EL "HOMBRE DE COBRE" : TIEMPOS DE ANÁLISIS
ESTUDIOS REALIZADOS AL HOMBRE DEL COBRE POR A.CORTHALS
El Museo de Historia Natural de Nueva York dio a conocer
un inédito estudio elaborado por la antropóloga física
Angelique Corthals. Un análisis de Carbono 14 develó que el minero
murió alrededor del año 550 d.C.
El estudio no pasó inadvertido para nuestro país puesto que el
escultor chileno y museólogo señor Harold Krusell trabajó
en una réplica que fue exhibida en el Centro Cultural Mapocho. Fue organizada
por SONAMI (Sociedad Nacional de Minería) Codelco (Corporación
del Cobre) y el Consejo Minero entre el 13 septiembre y el 10 octubre 2005:
“Cobre una historia con futuro” para celebrar los cien años
de la gran minería
ESTUDIO DE LA DRA. ANGELIQUE CORTHALS
Gracias a exámenes con rayos X y escáner
de última generación, se pudo determinar luego de casi tres meses
de investigación, que se trataba de una persona notablemente sana de
poco más de 20 años de edad, corroborando que no era un minero
profesional, sino un trabajador migratorio en busca de fortuna. Su esqueleto
y piel no presentaban huellas de estrés ocupacional.
El estudio reveló, gracias a exámenes a sus glúteos, que
su musculatura estaba bien desarrollada, mientras que las observaciones de su
abdomen, anunciaron que su dieta era rica en proteínas y grasas.
El que aún tuviera agarrados los instrumentos en sus manos cuando se
encontró, revela que la muerte ocurrió mientras trataba de excavar
una salida al pique colapsado. Por eso, no hay fracturas de huesos que indiquen
que fue aplastado por un violento derrumbe, como se creía.
Según Corthals, este proceso fue muy rápido, pues en estas muertes
el afectado no se da cuenta.
Respecto a su excelente estado de conservación, la investigadora señala
que puede deberse a tres razones: a la aridez del desierto de Atacama; a que
el pique sellado que se encontraba no alcanzó a disecar los restos (lo
que explica que la momia no esté arrugada), o a delgada capa de cobre
cubrió el cuerpo y evitó el crecimiento de microorganismos que
producen la descomposición de materia orgánica.
![]() |
![]() |
Deformación tabular
(San Pedro de Atacama, Torres, 2003)
En ese sentido, la adopción de una nueva perspectiva para observar las características físicas del “Hombre de Cobre”, proporcionó un conjunto de revelaciones. No obstante, que la momia no se pudo mover desde el museo, las antiguas radiografías demostraron contener elementos bastante reveladores.

Cráneo del Hombre de Cobre (AMNH)

Radiografía de la Mandíbula
del Hombre de Cobre (AMNH)

Cráneo Tiwanaku del Altiplano Boliviano
(Torres-Rouf, 2002)
Debido a su posición en el túnel donde
fue encontrado, pareció obvio para la mayoría de las personas
que lo estudiaron que el “Hombre de Cobre” murió aplastado
al desplomarse la mina. Sin embargo, un examen más riguroso revela que
su muerte no fue violenta, ni repentina. No fue aplastado, ni murió por
asfixia.
Tampoco se observa en las radiografías la existencia de fracturas o aplastamiento
de hueso que indiquen un desplome violento encima del cuerpo.
El “Hombre de Cobre” murió probablemente como resultado de
envenenamiento de dióxido de carbono producido por su propia respiración.
La momia posiblemente perdió rápidamente la conciencia después
de experimentar los primeros síntomas de envenenamiento de C02 (dolor
de cabeza y náusea) y nunca más se despertó.
Sin embargo, para asegurar o refutar definitivamente
las revelaciones basadas en los huesos del “Hombre de Cobre”, fue
necesario aplicar nuevas tecnologías, como el análisis de ADN.
En el caso de la momia, debido a la edad de sus restos, el ADN recuperado es
bastante fragmentado y estuvo expuesto a contaminación de ADN moderno
debido a las personas que los manipularon.
