EL "HOMBRE DE COBRE" : TIEMPOS DE ANÁLISIS

ESTUDIOS REALIZADOS AL HOMBRE DEL COBRE POR A.CORTHALS

El Museo de Historia Natural de Nueva York dio a conocer un inédito estudio elaborado por la antropóloga física Angelique Corthals. Un análisis de Carbono 14 develó que el minero murió alrededor del año 550 d.C.
El estudio no pasó inadvertido para nuestro país puesto que el escultor chileno y museólogo señor Harold Krusell trabajó en una réplica que fue exhibida en el Centro Cultural Mapocho. Fue organizada por SONAMI (Sociedad Nacional de Minería) Codelco (Corporación del Cobre) y el Consejo Minero entre el 13 septiembre y el 10 octubre 2005: “Cobre una historia con futuro” para celebrar los cien años de la gran minería

ESTUDIO DE LA DRA. ANGELIQUE CORTHALS

Gracias a exámenes con rayos X y escáner de última generación, se pudo determinar luego de casi tres meses de investigación, que se trataba de una persona notablemente sana de poco más de 20 años de edad, corroborando que no era un minero profesional, sino un trabajador migratorio en busca de fortuna. Su esqueleto y piel no presentaban huellas de estrés ocupacional.
El estudio reveló, gracias a exámenes a sus glúteos, que su musculatura estaba bien desarrollada, mientras que las observaciones de su abdomen, anunciaron que su dieta era rica en proteínas y grasas.
El que aún tuviera agarrados los instrumentos en sus manos cuando se encontró, revela que la muerte ocurrió mientras trataba de excavar una salida al pique colapsado. Por eso, no hay fracturas de huesos que indiquen que fue aplastado por un violento derrumbe, como se creía.
Según Corthals, este proceso fue muy rápido, pues en estas muertes el afectado no se da cuenta.
Respecto a su excelente estado de conservación, la investigadora señala que puede deberse a tres razones: a la aridez del desierto de Atacama; a que el pique sellado que se encontraba no alcanzó a disecar los restos (lo que explica que la momia no esté arrugada), o a delgada capa de cobre cubrió el cuerpo y evitó el crecimiento de microorganismos que producen la descomposición de materia orgánica.

 

Deformación tabular
(San Pedro de Atacama, Torres, 2003)

En ese sentido, la adopción de una nueva perspectiva para observar las características físicas del “Hombre de Cobre”, proporcionó un conjunto de revelaciones. No obstante, que la momia no se pudo mover desde el museo, las antiguas radiografías demostraron contener elementos bastante reveladores.


Cráneo del Hombre de Cobre (AMNH)


Radiografía de la Mandíbula
del Hombre de Cobre (AMNH)


Cráneo Tiwanaku del Altiplano Boliviano
(Torres-Rouf, 2002)

Debido a su posición en el túnel donde fue encontrado, pareció obvio para la mayoría de las personas que lo estudiaron que el “Hombre de Cobre” murió aplastado al desplomarse la mina. Sin embargo, un examen más riguroso revela que su muerte no fue violenta, ni repentina. No fue aplastado, ni murió por asfixia.
Tampoco se observa en las radiografías la existencia de fracturas o aplastamiento de hueso que indiquen un desplome violento encima del cuerpo.
El “Hombre de Cobre” murió probablemente como resultado de envenenamiento de dióxido de carbono producido por su propia respiración. La momia posiblemente perdió rápidamente la conciencia después de experimentar los primeros síntomas de envenenamiento de C02 (dolor de cabeza y náusea) y nunca más se despertó.

