¿Katchinas en la Argentina?
por Sandra Rodríguez-Beauchamp
![]() |
Tecno Pictografías en Cura Malal y Katchina |
Katchina Masa’u
Navegando en la red, descubrí en fecha reciente las
páginas que el Museo Peabody de la Universidad de Harvard dedica a su colección
de auténticas katchinas Hopi. Es tema que persigo hace mucho tiempo, por lo que
puse especial atención, esperando aprender más sobre los símbolos incorporados
en estos singulares íconos. Lo que no esperaba era encontrar una representación
del importantísimo Katchina Masa'u con parecido irrefutable a una de las asombrosas
“pictografías tecno" que alberga La
Cueva de los Espíritus en Cura Malal, parte de la Sierra de la Ventana. Había
leído sobre esas increíbles imágenes en Argentina en el excepcional ensayo de
Fabio Picasso Las Piedras Sagradas De Las
Etnias Sudamericanas;Tokis, Curás Y Bastones De Mando, publicado por AFLA. Una
breve reseña sobre ellas (que incluyo más adelante), obra como muestra e invitación
a leer el estudio, completo.
Antes, interesa llamar la atención sobre los símbolos que
conforman el cuerpo de la talla Hopi - pequeños cuadrados con un punto en el
medio – y su semejanza a los que vemos en partes del cuerpo de la figura a la
izquierda, abajo, en el ancestral conjunto rupestre en Cura Malal.
¿Por qué se parecen tanto estas figuras? ¿Por qué se
parecen a la idea que tenemos de un robot?
Evidentemente, estamos ante uno de los principales temas
a investigar en las Américas.
Sobre Masa'u podemos conocer bastante en Book of the Hopi, de Frank Waters,
investigador que vivió por largo tiempo junto a algunos de los principales
"Ancianos" Hopi, ya desaparecidos. Waters ganó su confianza y obtuvo
los relatos sobre la llegada de sus ancestros a Tuwaqachi (el Cuarto Mundo). Fue entonces que Taiowa ordenó a
Masa'u que guiara hasta los extremos de las cuatro direcciones a estos
sobrevivientes del diluvio que anegó a Kuskurza
(el Tercer Mundo) tras la guerra que el Clan del Arco (Bow Clan) desató volando
en sus pátuvwotas (naves). A su
llegada por mar hasta “algún punto central” de las Américas habían deseado
dirigirse de inmediato hacia su "Tierra Prometida" en Oraibi, pero una
primera exploración hacia el norte confirmó que allá estaba todo congelado. Taiowa
había ordenado que peregrinaran primero al sur, al este y al oeste, y luego
podrían regresar a la Tercera Mesa, en lo que hoy conocemos como Las Cuatro Esquinas
(Four Corners), la colindancia de Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México.
Según indica el relato, fue sobre "el atvila"
(¿el Monte Avila?) que Masa'u entregó al Clan del Fuego las tablas de su
encomienda (con la esvástica grabada) a las que falta el pedazo que un día
futuro identificará a Pahana, el Gran Hermano Blanco que regresará. Seguidamente,
Masa'u les ordenó mantener abierto el "kopavi" (chakra coronario)
para poder seguir su "estrella" (a nuestro entender, "su
nave") en su peregrinaje.
El relato es mucho más complejo e involucra a otros
clanes. Algunos llegarían hasta el extremo sur, cumpliendo a cabalidad la
encomienda. Luego, en el camino de regreso al norte, guiados por otros
Katchinas se asentarían en una zona tropical donde fundaron La Ciudad Roja, de
la que todavía nadie sabe a ciencia cierta cuál es el lugar. Más tarde, cuando
los clanes terminaron de hacer los pasos
encomendados y pudieron dirigirse finalmente a Oraibi, los Katchinas indicaron
que – por cuanto no había llegado el momento para el retorno a su hogar en las
estrellas - los Hopi siempre podrían dirigir sus peticiones hacia las montañas
de San Francisco (cerca de Flagstaff, Arizona), donde habitarían (en sus
cuerpos espirituales) sus guías del Clan de los Katchinas.
Hasta aquí algunos apuntes tomados de Waters, cuando
obtuve su libro en Nuevo México, en 1989. Más tarde, en Petroglifos del Perú, fruto de las investigaciones del
antropólogo/arqueólogo cubano Antonio Núñez Jiménez, encontré pictografías que
ilustran un individuo sobre cuya cabeza sobresale algo parecido a un periscopio
(¿el "kopavi"?). Desde entonces no he cesado de encontrar evidencias
de similitud en el arte rupestre arcaico de América del Norte y del Sur, muy
especialmente entre los extraordinarios ejemplos que se conservan en Utah y muy
parecidos ejemplos en los Andes. Otros paralelos importantes los ofrece una
comparación entre los relatos Hopi de su llegada al Cuarto Mundo y los relatos
de los maya-quiché, en el Popol-Vuh, sobre la llegada de sus ancestros, también
por mar --- y también a “algún lugar” de Mesoamérica.
Como decía antes, se trata de uno de los grandes temas
que exigen mejor y más profunda investigación. Por lo pronto, les entrego esta
breve reseña como invitación a ponderarlo.