Para determinar el origen étnico de un individuo, como el “Hombre
de Cobre”, se examinó la composición genética de
la población más cercana en términos geográficos
y de tiempo, tratando de identificar pequeñas mutaciones llamadas polimorfismos.
Los polimorfismos son pequeñas diferencias que existen en el ADN de diferentes
poblaciones.
En este caso, aunque el ADN está bastante degradado, su análisis
confirmó lo que el examen físico del cuerpo reveló: el
“Hombre de Cobre” está verdaderamente más cerca, en
su composición genética, a la población del sur de Perú,
que de la población atacameña del norte de Chile. No obstante,
hay que considerar que las fronteras políticas que hoy conocemos, no
tienen nada que ver con las realidades edad de sus restos, el ADN recuperado
es bastante fragmentado y estuvo expuesto a contaminación de ADN moderno
debido a las personas que los manipularon.
Para determinar el origen étnico de un individuo, como el “Hombre
de Cobre”, se examinó la composición genética de
la población más cercana en términos geográficos
y de tiempo, tratando de identificar pequeñas mutaciones llamadas polimorfismos.
Los polimorfismos son pequeñas diferencias que existen en el ADN de diferentes
poblaciones.
En este caso, aunque el ADN está bastante degradado, su análisis
confirmó lo que el examen físico del cuerpo reveló: el
“Hombre de Cobre” está verdaderamente más cerca, en
su composición genética, a la población del sur de Perú,
que de la población atacameña del norte de Chile. No obstante,
hay que considerar que las fronteras políticas que hoy conocemos, no
tienen nada que ver con las realidades .
Otra interrogante importante que se ha buscado clarificar
es quién era este minero en el contexto de su época. La deformación
de su cráneo se ha prestado para hipótesis. Según Corthals,
“una nueva mirada a las radiografías originales sumado a un estudio
sobre cementerios en el norte de Chile y sur del Perú (Carod-Artal, C.B.
Vázquez-Cabrera) podrían indicar que esta deformación sería
un indicador de su rango social, probablemente de la clase dirigente o sacerdotal.
Aún así, no esta claro si el sujeto pertenecía a una de
estas clases específicas, dada la escasez de artefactos encontrados en
él o las cercanías.
Los rayos X han sugerido también que el hombre de cobre era más
un minero ocasional. “Su esqueleto y su piel no muestran huellas de estrés
ocupacional, como una artritis temprana en sus muñecas, codos, rodillas
y tobillos. Tampoco se advierten callosidades”. Estudios acerca del contenido
de arsénico en muestras de su pelo podrían indicar si era sólo
un minero o si también intervenía en la fundición, al ser
el arsénico un elemento resultante en dicho proceso.
LA REPLICA DEL HOMBRE DE COBRE
La empresa Midia habilitó en un sector de la
Estación Mapocho para exponer una réplica del llamado “Hombre
de Cobre”, cuya data se remonta al año 300 D.C. gracias al arte
en resina que preparó el escultor chileno Harold Krusell, el mismo que
sacó una copia del niño del cerro El Plomo.
Las gestiones para retornar este patrimonio cultural chileno datan de 1990 según
cuenta Harold Krusell a lanacion.cl cuando el arqueólogo Lautaro Núñez
intentó su visado a Chile, pero sin éxito.
A mediados de 2000, Núñez nuevamente retomó esta ambiciosa
ilusión, pero con la ayuda del Museo Padre Le Paige y el Museo de Arte
Precolombino. En la tarea de repatriación colaboraron además el
Ministerio de Minería y el Consejo de Monumentos Nacionales, pero todo
se dilató nuevamente.

Arqueólogo Lautaro Núñez A.
El año 2001, en representación del Museo
Padre Le Paige, Núñez viajó a Nueva York en compañía
de Carlos Aldunate, director del Museo de Arte Precolombino. Este último,
recuerda que en aquella ocasión se entrevistaron con las autoridades
del museo neoyorquino -entidad que actualmente posee la custodia de la momia-
para plantear la propuesta de retornar al Hombre del Cobre, junto con la colección
de utensilios, a nuestro país, encontrando en la contraparte norteamericana
una buena recepción.
