Verano con Descarnados


Abril de 1998. En aquel tiempo vivía con mis viejos y estudiaba entusiásticamente en mi universidad, aparte de jugármela por el gobierno de la Concertación en un ministerio. Tiempos de sequía en los locos años del consumista gobierno de Frei. Silvio Rodríguez acaba de editar Domínguez, la tercera parte de la trilogía con su mismo nombre. Los Tres sonaban fuerte en la radio. Llego a casa a eso de las diez de la noche y me cuelgo a la televisión. Como noticia importante de la noche se reporta la historia de un hombre de la comuna de Colina, cuya casa es asediada por extraños fenómenos; objetos vuelan dentro su hogar de un lugar a otro, ante la atónita mirada de testigos y muchos periodistas. Mi padre y mi hermano mayor miran atentamente la pantalla; me uno a ellos. Aparte de los objetos, el canal 13 transmite la impresionante imagen de una pared que se resquebraja ante fortísimos en invisibles golpes ante el terror de todos los presentes. A esas alturas mi hermano bromea conmigo y me recuerda mi antigua afición por los fenómenos extraños. Es verdad, reconozco mi pecado, he vivido desde niño afiebradamente la afición por la literatura heterodoxa: vampiros, ovni, fantasmas llenaban mi imaginación de infante. Sin embargo, hago como que no me importa lo que estoy viendo, a pesar de que estoy impresionado. Esa noche me quedaré hasta tarde frente a la tele esperando que cada canal repita una y otra vez la noticia.

En el periodismo, en su jerga, se habla de la serpiente de verano como sinónimo de todas aquellas noticias extrañas que se sacan del baúl para llenar los diarios escasos de noticias. Pero por lo que estoy viendo ahora no se trata de eso, estamos hablando -por la información que recibo- de un hombre culto, profesor de física, que ha abierto de par en par las puertas de su hogar para que testigos sorprendidos y una prensa incrédula registren hasta el rincón más recóndito de su departamento Serviu. Más tarde, aquella noche lo entrevista en su programa de trasnoche Raúl Alcaíno. El hombre, de nombre Miguel Angel Alfaro, parece equilibrado, distante de la imagen de un loco que quiere figurar, y parece ligeramente deprimido. Soporta estoicamente las bromas del conductor y escucha pacientemente las absurdas teorías que plantean los "expertos " presentes.
Según un radiestesista los aterradores fenómenos responden a la existencia de corrientes de agua subterráneas. Sin embargo, sin perder su lógica de profesor de física el profesor le retruca por qué los fenómenos no se producen con más intensidad en los departamentos inferiores al suyo.

Profesor Miguel Alfaro (Foto Diario La Cuarta)

Al día siguiente salgo comprar el periódico, no pierdo el tiempo buscando en “El Mercurio”, “La Tercera” o algo así, me voy a derecho a “La Cuarta”, cuyo titular pregona "Duende Correteó a Pastor Evangélico, Sigue el Misterio en Departamento Embrujado". La nota del interior empieza a precisar el alcance de algunos sucesos: por lo visto hay varios canales de televisión involucrados y varios periodistas han sido testigos de los fenómenos. Rodrigo Herrera y César Saavedra, de Chilevisión, son golpeados por objetos como ceniceros e inhaladores. Rodrigo Ugarte, de canal 13, casi es golpeado por un gran trozo de cristal puntiagudo. Incluso el propio periodista de La Cuarta, Claudio Espinosa, reconoce la caída de objetos cerca de donde él se encuentra, precisando que son muchos más los fenómenos que están ocurriendo en el departamento del profesor. Espinosa precisa que mientras dos canales entrevistaban al profesor Alfaro es cuando se siente el fuerte impacto en la muralla que yo el que ha había visto por televisión. El golpe es contundente, quedando la muralla de volcanita trizada.

La nota concluye con algunas de las experiencias de vecinos del profesor, como por ejemplo de una vecina de apellido González: "lo peor de todo es que también estos fenómenos me están afectando. Mi teléfono no deja de sonar y apenas corto, sigue sonando; la luz se pretende y se apaga sola, caen monedas y a cada rato las dos camas de una plaza que tengo, se juntan. No entiendo lo que está sucediendo".

Es en ésta nota de “La Cuarta” el 24 de abril de 1998, donde por primera vez se nombra al pastor evangélico Sergio Méndez -en realidad supuesto pastor- quien tendrá una importancia capital en el desarrollo de los sucesos, como ya lo insinúa la nota del diario popular. El profesor precisa: "apenas si esto comenzó, fui a buscar al pastor evangélico Sergio Méndez, a pesar de que yo soy católico. Estuve 3 horas ausente y cuando llegamos a la casa, una vecina me dijo que mi teléfono no había cesado de sonar. Esto es imposible porque hace más de un mes que no tengo servicio, e incluso, el aparato está desconectado. Tengo embalado un equipo musical, al llegar, había sido enchufado y estaba funcionando. El pastor comenzó a decir me que esto era obra del demonio, y de inmediato comenzaron a caer piedras de diversos tamaños sobre el. Se asustó mucho y me anunció que se iba, pero misteriosamente la cerradura se trabó y la llave daba vueltas y vueltas. Por la ventana le pasé la llave a una vecina, pero ella tampoco pudo abrir por fuera. Al final, esta señora fue a su departamento y volvió con una Biblia que puso abierta sobre la puerta, la que se abrió de inmediato. También trajeron a un diácono, el que se vio acorralado por estas raras manifestaciones y optó por irse apresuradamente. Cuando vinieron los Carabineros, al teniente le cayó una moneda en la frente; a otro golpe una cuchara que voló desde la cocina en la placa; a otro le botaron la gorra y de repente comenzaron a ser bombardeados, por así decirlo, con cubitos de hielo, siendo que mi refrigerador ahora hace mucho tiempo que está sin funcionar. Otra cosa es que cuando los policías se iban, también la puerta se trabó, pese a que la cerradura está buena. Me quemaron un libro, me han quebrado varios objetos, caen cosas que no son de esta casa, como por ejemplo tres muñecas, una de ellas descabezada".

