LOS HOMBRES BLANCOS BARBADOS EN SUDAMERICA PREHISPANICA
por Fabio Picasso
INTRODUCCIÓN
La posible existencia de vestigios que apoyan un difusionismo
atípico de razas o culturas antiguas en el continente sudamericano ha llenado
desde hace muchos años espacios en los más disímiles medios impresos y más modernamente
en los virtuales.
La arqueología y la antropología han sido los utilizadas para establecer teorías
absurdas y otras no tanto. Sin embargo son pocos los autores y menos los profesionales
que han procedido correctamente en la exposición de pruebas.
Comúnmente se suele utilizar UN objeto como cimiento para construir un cúmulo
de hipótesis y razonamientos.
Desafortunadamente, la ciencia no trabaja de ese modo. El desarrollo de una
hipótesis requiere elementos mucho más contundentes .En este trabajo pretendemos
exponer algunas consideraciones vinculadas con la supuesta aparición de colonizadores
y viajeros europeos en Sudamérica en tiempos anteriores al siglo XV.
LOS HOMBRES BARBADOS COMO EJEMPLO DE DIFUSIONISMO ATÍPICO
No me extenderé en muchas de las leyendas conocidas de
varias etnias americanas referidas a la llegada de “dioses o seres blancos y
barbudos” en determinado período histórico. El lector podrá acceder a ellas
en cualquier biblioteca o en Internet.
Utilizaré para referirme a este elemento supuestamente probatorio el hallazgo
efectuado en la pequeña localidad chilena de Mulchén ,cerca de Angol.
De acuerdo con medios periodísticos chilenos , en el museo Dillman S.
Bullock de esa localidad ubicado en el complejo El Vergel se encuentra una estatuilla
pétrea de características notables.

Además del Objeto Motivo del Artículo el Museo Atesora esta Curiosa Estatuilla Bicefálica (izquierda) . gentileza de Julio Rodríguez Lecerf
A pesar de la reciente difusión el hallazgo sobrepasa
el medio siglo de vida. De acuerdo con el fallecido director del museo mencionado
que hoy lleva su nombre, en cierta oportunidad en el año 1964 se le acercó un
campesino para mostrarle un extraño objeto de piedra.
Según afirmaba el agricultor, lo había hallado en el momento de arar un campo
aproximadamente una década antes o sea 1954.
Posee 122 mm de largo y 33 mm de ancho en su parte más gruesa pesando apenas
159 gramos. “La forma es más o menos cilíndrica, algo plana y más ancha hacia
una punta. Hacia la otra disminuye en diámetro y termina algo redondeada. La
superficie es áspera y no muestra por en ninguna parte desgaste por algún uso.
El material es roca granular , algo fina de mica negra (biotita) cementada con
cuarzo o talvez feldespato. El color es gris oscuro casi negro. A la luz del
sol las hojuelas de mica reflejan como diamantes”.
De lo anterior se deduce que se trata de una piedra de
composición similar al granito.
Lo más curioso es el tipo de tallado que exhibe. Se trata de una cabeza humana
que ocupa casi la mitad del largo de la pieza. “Representa la cabeza de un hombre
con bigotes y barba y un capote que la cubre toda dejando solamente la cara
al descubierto”.
El autor del trabajo afirma acto seguido que “todos” los consultados coinciden
en afirmar que se trata de un rostro “nórdico”, sin parentesco alguno con los
chilenos o mapuches.
Tal aseveración es más allá de lo apresurada bastante realista.
Curiosamente el ejemplar presentaba dos pequeños hoyos en la sección correspondiente
al maxilar inferior, perforaciones que según Bullock servirían para ensartar
una argolla incompleta de modo que el objeto pudiera empelarse como un dije
en un collar o gargantilla. La deducción del eminente arqueólogo lo lleva a
sugerir su empleo como amuleto o talismán.
Desorientado por tan extraño hallazgo solicitó colaboración a museos europeos
y norteamericanos. De Gotemborg, Suecia el doctor Henry Wassén le respondió
:
”En cuanto a este artefacto no puedo darle ninguna sugerencia de ninguna clase.
Uno de mis colegas hizo la sugerencia de que podría ser el trabajo de algún
marinero o una imitación de algún artículo de la Isla de Pascua”.
Curiosamente, los suecos trasladaban el problema al medio del Pacífico sin sugerir
ninguna hipótesis.
De Norteamérica no se obtuvieron mejores aportes sin embargo, los analistas
coincidieron en afirmar que se trataba de una pieza del período colonial, es
decir no pertenecía a la épocas prehistóricas. Situaba entonces su realización
en el siglo XVI y muy probablemente en el XVIII por parte de algún marinero.
De todas maneras todos coincidían en señalar su enorme parecido con los tipos
nórdicos o aún tártaros pero de ningún modo españoles.(01)(02)(03)
Si leemos con detenimiento la memoria presentada por el Dr. Bullock podremos apreciar cuan razonable era en sus conclusiones. No especula en manera alguna con vikingos llegando a las costas de Chile.
