¡SORPRENDENTE HALLAZGO ARQUEOLÓGICO!

LA ESTRELLA (CHILOÉ) JUEVES, 16 FEBRERO 2006, PGS. A-6-7.

 

TESTIMONIO. Los diferentes períodos del poblamiento chilote están grabados en las capas del terreno, según lo explicó la arqueóloga Pilar Rivas.

"En el fondo, lo que con esta excavación se estaría demostrando es que la ocupación de Chiloé no es tardía", afirmó enfáticamente la arqueóloga Pilar Rivas, la misma profesional que mientras se hacían trabajos de remodelación de la cripta y presbiterio de la Catedral Metropolitana, encontró en marzo del año pasado los restos de Diego Portales.

POBLAMIENTO

Lo que estudia el grupo de profesionales es cómo se poblaron en el pasado los canales de la Patagonia, es decir, si hubo un movimiento humano desde el norte hacia el sur o al revés, o eventualmente ambas alternativas. El trabajo en Chepu surgió durante la prospección de sitios arqueológicos que desde hace cuatro años se está haciendo en Chiloé, donde existen alrededor de 800 lugares que poseen los secretos de la historia sureña que se intenta desentrañar.

"Desde este sitio sacamos un carbón que nos dio una fecha de seis mil años antes del presente", explicó en el lugar Pilar Rivas, aclarando que a pesar que la labor solamente consiste en la prospección, determinaron excavar para profundizar en la cultura de la época. "Considerando que está también lo del puente Quilo, quisimos ver si se da un patrón en los sitios de la región y de la costa noroeste de Chiloé", acotó la profesional.

HASTA 10 MIL AÑOS

Si bien se ha determinado que indígenas canoeros tuvieron presencia en Chiloé desde la última deglaciación, hasta ahora ha resultado difícil tener todos los antecedentes porque los varios maremotos que han afectado a la zona han sido causantes de la pérdida de información. Pilar Rivas mencionó igualmente el registro de un curanto de hace 10 mil años, en el sector costero de Punta Arenas, en la comuna de Ancud, cuyos restos ha ido deteriorando el mar.

Otra de las teorías que se derrumban con los antecedentes encontrados en estos días en el sitio de Chepu es que toda la cultura de esta zona fue tosca. "Es al revés, porque es de una gran belleza el material lítico encontrado y más tarde seguramente hay una introducción huilliche que introduce la cerámica", manifestó.

"HAY QUE ARMAR LA PREHISTORIA"

El sitio de Chepu, que está a 37 kilómetros al sur de Ancud, según la arqueóloga Pilar Rivas es más antiguo que el de puente Quilo, ubicado a 20 kilómetros de esta misma ciudad. "Es cien o 200 años más antiguo que el de Quilo, es contemporáneo, se podría decir", dijo, indicando que en sectores contiguos hay evidencia del poblamiento insular de unos 4 mil años atrás y, según el equipo de personas que ha estado trabajando en el Archipiélago, en esa zona está toda la secuencia de los pobladores primitivos.

El proyecto global, "Procesos y orígenes del poblamiento marítimo de los canales patagónicos: Chiloé y el núcleo septentrional", en el que se enmarcan los antecedentes que se están reuniendo tiene al profesor de prehistoria de la Patagonia y de cultura fueguina de la Universidad de Chile, Carlos Ocampo como investigador responsable, a Pilar Rivas como co investigadora y lo integra también el antropólogo físico y decano de la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Eugenio Aspillaga. En Chepu participaron además otros arqueólogos, antropólogos físicos, un estudiante de Francia y profesionales radicados en Chile y en el extranjero. Han contado con la colaboración de los vecinos Luis Cabezas, Felipe Romero y Javier Silva.

ESTRATIFICACIÓN

En Chepu está la más importante cuenca fluvial de Chiloé y es donde se reúnen los ríos Butalcura, Coluco y Grande, cuyas aguas desembocan al Pacífico a través del río Chepu. En la costa se hicieron tres unidades de excavación.

En los niveles superiores hay cerámica, lo que es explicado por la arqueóloga Rivas como la presencia de grupos huilliches que vivieron en la zona cuando el ambiente era más o menos similar al actual. Después hay un conchal en una matriz negruzca que da cuenta de los indígenas canoeros. "Aquí hay conchales, hay un curanto, unos fogones preciosos", señaló con entusiasmo Pilar Rivas.