Sin embargo, los expertos en conservación del museo estadounidense cuestionaron
el Museo Padre Le Paige, lugar dónde finalmente sería exhibida
la momia en Chile, por carecer de equipos para preservarla en óptimas
condiciones.
Pero no todo fue tan lapidario, pues la posibilidad quedó abierta para
mediar una salida amigable a este anecdótico y singular proyecto de “salvataje”
patrimonial.
Cuatro años transcurrieron hasta el año
2005, y tras una serie de negociaciones promovidas con ayuda de Codelco, la
Sociedad Nacional de la Minería, el Consejo Minero, el Ministerio de
Educación, la Universidad Católica del Norte, representantes étnicos
de San Pedro de Atacama y de la propia Cancillería chilena, finalmente
se logró que la directiva del museo norteamericano permitiera efectuar
un escáner completo al cuerpo del Hombre de Cobre, para tridimensionalizar
el cuerpo a objeto de lograr en lo inmediato una réplica y exhibirla
en septiembre en Chile.
Jorge Donoso, gerente adjunto a la presidencia ejecutiva de Codelco, explicó
al respecto que la gestión demandó un desembolso de US$ 70 mil
para efectuar estudios de escáner y ADN, mientras que la réplica
que estuvo en proceso de elaboración tuvo un costo que superó
los 5 millones de pesos.
Aunque la posibilidad de conseguir una potencial visa de retorno para la momia
original aún no se descarta, la factibilidad que ello se materialice
podría tomar su tiempo. Por eso, mientras ello no suceda, tendremos que
resignarnos con ver su réplica.
_20050927_1.jpg)
El Mercurio (Santiago, Chile) Setiembre 25 , 2005, pg. 1
El prototipo del “Hombre de Cobre” que
llegó a nuestro país, es de un material similar a un yeso piedra,
de un espesor de más o menos 2 centímetros y con una estructura
interna que le da consistencia.
Krusell, ex museólogo del Museo de Historia Natural de Chile, no sólo
tuvo que pintar la momia para darle “una cierta naturalidad”, sino
también instarle una peluca de pelo natural, ya que al momento de fallecer
lucía un peinado de trenzas que estaba en boga en la época de
Tiwanaku y un “taparrabo” fabricado con lana de auquénido
Con anterioridad, el escultor estuvo en Nueva York, en el Museo de Historia
Natural, trabajando con la momia en un laboratorio que le facilitaron las autoridades
del museo. “La idea era familiarizarme con ella. Tuve la mejor disposición
de la gente del museo. Se sacó especialmente la momia de la exhibición
y se me dieron todas las facilidades para trabajar en ella”, acota.
Allí tuvo la ocasión de tomarle fotografías y sobre éstas
anotar las medidas de cada una de las partes, “de manera de tener la relación
más precisa de las medidas del Hombre de Cobre”. Adicionalmente,
sobre el color del cuerpo, se trabajó con un pantone de más de
300 colores, con el propósito de aproximarse al color real de la momia.
“Fue un trabajo meticuloso. Se tomaron más de cien fotos. No sólo
fotografié la momia, sino también los archivos que tiene el museo
sobre esta pieza”, agrega Krusell.
En cuanto al estado en que encontró al “Hombre de Cobre”,
el escultor señala que, a pesar de que se le han quebrado algunos dedos
de la mano y los pies, “se observa bien conservada”. “En todo
caso, debo aclarar que no pude tocar la momia. Tuve muchas restricciones. Sólo
pude mirar, medir, presentar el pantone cerca del cuerpo para anotarlo y tomarle
las fotografías. Nada más”.
Con posterioridad, Harold Krusell viajó a California para reunirse con
la gente de Scancite, compañía que tuvo la misión de realizarse
el escáner a la momia. Se hizo un escáner total al “Hombre
de Cobre”, información que luego se procesó en un programa
de tres dimensiones. Las partes que no pudieron escanearse, debido a que no
pudieron sacarla del soporte de acero inoxidable que tiene, se completaron como
formas simplificadas.