Sin embargo, para asegurar o refutar definitivamente las revelaciones basadas en los huesos del “Hombre de Cobre”, fue necesario aplicar nuevas tecnologías, como el análisis de ADN.
En el caso de la momia, debido a la edad de sus restos, el ADN recuperado es bastante fragmentado y estuvo expuesto a contaminación de ADN moderno debido a las personas que los manipularon.
Para determinar el origen étnico de un individuo, como el “Hombre de Cobre”, se examinó la composición genética de la población más cercana en términos geográficos y de tiempo, tratando de identificar pequeñas mutaciones llamadas polimorfismos. Los polimorfismos son pequeñas diferencias que existen en el ADN de diferentes poblaciones.
En este caso, aunque el ADN está bastante degradado, su análisis confirmó lo que el examen físico del cuerpo reveló: el “Hombre de Cobre” está verdaderamente más cerca, en su composición genética, a la población del sur de Perú, que de la población atacameña del norte de Chile. No obstante, hay que considerar que las fronteras políticas que hoy conocemos, no tienen nada que ver con las realidades edad de sus restos, el ADN recuperado es bastante fragmentado y estuvo expuesto a contaminación de ADN moderno debido a las personas que los manipularon.
Para determinar el origen étnico de un individuo, como el “Hombre de Cobre”, se examinó la composición genética de la población más cercana en términos geográficos y de tiempo, tratando de identificar pequeñas mutaciones llamadas polimorfismos. Los polimorfismos son pequeñas diferencias que existen en el ADN de diferentes poblaciones.
En este caso, aunque el ADN está bastante degradado, su análisis confirmó lo que el examen físico del cuerpo reveló: el “Hombre de Cobre” está verdaderamente más cerca, en su composición genética, a la población del sur de Perú, que de la población atacameña del norte de Chile. No obstante, hay que considerar que las fronteras políticas que hoy conocemos, no tienen nada que ver con las realidades .

Otra interrogante importante que se ha buscado clarificar es quién era este minero en el contexto de su época. La deformación de su cráneo se ha prestado para hipótesis. Según Corthals, “una nueva mirada a las radiografías originales sumado a un estudio sobre cementerios en el norte de Chile y sur del Perú (Carod-Artal, C.B. Vázquez-Cabrera) podrían indicar que esta deformación sería un indicador de su rango social, probablemente de la clase dirigente o sacerdotal. Aún así, no esta claro si el sujeto pertenecía a una de estas clases específicas, dada la escasez de artefactos encontrados en él o las cercanías.
Los rayos X han sugerido también que el hombre de cobre era más un minero ocasional. “Su esqueleto y su piel no muestran huellas de estrés ocupacional, como una artritis temprana en sus muñecas, codos, rodillas y tobillos. Tampoco se advierten callosidades”. Estudios acerca del contenido de arsénico en muestras de su pelo podrían indicar si era sólo un minero o si también intervenía en la fundición, al ser el arsénico un elemento resultante en dicho proceso.


LA REPLICA DEL HOMBRE DE COBRE

La empresa Midia habilitó en un sector de la Estación Mapocho para exponer una réplica del llamado “Hombre de Cobre”, cuya data se remonta al año 300 D.C. gracias al arte en resina que preparó el escultor chileno Harold Krusell, el mismo que sacó una copia del niño del cerro El Plomo.
Las gestiones para retornar este patrimonio cultural chileno datan de 1990 según cuenta Harold Krusell a lanacion.cl cuando el arqueólogo Lautaro Núñez intentó su visado a Chile, pero sin éxito.
A mediados de 2000, Núñez nuevamente retomó esta ambiciosa ilusión, pero con la ayuda del Museo Padre Le Paige y el Museo de Arte Precolombino. En la tarea de repatriación colaboraron además el Ministerio de Minería y el Consejo de Monumentos Nacionales, pero todo se dilató nuevamente.


Arqueólogo Lautaro Núñez A.

El año 2001, en representación del Museo Padre Le Paige, Núñez viajó a Nueva York en compañía de Carlos Aldunate, director del Museo de Arte Precolombino. Este último, recuerda que en aquella ocasión se entrevistaron con las autoridades del museo neoyorquino -entidad que actualmente posee la custodia de la momia- para plantear la propuesta de retornar al Hombre del Cobre, junto con la colección de utensilios, a nuestro país, encontrando en la contraparte norteamericana una buena recepción.
Sin embargo, los expertos en conservación del museo estadounidense cuestionaron el Museo Padre Le Paige, lugar dónde finalmente sería exhibida la momia en Chile, por carecer de equipos para preservarla en óptimas condiciones.
Pero no todo fue tan lapidario, pues la posibilidad quedó abierta para mediar una salida amigable a este anecdótico y singular proyecto de “salvataje” patrimonial.

Cuatro años transcurrieron hasta el año 2005, y tras una serie de negociaciones promovidas con ayuda de Codelco, la Sociedad Nacional de la Minería, el Consejo Minero, el Ministerio de Educación, la Universidad Católica del Norte, representantes étnicos de San Pedro de Atacama y de la propia Cancillería chilena, finalmente se logró que la directiva del museo norteamericano permitiera efectuar un escáner completo al cuerpo del Hombre de Cobre, para tridimensionalizar el cuerpo a objeto de lograr en lo inmediato una réplica y exhibirla en septiembre en Chile.
Jorge Donoso, gerente adjunto a la presidencia ejecutiva de Codelco, explicó al respecto que la gestión demandó un desembolso de US$ 70 mil para efectuar estudios de escáner y ADN, mientras que la réplica que estuvo en proceso de elaboración tuvo un costo que superó los 5 millones de pesos.
Aunque la posibilidad de conseguir una potencial visa de retorno para la momia original aún no se descarta, la factibilidad que ello se materialice podría tomar su tiempo. Por eso, mientras ello no suceda, tendremos que resignarnos con ver su réplica.