Ahora bien, en la actualidad algunos autores y divulgadores comenzaron a sugerir
la idea de que los escandinavos, más precisamente, vikingos pudieran haber arribado
a América del Sur siglos antes que Colón. Fundamentalmente podemos señalar a
los fallecidos Jacques De Mahieu y Oscar Fonck Sieveking.
El primero de ellos basó su trabajo en la República del Paraguay y el Amazonas
en tanto que el segundo, de origen chileno, intentó descubrir las huellas de
los intrépidos navegantes y no menos valerosos guerreros escandinavos en el
país hermano.
El corpus de evidencias es bastante abultado pero de
igual modo es relativamente endeble. No existen muchos objetos tangibles que
puedan ser contextualizados en una cultura escandinava en nuestro continente.
Lamentablemente, muchos pseudoarqueólogos establecen una hipótesis de trabajo
basándose en UN solo objeto. La realidad es que es imposible desarrollar una
teoría migratoria sin una traza constante de evidencias a lo largo del tiempo
y del espacio.
Existe una copiosa colección de supuestas escrituras atribuibles a los navegantes nórdicos. Sabemos que su sistema de escritura estaba basado en las RUNAS, diversos autores han reunido inscripciones en Brasil, Paraguay, Argentina y Chile que “semejan” alfabetos y textos rúnicos. Pero, ¿son de origen nórdico o se trata de escrituras autóctonas americanas?.
Ibarra Grasso en su célebre "Escritura Indígena Andina" incluye numerosos grabados que pueden interpretarse como rudimentarias formas de escritura.(11)(12).
Sin embargo, los hallazgos más espectaculares se produjeron en un alero rocoso cuya formación geológica corresponde a basaltos columnares y se ubica en el curso superior del río Tinguiririca, próximo al camino a las Termas del Flaco y a una altura de 1.800 m.s.m. en Chile .En él se encontraron siete enterratorios con un ajuar compuesto de tejidos vegetales, adornos de concha, obsidiana, restos de camélidos y un punzón de hueso. Presenta en sus paredes pictografías rupestres de diseños geométricos con líneas paralelas, quebradas, en zigzag, círculos con un punto central, reticulados, etc. con uso de colores blanco, rojo sepia y amarillo que por ser muy poco conocidos reproduzco en su lámina original publicada en 1900.
Esta supuesta "escritura" posee en apariencia el sistema bustrofedon que designa al tipo de escritura o al modo de escribir que consiste en redactar alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda. El bustrofedon surge en numerosas inscripciones arcaicas, entre ellas las griegas y llamativamente las de Mohenjo Daro y Harappa en el valle del Indo que algunos autores comparan con la de las tablillas Rongo-Rongo halladas en la Isla de Pascua.El epigrafista Barry Fell en algunos de sus trabajos ha intentado reconocer en la inscripción de Tinguiririca una prueba de un históricamnete reconocido viaje de una flota egipcia de Ptolomeo III en torno del mundo.( "The Polynesian Discovery of America 231 B.C. Decipherment of inscription found near Santiago, Chile gives date of discovery by Maui",The Epigraphic Society Occasional Publications and Papers, Volume 1 ,Nº21, 1974)(13)
Sin embargo, pocos esfuerzos ha realizado en compararla con la escritura protoaria de la zona del Valle del Indo y su cultura la que al invadir Europa en la edad del Bronce dio lugar a las naciones Celtas y Escandinavas,entre otras.Si bien tal actitud sería aceptable en algunos divulgadores con el ufólogo Antonio Ribera (Operación Rapa Nui, Plaza & Janés ,“Otros horizontes”, 1989) en un especialista como Fell es demasiado llamativa.Y aquí nos topamos nuevamente con las escrituras nórdicas o rúnicas.Quizás ,el origen de muchas inscripciones "vikingas" en América deba buscarse en tiempos más lejanos y distancias mayores.De todas maneras,estas consideraciones serán motivo de un trabajo que tenemos en preparación en el que se podrá observar la evolución de la escritura proto-aria hacia la rúnica.
En los años 70 del siglo pasado ,en Paraguay, Jacques de Mahieu relevó varios paredones con numerosas inscripciones atribuibles a escandinavos según las teorías del explorador. Podríamos llenar varias páginas con las imágenes anteriores, pero solo presentaremos unas pocas.(4)(5)(6)(7)(8)(9)
El motivo fundamental es que, como bien dijéramos,
es imposible atribuir un esbozo de escritura a un pueblo determinado sin presentar
el apoyo de otros elementos culturales como restos de vasijas, instrumentos,
armas, enterratorios, huesos... etc.
En otras palabras, los hallazgos fuera de un contexto cultural no pueden emplearse
como evidencia real ni prueba de una migración de esa naturaleza.