A partir de la llegada de la réplica del “Hombre
de Cobre”, el museólogo tiene que abordar los detalles para hacer
más fiel el prototipo al original. “Por ejemplo, el escaneo del
pelo permite ver como ciertos volúmenes corresponden a la trenza del
pelo y algunas líneas a la textura del taparrabo. Se ven, se perciben,
pero no tienen el realismo necesario. Entonces, lo que tenemos que hacer es
colocarle una peluca natural y un taparrabo de verdad”, aclara.


A Partir del Escáner Realizado a la Momia se Hizo la Réplica.
En el caso del pelo, a través de una fotografía
tomada a una radiografía del cráneo de la momia, se preparó
una peluca con un pelo lo más idéntico al original. Una vez que
estuvo listo, se eliminó el peinado que tenía hecho en yeso y
fue reemplazado por el cráneo reconstruido y la peluca correspondiente.
En el caso del taparrabo, se hizo lo mismo, siendo sustituidos los textiles
hechos de yeso por textiles de auquénidos.
La etapa final de preparación de la momia consideró ponerle una
pintura que le diera naturalidad, que contenga polvos de metal de cobre. “No
es una pintura plana como un cuadro, sino una pintura viva, que si llega a humedecerse
se verdea un poco más... la momia tiene que tener, aunque parezca un
poco contradictorio, vida en cuanto a momia”, aclara Krusell.
Los plazos apremiaban, por cuanto el escultor del Museo de Historia Natural
tenía sólo un mes para realizar este trabajo antes de la presentación
de la réplica en la Exposición del Cobre.

Sr. Carlos Aldunate
Boletín Minero Nº 1193, Julio 2005
Para el Director del Museo Precolombino, Carlos Aldunate,
la presencia del “Hombre de Cobre” en la exposición tiene
una carga de mucho simbolismo.
Aldunate reconoce que durante mucho tiempo se hicieron gestiones ante las autoridades
del Museo de Historia Natural de Nueva York para repatriar a la momia. Sin embargo,
al final, se optó por una opción B, es decir hacer una réplica.
¿Por qué no han fructificado las gestiones?
Por muchas razones. No hemos encontrado con una pequeña oposición
del Museo a devolverlo. Ellos dan muchos argumentos, de conservación
de la momia, de que puede llegar muy dañada, etc.
Hemos hecho gestiones incluso a nivel político, a nivel de la embajada. Ha sido muy difícil... y la verdad, por otro lado, es que tenemos que reconocer que la momia existe gracias a ellos, porque si se hubiese quedado en Chile, probablemente ya no existiría.
¿Se dan en Chile las condiciones para su conservación?
Ese es otro problema. Ellos estaban muy preocupados por ese tema y preguntaban
si existen las condiciones para su conservación... pero por otro lado,
la verdad es que ahora en los museos en general hay una política muy
reacia a exhibir cuerpos, no nos gusta exhibir cuerpos humanos, es un poco morboso...
Entonces, pensamos que si nos daban facilidades para hacer una réplica,
esa podría ser una buena solución.
De la página de la periodista Sra. Virginia
Vidal se puede extraer el siguiente párrafo. Su importancia es haber
hablado con la bisnieta del primer dueño de la momia. “—Imposible
referirme al Hombre de Cobre sin pensar en mi bisabuelo William Mitchell Mathews,
dueño de unas barras de la mina de Chuquicamata. Eran varias: la “Corina”,
San Juan”... Una la arrendó a un francés, un tal Pidot.
A poco de iniciar la explotación, un minero halló el cuerpo de
otro, con sus herramientas de piedra y todo. En cuanto lo hubieron sacado, no
tardaron en advertir que era como una estatua: un cuerpo humano, pero impregnado
de cobre... El francés quiso apropiarse de ese cuerpo, pero mi abuelo
Mathews alegó que le había arrendado el mineral, más no
a los mineros. Muy ladino y cartesiano, Pidot protestó a su vez aduciendo
que ese cuerpo estaba mineralizado y contenía una buena cantidad de cobre
incorporada, entonces era mineral. El caso es que el francés no se sobrepuso
a la codicia despertada por el minero momificado a punta de tiempo y cobre.