Compré el diario y lo guardé, mis preocupaciones distaban mucho de caer aún dentro del ámbito de lo extraño.
El año siguiente mis urgencias seguían siendo otras. Se me complicaba el panorama en la universidad. Un cariño malo me desordenaba la vida. Seguía trabajando para el gobierno, pero ahora con un dejo de cinismo que creo no era solamente mío. En mi rápido caminar por calle Moneda nuevamente llamó la atención la portada de “La Cuarta”: "El diablo habita mi departamento, dice profesor de casa embrujada: vecinos lo acusan a él". Extraña declaración era la que el señor Alfaro estaba haciendo. Compré el diario y comprobé el estilo del matutino: el profesor no había dicho nada.
El diario estaba poniendo en su boca palabras expresadas por sus vecinos. Es más, adentro el diario titulaba "En mi casa habita el espíritu del diablo”...


Titular Diario La Cuarta (Santiago) 9-11-1999


La nota comenzaba precisando que había fenómenos nuevos en Colina. A los consabidos movimientos de objetos, ahora se agregaba, según el diario "lamentos, desgarradores gritos de guaguitas...". Obviamente que en todo esto debía haber alguna exageración, sin embargo, otra cosa que me llamaba la atención y era cómo el pastor evangélico Sergio Méndez iba tomando protagonismo en esta historia. A pesar de que los primeros reportajes ni siquiera lo nombraban, ahora la nota y los testimonios de los vecinos hablaban de una extraña relación simbiótica entre profesor y el pastor.
Según describían testigos "desde que este sujeto comenzó a visitar a Alfaro, han comenzado a suceder hechos parecidos, pero en mayor escala. Hay piedras que van a dar al interior de los departamentos sin romper los vidrios, figuras de vidrio y bolitas que traspasan el cielo de las habitaciones como por arte de magia, y hay casos de niños que pasan enfermos... "De la medieval nota se podía desprender dos conclusiones, una, el profesor Alfaro cada vez contaba menos con la solidaridad de sus vecinos y, dos, que los fenómenos de Colina estaba lejos de terminar. Sin embargo, para mí todavía no era el momento de interesarme más profundamente en ellos.

En el intertanto el profesor recibía en su casa y nuevamente al diario “La Tercera”, se quejaba que después del boom mediático que los fenómenos habían tenido, los "expertos" se habían olvidado de él. El profesor tenía problemas para cobrar sus licencias médicas, y tal como comprobaba el periodista de “La Tercera” el fenómeno se mantenía latente, pues caían algunas cosas del techo en un lapso de unos pocos minutos.

Pasaron dos años más, el cambio de milenio nos había vuelto a todos un poco más supersticiosos. Una invasión de revistas esotéricas llenaba los quioscos, muchas europeas, y entre ellas una chilena, revista “Revelación”.
Sin darme cuenta yo también había vuelto de a poco a interesarme por el Más Allá. Ofrecí mis servicios a la revista y comencé a escribir artículos sobre temas paranormales y extraños. Luego de unos meses, vino a mi mente el lejano caso Colina. Los hados jugaron a mi favor y en una conversación una amiga me comentó que su novio sabía que el pastor Méndez trabajaba en una peluquería de calle Huérfanos. Sí, el pastor era peluquero. Sergio Méndez era un hombre pequeño y calvo, vestido con un pulcro uniforme blanco. Me miró con desconfianza pero accedió a contestar a mis preguntas. Acordamos una entrevista con el profesor y él. Sin embargo lo más curioso fue cuando me preguntó si con esta entrevista ellos se harían famosos, si obtendrían una fama que está el momento les estaba siendo esquiva.

Aquella concertada noche del año 2000 esperé al profesor en una banca del Paseo Huérfanos. De pronto en la noche surge un hombre canoso, de abrigo negro, despeinado y de barba crecida, quien misteriosamente -con la presencia de un mago o de un brujo- me saluda. Le propongo el profesor que nos vayamos a un McDonalds de calle Moneda. Esa decisión tiene que ver un poco con el miedo que yo sentía, prefería estar en un lugar lo más público posible en caso de que sucediera cualquier cosa.

Lo que publico a continuación es un extracto del entrevista que el me ofreció, la que salió publicada originalmente en revista “Revelación”. Sin embargo ahora, años después, agrego algunos off the record.