Muchas veces los divulgadores son los responsables de crear falsas imágenes
de lo que un descubrimiento arqueológico representa. Si nos remitimos al ejemplo
de la estatuilla de Mulchén podremos ver como recientes publicaciones hacen
alusión a vínculos estrechos entre el hallazgo y la probable existencia de vikingos
en Chile sustentando las teorías de Oscar Fonck Sieveking.(10)
José Imbelloni en la memorable obra La Segunda Esfinge
Indiana trata el tema de los hombres barbudos de Sudamérica y sus representaciones
plásticas. Se involucra en una encarnizada lucha documental con el célebre explorador
Thor Heyerdhal a quien acusa de tergiversar imágenes para sustentar sus teorías.
Puntualmente en relación con el Monolito Bennett descubierto en el Templete
Semisubterráneo de Tiahuanaco en los años 30 por el arqueólogo que le dio su
nombre y por el monolito de Mocachi ubicado en cercanías del centro de Wankani.
En La Segunda esfinge Imbelloni reproduce los dibujos originales de esos monolitos
y los publicados por Heyerdhal. Según se puede apreciar se realizaron ligeras
modificaciones para intentar darle a la imagen un aspecto de barbado.(14)(15)
|
MONOLITO BENNET |
SEGUN HEYERDHAL |
MONOLITO MOCACHI |
SEGUN HEYERDHAL |
CAPOTES O CASCOS
Hemos visto que la estatuilla hallada en Mulchén presentaba
una especie de capote que le cubría toda la cabeza exceptuando la cara. Analizaremos
brevemente el posible origen de ese accesorio de la vestimenta.
Los vikingos como es sabido empleaban cascos llamativos representados generalmente
como poseyendo dos cuernos a los lados. Si bien existían esos tipos de cascos
la mayoría CARECÍAN de ellos por la sencillísima razón que serían sumamente
molestos para el combate. Los cascos de los vikingos eran confeccionados habitualmente
con cuero o metal y presentaban una forma cónica ajustada perfectamente a la
cabeza. La mayoría de los metálicos eran utilizados por los reyes o guerreros
de mayor nivel. Algunas variedades de cascos poseían un refuerzo que partiendo
del centro de la frente cubría la nariz. Otros incluso una protección para los
ojos. Es evidente, al analizar la figura de Mulchén, que no ostenta un casco
de tipo vikingo.
Ahora bien, si los clásicos cascos no estaban
representados en esta talla ,el curioso “capote” a que tipo de vestimenta
podría atribuirse?.
Avancemos un poco más al sur de Europa y veamos algunas representaciones
gráficas de cascos Normandos , franceses o alemanes del siglos XIV y
un templario.
Cascos Francés y Alemán Siglo XIV |
Casco Templario |
Casco Normando |
Estas imágenes parecen mucho mas similares al “capote”
que ostenta la estatuilla hallada en Chile. Se trata de cascos de los siglos
XIV y el tercero corresponde a un Templario. Finalmente el último pertenece
a un guerrero Normando.
La malla que complemente el resguardo del cuello y parte de la cara se compara
con la que se aprecia en la pieza de Mulchén.
Aquí arribamos a un punto en el que quizás debamos cambiar la idea de Vikingo
por la de Normando o Templario.
Pero, ¿hay evidencias de individuos de estas razas en Sudamérica?
Si bien no se trata de algo tan popularizado como la migración de vikingos,
la presencia de navegantes normandos sería un hecho de acuerdo con ciertas investigaciones
presentadas por el geólogo Raymundo Chaulot en el Tomo I del Congreso de Historia
Argentina del Norte y Centro, Córdoba 1943. Nacido en Ribencourt, Francia en
1869 se trasladó a Sudamérica y se estableció en Córdoba dónde comenzó a estudiar
las pictografías de Cerros Colorados. Si bien estudiosos de la talla de Clemente
Ricci, Aníbal Montes, Leopoldo Lugones y el inglés Gardner las había analizado
con anterioridad Chaulot les dio una interpretación sustancialmente distinta.(19)
Según el francés algunos integrantes de las parcialidades
vikingas establecidas en la zona de Florida, Estados Unidos habrían migrado
a Sudamérica mezclándose con las mujeres nativas y formando una nueva raza barbada
de cabello más oscuro. Posteriormente siguiendo su migración hasta el sur habrían
llegado a Argentina escindiéndose en dos corrientes. Una hacia el Oeste que
constituyó la nación Diaguita y otra hacia el Este formando las parcialidad
de Sanavirones y Comechingones, estos últimos establecidos en Córdoba.
