¿Katchinas en la Argentina?

 

por Sandra Rodríguez-Beauchamp

                                                                                              

 

Tecno Pictografías en Cura Malal y Katchina

 

Katchina Masa’u :http://www.peabody.harvard.edu/katsina/58858.html

 

Navegando en la red, descubrí en fecha reciente las páginas que el Museo Peabody de la Universidad de Harvard dedica a su colección de auténticas katchinas Hopi. Es tema que persigo hace mucho tiempo, por lo que puse especial atención, esperando aprender más sobre los símbolos incorporados en estos singulares íconos. Lo que no esperaba era encontrar una representación del importantísimo Katchina Masa'u con parecido irrefutable a una de las asombrosas “pictografías tecno" que alberga La Cueva de los Espíritus en Cura Malal, parte de la Sierra de la Ventana. Había leído sobre esas increíbles imágenes en Argentina en el excepcional ensayo de Fabio Picasso Las Piedras Sagradas De Las Etnias Sudamericanas;Tokis, Curás Y Bastones De Mando, publicado por AFLA. Una breve reseña sobre ellas (que incluyo más adelante), obra como muestra e invitación a leer el  estudio, completo.

 

Antes, interesa llamar la atención sobre los símbolos que conforman el cuerpo de la talla Hopi - pequeños cuadrados con un punto en el medio – y su semejanza a los que vemos en partes del cuerpo de la figura a la izquierda, abajo, en el ancestral conjunto rupestre en Cura Malal.

 

¿Por qué se parecen tanto estas figuras? ¿Por qué se parecen a la idea que tenemos de un robot?

 

Evidentemente, estamos ante uno de los principales temas a investigar en las Américas.

 

Sobre Masa'u podemos conocer bastante en Book of the Hopi, de Frank Waters, investigador que vivió por largo tiempo junto a algunos de los principales "Ancianos" Hopi, ya desaparecidos. Waters ganó su confianza y obtuvo los relatos sobre la llegada de sus ancestros a Tuwaqachi (el Cuarto Mundo). Fue entonces que Taiowa ordenó a Masa'u que guiara hasta los extremos de las cuatro direcciones a estos sobrevivientes del diluvio que anegó a Kuskurza (el Tercer Mundo) tras la guerra que el Clan del Arco (Bow Clan) desató volando en sus pátuvwotas (naves). A su llegada por mar hasta “algún punto central” de las Américas habían deseado dirigirse de inmediato hacia su "Tierra Prometida" en Oraibi, pero una primera exploración hacia el norte confirmó que allá estaba todo congelado. Taiowa había ordenado que peregrinaran primero al sur, al este y al oeste, y luego podrían regresar a la Tercera Mesa, en lo que hoy conocemos como Las Cuatro Esquinas (Four Corners), la colindancia de Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México.

 

Según indica el relato, fue sobre "el atvila" (¿el Monte Avila?) que Masa'u entregó al Clan del Fuego las tablas de su encomienda (con la esvástica grabada) a las que falta el pedazo que un día futuro identificará a Pahana, el Gran Hermano Blanco que regresará. Seguidamente, Masa'u les ordenó mantener abierto el "kopavi" (chakra coronario) para poder seguir su "estrella" (a nuestro entender, "su nave") en su peregrinaje.

El relato es mucho más complejo e involucra a otros clanes. Algunos llegarían hasta el extremo sur, cumpliendo a cabalidad la encomienda. Luego, en el camino de regreso al norte, guiados por otros Katchinas se asentarían en una zona tropical donde fundaron La Ciudad Roja, de la que todavía nadie sabe a ciencia cierta cuál es el lugar. Más tarde, cuando los clanes terminaron de hacer los pasos encomendados y pudieron dirigirse finalmente a Oraibi, los Katchinas indicaron que – por cuanto no había llegado el momento para el retorno a su hogar en las estrellas - los Hopi siempre podrían dirigir sus peticiones hacia las montañas de San Francisco (cerca de Flagstaff, Arizona), donde habitarían (en sus cuerpos espirituales) sus guías del Clan de los Katchinas.

 

Hasta aquí algunos apuntes tomados de Waters, cuando obtuve su libro en Nuevo México, en 1989. Más tarde, en Petroglifos del Perú, fruto de las investigaciones del antropólogo/arqueólogo cubano Antonio Núñez Jiménez, encontré pictografías que ilustran un individuo sobre cuya cabeza sobresale algo parecido a un periscopio (¿el "kopavi"?). Desde entonces no he cesado de encontrar evidencias de similitud en el arte rupestre arcaico de América del Norte y del Sur, muy especialmente entre los extraordinarios ejemplos que se conservan en Utah y muy parecidos ejemplos en los Andes. Otros paralelos importantes los ofrece una comparación entre los relatos Hopi de su llegada al Cuarto Mundo y los relatos de los maya-quiché, en el Popol-Vuh, sobre la llegada de sus ancestros, también por mar --- y también a “algún lugar” de Mesoamérica.

 

Como decía antes, se trata de uno de los grandes temas que exigen mejor y más profunda investigación. Por lo pronto, les entrego esta breve reseña como invitación a ponderarlo.