Cesar Parra: Primero que todo me gustaría preguntar, Ud., es profesor de Educación Media. Profesor de Física. O sea, es un poco curioso que justamente estos fenómenos hayan ocurrido a quien tiene la formación académica necesaria para precisar el origen de estos. ¿Quién mejor que Ud., para manejar las leyes de la física, gravedad, etc.? ¿Cuándo empezaron a ocurrir los fenómenos profesor?

Profesor Alfaro: En el 98' aproximadamente en el mes de Febrero, empezaron a manifestarse ciertos movimientos de objetos a los cuales no le encontraba yo explicación alguna, si bien es cierto racionalizaba la situación del punto de vista de las leyes físicas. Pero, habían cosas que no encajaban dentro del esquema clásico, y me preocupé, pero no quise por mi familia digamos sobredimensionar la situación.

César Parra: Pero ¿cuáles fueron esos primeros fenómenos?

Profesor Alfaro: De repente una taza, sin causa alguna o una causa desconocida, sale disparada hacia el aire, hacia arriba, hacia los lados.
Puede ser una taza, servicio, etc. Cuesta creer, digamos, que esta grabadora pueda salir disparada como efectivamente ocurrió con un parapsicólogo que estaba grabándome. Eso no significa que esta vaya a salir volando ahora (Risas).

César Parra: Sin embargo hay una gran posibilidad de que así sea (Risas.) ¿Estos primeros fenómenos ocurrieron estando Ud. solo?

Profesor Alfaro: Claro, estando solo y en algunos momentos estando en compañía de mi familia. Trate de bajarle el perfil, digamos, para no asustarla. Claro que me inquietaba. No sabía lo que podía estar ocurriendo y buscaba una y otra explicación. Bueno y a partir de aquello, febrero más o menos del 98, iba en la Plaza de Armas y me encuentro con mi amigo acá (Pastor Sergio Méndez) el cual empieza a hablar de un tema el cual escucho y le digo si podemos conversar después los dos solos.

César Parra: Esto ya con el peso de lo que estaba sucediendo.

Profesor Alfaro: Claro. Le digo, sabe que en mi casa, y no le he manifestado a nadie esto, están ocurriendo unos hechos que realmente no sé que pensar, qué me dice Ud.; me dio él su opinión y me dijo "Si ud., quiere voy a su casa y podemos ver ahí si yo lo puedo ayudar, si lo que yo sé, le sirve".

Yo le digo pero qué cree Ud. desde la perspectiva que maneja. Don Sergio me dice que puede haber posesiones demoníacas que puedan estarse digamos demostrando, originando esta situación. Yo le digo, tomando lo que tú me dices, porque a mí, él me contesta que es falta de fe, yo pienso en el mundo hay millones de personas que no tienen fe. ¿Por qué a mí? No sé -me dice él- a veces estos espíritus llegan a las casas, molestan a la gente porque son así. Bueno, dije yo, si tú crees que puedes ayudarme, vamos.

César Parra: ¿En qué nivel estaban los fenómenos en el punto en que Ud., contacta a Don Sergio? ¿Solamente pequeños utensilios de cocina, que vuelan?

Profesor Alfaro: Exactamente, en sentido horizontal, sentido diagonal.

César Parra: Se destruyen, obviamente...

Profesor Alfaro: Claro, obviamente. De hecho todas las cosas que se quebraron, todas quedaron ahí, no se tocó nada, para que la gente fuera testigo de las cosas que se habían quebrado, disparado. Estábamos en ese plano no sabíamos que iba a pasar y bueno, fue a mi casa, y la verdad de las cosas es que ese primer día, no se manifestó el hecho, salvo que cayeron algunas piedras, cayeron al interior de la casa.

Sergio Méndez: Las tiraban. Acuérdese cuando llegué.

Profesor Alfaro: Sí, las tiraban.

Sergio Méndez: Acuérdese cuando fui a su casa un día sábado, y estaba en el living, estaba así (sentado) se disparan y cuando me van a tocar, caen.

César Parra: Ya, o sea dirigidas a Ud.

Sergio Méndez: Ya antes de entrar estaban tirando piedras, entonces yo dije ah aquí va a haber "la" batalla, iba preparado pero nunca pensé que sería para tanto.

César Parra: Pero ¿las piedras se manifestaron cuando Sergio entró?

Profesor Alfaro: Anteriormente no había habido ningún disparo de piedras, primero que nada en la casa no tenía piedras, para qué iba a tener piedras en mi casa, no se había producido jamás este movimiento de piedras y lo extraño es que estas piedras, no estaban dentro del rango de mi habitación, es como si estamos aquí nosotros y de pronto aparece una piedra, o sea en el radio al que estamos circunscritos no tiene por dónde aparecer una piedra. Y eso es algo que escapa un poco a... porque si bien si algo esta aquí y se mueve, bueno, esta aquí en este momento, está acá. Bueno entonces ocurrió que en mi casa, en un rato caen cinco piedras.

Sergio Méndez: Querían tomar posesión de la casa de él. Bueno, y en alguna medida, tomaron. Fue algo muy especial lo que ocurrió en casa de él, tomaron posesión. No sé cómo pero bastante.