De acuerdo a lo que muestra la excavación y en explicaciones de los investigadores, por las características que hoy presenta el terreno se puede comprobar que los pobladores canoeros de esa época iban y venían de ese lugar, donde hacían curantos y fogones en sus residencias temporales. "En estas capas se ve que hay unos períodos con ocupación, otros sin ocupaciones, con mucho movimiento y eso todavía en un ambiente parecido al actual", afirmó Rivas. "Estamos después en la época del holoceno medio", precisó durante la labor realizada en este sitio que también muestra la arena en sus capas y en la que encontraron muy pocos restos óseos. "Se ha conservado muy poco la materia orgánica, excepto el carbón", acotó

REALIDAD

Con el proyecto que financia el Fondo Nacional de Investigación, Ciencia y Tecnología, aún queda mucho trabajo que procesar de todos los antecedentes reunidos en terreno. Lo que viene es generar una prehistoria actualizada con toda la información. "No hay prehistoria para Chiloé, mas allá que un dato circunstancial, lo del conchal de Gamboa o lo de puente Quilo, pero en el fondo hay que armar una realidad más holística e integrar todos los datos para abordar así nuevas temáticas", sostuvo.

"HAY HUESOS DE ANIMALES TERRESTRES"

La arqueóloga Josefina González, encargada de estudiar la fauna del sitio del río Chepu, en una apreciación preliminar de los elementos encontrados dijo que le llama la atención las características que están presentes en el lugar. A la profesional lo que le sorprende es que hay muchos huesos de animales terrestres detectados en el proceso de excavación que a su juicio pueden ser de coipos, además de la evidencia de gran cantidad de mariscos y muy poco pescado. "Es raro que no haya pescado porque estamos a la orilla del mar, incluso este recurso tampoco se aprecia en los niveles superiores", señaló, apuntando que la escasa presencia ósea y de materia orgánica en general, puede tener su fundamentación en la conservación.

Germán Kessler, el propietario del terreno donde se ubica el sitio, aseguró que en la medida de sus posibilidades está resuelto a cuidarlo para que nadie lo destruya. "Hay que cuidarlo porque es muy importante y nos puede entregar hartos datos de nuestro pasado", dijo el orgulloso campesino que posee tan importante tesoro para la arqueología, pero también para seguir buscando las huellas del tiempo que aún está perdido entre el conjunto de islas chilotas.

IMPORTANTE

"Lo que aquí hay es de una importancia tremenda, que incluso viene a terminar con muchas cosas que se han dicho de los poblamientos de Chiloé", expresó en tanto Jorge Radich, profesional chileno radicado en Francia y que en este verano se integró al equipo de Carlos Ocampo, quien además entre otros trabajos de esta zona ha acopiado diversos antecedentes de los antiguos habitantes hurgando en investigaciones subacuáticas los secretos prehistóricos que guarda el golfo Quetalmahue.

El hielo, las deglaciaciones, el tiempo, las olas que erosionan los terrenos costeros han modificado o escondido el pasado que a través del sitio del río Chepu está hablando de quienes desafiaron la inhóspita geografía. Hoy estos científicos van hacia la restauración histórica. "Por lo menos ocuparé unos diez días en escribir tanto material", dijo Pilar Rivas.


ISLA DE CHILOE: HALLARON PIEZAS LITICAS DE 10 MIL AÑOS


Expertos de la Universidad de Chile y del Museo Regional de Ancud estimaron que restos líticos rescatados de un sitio arqueológico descubierto en 1995, como puntas de flecha y herramientas menores que fueron desechadas por los antiguos habitantes, tendrían una data estimada entre 8 mil y 10 mil años de antigüedad, lo que impugnaría la teoría vigente sobre la ocupación y poblamiento del territorio insular.
Los trabajos se efectuaron durante octubre de 1999 en el sector de Puente Quilo, a unos 20 kilómetros al este de Ancud, donde los arqueólogos ya habían descubierto bajo un conchal, en abril de 1995, restos humanos, ofrendas e instrumentos líticos que tienen una edad de entre 5.700 y 6.000 años.
La excavación, explicó el antropólogo Juan Carlos Olivares, tenía por fin realizar un salvamento de restos óseos detectados en el mismo sitio, extrayéndose las extremidades de la parte inferior del cuerpo, pelvis y parte de la columna en buenas condiciones, aunque el cráneo y la zona costal presentaban un grado de deterioro y daño importante
Se estima que las piezas del esqueleto humano, trasladadas en octubre de 1999 a la Universidad de Chile, formarían parte de los primeros hallazgos encontrados, por lo que su edad fluctuaría alrededor de los 6 mil años, al igual que los otros dos cuerpos rescatados hace 5 años.
Sin embargo, se efectuó además un análisis estatigráfico del suelo hasta una profundidad de 2 metros, tarea que efectuó junto al arqueólogo Carlos Ocampo y el antropólogo físico Eugenio Aspillaga, ambos de la Universidad de Chile, con recursos de la Fundación estadounidense Polark.
Según Olivares, los hallazgos de los cuerpos, que se encontraban bajo las viviendas circulares utilizadas por los antiguos habitantes de lo que denominó pueblo canoero, cubiertas con una capa de entre 10 y 15 centímetros de fina arena amarilla, ha dado pie a la hipótesis de que existía un patrón mortuorio, creencias y espiritualidad trascendente.
"La gente seguramente sepultaba a sus parientes bajo sus casas, éstas eran abandonadas un tiempo y luego volvían ocuparlas. Lo anterior queda en evidencia luego de observar el estrato desde los 60 centímetros de profundidad hacia arriba", agregó Olivares.