El Mercurio (Santiago, Chile) Setiembre 25 , 2005, pg. 1

El prototipo del “Hombre de Cobre” que llegó a nuestro país, es de un material similar a un yeso piedra, de un espesor de más o menos 2 centímetros y con una estructura interna que le da consistencia.
Krusell, ex museólogo del Museo de Historia Natural de Chile, no sólo tuvo que pintar la momia para darle “una cierta naturalidad”, sino también instarle una peluca de pelo natural, ya que al momento de fallecer lucía un peinado de trenzas que estaba en boga en la época de Tiwanaku y un “taparrabo” fabricado con lana de auquénido
Con anterioridad, el escultor estuvo en Nueva York, en el Museo de Historia Natural, trabajando con la momia en un laboratorio que le facilitaron las autoridades del museo. “La idea era familiarizarme con ella. Tuve la mejor disposición de la gente del museo. Se sacó especialmente la momia de la exhibición y se me dieron todas las facilidades para trabajar en ella”, acota.
Allí tuvo la ocasión de tomarle fotografías y sobre éstas anotar las medidas de cada una de las partes, “de manera de tener la relación más precisa de las medidas del Hombre de Cobre”. Adicionalmente, sobre el color del cuerpo, se trabajó con un pantone de más de 300 colores, con el propósito de aproximarse al color real de la momia.
“Fue un trabajo meticuloso. Se tomaron más de cien fotos. No sólo fotografié la momia, sino también los archivos que tiene el museo sobre esta pieza”, agrega Krusell.
En cuanto al estado en que encontró al “Hombre de Cobre”, el escultor señala que, a pesar de que se le han quebrado algunos dedos de la mano y los pies, “se observa bien conservada”. “En todo caso, debo aclarar que no pude tocar la momia. Tuve muchas restricciones. Sólo pude mirar, medir, presentar el pantone cerca del cuerpo para anotarlo y tomarle las fotografías. Nada más”.
Con posterioridad, Harold Krusell viajó a California para reunirse con la gente de Scancite, compañía que tuvo la misión de realizarse el escáner a la momia. Se hizo un escáner total al “Hombre de Cobre”, información que luego se procesó en un programa de tres dimensiones. Las partes que no pudieron escanearse, debido a que no pudieron sacarla del soporte de acero inoxidable que tiene, se completaron como formas simplificadas.

A partir de la llegada de la réplica del “Hombre de Cobre”, el museólogo tiene que abordar los detalles para hacer más fiel el prototipo al original. “Por ejemplo, el escaneo del pelo permite ver como ciertos volúmenes corresponden a la trenza del pelo y algunas líneas a la textura del taparrabo. Se ven, se perciben, pero no tienen el realismo necesario. Entonces, lo que tenemos que hacer es colocarle una peluca natural y un taparrabo de verdad”, aclara.


A Partir del Escáner Realizado a la Momia se Hizo la Réplica.

En el caso del pelo, a través de una fotografía tomada a una radiografía del cráneo de la momia, se preparó una peluca con un pelo lo más idéntico al original. Una vez que estuvo listo, se eliminó el peinado que tenía hecho en yeso y fue reemplazado por el cráneo reconstruido y la peluca correspondiente.
En el caso del taparrabo, se hizo lo mismo, siendo sustituidos los textiles hechos de yeso por textiles de auquénidos.
La etapa final de preparación de la momia consideró ponerle una pintura que le diera naturalidad, que contenga polvos de metal de cobre. “No es una pintura plana como un cuadro, sino una pintura viva, que si llega a humedecerse se verdea un poco más... la momia tiene que tener, aunque parezca un poco contradictorio, vida en cuanto a momia”, aclara Krusell.
Los plazos apremiaban, por cuanto el escultor del Museo de Historia Natural tenía sólo un mes para realizar este trabajo antes de la presentación de la réplica en la Exposición del Cobre.