Profesor Alfaro: Bueno, cuando dice Sergio que "tomaron posesión" él ya esta dando una causa, esta subjetivando ¿no es cierto?, desde la perspectiva que habla él.

César Parra: Después vemos teorías, remitámonos a los hechos, a lo tangible, después hacemos un intercambio de ideas.

Sergio Méndez: Justo lo que le contaba, yo tenía la película muy clara, él no tenía idea.

César Parra: Estamos hablando de febrero, marzo.

Profesor Alfaro: En marzo nos contactamos nosotros, en marzo nos conocimos acá en la plaza, y ahí digamos Sergio fue a mi casa, a la semana después que nos conversó.

César Parra: Entonces estamos en que están cayendo piedras, pero en un momento hay un salto en que esto se hace público ¿o no?

Profesor Alfaro: Ya, eso fue la primera vez que Sergio fue a mi casa, ocurrió eso, que cayeron piedras, si mal no recuerdo parece que un tenedor o un cuchillo también pasó disparado por tu cabeza.

Sergio Méndez: ¿Cuchillo o algo así?

Profesor Alfaro: Me acuerdo que esa vez llegaste, dijiste "en el nombre de Jesús", un exorcismo al estilo tuyo, ¿no es cierto?, y te fuiste. El problema ya mayúsculo que se generó fue que me dijo "Yo lo voy a seguir apoyando" No sé como al cuánto tiempo después de eso.

Sergio Méndez: Como al mes sería...Fui a buscar ayuda y encontré gente, cuando les conté el caso me dijeron ¡ah no!, yo les dije "compadre le pago la micro".
César Parra: No había caso. Sergio Méndez: Entonces me dejaron solo, y yo en mi ignorancia no sabía que esto iba a ser para tanto.

Profesor Alfaro: Hagamos un recuento; nos juntamos el día lunes, aquí en Santiago, en la Plaza de Armas, yo estaba solo en mi casa, mi señora había ido a trabajar.

César Parra: Ella ya se había dado cuenta.

Profesor Alfaro: Sí, pero como le decía tratamos de que mi hija de seis años no se viera afectada.

César Parra: Ella tiene seis años.

Profesor Alfaro: No, ella ahora tiene siete años, o sea tenía cinco años.
Mi señora es profesora rural, se había ido a la escuela, cerca de la escuela en que ella trabajaba, por lo tanto yo me encontraba solo en la casa. Y dentro de esa soledad en que yo me encontraba- vamos aquí a poner algunos detalles- mi señora se iba a llevar el refrigerador al lugar donde ella estaba radicada, y ese refrigerador nosotros lo teníamos -lo habíamos sacado de la cocina y estaba en el living- vacío. Resulta que ese día lunes, le digo "Sergio, yo estoy solo ahora, porque no vamos los dos a la casa solos, porque la vez que fuiste estaba mi familia" y tu me dijiste "Vamos no más", partimos a la casa como a las nueve de la noche.

Sergio Méndez: Fue un día sábado.

Profesor Alfaro: No, lunes. Eso fue en la semana, mi señora estaba trabajando, llego como a las diez, dejo las cosas en la casa, cuando, no habían pasado cinco minutos, y un cuchillo viene como disparado así. Él me queda mirando, luego un martillo pasa disparado y luego un alicate. Impacta en, menos mal, no sé por qué en los vidrios.

Sergio Méndez: Me buscaban, me buscaban a mí.

Profesor Alfaro: En ese momento cuando yo vi la cosa así dije "Noo, esta cuestión no" porque ya fueron cosas que realmente me dejaron atónito. Yo le digo "Compadre, yo me voy". Tu me dijiste "No. Hay que seguir reprimiendo no sea cobarde" le digo nuevamente que me voy, salgo hacia la puerta y no la puedo abrir, me dije "Ah, esta cuestión ya se puso más peluda"

Sergio Méndez: Yo estaba en mi salsa (risas).

Profesor Alfaro: Ya cuando pasaron cinco minutos y no podíamos abrir la puerta, sin explicación alguna, forcejeaba y golpeaba con fuerza la puerta, no hubo caso.

Sergio Méndez: A mí siempre que me hacían esto ganaba, pero acá nada.

César Parra: No se abría con nada.

Profesor Alfaro: No con nada, y eso fue más o menos durante quince minutos.

César Parra: O sea, estamos hablando de que se abría la cerradura pero no la puerta.

Sergio Méndez: Y ahí llegaron los vecinos.

César Parra: Todo lo que caían eran cosas que estaban dentro del departamento.