El estudio de Chaulot de las pictografías de Cerros Colorados establece dos
períodos diferenciados en uno de los cuales es posible observar motivos normandos
e incluso esbozos de escrituras rúnicas.(16)
En contrapartida, Antonio Serrano en su excelente libro Los Comechingones quita
totalmente crédito a las aseveraciones de Chaulot indicando que no existe parentesco
de las inscripciones de Cerros Colorados con el alfabeto rúnico. (20)
El profesor Rocco Castracane, en cambio, más allá de desechar el carácter rúnico logra emparentar la escritura con la etrusca antigua. Por otro lado una autora contemporánea venezolana propone la salida de los etruscos de los márgenes de los Andes. Con lo cual de un modo u otro establece una correlación etruscos con escrituras indígenas americanas.(17)(18)
Raymundo Chaulot |
Rocco Castracane |
Como aporte interesante en la zona del Dique San Roque
,en territorio Comechingón de la provincia de Córdoba fue hallada
una estatuilla barbada que reproduzco a continuación.
Si bien posee alguna similitud con la descubierta en Chile ,ésta demuestra
rasgos más toscos , probablemente por dos motivos: La antigüedad
y el material con que fue realizada.
Se trata de una estatuilla de arcilla y su conservación es bastante deficiente.De
todas manera se puede comparar con el ejemplar de Mulchén.
Estamos ante la presencia de una representación UNICA
de los famosos hombres barbados de Córdoba de que tanto hablaban los conquistadores
que cruzaban esas tierra de los Comechingones.(21)
Lo extraño es que si TODOS los Comechingones eran barbados porque ha aparecido
UNA sola estatuilla máxime cuando decenas de ellas se han recogido en el Noroeste
argentino
TEMPLARIOS EN SUDAMERICA
Los famosos Caballeros de la Orden del Temple o Templarios
fueron, fueron la primera y más poderosa orden militar fundada en 1118, durante
el reinado de Balduino II, el caballero de Champagne, Hugo de Payens y ocho
compañeros, se obligaron a defender el reino Cristiano. Diez años después, en
el Concilio de Troyes, fueron aprobados por la Iglesia bajo la jurisdicción
directa del Santo Padre. Seguían la Regla Benedictina, profesando los tres votos
usuales y un voto adicional de cruzado. Por su valentía y fervor religioso,
muchos se alistaron en sus flancos. Muchos, inclusive, murieron mártires.
Dificultades con el clero y disensiones internas, causaron que el Rey Felipe
de Francia organizara una cruzada en su contra la cual logró deshonestamente
la aprobación del Papa Clemente V. Los Caballeros culminaron siendo procesados
por herejía y sacrilegio. Sólo aquéllos que persistían en la herejía debían
ser entregados al brazo secular, pero debido a una interpretación rígida de
esta medida, aquéllos que negaban sus confesiones anteriores eran considerados
herejes reincidentes; de tal suerte, cincuenta y cuatro Templarios que se habían
retractado luego de haber confesado, fueron condenados como reincidentes y quemados
públicamente el 12 de mayo de 1310. Subsecuentemente, los demás Templarios que
habían sido juzgados, con muy pocas excepciones, se declararon culpables. En
Francia no todos los Templarios fueron arrestados. En 1308 la Flota Templaria
soltó amarras desde La Rochelle y nunca más se supo de ella.
En 1312 el Papa decretó la disolución de la orden pero sin condenar a sus miembros.
Fernando M. Fluguerto Martí, estudioso de la Fundación Delphos escribió sobre
las expediciones Templarias a Sudamérica:
"De acuerdo a nuestras investigaciones de campo y a los estudios cartográficos
efectuados hasta el presente es nuestra hipótesis que efectivamente las singladuras
templarias hacían escala en las Islas Canarias. Esto se debía a que desde el
litoral atlántico europeo debían tomar rumbo Sud pegados al continente africano
haciendo escalas en Canarias y en las Islas de Cabo Verde, y recién a la altura
de la latitud 10° Norte, aproximadamente, hacián rumbo Oeste para acercarse
a las costas americanas. De este modo evitaban la Corriente del Golfo, en dirección
NE contraria a su destino, y el Mar de los Sargazos, frente al Caribe. Una vez
frente a la actual Venezuela hacían nuevamente rumbo Sud aprovechando la Corriente
Cálida del Brasil que los ayudaba a bajar hacia el Sud costeando el litoral
sudamericano hasta la latitud 35° Sud, frente al estuario del Rio de la Plata.
Recordemos que el nombre de Rio de la Plata se debió a que las barcazas Templarias
que bajaban desde la zona de Cerro Corá, Paraguay (Fundiciones Templarias),
siguiendo el río Paraná (que en guaraní significa "hacia el agua grande") hasta
el Rio de la Plata, debían allí trasbordar su carga a los buques templarios
que llevarían los lingotes de Plata (Argentum) hasta La Rochelle. Por eso los
indígenas de la zona hablaban de la presencia de Plata, pues efectivamente la
veían, cuando en realidad esta procedía desde el yacimiento del Cerro Rico,
en Potosí, Bolivia. Luego de la latitud 35° Sud la navegación se hacía proxima
a la costa hasta penetrar en la Bahía Sin Fondo (actual Golfo de San Matías)
pues en ese tramo la corriente se hacía contraria por la Corriente Fría de las
Malvinas que lleva rumbo Norte. Allí en el Golfo San Matías se encontraba el
Puerto Templario sobre una "ínsula costera" que figuran en varios mapas.