Las Sorprendentes Pictos-Tecno de Cura Malal
Como es bien conocido, el estudio del arte
rupestre nos coloca frente a la presencia protohistórica, en todas partes del
mundo, de artefactos que fácilmente podemos asociar a las tecnologías de la
actualidad. En ningún lugar es ello tan cierto como en las Américas donde,
desde Utah a la Patagonia, quedamos absortos ante el extraordinario legado
arcaico que, a juicio de muchos, ofrece evidencia de una herencia originaria en
común.
El tema es tan vasto como complejo y esta
breve reseña intenta solamente indicar la necesidad que existe de más
investigaciones en torno de esta realidad a la que escasamente se alude. Una
buena herramienta para esa labor es la concordancia o la comparación de
referencias, especialmente útil cuando podemos relacionar los ideogramas bajo
examen a la tradición oral de la misma cultura.
En Las
Piedras Sagradas De Las Etnias Sudamericanas; Tokis, Curás Y Bastones De Mando,
ensayo del distinguido investigador y escritor argentino Fabio Picasso, vemos
un conjunto pictográfico que ilustra lo que no podemos describir sino como
robots. (1) Los que reproducimos en esta página se encuentran en la “Cueva de
los Espíritus”, una de las cavernas de Cura Malal, parte de la Sierra de la
Ventana al suroeste de Pigüé en la provincia de Buenos Aires y al este de La
Pampa, en la Argentina.
El autor, director de Archivos Forteanos
Latinoamericanos (AFLA), (2) estableció la relación entre las fuerzas que
residen en ese lugar de poder y la rara potencia espiritual y física de
Calfucurá, el líder mapuche que reinó, luchó y amó hasta el final de sus días,
cuando fue muerto en combate a sus muy vigorosos 108 años de edad, y entonces
sólo porque fue traicionado.
Cuando el investigador buscaba cuál sería
la fuente de poder de estos legendarios adalides mapuche, se topó con un
revelador párrafo en Estudios Araucanos,
el pionero estudio lexicográfico escrito en 1896 por Rodolfo Lenz: (3)
“Cerca
de Curamalal en la Argentina,” escribió Lenz, “hay, según dicen los
indios, una cueva que está bajo la protección de seres sobrenaturales; parece
que allá se puede alcanzar el don de ser invulnerable.”
Más adelante, en Argentina Ruta de Ovnis, (4) Picasso encontró la sorprendente
iconografía “robot” reproducida en 1910 por Félix Outes y Carlos Bruch,
funcionarios del Museo de la Plata, en su libro Los Aborígenes de la República Argentina, ahora agotado.
Estas increíbles pictos-tecno,
originalmente copiadas y publicadas por Eduardo l. Holmberg, (5) impresionaron
a Picasso como un posible enlace hacia la respuesta de sus interrogantes. Sabía
que entre los mapuche el cacique tenía no sólo las riendas del poder temporal,
sino también el sacro poder que
irradiaba de su toki, o bastón de
mando.
El cacique llegaba a ser él mismo un toki y esa superior autoridad le
colocaba aún sobre las señeras machis,
chamanes de la cultura mapuche. Además, había estado leyendo sobre la piedra
azul que Calfucurá cargaba y personificaba (identidad revelada por su nombre calfu: azul, junto a curá: piedra), una piedra sagrada que de acuerdo a la tradición mapuche cayó del cielo
junto al futuro cacique, en el río, cuando era muy joven. Pero tenía que haber
más tras la asombrosa fuerza de este hombre y tras la magnética influencia que
ejercía sobre su pueblo.
Justo entonces la investigadora chilena
Liliana Núñez, colaboradora de Picasso en AFLA, le envió una copia del texto
original de Lenz. Allí estaba el Canto de
Nahuelcheu:
Hermano, mi querido hermano,
Vamos a Curamalal,
Vamos a sacar remedio de la puerta
Entonces, entonces valientes seremos
Hermano mío, querido,
Si sacamos el remedio de la puerta,
Entonces seremos valientes,
Hermano mío, querido. (6)
Estos versos lo explicaban todo. El raro
poder de Calfucurá tenía que derivar de rituales celebrados en Curamalal, o tal
vez de un talismán hallado allí.
En el mes de febrero de 2001, Amaranto
Aigo, antes lonko de la comunidad
Ruca Choroi, dijo estas palabras a Picasso:
“...toqui curá baja en la tormenta.
Eso hay arriba, porque arriba también
tenemos mucho mapuche arriba...
que ellos fabrican, hacen sus cosas”
1.
Picasso Fabio, Las
Piedras Sagradas De Las Etnias Sudamericanas Tokis, Curas Y Bastones De Mando,
Fabio Picasso, AFLA
http://www.aforteanosla.com.ar/afla/articulos%20arqueo/piedras%20sagradas.htm
3.
Rodolfo Lenz, linguista alemán que el gobierno de Chile
contrató para enseñar en el Instituto Pedagógico de Santiago.
4.
Fernández Dieguez, José María: Argentina, Ruta de OVNIs,
Ediciones Balcón, Buenos Aires, 1978, pg.117-118.
5.
Destacado entomólogo argentino (1852-1937)
6.
Lenz, Rodolfo: Estudios Araucanos, Santiago de Chile, 1896,
pg.405.