PARTE I : 1593 EL BUEN SOLDADO
Entre las muchas páginas webs vinculadas con los temas anómalos
que invaden Internet hemos detectado una particular predilección por
las así llamadas teleportaciones. Si bien, en un origen, este vocablo
se asociaba a las manifestaciones paranormales, es decir al traslado de objetos
con el solo empleo de la supuesta fuerza mental, con el advenimiento de los
estudios ovnilógicos tal definición se aplicó a un fenómeno
supuestamente observado en varias oportunidades. Más allá de la
veracidad que discutiremos precisamente en este artículo, la mecánica
de la teletransportación o teleportación es definida como: “Un
transporte instantáneo de personas u objetos sin mediar una causa física
conocida”.
Desde
luego que de la definición hacia la prueba de tamaña afirmación
dista un trecho difícilmente salvable en la actualidad. Para considerar
la real existencia de “teleportaciones” deberíamos teletransportarnos
a un mundo de....fantasía.
No es que dude de la posiblidad teórico práctica de las teleportaciones
basadas en la teoría del Campo Unificado, ejemplificada en el legendario
experimento Filadelfia de 1943.
Dudo si de muchos autores de tiempos pasados y de los presentes que en pos de
encolumnarse tras un seudo misterio arrasan con la verdad y apartan de su camino
evidencias documentales sin piedad.
Existen
tres casos emblemáticos de supuestas teleportaciones que son copiados
en forma interminable por ciertos holgazanes de la investigación. Y me
atrevo a afirmarlo con tan duras palabras en virtud que no es necesario un gran
despliegue económico para verificar las falsedades que escriben...simplemente
conectarse una hora a Internet.
Como profundo investigador de fenómenos anómalos he aprendido
a dudar siempre de las fuentes bibliográficas, por más que provengan
de determinados próceres de la pluma ufológica. Recientemente,
intentando rastrear fuentes originales coloqué en el buscador Google
las tres claves de los casos mencionados: El Soldado Filipino de 1593, El Caso
Vidal de 1968 y El Caso de David Lang de 1880. Habiendo indagado profundamente
en estos tres episodios clásicos, grande fue mi sorpresa al constatar
que aún en el 2003 se siguen mencionando estos tres casos como muy probablemente
verdaderos. (Véase la página web http://www.iiee.cl/teleportacion.htm
en la que Raúl Núñez y Roderick Bowen los “analizan”)
EL
SOLDADO FILIPINO
No es el sitio de reproducir con lujo de detalles esta historia ampliamente
conocida y publicada en infinidad de medios, los cuales cito en la bibliografía.
En resumen, en la mañana del 25 de Octubre de 1593 habría aparecido
en la plaza mayor de México un soldado filipino que aseguraba haber estado
de guardia en las murallas de Manila la noche anterior
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Murallas de Manila
Aún en la actualidad sería imposible recorrer esa distancia en una noche. Hace 400 años, tal prodigio era digno de endemoniados, como tal fue sospechado el pobre militar y fue a dar con su alma a la cárcel de México.
Plaza Mayor de México a principios del siglo XVI
Por otro lado el pobre soldado había declarado que el día anterior había sido asesinado el gobernador Pérez Dasmariñas a manos de invasores chinos. Las noticias llegaban a México aproximadamente entre 4 y 6 meses después producto de que la única vía de acceso a través del pacífico era la ruta denominada El Galeón del Pacífico que demoraba un promedio de 3 a 4 meses en arribar a las costas mexicanas.
En verde a la derecha la ruta del Galeón de Manila
“En
el caso de España, el comercio era solo un medio que permitía
mantener la presencia española en las Islas Filipinas. El principal objetivo
de la corona española en las islas era, primero, su evangelización,
después mantener nuestros derechos que hicieron del océano Pacifico
un mar español durante más de dos siglos. Esta política
española en el oriente no era practicable sin un sistema de comunicación
regular. Así nace una línea marítima de comunicación,
servida por naves de la corona española, que durante 250 años
hizo de puente entre las Islas Filipinas y la Nueva España, donde entroncaba
con los sistemas de comunicación establecidos entre las Indias Occidentales
y la metrópoli.
