestas que quizás aún no estemos en capacidad de comprender.

Mi agradecimiento a los testigos que hicieron posible este trabajo.

Alex Sender
astroufoperu@hotmail.com
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