Profesor Alvarado: Llegaron los vecinos cuando de repente, yo giraba la llave, no había caso. Me decía ¿Cómo se trancó esta Puerta? Mientras tanto las cosas seguían moviéndose, en ese forcejeo fuerte, llegan vecinos, me dijeron: ¡Profesor qué pasa están peleando! pensaron que había una pelea en mi casa una discusión, con mi señora, con quizás quién, ¡Profesor qué pasa ¿necesita ayuda? Entonces abro la ventana, que tiene barrotes de hierro, ¡Sí! Le digo yo, es que no puedo abrir la puerta, ¿Cómo no puede abrir la puerta? No, no puedo abrirla, pero qué pasa. Mire, si usted quiere le paso la llave por la ventana y ábrame la puerta por fuera. Le pase la llave por la ventana y giraron las llaves en círculo y la puerta no se abría. Me dijo, no podemos abrir la puerta profesor. Más o menos abran pasado sus veinte minutos, que estuvimos forcejeando con la puerta, las cosas adentro volaban, hasta que se abre la puerta, se abrió, en eso los vecinos que estaban afuera, los que vienen de abajo empezaron a alborotarse, a saber que es lo que estaba pasando. Cuando abro la puerta y miran me dicen ¿quién esta arrojando esas cosas, esta peleando con su señora? No, no hay nadie les respondo. Oiga pero como va a ser eso, qué esta pasando, ¡pero mire esa cuchara, mire ese tenedor! Pasen para adentro, y ahí abrí las puertas de mi casa e hice que entraran los vecinos. Y entraron ahí unos cinco o seis vecinos, y me dicen: Oiga pero no esté leseando, quién esta adentro haciendo broma... si no hay nadie vecino. ¿Cómo?, no puede ser, y ¿cómo no se abría la puerta? Tampoco se porqué no se abría la puerta. Y en ese momento digo ¿se dan cuenta? Abro la puerta entran y se dan cuenta que estamos los dos, que no hay nadie mas.

César Parra: ¿Solamente pudieron entrar una vez que bajó un poco el nivel de los proyectiles?

Profesor Alfaro: No, miraban desde la puerta; de la entrada de la puerta contemplaban y poquito más adentro algunos más osados, veían como las cosas volaban por el aire.

César Alfaro: ¿De algún lugar en especial?

Profesor Alfaro: De la cocina, del dormitorio, entonces ahí ya los vecinos se dijeron qué es esto, y yo les contestaba: menos entiendo yo. Miraban a la cocina y veían cuando volaban las cosas. Así estuvieron ellos hasta las cinco de la madrugada, con nosotros.

Sergio Méndez: Yo me acosté como a las 3 y media

Profesor Alfaro: Claro, tú te acostaste a las 3 y media

César Parra: ¿Ese día los fenómenos terminaron a las 3 y media?

Profesor Alfaro: No, no, no, ese fue el inicio de una noche terrorífica y de muchas más que ocurrieron.

Sergio Méndez: Yo me acosté a las 3 1/2 en un lado, cansado, porque al día siguiente tenía que ir a trabajar, nos acostamos en una cama de dos plazas grande y la cama se levanta así más o menos un metro.

César Parra: Esa misma noche, la primera noche.

Sergio Méndez: Ahí me di cuenta del poder que podían tener, pero como estaba tan cansado me quede ahí y mi amigo aquí se asusto (Alfaro), le dije "esto pasa, esto pueden hacerlo" dije "Jesús" la cama bajo, y seguí durmiendo.

Profesor Alfaro: Esa misma noche (ahora viene el porqué del refrigerador) los vecinos que se quedaron ahí en la casa acompañándome de forma solidaria, para apoyarme en esta situación, a las dos de la mañana llaman a Carabineros. Y los Carabineros habrán demorado una media hora en llegar y lo hicieron no de muy buena forma, porque pensaban que esto era una broma de mal gusto que estaban haciendo algunos vecinos o que era un grupo de borrachos.

César Parra: ¿Pero ellos los llamaron con autorización suya?

Profesor Alfaro: No, sólo me dicen "vienen los Carabineros" puchas, ya hay que avisarle a alguien, que me dice Ud., no sé díganle que venga quien quiera. Llegan los carabineros como a las tres de la mañana, cuando dicen "¿Qué es lo que pasa aquí, quién es el chistosito de la broma?". Nadie, les digo yo. "¿Ud., es el dueño de casa?". Sí soy yo, les contesto. "¿Cuénteme que pasa?". Es que están cayendo cosas y no le encuentro explicación y no podríamos abrir la puerta, no podíamos salir... los vecinos son testigos.
Todo lo que Ud. ve aquí -no se a tocado nada- estaba cayendo en mi casa. Se quedan mirando los carabineros, con un sargento. Y él dice "pasemos a revisar la casa", como Uds. quieran, pasen, revisen todo lo que quieran. Y empiezan a revisar por debajo de las camas, en el closet, en todos los lugares de la casa, no hay nada, que raro. Y en eso, estamos en el living con los carabineros y una moneda no sé de donde sale, golpea en la placa de uno de ellos y cae. Suena el sonido metálico, se miran "Oye ¿de donde salió esta moneda huevón? (giro idiomático que significa tonto) ¿quién la tiró?" se miraron entre ellos, estaba yo solamente en la casa más dos vecinos que aun estaban ahí. Se quedan mirando y luego a continuación un tenedor pasa disparado por la gorra de un carabinero, "¿Cachaste?" sí, sí caché. Ahí empezaron a darse cuenta los carabineros que en realidad no era show, farsa ni nada, empezaron a darse cuenta que efectivamente estaban sucediendo cosas que eran raras, en eso estamos conversando cuando el refrigerador, FENSA de estos antiguos pesados, se mueve 30 centímetros, y ahí quedaron todos helados, "se movió", "sí, se movió", solo se arrastró por el piso, llega el Sargento y dice "da vuelta el refrigerador". Ve qué hay allá adentro, aquí nos deben estar haciendo una broma o algo. Los carabineros toman el refrigerador lo dan vuelta empiezan a revisar, "No hay nada mi sargento", le dicen. "Pero no se puede mover este refrigerador así solo, lo viste tú, si yo también, todos lo vimos, efectivamente se deslizó el refrigerador, "llamemos al Teniente". Aquí realmente están sucediendo cosas que como dijeron los vecinos, son extrañas". Llega el teniente con 5 carabineros de civil.