El galeón de Manila, o nao de Acapulco, o navío de China, se hacía
a la vela, prácticamente todos los años, en Manila para desembocar
en el Pacífico por el estrecho de San Bernardino. Después seguía
el rumbo ENE, navegando de bolina, hasta remontar las Marianas y alcanzar el
paralelo 35/40 N. En esa altura caía a estribor para navegar al O, con
vientos portantes, hasta arribar a las costas de California que barajaba, hacia
el SE, hasta llegar al puerto de Acapulco. El viaje de más de 8.000 millas
marinas solía durar algo más de seis meses, de los que en una
sexta parte se soportaban vientos superiores a fuerza siete con olas de más
de tres metros”.
El Galeón tipo de principios del Siglo XVII
El Gobernador Gómez Pérez Dasmariñas nació en Galicia, España asumiendo en 1590 la gobernación que duró escasos 3 años hasta que fue, como dije, asesinado la noche que el soldado estaba de guardia en Las Molucas de un hachazo en la cabeza. Fue reconocido como un hombre de bien y realizó varias expediciones por la región. Tras su muerte fue reemplazado en forma interina por el Licenciado Pedro de Rojas (40 días) y finalmente por su hijo Luis Pérez Dasmariñas.

Luis
Pérez Dasmariñas
Según la historia, al arribar el Galeón de Manila, la noticia permitió la liberación del encarcelado quien habría retornado a su posición en las Filipinas.
El
más famoso divulgador de esta fantástica historia fue el inefable
Morris K. Jessup, seguido de cerca por Frank Edwards, Gordon Creighton y, como
no podía ser de otra manera Antonio Ribera, quienes para en ningún
momento se ocuparon de verificar las fuentes originales y las modernas.
Según Jessup, el tomó la historia del autor mexicano Luis González
Obregón (recordemos que el autor de “El Caso de los OVNIs”
vivió un tiempo en México). Nacido en 1865 y muerto en 1938 González
Obregón fue un reconocido escritor popular, cuya obra más conocida
“Las Calles de México” precisamente incluye el relato del
soldado filipino supuestamente teletransportado. Se trataba de una obra de relatos
populares recopilados de una serie de largas notas publicadas desde el 20 de
Julio de 1890 al 19 de Julio de 1891 en forma aproximadamente semanal en el
diario mexicano El Nacional. Si bien el ufólogo local.....gentilmente
me envió la copia del libro de Obregón, intenté obtener
la nota original del diario mencionado. Desafortunadamente las colecciones estaban
un tanto raleadas y había un faltante de alrededor de 10 ediciones. Quizás
la nota buscada estuviera allí, sin embargo para los amantes de la antigua
historia de la ciudad de México obtuve unos 40 interesantes artículos
que reflejan la historia antigua de esa ciudad.

Luis González Obregón
Pero, González Obregón basaba su historia en fuentes más antiguas. Una de ellas, la del cronista Dr. Antonio de Morga, Alcalde del Crimen de la Real Audiencia de Nueva España, miembro del Santo Oficio de la Inquisición, quien escribió el libro Sucesos de las islas Filipinas.
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A la izquierda el Dr. Morga, a la derecha su obra “Sucesos de las Islas Filipinas”
Sin embargo Morga no menciona el suceso del soldado sino el hecho histórico de que la muerte del gobernador se supo en México solo hasta noviembre de 1594 cuando arribó a Acapulco el Galeón San Francisco, el cual había partido anteriormente junto con el San Felipe pero fueron devueltos (El San Felipe hundido) a causa de severas tormentas.
Fray Gaspar de San Agustín fue otro de los cronistas que se ocuparon del extraño suceso, en Conquista de las Islas Filipinas, Madrid, 1698. Parte primera

Portada de la obra de Fray Gaspar de San Agustín
“Es
digno de ponderación que el mismo día que sucedió la tragedia
de Gómez Pérez Dasmariñas se supo en México por
arte de Satanás, de quién valiéndose de algunas mujeres
inclinadas a semejantes agilidades transplantaron a la plaza de México
a un soldado que estaba haciendo posta una noche en una Garita de la Muralla
de Manila y fue ejecutado tan sin sentirlo el soldado que por la mañana
le hallaron paseándose con sus armas en la Plaza de México, preguntando
el hombre a cuantos pasaban. Pero el Santo Oficio de la Inquisición de
aquella ciudad le mandó volver a esas islas donde lo conocieron muchos
que me aseguraron la certeza de este suceso”
El mismo cronista afirma que la pared en que estaba pintado el retrato de Gómez
Pérez Dasmariñas apareció cuarteada el mismo día
del asesinato en la parte que correspondía a la cabeza del gobernador.