Entretanto, el rumor del hallazgo en la mina “Restauradora” corría
cual ruidoso riachuelo, a la par con la codicia. Qué digo. La noticia
no corría, volaba, y todos querían apoderarse del hombre de cobre...
El relato de Vicenta me despertó una curiosidad incontenible y me fui
a hablar con Héctor Lagos, con mineros de Chuquicamata , en fin, a rebuscar
datos para saber cuál había sido el destino de ese hombre que
ya llevaba mil quinientos años eternizado”.
APÉNDICE
LEYENDA Y REALIDAD DE OTROS CUERPOS PETRIFICADOS
La existencia real o imaginaria de cuerpos humanos
transformados en material sólido es un tema recurrente en historias a
lo largo del mundo. Generalmente se exhuma por uno u otro motivo el cuerpo de
una persona y se descubre que se ha convertido en una masa sólida, pétrea
en lugar de reducirse a polvo.
No hemos realizado una búsqueda exhaustiva ni mucho menos, sin embargo,
al buscar las referencias para este trabajo nos topamos con varios sucesos de
características similares.
Era el 16 de octubre de 1869. El lugar, una modesta
granja en la pequeña villa de Cardiff, cerca de Siracusa, al norte del
estado de Nueva York. Allí, su dueño, un tal William C. Newell,
supervisaba a un grupo de obreros que, a su pedido, estaba excavando un gran
pozo. Pero a poco de empezar, las palas comenzaron a chocar contra algo muy
grande. Los excavadores se quedaron helados, pero Newell les ordenó que
siguieran. Y así, palada a palada, fue asomando entre la tierra una enorme
silueta. Parecía un hombre petrificado. Tres metros de alto, un metro
de ancho de hombro a hombro, y unos piezotes de 53 centímetros. Era una
flor de noticia. Y cuatro días más tarde, el impresionante “hallazgo”
ocupó la primera plana del Syracuse Daily Journal. Inmediatamente, todos
los vecinos del pueblo corrieron a ver a la maravilla recién desenterrada:
nadie quería perderse al “Gigante de Cardiff”. Ni lento ni
perezoso, Newell, al que llamaban “Stub”, tramitó una licencia
para exhibir al coloso. Luego, armó una gran carpa a su alrededor, puso
un cartel y empezó a cobrar una entrada de 25 centavos de dólar
a cada uno de los ansiosos curiosos que llegaban al lugar.
Claro que este enorme compañero de piedra de la momia de Chuquicamata
era un fraude de la cabeza a los pies. Sin embargo tuvo el honor de ser exhibido
en la mismísima Exposición Panamericana de Buffalo en 1901 simultáneamente
con el Hombre de Cobre.

Gigante de Cardiff Exhumado en 1869
The Eugene Daily Guard publicado en Oregón
del 15 de Enero de 1917 afirmaba que el Coronel Marion Veatch había confirmado
que durante el proceso de traslado de un cuerpo de un sitio a otro en el cementerio
Odd Follows se había abierto una sepultura descubriéndose que
el ataúd metálico había literalmente desaparecido en tanto
que el cuerpo, en lugar de destruirse se había convertido en una masa
tan pesada que hasta rompió la cuerda con que se lo intentaba alzar,
requiriéndose el esfuerzo de cuatro hombres para la ingrata tarea. Se
trataba de una mujer sepultada en 1900. De todos modos el profesor universitario
Shinn declaró que dudaba de la historia aunque no descartaba la existencia
de fenómenos extraños. Sostuvo además que la geología
del lugar no aparentaba ser propicia para las petrificaciones por la carencia
de silica en el terreno.
Desde luego que este no fue el único caso registrado. Desde el siglo
XVIII tenemos referencias impresas:
Monthly Review (1760)
En estas antiguas publicaciones le proceso de “petrificación” responde sin dudas al concepto de fosilización, es decir el reemplazo de tejidos óseos por minerales. Este cambio estructural demora miles de años dependiendo de la composición del terreno.