Revisan el área, me revisan a mí. Estamos en eso cuando una botella que yo tenía en la cocina con semillas de adorno, sale disparado esta botella y se esparcen las semillas, como si estuviera cayendo granizo. "¿Qué esta pasando aquí compadre?", "No sé qué pensar", dijo el teniente, "llamemos al Mayor: "Estamos realizando un procedimiento en una casa, pasan cosas extrañas, ¿puede venir?". "No, resuelvan Uds., el procedimiento". Adiós Mayor.

Ahí el Sargento me dice: "Aquí no hay enemigo, ni siquiera oculto, le ofrezco la ayuda del cura párroco de Colina, si quiere yo mando traerlo". "Haga lo que Ud., estime conveniente", le digo yo, los vecinos ahí exclaman: "¡Sí tiene que hacer algo!".

César Parra: ¿Sucedió algo más esa primera noche, profesor (Risas)?

Profesor Alfaro: Sí. Cae un ají de color rojo en el living, de la cocina hacia el living, tomamos el ají por consejo de una vecina que interpretó la presencia del "Diablo" y lo quemamos, el ají se convierte en medio de las cenizas en una papa, cosa que a esas alturas parecía un asunto de magia.

César Parra: A la mañana siguiente llega la prensa.

Profesor Alfaro: De todos los canales de televisión, y con ellos todo tipo de "expertos" y charlatanes, radiestesistas, tarotistas y un largo etcétera.
Entre ellos el parapsicólogo Juan Pardo Sáez, que fue el único que me dio una explicación más o menos convincente; la telequinesis, es decir, la mente moviendo objetos, actuando sobre la materia.

César Parra: ¿Qué cosas ocurrieron los días subsiguientes?

Profesor Alfaro: La prensa vio fisurarse las murallas y eso fue filmado, además un libro sufrió una combustión espontánea.

César Parra: Deben haber ocurrido muchas cosas más, sin embargo quiero que conversemos de otra característica del fenómeno que la tergiversación de la prensa. De hecho, el titular del diario La Cuarta "El diablo habita mi departamento" (Noviembre 1999) le debe haber traído algunos problemas.

Profesor Alfaro: Sí, la Cuarta va a entrevistarme después de un año, sin embargo se hicieron eco de rumores mal intencionado de los vecinos, de que yo era brujo, etc. En consecuencia me echaron de mi trabajo. Para mí que el diario haya puesto esas palabras que nunca dije en mi boca, fue una canallada.

César Parra: Volviendo al fenómeno en sí ¿Ud., a escuchado hablar de los Poltergeist? ¿Sabía que en su caso se han dado elementos que se dan muchos otros casos?

Profesor Alfaro: Sí.

César Parra: ¿Ha escuchado hablar de la "hiloclastía", es decir objetos que se desplazan entre dimensiones y aparentemente han "traspasado" murallas o mucha distancia?

Profesor Alfaro: No, no sabía que se llamaba así, de hecho hubo muchas materializaciones de objetos en mi experiencia, no había escuchado esa explicación. De hecho me llamaba la atención que cosas que yo tenía guardadas bajo llave de pronto aparecieran tiradas en otro lugar, y la llave no se hubiera tocado.

César Parra: Por ultimo Profesor, en su caso ¿Se sentían gritos, voces de la nada? Esa es otra característica de poltergeist, que a pesar de ser generados por el inconsciente de la persona, a veces toman una supuesta "personalidad".

Profesor Alfaro: A veces se sentía una voz desde la nada que amenazaba a Sergio (Méndez), diciéndole "Voy a matarte" o lo insultaba gritando "pelado, quiero matarte", con un tono de ultratumba, o pequeños gritos o sollozos. Coincidentemente con eso yo me debilitaba mucho, entraba en una especie de letargo.

César Parra: Eso es propio de los Médium, los fenómenos físicos que su inconsciente generaba, son mayores o mas elaborados en ese estado hipnótico autoinducido ¿Aún ocurren estos fenómenos?

Profesor Alfaro: Si quiere lo invito a mi casa (Risas)

César Parra: Lo más probable es que saldría huyendo, a pesar de eso, trataría de imponer mi espíritu científico (Risas)

Profesor Alfaro: La invitación queda cursada.