Sr. Carlos Aldunate
Boletín Minero Nº 1193, Julio 2005

Para el Director del Museo Precolombino, Carlos Aldunate, la presencia del “Hombre de Cobre” en la exposición tiene una carga de mucho simbolismo.
Aldunate reconoce que durante mucho tiempo se hicieron gestiones ante las autoridades del Museo de Historia Natural de Nueva York para repatriar a la momia. Sin embargo, al final, se optó por una opción B, es decir hacer una réplica.

¿Por qué no han fructificado las gestiones?
Por muchas razones. No hemos encontrado con una pequeña oposición del Museo a devolverlo. Ellos dan muchos argumentos, de conservación de la momia, de que puede llegar muy dañada, etc.

Hemos hecho gestiones incluso a nivel político, a nivel de la embajada. Ha sido muy difícil... y la verdad, por otro lado, es que tenemos que reconocer que la momia existe gracias a ellos, porque si se hubiese quedado en Chile, probablemente ya no existiría.

¿Se dan en Chile las condiciones para su conservación?
Ese es otro problema. Ellos estaban muy preocupados por ese tema y preguntaban si existen las condiciones para su conservación... pero por otro lado, la verdad es que ahora en los museos en general hay una política muy reacia a exhibir cuerpos, no nos gusta exhibir cuerpos humanos, es un poco morboso...
Entonces, pensamos que si nos daban facilidades para hacer una réplica, esa podría ser una buena solución.

De la página de la periodista Sra. Virginia Vidal se puede extraer el siguiente párrafo. Su importancia es haber hablado con la bisnieta del primer dueño de la momia. “—Imposible referirme al Hombre de Cobre sin pensar en mi bisabuelo William Mitchell Mathews, dueño de unas barras de la mina de Chuquicamata. Eran varias: la “Corina”, San Juan”... Una la arrendó a un francés, un tal Pidot. A poco de iniciar la explotación, un minero halló el cuerpo de otro, con sus herramientas de piedra y todo. En cuanto lo hubieron sacado, no tardaron en advertir que era como una estatua: un cuerpo humano, pero impregnado de cobre... El francés quiso apropiarse de ese cuerpo, pero mi abuelo Mathews alegó que le había arrendado el mineral, más no a los mineros. Muy ladino y cartesiano, Pidot protestó a su vez aduciendo que ese cuerpo estaba mineralizado y contenía una buena cantidad de cobre incorporada, entonces era mineral. El caso es que el francés no se sobrepuso a la codicia despertada por el minero momificado a punta de tiempo y cobre. Entretanto, el rumor del hallazgo en la mina “Restauradora” corría cual ruidoso riachuelo, a la par con la codicia. Qué digo. La noticia no corría, volaba, y todos querían apoderarse del hombre de cobre...
El relato de Vicenta me despertó una curiosidad incontenible y me fui a hablar con Héctor Lagos, con mineros de Chuquicamata , en fin, a rebuscar datos para saber cuál había sido el destino de ese hombre que ya llevaba mil quinientos años eternizado”.

APÉNDICE

LEYENDA Y REALIDAD DE OTROS CUERPOS PETRIFICADOS

La existencia real o imaginaria de cuerpos humanos transformados en material sólido es un tema recurrente en historias a lo largo del mundo. Generalmente se exhuma por uno u otro motivo el cuerpo de una persona y se descubre que se ha convertido en una masa sólida, pétrea en lugar de reducirse a polvo.
No hemos realizado una búsqueda exhaustiva ni mucho menos, sin embargo, al buscar las referencias para este trabajo nos topamos con varios sucesos de características similares.

Era el 16 de octubre de 1869. El lugar, una modesta granja en la pequeña villa de Cardiff, cerca de Siracusa, al norte del estado de Nueva York. Allí, su dueño, un tal William C. Newell, supervisaba a un grupo de obreros que, a su pedido, estaba excavando un gran pozo. Pero a poco de empezar, las palas comenzaron a chocar contra algo muy grande. Los excavadores se quedaron helados, pero Newell les ordenó que siguieran. Y así, palada a palada, fue asomando entre la tierra una enorme silueta. Parecía un hombre petrificado. Tres metros de alto, un metro de ancho de hombro a hombro, y unos piezotes de 53 centímetros. Era una flor de noticia. Y cuatro días más tarde, el impresionante “hallazgo” ocupó la primera plana del Syracuse Daily Journal. Inmediatamente, todos los vecinos del pueblo corrieron a ver a la maravilla recién desenterrada: nadie quería perderse al “Gigante de Cardiff”. Ni lento ni perezoso, Newell, al que llamaban “Stub”, tramitó una licencia para exhibir al coloso. Luego, armó una gran carpa a su alrededor, puso un cartel y empezó a cobrar una entrada de 25 centavos de dólar a cada uno de los ansiosos curiosos que llegaban al lugar.
Claro que este enorme compañero de piedra de la momia de Chuquicamata era un fraude de la cabeza a los pies. Sin embargo tuvo el honor de ser exhibido en la mismísima Exposición Panamericana de Buffalo en 1901 simultáneamente con el Hombre de Cobre.