Montly Review (1794)
Esta otra referencia de 1794 nos informa de un hallazgo de otro “Hombre de Cobre” en las minas de de Dalecardia, cerca de Estocolmo en Suecia. Según el artículo la cobertura de Cobre demoró apenas 50 años en formarse. Nada menos que el sabio Naturalista Lineo se ocupó del caso.

Minas de Cobre de Dalecardia , Suecia (ca 1822)
Como curiosidad podemos citar la aparición de un cuerpo cubierto de plomo hallado en Inglaterra (País con muchos yacimientos de ese metal) en 1748.
Gentleman Magazine (1811)
Podemos citar el caso de la joven petrificada de Ezel,
Kentucky, la cual según la historia allá por 1880 o 1890 habría
sido descubierta al realizarse excavaciones en un viejo cementerio de la mencionada
localidad. El Ataúd era tan pesado que resultaba imposible poderlo levantar.
Finalmente, con el esfuerzo de muchos lograron extraerlo de la tumba comprobando
que el cuerpo de la jovencita de 17 años estaba convertido en piedra.
Se afirma que el ejemplar fue exhibido en circos para ser sepultado finalmente
en una tumba sin nombre en un sitio desconocido.
Otros cuerpos supuestamente petrificados fueron mostrados como verdaderas rarezas,
sabemos incluso, que la Momia de Chuquicamata lo fue en Santiago de Chile y
Valparaíso (1900-1901) así como en Estados Unidos en 1901. El
“Forest City Man” fue expuesto en la World's Columbian Exposition
en Chicago en 1893; el Hombre de Pine River (Una falsificación realizada
con cemento, arena y grava) "descubierto" en 1876; El Hombre de Colorado
(fraguado por P. T. Barnum al costo de dólares $2,000) y otros más
incluyendo al Gigante de Cardiff ya mencionado. No menos llamativo es el caso
del Gigante de Laguna, descubierto supuestamente en Bald Mountain, Santa Cruz,
California en 1885. Sostenían que se trataba del cuerpo petrificado de
un gigante indio de 3 metros de altura. Lamentablemente se trataba de otra de
las tantas falsificaciones llevadas a cabo tallando un bloque de piedra. Finalmente
podemos citar sin cansar al lector la mujer petrificada hallada en Montreal,
Canadá y luego enviada a Boston para ser exhibida en una caja hermética
en 1846 y el extraño caso sucedido en Julio de 1901 (mientras se exhibía
el cuerpo del minero en el Pabellón Chileno de la Exposición Panamericana
en Buffalo), G. W. Davis de Beaumont, Missouri quién tras fallecer del
mal de Bright fue exhumado 5 meses después descubriéndose que
su cuerpo se había convertido en un bloque de mármol. Varios propietarios
de circos itinerantes y colectores de curiosidades intentaron comprar el cuerpo
pero aunque las ofertas llegaron a 4000 dólares la familia se negó
a venderlo. Lamentablemente, sospechaban que terminarían por robar el
cuerpo y decidieron exhumarlo nuevamente descubriendo que había llegado
demasiado tarde. El ataúd estaba vacío y violado. La historia
tiene un final desconocido ya que jamás volvió a verse el cuerpo
petrificado aunque los rumores de su exhibición en diferentes partes
de los Estados Unidos nunca cesaron de escucharse.
CONCLUSIONES
A lo largo de este trabajo hemos recorrido con lujo de detalles la historia de este curioso hallazgo en Chile. Estamos convencidos que las autoridades chilenas realizaron muy poco esfuerzo en el período 1899-1901 para retener el valioso ejemplar. Por el contrario hemos demostrado que se hicieron gestiones para el ingreso de la momia a Estados Unidos , se la admitió fuera del plan original en una Exposición Panamericana que exigía puntillosas reglas y como si ello no bastara se aportaron fondos para el regreso a Chile de los socios Tornero y Torres quienes a consecuencia de querer enajenar la momia a precios excesivos la perdieron a manos de prestamistas.