Efectivamente, me dirigí a la casa del profesor en el verano siguiente.
Sería largo detallar lo que ahí vi, sin embargo me basta con relatar lo siguiente: a minutos de haber llegado a la casa y mientras el profesor me servía un café, del cielo cayó una piedra que fue instalarse justo frente a mí en la alfombra. En ese momento parece que el fenómeno "tomó confianza" y empezó a realizar toda clase de travesuras. Arrojó todo tipo de objetos, desde el baño salió volando una huincha de medir; mientras estábamos sentados en la mesa del comedor junto al profesor, estando solos en la casa, objetos salían volando desde las piezas, pelotas de ping-pong, un martillo un alicate y un largo etcétera. Cuando interpelé a la supuesta entidad que originaban los fenómenos respecto a por qué no manifestaba sus intenciones, una voz venida de la nada me respondió: "qué más pruebas necesitas".

En un momento estaba tan asustado, que le propuse al profesor y la compra de algunas cosas al supermercado. Estando en supermercado la entidad o lo que sea arrojó monedas a los clientes y me golpeó suavemente la cabeza. Cuando volvíamos hacia su casa en una micro, naranjas empezaron a caer del cielo raso del medio de transporte. Cuando llegamos su casa y nos dispusimos a comer una piedra enorme rozó mi oreja y fue a caer al piso. El profesor aprovechó de revelarme mientras comíamos algunos elementos extra de su situación:

Recordó que veinte años antes había presenciado en el público de Polpaico, cómo una lluvia de piedras asolaba a una casa de unos amigos. Sin embargo el profesor se quedó un segundo en silencio y por primera vez hizo la relación de que en realidad quizás había sido él en esa oportunidad el causante de esos antiguos fenómenos.

En segundo lugar me reveló el fenómeno a veces se producía casi a voluntad haciendo aparecer algunas cosas básicas bastando su inconciente deseo para ello, he ahí la explicación de por qué su hija declaró al diario “La Tercera: es mago, porque siempre hace aparecer cosas y también desaparecen".

Otra cosa que comentamos, fue el carácter bromista de la entidad, pues hacía aparecer cosas absolutamente extrañas, un reloj de dama, que más parecía como uno imaginaría un reloj elegante de una mujer muy rica, o cuando estando sentado en su cama vio que una cola se metía entre medio de las sábanas, resultando ser una ardilla clásica americana de rabo esponjado, de las cuales no hay en Chile...

Otro elemento que examinamos fue la extraña relación del pastor con los fenómenos, cómo ellos dos se reunían todos los sábados en la noche para intentar atrabiliarios rituales de exorcismo para espantar a esta energía y cómo se habían hecho amigos en esas largas jornadas. El pastor Méndez era al parecer el que recibía más daño directo de la entidad pues, incluso, la entidad lo maltrataba físicamente y lo insultaba. El profesor recordó dos experiencias. En una ocasión el pastor había sido golpeado por una correa invisible hasta dejarle marcas en la espalda; y en otra ocasión, estando en pleno exorcismo, llamando demonio a la entidad, había comenzado a sangrar de narices hasta que hubo al final que llevarlo a la asistencia pública. Lo curioso es que, según relata el profesor, botó tanta sangre que hubiese sido imposible que hubiese llegado en buenas condiciones para su atención.

También me recordó la ocasión en que había ido a visitarlo el parapsicólogo Juan Pardo Sáez, quizás el más prudente y de los que lo visitaron. Después de haberle realizado una larga entrevista la grabadora del investigador voló hacia una pared y se desintegró.

Una cosa quedaba clara: la relación del pastor y el profesor era la de dos hermanos siameses que originaban un fenómeno fascinante, sea que este fuese verdadero o falso.
¿Vi algo que me hiciera desconfiar de la experiencia del profesor? Sí. No siendo yo un James Randi, hubo una ocasión en que lo vi de reojo arrojando un celular para que pareciera que hubiese sido la entidad aquella quien lo hacía. No se lo comenté nunca. Sin embargo, aquella burda maniobra es contradecida por la caída de objetos y otras manifestaciones que para mí nunca tuvieron explicación... sólo me la explico como un intento del profesor de exagerar un fenómeno que era real, para que yo quedara impresionado. Lo otro que me despertó cierto recelo fue siempre el afán de figuración del pastor Méndez. Su sueño era instalar finalmente una "Clínica Psíquica", donde él y el profesor Alfaro operaran a la manera de los cirujanos psíquicos. Sin embargo, no creo que el profesor estuviera de acuerdo con su amigo.

Primero que nada hay que hacerse cargo de la posibilidad que el profesor fuese un iniciado en magia o brujería. Creemos que no es el caso, y de serlo jamás se ha visto a un brujo hacer volar objetos o a alguno tan ingenuo de delatar su condición de tal tan abiertamente a la prensa. Hasta el día de hoy el Sr. Alfaro es víctima de los rumores o falsas interpretaciones de sus vecinos, que víctimas del temor creen ver lo brujo en cada conducta que el manifiesta. Si su show hubiese sido totalmente falso, finalmente los sinsabores de la experiencia que vivió superan ampliamente las gratificaciones.