Contamos en nuestro poder con los de Martín de Moussy
(francés y probable masón) y Cruz Cano (español). (Estas cartas se enviarán
por este mismo medio a quién lo solicite expresamente). A su regreso, el cruce
del Atlántico se hacía más al sud aprovechando siempre la corriente que cruza
hacia el Africa y luego tomar rumbo Norte, pegado a las costas africanas hasta
volver al litoral atlántico europeo. Esta misma ruta la siguieron luego Colón,
Gaboto, Vespucio, Magallanes, Sarmiento de Gamboa, etc. y también todos los
Corsarios Ingleses como Francis Drake, Thomas Candish, Narborough, etc. (también
los Holandeses y los Franceses). La llegada por tierra a la Patagonia desde
Perú era prácticamente imposible por las dificultades y penurias del viaje.
Esto hizo que fracasaran las expediciones de Juan de Garay, que solo llegó desde
Buenos Aires hasta Tandil, y las tres expediciones de Hernando Arias de Saavedra
(Hernandarias) que en la última alcanzó el Rio Negro a la altura de Choele Choel
y regresó sin alcanzar su destino de la Bahía Sin Fondo donde de acuerdo a informes
dados por Juan de Garay estaría una de las Ciudades de los Césares. Esta Ciudad
sería justamente el Fuerte Templario objeto de nuestras expediciones.
Pensamos que la flota templaria al salir de La Rochelle en 1308 cargó en el
Oeste de la Gran Bretaña al Santo Grial junto con importantes reliquias y lo
trajo a nuestras tierras a través del puerto fortificado que hoy se llama El
Fuerte, en el Golfo San Matías".(22)
Ahora bien, si estos documentados historiados e investigadores están en lo cierto es muy probable que avanzadas europeas hayan atravesado buena parte del territorio argentino en busca del definitivo enclave para depositar el Grial y probablemente a la búsqueda y explotación de los yacimientos de plata que se decía en Europa poseían los Templarios en algún sitio desconocido. Esta claro que la presencia de personajes totalmente desconocidos para los nativos debe haber despertado un sinnúmero de leyendas y la consecuente plasmación en la iconografía rupestre y cerámica.
La Leyenda de la Ciudad de Los Césares y la existencia
de Cruces Templarias o europeas en un número muy apreciable en las manifestaciones
plásticas indígenas sudamericanas son un apoyo importante para la existencia
de Caballeros Templarios en América del Sur.
No pretendo negar la probable llegada de contingentes vikingos pero al menos
las referencias históricas sustentan con mayor fuerza la aparición de navegantes
Templarios en el siglo XIV. La aparición de vestigios “europeos” en el sur de
Argentina y quizás Chile se explicaría mejor con las avanzadas templarias que
con las vikingas.
SANTO TOME O PAY ZUME
Los guaraníes veneraban el mito de la búsqueda intemporal de una tierra sin mal; los jesuitas transformaron esta creencia en el Paraíso al que se llegaría después de la muerte. Adoraban a Tupá, que podía identificarse fácilmente con el Dios Padre mientras que los palos cruzados como sostén de la morada terrenal se asimilaron a la cruz de Cristo. El héroe Pay Zumé (o Sumé para los tupíes) fue identificado con Santo Tomás o Tomé, que habría llegado desde el Asia a evangelizar estas tierras. Pay Zumé, según las leyendas indígenas, llevaba una cruz, quería enseñarles una nueva religión, hacía milagros y les explicó el cultivo de la mandioca, pero como no se lo había escuchado partió a otras tierras, no sin advertir que muchos años después vendrían otros hombres parecidos a él que predicarían sus mismas palabras y los reunirían en grandes pueblos, enseñándoles a amarse unos a otros y a tener una sola mujer. Es posible que esta relación sobre Pay Zumé haya sido perfeccionada por los mismos jesuitas; el hecho es que los guaraníes los recibieron como los descendientes del mítico personaje, aunque algunos otros pueblos los rechazaron, como cuenta el padre Dobrizhoffer, alegando que Pay Zumé ya vino una vez, que la tierra da abundantes frutos y que no tienen necesidad de nada más.
A la Izquierda Santo Tomé o Pay Zumé representado en la imagen hallada en Santo Tomé das Pedras.Véase el parecido con la imagen de Mulchén. Derecha: Supuesta "Huella" del evangelizador en la roca.
En la tradición mítica indígena brasileña no son raras
las referencias a los civilizadores blancos. La mayor de estas figuras es sin
dudas Sumé. Este héroe se reviste de singular importancia considerando que su
influencia se hace presente en toda la franja del litoral atlántico brasileño,
desde Río Grande do sul hasta Maranhao, más allá de algunos territorios en el
interior.