Otra crónica menciona un suceso, que hoy llamaríamos paranormal, relacionado con la misma muerte violenta. In 1640, el Padre Diego de Aduarte refirió que: “Catalina Díaz había tenido una visión del gobernador Dasmariñas con cabeza abierta (por un golpe) y bañado en sangre. Otro suceso aparentemente portentoso fue relatado por el Padre Juan de la Concepción: “Una imagen religiosa colgada en la pared del convento de San Agustín en Intramuros de Manila cayó al suelo esa misma noche”.

El libro del Padre Diego de Aduarte
Un
punto importante es establecer la velocidad de las noticias en esa época.
¿Es posible que el soldado ubicado en las murallas de Manila supiera
casi “instantáneamente” de la muerte de su gobernador acaecida
a una distancia de casi 115 kilómetros?. Probablemente, tal mala nueva
llegaría recién el día siguiente. Tampoco hay uniformidad
en las fechas porque la muerte de Dasmariñas fue indudablemente el 25
de octubre de 1593.
Puede ser posible que apareciera el soldado en México esa misma mañana.
Pues realmente debemos analizar una cuestión que TODOS los autores modernos
y antiguos han dejado de lado. La diferencia horaria entre Filipinas y México
¡¡¡¡Que
es nada menos que 15 horas!!!!!. Es decir, cuando en México son las 6
de la mañana en Filipinas son las 21 horas del mismo día!!!!.
Considerando por un momento una transportación INSTANTÁNEA DE
FILIPINAS A MEXICO siendo las 21 horas, una guardia nocturna en Manila, serían
la 6 de la mañana del mismo día 25 de octubre en México.
Un panorama idéntico al descrito en el episodio que estamos estudiando...pero
¿se trata de un suceso real?.
Más
allá de que parecería contarse con una continuidad de fuentes
documentales hemos de ser sinceros a la hora de evaluarlas. Solo Gaspar de San
Agustín cita “exactamente” el suceso de un soldado transplantado
por arte “satánica”. Morga, aún cuando es citado como
fuente primaria, en realidad nada menciona del suceso del “Aparecido”
como lo llama González Obregón. Y a partir de allí TODOS
los autores continuaron copiando el episodio una y otra vez. Gaspar de San Agustín
escribió 100 años después de la muerte de Dasmariñas.
Un tanto endeble referencia para un suceso tan importante como sería
el viaje relámpago del soldado filipino.
La conclusión es que se trata de un acontecimiento altamente dudoso y
muy malamente investigado, excepto por un puñado de serios especialistas
a quienes agradezco no solamente la ayuda que me brindaron para este trabajo
sino también por su valioso aporte a estas materias.
APENDICE: OTROS CASOS SIMILARES
Por otro lado, no existe una importante casuística de supuestas teleportaciones en los documentos antiguos, sin embargo podrían citarse algunas referencias a “Velocidad de traslado sobrenatural” tal como se la define en crónicas:
John Aubrey (1626-1697): Miscellanies (1696): Un caballero de mi conocimiento
se hallaba en Portugal en 1655 cuando fue testigo de la quema en la hoguera
por la Inquisición de un hombre que afirmaba haber sido transportado
de Goa (Portugal) hasta el este de India a través del aire y en un brevísimo
tiempo.
Hay en Escocia un hombre (obsesivo, de enfermedad mental, se supone) transportado en el aire varias veces a la vista de muchas personas, precisamente sus compañeros soldados. El Mayor Henton lo ha visto en Escocia ser elevado y transportado una milla o dos mientras estaba de guardia. Diversas personas viven aún hoy (1671) que pueden atestiguar esta historia. Yo la he recibido de Sir Robert Harley (el hijo) quien se esposó con la viuda del Mayor Henton.