Se podría pensar en la hipótesis de una posesión satánica del departamento, sin embargo si nos pusiéramos en el lugar del demonio y quisiéramos anunciar nuestra presencia al mundo ¿no escogeríamos poseer varias casas o quizás una comuna completa en vez de una sola vivienda? Además el Sr. Sergio Méndez, un pastor evangélico, ha asesorado a la familia desde el Marzo de 1998, fecha de inicio de los fenómenos y tiempo más que suficiente para que Satán o alguien de sus cohortes se le identifique como el responsable. La misma prensa no a colaborado mucho, al poner en boca del profesor palabras que el nunca dijo: "El Diablo habita mi departamento" (Diario “La Cuarta”. 9 de Noviembre de 1999). Sin embargo cierta prensa y Méndez creen esta versión, seguramente influido el segundo, por el hecho de haber recibido el primer día que se presentó en la vivienda, una lluvia de piedras, o que a veces realizando el exorcismo, el supuesto "diablo" le golpeara el rostro.

Las últimas dos teorías, la del cementerio indígena y las corrientes de agua son descartables al no haber ninguna prueba que las sustente. Además, la presencia de antiguos cementerios es más propia de otro tipo de fenómenos (fantasmas), que del movimiento de objetos, etc.

A estas alturas de la historia pareciera ser mas propio definir este fenómeno como lo que popularmente se denomina Poltergeist, o como indica su traducción al alemán "duende travieso". Antiguamente se culpaba de estos fenómenos efectivamente a duendes domésticos, como en el caso del Duende apedreador de Salamanca (1570), en España, donde un alguacil desafió incluso al supuesto duende que poseía la casa (nunca se le vio) a devolverle la piedra que él había arrojado, cosa que hizo, ante el terror de todos los presentes. En nuestro siglo y también de España encontramos el caso del Duende de la Chimenea (1927) que insulto con voz clara a los policías que intentaban cercarlo: "Tantos guardias y tanto escándalo. ¡Que cobardía!", eso sí, no dándose nunca a conocer. El fenómeno que estamos tratando se asemeja más al Poltergeist de Enfield, Inglaterra (1965) o a la "Bruja de los Bell" en EE.UU. en los años cuarenta del siglo antepasado. En esos casos se dieron de modo muy claro y pedagógico las características que determinan a los verdaderos fenómenos Poltergeist y que trataremos de aplicar al caso Colina.

En primer lugar el Poltergeist se caracteriza por concentrarse en un individuo en particular, generalmente en niñas especialmente en las que realizan traumáticos pasos de la niñez a la menstruación. Aún más puede generarse en individuos sometidos a tensiones extraordinarias. Al perturbarse estos por un conflicto (el profesor Alfaro tenía problemas laborales e incluso al inicio de los fenómenos se encontraba con una Licencia Médica por depresión, que pudieron afectarlo a el o a su hijita de seis años) se desencadena la psicorragia necesaria para la materialización de los fenómenos físicos.

Los Poltergeist son fenómenos violentos que tienden a decrecer tras un peak de máximo un año (tras la desaparición del conflicto o cambio significativo en sus circunstancias). Famoso es el caso de la secretaria alemana que en días previos a su matrimonio hacía sonar todos los teléfonos de su lugar de trabajo.

Los fenómenos físicos son impresionantes y terroríficos pero nunca hieren gravemente o matan a alguien (el vidrio de la casa de Colina "rozó" pero no hirió al camarógrafo de Canal 13, así como a otras personas los fuertes golpes, u otros objetos al caer).

Los objetos que aparecían no son generados de la nada, sino que son transposiciones de objetos ya existentes (como observó un inteligente vecino del profesor, que hizo una marca reconocible a un objeto que luego apareció en otra parte, atravesando el cielo raso), a esto se le llama Telekinesis y materialización de aportes; capacidad de mover objetos y generarlos aparentemente "de la nada", respectivamente.

Un Poltergeist poderoso puede, a veces, tomar una aparente conciencia de si, hablando de la nada identificándose como alguien ya fallecido o no conocido. Sin embargo a la luz de experiencias previas, la maliciosa inteligencia que parece estar detrás de esto no es más que el inconsciente de aquella persona que calladamente sufre su problema o inconfesado trauma. Todo lo que hemos explicado no es tan espectacular como atribuir el fenómeno a un diablo o fantasma, sin embargo lamentamos que alguien decente no haya estado en Colina aquel día de Abril de 1998 para serenar al profesor y a su sufrida familia, y administrar de un modo sabio los estímulos del más acá o el Más Allá que se manifestaron ahí.


Por César Parra


Fuentes citadas:

Duende chacotero dio tremendo susto a pastor evangélico que quiso corretearlo. La Cuarta (Santiago), 24 abril 1998, pg. 3

Guerra, Patricia. Fuerza invisible contraataca en departamento de Colina. La Tercera (Santiago) 13 julio 1998.

Vecinos esperan llegada del cura para que corretee a duendecillos. La Cuarta (Santiago), 19 febrero 1999, pg. 2

"En mi casa habita espíritu del diablo". La Cuarta (Santiago), 9 noviembre 1999, pg. 2

Canales, Carlos y Callejos, Jesús. “Duendes. Guía de los Seres Mágicos de España” (Editorial EDAF, Madrid, 6º edición, 1994), capítulo El trasgo apedreador de Salamanca, pg. 81.

Parra, César. Guía Mágica de Santiago. Historias de Fantasmas, Duendes, Ovnis y Brujas. (GhostRider Ediciones. Santiago-Chile, 2003), pgs. 79-84.