Sumé es el héroe civilizador principal de los tupi y es denominado como un “poderoso
hechicero, blanco, barbado que vino del lado del mar”.
Los indios de Maranhao contaban que Sumé les había enseñado a sus antepasados
a cultivar y preparar la mandioca, en un tiempo legendario en que todos se alimentaban
de raíces duras y amargas. Sin embargo, las actividades de Sumé no se limitaron
exclusivamente a la tareas agrícolas. A este personaje fueron atribuidas también
la apertura de caminos y la introducción de nuevos principios religiosos. Sumé
era evidentemente pacifista mientras que los tupinambá eran guerreros. Por ello
los relatos cuentan al héroe expulsado y perseguido por los salvajes. En el
sur se asegura que Sumé se trasladó a Paraguay donde habría enseñado el uso
de la Yerba Mate, siguiendo su camino desde allí hasta Perú. Durante esta jornada
habría abierto la carretra conocida como Peabiru o Piabuyu, es decir Camino
de la Montaña del Sol.
Muchos especialistas dedican suma atención al sistema de caminos peruano prehispánico.
El imperio Incaico marcaba su presencia sobre una vasta región a través de carreteras
muy elogiadas por los conquistadores europeos. Cubría todos los puntos cardinales
excepto el Este del imperio lo cual se explicaría por la ferocidad de los indios
amazónicos.
Sin embargo, la vía existente en Brasil llamada Peabiru podría en algún punto
ligarse con la red de caminos del Perú.

La Carretera Peabirú :Folha de S. Paulo, Brasil de 20/2/2000
A tal punto llegó el tránsito por estas regiones que
las autoridades portuguesas impidieron por casi un siglo a partir de 1553 el
paso por esa vía para evitar encontronazos con los españoles. En el siglo XVII
con el redescubrimiento de la carretera también se la rebautizó como Santo Tomé
artificio utilizado por los jesuitas para facilitar la catequesis en virtud
de la similitud fonética de Tomé con Sumé. Incluso se afirma que algunos de
ellos se hicieron pasar como reencarnaciones del héroe civilizador nativo.
Lo curioso es que el paso de Pai Sumé o Santo Tomé era casi siempre señalado
por una huella atípica ya que estaba marcada en plena roca. Indígenas de Paraguay
y Perú conservan estas tradiciones afirmando que se trata de la huella del pie
de Pay Sumé que provenía del este, desde Brasil.
Si bien, por lo inhóspito de la región el plano completo de la carretrea Peabirú
aún no ha sido trazado, se han hallado varios tramos de rutas de 1,80 metros
de ancho y 40 cms de profundidad llegando a medir en algún caso 30 kilómetros.
Es indudable que yacen bajo la selva muchos más vestigios por descubrir pero
como dato relevante debemos mencionar que en muchas partes de ese territorio
se descubrieron las famosas huellas de pies de Santo Tomé, la cuales aparecen
en forma de petroglifo en bajo relieve e incluso como pinturas rupestres.(23)
Una serie de monumentos megalíticos son señalados como altares o centros rituales vinculados con el paso de Sumé y en todos los casos se han hallado inscripciones asociadas y las infaltables huellas de pies. La iconografía impresa en los centros megalíticos o sus alrededores guarda una interesante similitud con aquella relevada en Europa, por ejemplo las espirales, fechadas aproximadamente en la Edad del Bronce.
No referiré los reportes de varios conquistadores y viajeros de los siglos XVI a XVIII que afirmaron haberse topado con tribus o grupos de supuestos nativos de raza blanca, incluso, barbados y que habitaban recintos contruidos en piedra, para ello invito al lector a repasar las crónicas de Simon de Vasconcellos y del inglés Anthony Knivet.
El padre Alonso de Ovalle en Historia del Reyno de Chile asegura que en el valle de Quito un indígena viejo, cantador tradicionalista que enseñaba a los jóvenes las leyendas de los antepasados, les afirmaba que después del diluvio apareció en el Perú un hombre blanco y barbado llamado Tomé quien predicaba una doctrina desconocida.
