TELEPORTACIONES : UN CASO QUE LANG.....UIDECE HASTA DESAPARECER
PARTE II : 1880 EL GRANJERO DE TENNESSEE
RESEÑA Y DURAS CRÍTICAS
El ampliamente conocido el caso de David Lang quien supuestamente habría desaparecido el 23 de septiembre de 1880 en el pueblo rural de Sumner cerca de Gallatin , Tennessee. Según el relato , reproducido por numerosos y muy conocidos autores con Nandor Fodor , Frank Edwards, Harold T. Wilkins , etc (ver referencias) , el protagonista regresaba a su casa después de un viaje de negocios.Antes de ingresar en la propiedad optó por recorrer unos pocos metros de terreno hasta llegarse donde estaban sus caballos a quien deseaba revisar.En ese preciso instante se aproximaban en un carruaje dos conocidos vecinos el Juez August Peck y su cuñado Wade.

Mapa de la región de Gallatin hacia 1862
De pronto ante la mirada atónita de los recién llegados y de su esposa y e hijos Sarah Emma y George que lo observaban desde la ventana de la casa , David desapareció en medio de un terreno carente de arboles y accidentes geográficos. Solo una planicie cubierta de hierba.La búsqueda se extendió por un terreno sin oquedades conformado por piedra caliza y demostradamente firme . Participaron policías y sabuesos . Incluso se habrían hecho presentes el escritor Ambrose Bierce y un sabio austríaco o alemán Dr. Hern se refirió a lo que podríamos definir como “vórtices donde las personas pueden desaparecer”.
La esposa habría quedado inválida aguardando inútilmente la vuelta de su esposo.La saga de esta historia se completaba con el testimonio de su hijos quienes afirmaron que la primavera siguiente (marzo-junio de 1881) hallaron en el preciso sitio de la desaparición un círculo en la hierba con menos crecimiento que el resto de la pradera de unos 5 metros de diámetro . Sarah Emma quien contaba con 11 años de edad llamó desesperadamnete a su padre y para su enorme sorpresa una voz , presumiblemente la de su progenitor , le contestó pidiendo por ayuda , al tiempo que se desvanecía en el espacio.En días posteriores la señora Lang se trasladó al mismo sitio escuchando la tenue voz de su esposo.

Sorprendente imagen actual de una casa rural en Gallatin .Paisaje idéntico al de 1880
Como he mencionado en la primera parte de esta
trilogía aún hoy en día se refiere este caso como auténtico
ejemplo de la más perfecta desaparición . Tiene todos los ingredientes
posibles. Terreno limpio , pleno día , cinco testigos, huellas físicas
y hasta psíquicas. Reconocidos investigadores y “especialistas”
envueltos en la pesquisa.
En los medios latinoamericanos la repetición parece interminable aún
cuando este caso está probado como falso desde hace tres décadas.
Este acto de comodidad enarbolado por seudo-investigadores o periodistas constituye
uno de los elementos que,, paradójicamente gestaron el fallido caso David
Lang.Los sociólogos podrán analizar en estas circunstancias de
que modo la mentalidad humana se ve atraida por el MISTERIO EN SI sin importarles
la veracidad o no del mismo y sin dudar en incorporarles elementos literariamente
decorativos de su propia cosecha.
La copia sistemática de casos sin verificar fuentes primarias , el utilizar
a autores de dudosa fiabilidad aunque con gran renombre y el deseo de llenar
páginas de artículos , priorizando el número a la calidad
contribuyen a gestar engaños que no poco esfuerzo de tiempo y dinero
cuesta a los verdaderos investigadores deseosos de desentrañarlos.
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Nandor Fodor |
Morris Ketchum Jessup |
Libro de H.T. Wilkins |
EL HOMBRE QUE NACIÓ DESPUÉS DE DESAPARECER
Lo más sencillo al comenzar a investigar
un caso es consultar , con toda lógica , la prensa regional. Sabido es
que USA se caracteriza por sus innumerables periódicos locales aún
a fines del siglo XIX.En 1976 los investigadores británicos Robert Forrest
y el editor de Fortean Times Robert Rickard intentaron , por primera vez , obtener
la historia original. Dado que la ciudad más cercana a Gallatin es Nashville
, Forrest escribió al bibliotecario de la Biblioteca Pública de
Nashville y del Condado de Davidson , Hershel G. Payne , quien no pudo hallar
dato alguno de David Lang y August Peck ni en la prensa ni en los registros
de censos poblacionales.
