REVISTA ENTERATE Aguadilla, Puerto Rico
(Fecha desconocida. ca 1997)

Han pasado décadas desde que se originó el proyecto de la Base
Ramey, antes Borinquen Field, en Aguadilla. En aquellos años cuarenta
la necesidad de establecer un punto de control estratégico en el Caribe
era de vital importancia. Mas allá de toda duda era conocida la amenazadora
guerra fría en los años cincuenta y sesenta, la cual ofrecía
una perspectiva bélica latente entre la antigua Unión Soviética
y los Estados Unidos; existían aires de de guerra.
El caribe, con sus calidas zonas tropicales, era un remanso de paz en aquella época de perspicaz desarrollo tecnológico y Puerto Rico ya considerado el eje del intercambio socio industrial con Estados Unidos, proyectándose como punto de enlace con el resto de América. Cuba, cada vez más efervescente con su régimen incapaz y sufriendo una metamorfosis, con Castro, el ‘caudillo’ revolucionario, era un delicioso manjar para el imponente enemigo comunista. Más aun, con su intolerable proximidad a las costas del estado de Florida, aumentaba la necesidad de protección por parte de los Estados Unidos de Norteamérica.
Se construye la Base Ramey a partir de las postrimerías de los años treinta, allá para el 1939 la Base Ramey resultó ser una base de renombre y preponderancia inequívoca, una base militar obligada por el peligro de la expansión comunista y mas aun, la falta de protección a un estratégico complejo de latitudes, el caribe.
Con el proyecto de construcción vino una época de bonanza económica para la región; mas sin embargo, lo que para los boricuas desempleados hasta entonces significaba una oportunidad de desarrollo, para Washington significaba una jugada militar sin oportunidades de errores. En otras palabras, el diseño de esta base militar tenía que soportar la más violenta de las consecuencias en un momento que se tenía conocimiento del poderío nuclear de un enemigo potencialmente mortal, Rusia.
La época transcurría ligeramente en el progreso y esto constituía un grado de seguridad para la población rural, la cual logró colocar unos cuantos “jíbaros” inteligentes en empleos permanentes entre los cuales surge nuestro personaje, al cual le hemos brindado la oportunidad, según su petición, de mantener su identidad en secreto. \
El joven padre de familia siempre soñó con ser militar, mas sin embargo, por respeto a su padre, nunca solicitó ni participó del servicio militar como él hubiera deseado. Su familiaridad con los “gringos’, a los cuales jocosamente se refiere, le permitió relacionarse con militares de alto rango. Esta condición lo convertía en el foco de atenciones cordiales por parte de estos últimos. Algunos lo invitaban a reuniones sociales, entre las cuales recordará para siempre aquella de 1943.
La primera fase de de construcción de la base había sido realizada por personal militar en donde distaba, supuestamente, la ausencia de oficiales puertorriqueños. La vibración continuaba incesante y le preocupó se tratara de algún movimiento sísmico en el subsuelo, mas sin embargo no era así. Se trataba de uno de los enormes túneles que comunican, una red de transporte, prácticamente toda la antigua Base Ramey.
Tal vez, por cosas del destino, fue asignado, años mas tarde, a remover una sección del alcantarillado de una de las principales avenidas. Quedo sorprendido al ver un hueco al descubierto en lo que aparentaba ser un foso oscuro; con precaución asomó la cabeza para difícilmente ver un túnel inmenso sobre doce pies (3.6576 m) de profundidad. Careciendo de equipo necesario para investigar su hallazgo, tapo nuevamente con tierra aquella apertura y decidió investigar al día siguiente.
La Base Ramey tenia unas excelentes facilidades de transporte publico gratuito, las cuales fuero utilizadas para nuestro personaje, en su hora de almuerzo, para dirigirse al lugar del encuentro con una insensible y tecnológicamente avanzada realidad. Removió velozmente la tierra y con una lámpara militar, equipo de soga y una cuchilla pequeña, apretadamente por la apertura. Se dio cuenta de que el ángulo descendiente llevaba hacia el túnel central “bien hecho”, con iluminación por secciones “algo similar aun subterráneo de Nueva York”, nos comenta.
El piso estaba pavimentado y cabía cualquier vehiculo de la época en ambas direcciones. Su hallazgo era obviamente un subterráneo diseñado para el transporte militar y aparentaba “no tener fin”. Bajo el piso de uno de los edificios aledaños a la reconocida pista, se escuchaba la vibración de algún tipo de maquinaria pesada. Como operador de maquinaria pesada, reconocía la vibración y el zumbido de un motor diesel rebotando sobre el cemento y acero. Había escuchado de sus compañeros que la base militar había sido creada sobre enormes canales recubiertos de acero y luego cubiertos con terreno lo largo de millas.
Esta narración guarda estricta relación con una de unos jóvenes,
hoy día, que alegan conocer estos túneles y estar dispuestos a
conducir a cualquier miembro de prensa, radio o televisión dentro de
los mismos.
Sea cual sea la veracidad de esta interesante información, nos encontramos realizando un trabajo de periodismo investigativo para informarles mas sobre este impresionante hallazgo.
Copiado de la revista Entérate por Ángel Acevedo hoy 27 de septiembre de 2007.