La inexistencia de la más mínima mención de la momia en el reporte oficial de la exposición realizado por Laso indica a las claras que su ingreso y permanencia allí fueron manejados por fuera de los procedimientos legales.
Estamos convencidos que los errores históricos pueden repararse y de hecho en estos momentos el trabajo de réplica y los reclamos sistemáticos al Museo de Historia Natural de New York por la devolución de la momia abren un auspicioso panorama. Sabemos con certeza que hubo dos momias halladas en Chuquicamata , sin embargo aún resta develarse la historia de la segunda rescatada probablemente durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial.
El propósito de nuestro trabajo obviando un
fin educativo fue elevar una voz de alerta sobre la pérdida del patrimonio
cultural de nuestras culturas autóctonas. Los deseos irrefrenables de
dinero y la compulsión por tener "colecciones particulares"
conspiran contra el rescate de un saber y una cultura que marcaron el pasado
primitivo y reciente de nuestra América.
REFERENCIAS
Boletín Minero (Sonami, Chile) Nº 1195, septiembre 2005. pgs. 6-12
Irarrazabal Sánchez, Elena. Los Secretos del Hombre del Cobre. El Mercurio (Santiago, Chile) Domingo, 7 agosto 2005. pgs. E-2, E-3.
Bellido, Erick. Hombre de Cobre: un caso de pérdida patrimonial. La Nación (Santiago, Chile) 20 agosto 2005.
Boletín Minero (Sonami) Sociedad Nacional de Minería Nº 1193, Julio 2005. pgs. 20-22
Vidal, Virginia. El Secuestro del Hombre del Cobre. 7 Agosto 2005.
Sarah Weston & Phil Reader: The Laguna Giant of 1885, Petrified Man Nearly 10 Feet Tall Purportedly Found at Bald Mountain, The Valley Post Marzo 13, 2007.
Cruz, Joan Carroll. 1977. The Incorruptibles. Rockford, Ill.: Tan Books and Publishers.
Nickell, Joe: The case of the petrified girl. (investigation of a legend) , Skeptical Inquirer January 1, 1999.
Whalen, Dwight: "Petrified Women," Fate, July 1981.
Petrified Body Found at Cemetery, The Eugene Daily-Guarda, Eugene, Oregon, Enero 15, 1917.
The Monthly Review or Literary Journal by Several Hands. Vol. XXIII. R. Griffiths London, 1760 , pg. 156.
The Monthly Review or Literary Journal. Enlarged. Printed
for R. Griffiths, Vol XIV,
1794, pg.261.
Bucke, Charles. On the Beauties, Harmonies and Sublimities of Nature: with Remarks on the Laws, Customs, Manners of Various Nations. Vol. III, Thomas Tegg and Son. London, 1837,pgs. 273-274.
The Buffalo Medical Journal, Austin Flint, M. D. Vol. I. Jewett Thomas & Co. Printers, Buffalo, 1846 , pg. 192.
Human Bones Found Filled With Lead : A Selection of Curious Articles Gentleman Magazine Vol. I , London ,1811, pgs.138-140.
Expresamos nuestros más profundos agradecimientos
a la señora Patricia Araya de la Sala del Cobre del Museo Nacional de
Historia Natural, a las bibliotecarias de la Biblioteca Nacional y Museo Precolombino,
al señor Pedro Galdames, Jefe de Relaciones Públicas de Codelco
por autorizarnos a reproducir las imágenes del Boletín Minero
de la Sonami y diapositivas que se encontraban en el CD facilitado por el señor
Harold Krusell de las imágenes captadas por él a la Momia del
Hombre del Cobre en el Museo Nacional de Historia Natural de Nueva York. A mi
amigo Aquiles Castillo por colaborar con una información de prensa.
Y una especial gratitud a don Harold Krusell por su gentileza y dedicación
desinteresada al facilitarnos material inédito en fotografías
y documentos de la Historia del Hombre del Cobre.
Liliana Núñez Orellana y Fabio Picasso ® 2007