Federico González Suárez en su obra Historia General de la República de Ecuador, Tomo I, afirma: “La tradición relativa a ciertos hombres blancos y barbados, que aparecieron de repente en medio de las tribus indígenas, es otra circunstancia muy digna de examen, tratándose de la historia de las naciones, que poblaron antiguamente estas provincias. Las tribus de los zarsas y las de las paltas en la provincia de Loja, y las de los puruhaes en Ambato y en Latacunga señalaban unas piedras grandes, en las cuales se veían impresas las huellas de un pie humano, que manifestaba ser de varón. Esas piedras eran muy veneradas por los indios, porque decían que sobre ellas se había solido parar un personaje misterioso, que enseñaba doctrinas religiosas nuevas y desconocidas. Este personaje era extranjero, andaba como peregrino y, al despedirse de los indios, se quitó la sandalia con que llevaba calzados sus pies, y estampando en la piedra su planta derecha, dejó patentes sus huellas, para memoria y recuerdo perpetuo de su venida a estos lugares y de su predicación a las antiguas tribus indígenas pobladoras de estas provincias".(24)
Los conquistadores y los primeros cronistas americanos
explicaban muy fácilmente esta tradición, diciendo que el personaje misterioso
no podía ser otro sino uno de los Apóstoles y, sin duda ninguna, Santo Tomás
o San Bartolomé. De este modo, la presencia de los dos Santos Apóstoles en el
Nuevo Mundo les parecía un hecho averiguado y acerca de cuya verdad no podía
dudarse.”
Ellos mismos se han ocupado de referir datos acerca de extrañas piedras grabadas
con pisadas y otros símbolos atribuidos a Santo Tome, por ejemplo:
Se hace mención de la piedra venerada cerca de Ambato en una Descripción geográfica
del antiguo distrito de Riobamba, hecha poco tiempo después de fundada esta
ciudad, y cuando todavía era llamada la Villa del Villar Dompardo, en 1605.
Hállase en la Colección de documentos inéditos del Archivo de Indias, Tomo nono.
De la piedra de Gonzanamá habla el padre Calancha, quien, en su Crónica moralizada
de los ermitaños de San Agustín en el Perú, ha consagrado varios capítulos a
la relación de todas cuantas memorias se conservaban en el Perú acerca de este
personaje misterioso, el cual según piensa el padre Calancha, no pudo ser otro
sino el apóstol Santo Tomás y un discípulo suyo.
El padre Velasco trata de este punto y cita la piedra que estaba en el llano
de Callo, pero no dice nada de la de Gonzanamá, aunque aduce otros testimonios
en pro de la tradición no sólo de la predicación de Santo Tomás sino también
de la de San Bartolomé en estas provincias.
Varios autores se han ocupado de los evagenlistas pre-conquista en América
Malvenda, Del Ante Cristo (En latín).
Bozzo, De los signos de la Iglesia (En latín).
Solórzano, En su Política indiana y en su obra latina De Jure Indiarum.
Montenegro, Itinerario para párrocos de Indios.
García, Origen de los indios.
Sandoval, Historia de Etiopía.
Montoya, Conquista espiritual del Paraguay.
Veytía, Historia antigua de Méjico, el catálogo sería interminable.
Entre los modernos:
Larrainzar, Estudios sobre la Historia de América, sus ruinas y antigüedades
(Primera parte, Capítulo 38.º, § 4.º).
Brinton, Mitos heroicos americanos (Principalmente el Capítulo cuarto). En inglés.
Charencey, El mito de Votán o Estudios sobre los orígenes asiáticos de la civilización
americana. En francés.
Es digno de atención el punto de vista, desde el cual
se estudian las cuestiones históricas y la manera cómo se las explica, según
la época y las tendencias filosóficas de cada escritor: los historiadores castellanos
de los siglos XVI y XVII pensaron que no podía ser otro sino un Apóstol ese
personaje misterioso, que se andaba por América, allá en remotísimos tiempos,
estampando en rocas y en piedras las huellas de sus pies, en testimonio de su
presencia en estos lugares. A fines del siglo XVIII, ya los eruditos dudaron,
y en el XIX los críticos no han visto en todas esas tradiciones sino mitos o
ficciones con un fondo oculto de verdad histórica, muy desfigurado.
Por lo que respecta al Ecuador, creemos que esta tradición no puede ponerse
convenientemente entre los mitos de los antiguos indios, pues éstos, (si hemos
de atenernos al testimonio de Calancha, de Velasco y del anónimo de la Descripción
geográfica de Ambato y Riobamba), jamás confundieron a sus dioses Kon y Pachacamac
con el personaje misterioso, las huellas de cuyos pies mostraban, los paltas
en una roca cerca de Gonzanamá, y los puruhaes en las piedras de Huachi y de
Callo.
Betanzos dice que el personaje misterioso, se llamaba Tunapa, y que apareció
en las costas de Manabí, de donde pasó al Perú; mas en el litoral ecuatoriano
hasta ahora no se ha encontrado vestigio alguno de semejante tradición.
Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra, en su Historia de la Revolución de Nueva España, antiguamente Anáhuac, Londres 1813, Guillermo Glendon editor, intentando hacer coincidir las fechas estima que los pasos de Santo Tomás en América no se correspondian con el apostol sino con otro santo que predicó por todo el mundo en el siglo V y VI de la era cristiana.
De una modo u otra la leyenda de los personajes barbados
recorriendo buena parte de sudamérica y dejando vestigios y huellas de su paso,
aún en la forma más patente, grabadas en plena roca es un hecho indiscutible.