 

 

 

Las Sorprendentes Pictos-Tecno de Cura Malal

 

Como es bien conocido, el estudio del arte rupestre nos coloca frente a la presencia protohistórica, en todas partes del mundo, de artefactos que fácilmente podemos asociar a las tecnologías de la actualidad. En ningún lugar es ello tan cierto como en las Américas donde, desde Utah a la Patagonia, quedamos absortos ante el extraordinario legado arcaico que, a juicio de muchos, ofrece evidencia de una herencia originaria en común.

 

El tema es tan vasto como complejo y esta breve reseña intenta solamente indicar la necesidad que existe de más investigaciones en torno de esta realidad a la que escasamente se alude. Una buena herramienta para esa labor es la concordancia o la comparación de referencias, especialmente útil cuando podemos relacionar los ideogramas bajo examen a la tradición oral de la misma cultura.

En Las Piedras Sagradas De Las Etnias Sudamericanas; Tokis, Curás Y Bastones De Mando, ensayo del distinguido investigador y escritor argentino Fabio Picasso, vemos un conjunto pictográfico que ilustra lo que no podemos describir sino como robots. (1) Los que reproducimos en esta página se encuentran en la “Cueva de los Espíritus”, una de las cavernas de Cura Malal, parte de la Sierra de la Ventana al suroeste de Pigüé en la provincia de Buenos Aires y al este de La Pampa, en la Argentina.

 

El autor, director de Archivos Forteanos Latinoamericanos (AFLA), (2) estableció la relación entre las fuerzas que residen en ese lugar de poder y la rara potencia espiritual y física de Calfucurá, el líder mapuche que reinó, luchó y amó hasta el final de sus días, cuando fue muerto en combate a sus muy vigorosos 108 años de edad, y entonces sólo porque fue traicionado.

 

Cuando el investigador buscaba cuál sería la fuente de poder de estos legendarios adalides mapuche, se topó con un revelador párrafo en Estudios Araucanos, el pionero estudio lexicográfico escrito en 1896 por Rodolfo Lenz: (3)

 

Cerca de Curamalal en la Argentina,” escribió Lenz, hay, según dicen los indios, una cueva que está bajo la protección de seres sobrenaturales; parece que allá se puede alcanzar el don de ser invulnerable.

 

Más adelante, en Argentina Ruta de Ovnis, (4) Picasso encontró la sorprendente iconografía “robot” reproducida en 1910 por Félix Outes y Carlos Bruch, funcionarios del Museo de la Plata, en su libro Los Aborígenes de la República Argentina, ahora agotado.

 

Estas increíbles pictos-tecno, originalmente copiadas y publicadas por Eduardo l. Holmberg, (5) impresionaron a Picasso como un posible enlace hacia la respuesta de sus interrogantes. Sabía que entre los mapuche el cacique tenía no sólo las riendas del poder temporal, sino  también el sacro poder que irradiaba de su toki, o bastón de mando.

El cacique llegaba a ser él mismo un toki y esa superior autoridad le colocaba aún sobre las señeras machis, chamanes de la cultura mapuche. Además, había estado leyendo sobre la piedra azul que Calfucurá cargaba y personificaba (identidad revelada por su nombre calfu: azul, junto a curá: piedra), una piedra sagrada que de acuerdo a la tradición mapuche cayó del cielo junto al futuro cacique, en el río, cuando era muy joven. Pero tenía que haber más tras la asombrosa fuerza de este hombre y tras la magnética influencia que ejercía sobre su pueblo.

 

Justo entonces la investigadora chilena Liliana Núñez, colaboradora de Picasso en AFLA, le envió una copia del texto original de Lenz. Allí estaba el Canto de Nahuelcheu:

 

Hermano, mi querido hermano,

Vamos a Curamalal,

Vamos a sacar remedio de la puerta

Entonces, entonces valientes seremos

Hermano mío, querido,

Si sacamos el remedio de la puerta,

Entonces seremos valientes,

Hermano mío, querido. (6)

 

Estos versos lo explicaban todo. El raro poder de Calfucurá tenía que derivar de rituales celebrados en Curamalal, o tal vez de un talismán hallado allí.

 

En el mes de febrero de 2001, Amaranto Aigo, antes lonko de la comunidad Ruca Choroi, dijo estas palabras a Picasso:

 

“...toqui curá baja en la tormenta.

Eso hay arriba, porque arriba también

tenemos mucho mapuche arriba...

que ellos fabrican, hacen sus cosas”

 

 

 

 

1.      Picasso Fabio, Las Piedras Sagradas De Las Etnias Sudamericanas Tokis, Curas Y Bastones De Mando, Fabio Picasso, AFLA

  http://www.aforteanosla.com.ar/afla/articulos%20arqueo/piedras%20sagradas.htm

 

2.      www.aforteanosla.com.ar

 

3.      Rodolfo Lenz, linguista alemán que el gobierno de Chile contrató para enseñar en el Instituto Pedagógico de Santiago.

 

4.      Fernández Dieguez, José María: Argentina, Ruta de OVNIs, Ediciones Balcón, Buenos Aires, 1978, pg.117-118.

 

5.      Destacado entomólogo argentino (1852-1937)

 

6.      Lenz, Rodolfo: Estudios Araucanos, Santiago de Chile, 1896, pg.405.