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John Aubrey y su obra Miscellanies
También
aconsejo a aquellos interesados en las teleportaciones que indague en los libros
de Agustín Calmet, quien en dos extensos capítulos de su obra
fundamental trata el tema de las teleportaciones o levitaciones, separando intencionadamente
aquellas extáticas provenientes de religiosos de las sucedidas a personas
comunes.
Un ejemplo muy interesante es el del joven que viajó de Guadalupe a Granada
(España) en ancas de un caballo conducido por un religioso extraño.
Lo curioso es que la velocidad fue ampliamente superior a la posible en esas
épocas de Carlos V (hacia 1500 –1558) (citado por Torquemada)
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Imágenes del libro de Agustín Calmet, los capítulos XXV y XXVI del Tomo I aluden a las teleportaciones y levitaciones
El clásico suceso de Pierre le Venerable Abate de Clunny (1094-1156), relata que el conde de la Villa de Macón, Bourgogne, Francia tenía un muy mal trato con los religiosos. En una ocasión en que se encontraba en su palacio con varios de sus allegados. De pronto apareció un extraño que le indicó que querían parlamentar con el y que tenía un caballo listo en la puerta del palacio. Se montó en él y fue inmediatamente elevado por los aires y desapareció de la vista de los asombrados nobles y habitantes de la villa.

Consagración de la Abadía de Clunny circa 1092-1904
BIBLIOGRAFIA
Concepción, Juan de la (1788-92). Historia general de Filipinas. Conquistas espirituales y temporales de estos españoles Dominios, establecimientos, Progresos y Decadencias (Vols. 1-14). Sampaloc: Imprenta de los Dominicos
De Aduarte, Diego: Historia de la Provincia del Sancto Rosario de la orden de Predicadores en Philipinas, Japón y China (Manila, 1640)
Petrus Venerabilis (Pierre Maurice de Montboissier): Liber de Miraculis Lib 2, pg. 1299. Livre des merveilles de Dieu (De Miraculis) (Vestigia, 9), Paris, Editions du Cerf, 1992. Maison de la Recherche
De Torquemada, Antonio: Jardín de flores curiosas, en que se tratan algunas materias de humanidad, philosophia, theologia y geographia, con otras curiosas y apacibles (Salamanca, 1570)
Calmet, Agustin: Dissertation sur les revenants en corps, les excommuniés, les oupires ou vampires, brucolaques, etc, Tomo I y II, París, 1751.
González Obregón, Luis: Las Calles de México, México, 1922.
González Obregón, Luis: México Viejo, Artículos publicados por El Nacional, 1890-1891.
De Morga, Antonio: Sucesos de las Islas Filipinas, México, 1609. Reedición: Manila: Comisión Nacional del Centenario de José Rizal, 1961
De San Agustín, Gaspar: Conquistas de las Islas Filipinas (1565 - 1615), 1698 (Reeditada por Merino, Madrid, 1975)
Jessup, Morris: El Caso de los OVNIs, Populibros, La Prensa, México, 1955.
Mr. X. “The Aparecido and the death of Gómez Pérez Dasmarinas”, Fortean Times nº 52 (otoño 1990), pp. 55-9.
Gordon Creighton, “Teleportations”, Flying Saucer Review 11:2 (March-April 1965).
Agostinelli, Alejandro César y González Manso, Luis R.: Coches voladores a estrenar: Fraudes, rumores y ciencia-ficción, Micromegas.
Michell, John y Rickard, Robert: Anthologie des phenomenes bizzarres, etranges et inexpliques, Belfond, 1980.
Ribera, Antonio : En el Túnel del Tiempo, Barcelona, Planeta, 1984.
Conti, Nico: La Nascita del Concetto di Teletrasporto UFO Nelle Americhe. Alle origini delle abductions moderne?, Julio 2001.
Aubrey, John: Miscellanies upon Various Subjects, London, 1696
AGRADECIMIENTOS
Chris
Aubeck (Inglaterra)
Héctor Escobar (México)
Luis González Manso (España)
Alejandro Agostinelli (Argentina)
PARTE II : 1880 DAVID LANG : MAS CONFUSIONES Y COMODIDADES
Fabio
Picasso, 2006 ®
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