Quedarán muchos documentos por releer y analizar teniendo en cuenta la posible
existencia de viajeros nórdicos y normandos o aún templarios en las tierras
de nuestro continente.
Mientras el análisis concienzudo y prolijo de textos y crónicas y las investigaciones
de campo sigan por la “ruta de la montaña del sol” y no por el sendero de las
especulaciones sin fundamento el enigma de la presencia de personajes barbados
en América comenzará a desvelarse poco a poco.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
01-Bullock, Dillman S: Un Objeto Raro y Curioso Hallado en Mulchén, Apartado de la Revista Universitaria, Universisdad Católica, Santiago de Chile, Año L-LI, fasc. II 1965-1966.
02-Rodríguez Lecerf, Julio: Extraño Hallazgo Guardan en Angol, Renacer (Angol) Domingo 10 de abril de 2005, pg.4.
03-Las Últimas Noticias (Santiago de Chile), Domingo 13 de Mayo de 1979, pg.12 : Estatuas de Piedra son Convertidas en Santos"
04-De Mahieu, Jacques: El Rey Vikingo del Paraguay, Hachette, Buenos Aires, 1980
05-De Mahieu, Jacques: Drakkares en el Amazonas, Hachette, Buenos Aires, 1978
06-De Mahieu, Jacques: El Gran Viaje del Dios Sol, Hachette, Buenos Aires, 1977
07-De Mahieu, Jacques: La Agonía del Dios Sol, Hachette, Buenos Aires, 1976
08-De Mahieu, Jacques: La Geografía Secreta de América Antes de Colón, Buenos Aires, 1978
09-Giménez Zapiola, Emilio y Forte, Eduardo: Los Vikingos en América Antes que los Españoles, Revista Gente (Buenos Aires) 23 de Mayo de 1974,pg.4-11.
10-Fonck Sieveking, Oscar: Construyamos Arcas, Cruz del Sur, Buenos Aires, 1976.
11-Ibarra Grasso, Dick: Escritura Indígena Andina,Biblioteca Paceña,La Paz, Bolivia, 1953.
12-Ibarra Grasso,Dick:Una Antigua Escritura de la Región Andina, Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología (Buenos Aires) Tomo III,1942,pg.219-239.
13-Barros Grez , Daniel:Interpretación de la Inscripción Americana Prehistórica de la Casa Pintada, en el Alto Tinguiririca,Chile , Congreso Cientpifico Americano, IV Sección Antropología y Sociología,Buenos Aires,1900,pg.197-202.
14-Imbelloni, José: La Segunda Esfinge Indiana, Hachette, Buenos Aires, 1956.
15-Heyerdahl, Thor: American Indians in the Pacific, The Theory Behind the Kon-Tiki Expedition. Stockholm, London, Chicago (1952)
16-Chaulot, Raymundo: De la Influencia Etnica y Normanda en los Indígenas de la Argentina, Congreso de HIstoria Argentina del Norte y el Centro, Tomo I ,Córdoba, 1943.
17-Castraccane, Rocco: Los Comechingones Escribían, Revista Bil-Bil-Bil, Córdoba , Noviembre de 1966, Nº 1.
18-Ferrero, Roberto:Vikingos y Comechingones, Revista Todo es Historia, Buenos Aires, Octubre 1977, pgs. 6-20.
19-Gardner, Gordon: Rock Paintings of Northwest Cordoba, Claredon Pres, Oxford 1931.
20-Serrano, Antonio. Los Comechingones. Serie aborígenes Argentinos. Instituto de Arqueología, Linguística y Folklore. De la Universidad Nacional de Córdoba. Vol. 1. Córdoba 1945.
21-Serrano ,Antonio : Las Estatuitas de Arcilla de Córdoba y su Significado Arqueoló-gico, Universidad Nacional de Córdoba,Instituto de Arqueología, Lingüística y Folklore, NºVII,1944.
22-Fluguerto Martí, Fernando: Fundación Delphos http://www.delphos.com.ar/content/quienes.htm
23-Barroso, Gustavo: Aquem da Atlantida, Compañia Editora Nacional, Río de Janeiro, 1931.
24-González Suárez, Federico: Historia General de la República de Ecuador, Tomo I, Imprenta del Clero, Quito, 1901, pgs.266-269.
Nota: Todas las publicaciones citadas han sido consultadas por el autor y se hallan en sus archivos personales.
AGRADECIMIENTOS
Agradezco la colaboración del Conservador del Museo Dillman Bullock, Carlos Dillman Márquez Jones, del periodista Julio Rodríguez Lecerf del diario Renacer (Angol) , del Investigador OVNI Raúl Gajardo Leopold y de mi amiga Liliana Núñez Orellana quién coordinó las entrevistas y el material recopilado en Chile.
Fabio Picasso,2005
Todos los derechos cedidos a Archivos Forteanos Latinoamericanos® prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.