Sin embargo , los historiadores locales comentaban durante la búsqueda
lo familiar que les resultaba el relato.Allí surgió el recuerdo
de un personaje pintoresco , un clásico vendedor itinerante de aquellas
épocas llamado Joe Mulhatten quien además de ejercer su oficio
resultó triunfador en un concurso de “grandes mentiras” ,
con precisamente la “Historia de Lang” , la cual , por tamaño
éxito terminó vendiendo al periódico Cincinnati Enquirer
, la cual salió publicada como un suceso real.
Lamentablemente , los archivos de este último diario no están
indexados aunque si microfilmados , demandando la posible localización
de esa nota seguramente semanas de trabajo.
Todo habría terminado allí , si no fuera porque un escritor llamado
Ambrose Bierce tomó ese relato y lo adaptó para su historia "The
Difficulty of Crossing a Field." , incluida en un capítulo de su
obra , dedicado a las misteriosas desapariciones.
Si bien cambió los protagonistas y el sitio geográfico , la esencia
de la historia es la misma.
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Frank Edwards |
Ambrose Bierce |
Uno de los libros de Stuart Palmer |
Sin embargo , el verdadero progenitor de la historia
de David Lang , tal cual la conocemos y muchos siguen “copiando”
fue el escritor de ficción Stuart Palmer quién en un artículo
publicado por la revista Fate en 1953 :
Palmer en una carta a Fuller indicaba que se trataba de un trabajo de ampliación
de un antiguo artículo suyo aparecido en Ghost Magazine en 1937-1938
, el cual había enriquecido con nuevas pruebas. Y el testimonio en 1931
de Sarah Emma Lang , quién a los 61 años había contado
la historia detalladamente a Stuart Palmer.
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Fate donde se publicó el artículo
de S. Palmer |
Co Director de Fate Raymond Palmer |
Un toque de atracción al público fue adicionado en esta moderna
versión incluyendo la incursión de Sarah en el espiritismo con
la única finalidad de contactar a su padre (recordemos las voces en el
círculo de la hierba) quién le habría permitido hacerse
del don de la escritura automática. A través de ella habría
escrito un mensaje de su padre , letra que coincidiría con una dedicatoria
de Lang a su pequeña hija rubricada en un libro Charles Lamb's Tales
from Shakespeare , que le indicaba que se había reunido con su esposa
en el Más Allá....
Stuat Palmer incluyó un acta firmada ante escribano por él mismo
y Sarah afirmando la veracidad de todo lo relatado.El artículo reprodujo
los 3 documentos : El acta , el mensaje por escritura “automática”
y la firma de Lang en el libro de Sarah.
Precisamente esto fue el motivo de desconcierto
por parte de los sostenedores de la hipótesis del fraude.Se solicitó
la intervención de la experta calígrafa Ann B. Hooten quien en
un extenso reporte confirmó que la letra de los documentos era la misma
y que no había indicios de sellos del notario.Si bien no pudo certificarlo
, por obvias razones de que no se trataba de un juicio , sino una investigación
periodística , todos las evidencias se inculparon a Stuart Palmer.
Robert Schadewald , criminólogo y conocido escritor lideró este
segmento de la investigación concluyendo que se trataba de un completo
invento , que proveniendo de un reconocido autor (aunque de ficción)
e incluyendo pruebas , convenció a los editores de Fate , Ray Palmer
(ninguna relación con Stuart Palmer ) y Curtis Fuller.
Finalmente ,el caso de David Lang se cerró , demostrando solo una serie
de errores y actos intencionados de fabricar una realidad que , al menos en
este suceso , no existió.
Este trabajo , intenta , además de dar a conocer una prolija investigación
en la que intervinieron serios pesquisadores , instar a los eternos “copiadores”
de casos a que verificquen las fuentes , máxime cuando han pasado casi
30 años de que fue descubierto el fraude.
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Bierce , Ambrose : Can Such Things Be? (Freeport, N.Y.: Books for Libraries
Press, "Short Story Index Reprint Series," 1971; first published 1893),
"The Difficulty of Crossing a Field" (pp. 415-418), "An Unfinished
Race" (pp. 419-420), "Charles Ashmore's Trail" (pp. 421-424),
"Science to the Front" (pp. 424-427).
Palmer , Stuart Palmer : "How Lost Was My Father?," Fate, July 1953, pp. 75-85.
Paul Begg , Paul : Into Thin Air: People Who Disappear (London, Newton Abbot [Devon], and North Pomfret [Vt.]: David & Charles, 1979), pp. 35-36;
Schadewald,Robert "David Lang Vanishes...Forever,"Fate, December 1977, p. 54.
Jessup , Morris Ketchum : The Case for the UFO: Unidentified Flying Objects, Introduction by Frank Edwards (New York: Citadel Press, 1955), pp. 143-144.
Wilkins , Harold T.: Strange Mysteries of Time and Space (New York: Citadel Press, 1959; English edition, 1958), pp. 185-186.