CAMPAMENTO Y TALLER

Hay un nivel de unos 20 a 30 centímetros, formado por grava fluvial de color café claro y rojizo, en donde se encontraron enterratorios humanos y de la cual se obtuvo carbón procedente de los restos de un fogón, y que fuera datado en 5.500 años A.P. (antes del presente). Aquí hay puntas similares a las anteriores y mucho material relacionado con la talla de instrumentos líticos, lo que sugiere la condición de campamento y taller.
Además existe un nivel de arena de color café claro, muy fina, en la cual se encuentran puntas de gran tamaño y grandes lascas, así como algunos huesos de animales marinos, coipo y otros mamíferos terrestres menores. Un nivel inferior de grava rojiza marca el fin de la ocupación del sitio.
Alrededor de las viviendas se halla, añadió, todo lo que correspondería a los desechos del tallado, donde los trabajadores dejaban los trabajos de herramientas o puntas de flecha líticas que en su elaboración resultaban defectuosas para ser utilizadas en las labores cotidianas.
Muchas de las piezas encontradas están en exposición en el museo que instaló el dueño del terreno, Serafín González, quien desde 1960 recolectaba puntas de flecha, pedazos de alfarería, esculturas de piedra y huesos humanos.
Al ir bajando en la columna estatigráfica se fueron tomando muestras de carbón, para que sean datadas en el Instituto Weitzler, de Israel, mientras la Universidad de Barcelona, España, recibió una muestra para realizar una marcación genética que ayudará a establecer el parentesco de los restos humanos encontrados con otras poblaciones del sur del continente.

OSAMENTAS
En cuanto a hallazgos de osamentas humanas, los investigadores señalan que en principio fueron algunos huesos aislados. Más adelante se pudo tener una idea más precisa de los enterratorios, los que presentaban pintura roja en el área de los cuerpos. Entre los que más han llamado la atención se encuentra el de tres individuos adultos, sepultados en posición flectada. Al menos dos de ellos, un hombre y una mujer no mayores de 30 años, tenían sus manos cerca de la cara.
A partir de la observación del desgaste dentario, la presencia de osteoma en el conducto auditivo del cráneo, el desarrollo de algunas inserciones y lesiones en los huesos largos, se ha podido determinar que “claramente estos individuos ya habían desarrollado estrategias de subsistencia relacionadas con la explotación de recursos marinos y el uso de embarcaciones”.
A juicio de los especialistas, los restos culturales y esqueletos fragmentados de Puente Quilo 1 “sugieren una temprana adaptación costera que desde el norte y afincándose en la isla, se propaga hacia los archipiélagos del fin del mundo.

TEORIA ESTARIA ERRADA

Sorprendentemente, dijo Olivares, al llegar a 1.92 metro de profundidad se halló una punta lítica a sólo 5 centímetros sobre el limo glacial, lo que señala una antigüedad de 12 mil años. Esto permite suponer que la teoría del poblamiento de esta zona insular hasta ahora vigente, planteada por Argentina, que los humanos habrían migrado desde el canal Beagle hacia el norte ocupando el territorio, sería errada.
Incluso esta teoría ha servido al país trasandino para fijar su postura geopolítica y de Estado respecto del poblamiento de la Patagonia.
Al contrario, el antropólogo afirmó que Puente Quilo ya es un lugar de interés científico porque mostraría un desarrollo local de canoeros que, al revés y en relación de la cronología de los restos, serían los responsables de la expansión humana hacia el sur.
Aunque no se tiene la certeza de cuáles eran los modos de vida de los representantes de esta cultura, se estimó que no eran un pueblo especializado en la caza, sino más bien ocupaba todo el nicho ecológico y que trataba de ser eficiente en todo el medio (caza, pesca y recolección).

Otro aspecto de interés es el relacionado con el hallazgo de obsidiana (vidrio volcánico) en punta de flecha y otros instrumentos, material que no se da en la isla de Chiloé, siendo los lugares más cercanos para obtenerlo los núcleos volcánicos de Chaitén -Chiloé Continental- o en la Región de la Araucanía.

El sitio de Puente Quilo fue descubierto en 1995 por el mismo equipo que ahora realiza las excavaciones, gracias a los antecedentes recogidos en primer término del testimonio de los habitantes de la zona de Ancud. Con los primeros trabajos se encontraron restos humanos e instrumentos líticos que, luego de ser analizados, mostraron que tenían una antigüedad de 6 mil años.