Núñez , Raúl y Bowen , Roderick : Teleportación (sic) , IIEE Chile ,2003
Edwards , Frank : Stranger Than Science (New York: Lyle Stuart, 1959), pp. 15-17.
Bob Rickard, "Fortean Corrigenda: Disappearance of David Lang," based on research by Robert Forrest and Herschel G. Payne, Fortean Times (London), October 1976.
Nash , Jay Robert : Among the Missing: An Anecdotal History of Missing Persons from 1880 to the Present (New York: Simon and Schuster, 1978), pp. 327-330.
Stein , Gordon : Encyclopedia of Hoaxes (Detroit, Washington DC, and London: Gale Research. Co., 1993), p. 40; Editors of Time-Life Books, Vanishings (Alexandria, Va.: Time-Life Books, Library of Curious and Unusual Facts, 1990), p. 22, "Farmer's Tales."
Davies , Rodney : Supernatural Vanishings: Otherworldly Disappearances (New York: Sterling Publishing Co., Inc., 1996; originally published as Supernatural Disappearances, London: Robert Hale Ltd., 1995), pp. 135-136.
APÉNDICE
Reproducción completa de la narración de ficción de Ambrose Bierce
Mysterious Disappearances: Story 1: The Difficulty of Crossing a Field
The Collected Works of Ambrose Bierce, Volume III, Walter Neale (Washington), 1909
"One morning in July, 1854, a planter named Williamson, living six miles from Selma, Alabama, was sitting with his wife and a child on the veranda of his dwelling. Immediately in front of the house was a lawn, perhaps fifty yards in extent between the house and public road, or, as it was called, the "pike." Beyond this road lay a close-cropped pasture of some ten acres, level and without a tree, rock, or any natural or artificial object on its surface. At the time there was not even a domestic animal in the field. In another field, beyond the pasture, a dozen slaves were at work under an overseer.
Throwing away the stump of a cigar, the planter rose, saying: "I forgot to tell Andrew about those horses." Andrew was the overseer.
Williamson strolled leisurely down the gravel walk, plucking a flower as he went, passed across the road and into the pasture, pausing a moment as he closed the gate leading into it, to greet a passing neighbor, Armour Wren, who lived on an adjoining plantation. Mr. Wren was in an open carriage with his son James, a lad of thirteen. When he had driven some two hundred yards from the point of meeting, Mr. Wren said to his son: "I forgot to tell Mr. Williamson about those horses."
Mr. Wren had sold to Mr. Williamson some horses, which were to have been sent for that day, but for some reason not now remembered it would be inconvenient to deliver them until the morrow. The coachman was directed to drive back, and as the vehicle turned Williamson was seen by all three, walking leisurely across the pasture. At that moment one of the coach horses stumbled and came near falling. It had no more than fairly recovered itself when James Wren cried: "Why, father, what has become of Mr. Williamson?"
It is not the purpose of this narrative to answer that question.
Mr. Wren's strange account of the matter, given under oath in the course of legal proceedings relating to the Williamson estate, here follows:
"My son's exclamation caused me to look toward the spot where I had seen the deceased [sic] an instant before, but he was not there, nor was he anywhere visible. I cannot say that at the moment I was greatly startled, or realized the gravity of the occurrence, though I thought it singular. My son, however, was greatly astonished and kept repeating his question in different forms until we arrived at the gate. My black boy Sam was similarly affected, even in a greater degree, but I reckon more by my son's manner than by anything he had himself observed. [This sentence in the testimony was stricken out.] As we got out of the carriage at the gate of the field, and while Sam was hanging [sic] the team to the fence, Mrs. Williamson, with her child in her arms and followed by several servants, came running down the walk in great excitement, crying:
'He is gone, he is gone! O God! what an awful thing!' and many other such exclamations, which I do not distinctly recollect. I got from them the impression that they related to something more--than the mere disappearance of her husband, even if that had occurred before her eyes. Her manner was wild, but not more so, I think, than was natural under the circumstances. I have no reason to think she had at that time lost her mind. I have never since seen nor heard of Mr. Williamson."
This testimony, as might have been expected, was corroborated in almost every particular by the only other eye-witness (if that is a proper term)--the lad James. Mrs. Williamson had lost her reason and the servants were, of course, not competent to testify. The boy James Wren had declared at first that he SAW the disappearance, but there is nothing of this in his testimony given in court. None of the field hands working in the field to which Williamson was going had seen him at all, and the most rigorous search of the entire plantation and adjoining country failed to supply a clew. The most monstrous and grotesque fictions, originating with the blacks, were current in that part of the State for many years, and probably are to this day; but what has been here related is all that is certainly known of the matter. The courts decided that Williamson was dead, and his estate was distributed according to law".
Fabio
Picasso, 2006 ®
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