 

SITIO ARQUEOLOGICO DE PUENTE QUILO, CHILOE.
AL RESCATE DE LA HUMANIDAD ANTERIOR

El 23 de septiembre del 2000, se realizó en Puente Quilo una ceremonia para marcar el inicio oficial del proyecto "La Humanidad Anterior, puesta en valor mancomunada y comunitaria del patrimonio arqueológico / cultural de la comunidad rural de Puente Quilo", en el que participa la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) a través del Museo Regional de Ancud, con el apoyo de la División de Cultura del Ministerio de Educación, la Fundación Andes y la Municipalidad de Ancud. Junto con las entidades, actor principal es la familia de Serafín González Ampuero, propietario del terreno donde se hizo el hallazgo arqueológico.

El proyecto a desarrollar en Quilo constituye un esfuerzo pionero, en el sentido de unir a tantas instituciones y la idea es que todo lo que se encuentre y estudie allí sea realmente transmitido a la comunidad inmediata al sitio y convertir a ésta en parte fundamental de la labor de rescate y conservación museográfica del patrimonio arqueológico descubierto.

A la tarea que cumple un equipo de expertos (arqueólogos, antropólogos y geólogos), integrado en mayor parte por profesionales de Santiago, se quiere lograr que sea la gente del sector la que ayude en el proceso de puesta en valor y protección de estos bienes patrimoniales.

Las actividades de acercamiento de la comunidad contemplan el llevar a la gente a ver los trabajos in situ. En relación a la puesta en valor patrimonial se pretende construir un Museo de Sitio, el que no sólo acogerá las piezas sacadas de las excavaciones, sino que además servirá para albergar los objetos que por más de 40 años ha recopilado Serafín González. Otra de las acciones será el montaje de una exhibición itinerante relativa al sitio.

DEBER SAGRADO

La ceremonia de puesta en marcha del proyecto de la "Humanidad Anterior" se realizó a unos metros del sitio arqueológico, bajo el alero de la casa de la familia González-Astorga, y en ella participaron autoridades relacionadas con el mundo de la cultura.

Juan Carlos Olivares, director del Museo Regional de Ancud, señaló que la realización del proyecto constituye un sueño de todos los que han participado en el trabajo y reafirmó el compromiso de seguir cooperando con lo que allí se hace.

Por su parte, el jefe de la División de Cultura del Ministerio de Educación, Claudio di Girólamo, apuntó que "la realidad está hecha de sueños realizados. Tenemos el deber de apoyar los sueños y sobre todo uno que tiene que ver con lo que fuimos, con lo que significan nuestras raíces". Destacó también el hecho de que la gente de Puente Quilo tenga un papel fundamental en lo que allí se pretende hacer, porque "la gente que tiene lazos afectivos con la tierra, con el lugar que los vio nacer, es la gente más apta para cuidarlo con ternura y con cariño". "Quiero rescatar el trabajo abnegado de todas las mujeres y hombres que han estado aquí, en Quilo, con una paciencia infinita tratando de, en el fondo, encontrarse a sí mismos y esa línea de acción es un poco tarea de todos. No solamente la gente que aquí vive debe sentir que tenemos el deber sagrado de cuidar esto para las nuevas generaciones", dijo di Girólamo.

En tanto, Clara Budnick, directora de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) manifestó que este proyecto deber ser "un punto de diferenciador en el tiempo" por su vinculación institucional y comunitaria. "Somos seres humanos de este presente, pero a través de este proyecto nos podemos reconocer en esta humanidad anterior".

Añadió que la cultura de un país está íntimamente ligada a su patrimonio. El patrimonio no sólo se asienta en la memoria, sino que constituye el punto de partida de toda creación cultural".

CINCO MIL AÑOS DE HISTORIA

El sitio arqueológico denominado Puente Quilo 1, cubre una superficie de unos 800 metros cuadrados y está sobre una terraza fluvial en la ribera Este de Laguna Quilo, a unos 200 metros al sur del puente del mismo nombre.

Según los investigadores Eugenio Aspillaga, Carlos Ocampo, Juan Carlos Olivares, Baruch Arensburg y Jorge Meyer (1995), el lugar forma parte de un conjunto de sitios ubicados en la margen de la laguna.

Puente Quilo 1, presenta al menos tres ocupaciones claramente diferenciadas. Se puede distinguir un nivel superficial de unos 30 centímetros, alterado por acción humana y de animales domésticos, con fragmentos pequeños de cerámica sin decoloración ni engobe, de color gris o café, en los que se mezclan elementos del conchal.

Un segundo estrato tiene arena negra con lentes de conchas donde hay puntas de proyectil, lascas, láminas y deshechos de talla. También se encuentran huesos de aves y mamíferos y fragmentos de bivalvos
Fuente: http://www.chileaustral.cl/ciudades/ancud/visitar/ancud08.html