Gigante de Cardiff Exhumado en 1869

The Eugene Daily Guard publicado en Oregón del 15 de Enero de 1917 afirmaba que el Coronel Marion Veatch había confirmado que durante el proceso de traslado de un cuerpo de un sitio a otro en el cementerio Odd Follows se había abierto una sepultura descubriéndose que el ataúd metálico había literalmente desaparecido en tanto que el cuerpo, en lugar de destruirse se había convertido en una masa tan pesada que hasta rompió la cuerda con que se lo intentaba alzar, requiriéndose el esfuerzo de cuatro hombres para la ingrata tarea. Se trataba de una mujer sepultada en 1900. De todos modos el profesor universitario Shinn declaró que dudaba de la historia aunque no descartaba la existencia de fenómenos extraños. Sostuvo además que la geología del lugar no aparentaba ser propicia para las petrificaciones por la carencia de silica en el terreno.
Desde luego que este no fue el único caso registrado. Desde el siglo XVIII tenemos referencias impresas:

Monthly Review (1760)

En estas antiguas publicaciones le proceso de “petrificación” responde sin dudas al concepto de fosilización, es decir el reemplazo de tejidos óseos por minerales. Este cambio estructural demora miles de años dependiendo de la composición del terreno.

Montly Review (1794)

Esta otra referencia de 1794 nos informa de un hallazgo de otro “Hombre de Cobre” en las minas de de Dalecardia, cerca de Estocolmo en Suecia. Según el artículo la cobertura de Cobre demoró apenas 50 años en formarse. Nada menos que el sabio Naturalista Lineo se ocupó del caso.

Minas de Cobre de Dalecardia , Suecia (ca 1822)

Como curiosidad podemos citar la aparición de un cuerpo cubierto de plomo hallado en Inglaterra (País con muchos yacimientos de ese metal) en 1748.

Gentleman Magazine (1811)

Podemos citar el caso de la joven petrificada de Ezel, Kentucky, la cual según la historia allá por 1880 o 1890 habría sido descubierta al realizarse excavaciones en un viejo cementerio de la mencionada localidad. El Ataúd era tan pesado que resultaba imposible poderlo levantar. Finalmente, con el esfuerzo de muchos lograron extraerlo de la tumba comprobando que el cuerpo de la jovencita de 17 años estaba convertido en piedra. Se afirma que el ejemplar fue exhibido en circos para ser sepultado finalmente en una tumba sin nombre en un sitio desconocido.
Otros cuerpos supuestamente petrificados fueron mostrados como verdaderas rarezas, sabemos incluso, que la Momia de Chuquicamata lo fue en Santiago de Chile y Valparaíso (1900-1901) así como en Estados Unidos en 1901. El “Forest City Man” fue expuesto en la World's Columbian Exposition en Chicago en 1893; el Hombre de Pine River (Una falsificación realizada con cemento, arena y grava) "descubierto" en 1876; El Hombre de Colorado (fraguado por P. T. Barnum al costo de dólares $2,000) y otros más incluyendo al Gigante de Cardiff ya mencionado. No menos llamativo es el caso del Gigante de Laguna, descubierto supuestamente en Bald Mountain, Santa Cruz, California en 1885. Sostenían que se trataba del cuerpo petrificado de un gigante indio de 3 metros de altura. Lamentablemente se trataba de otra de las tantas falsificaciones llevadas a cabo tallando un bloque de piedra. Finalmente podemos citar sin cansar al lector la mujer petrificada hallada en Montreal, Canadá y luego enviada a Boston para ser exhibida en una caja hermética en 1846 y el extraño caso sucedido en Julio de 1901 (mientras se exhibía el cuerpo del minero en el Pabellón Chileno de la Exposición Panamericana en Buffalo), G. W. Davis de Beaumont, Missouri quién tras fallecer del mal de Bright fue exhumado 5 meses después descubriéndose que su cuerpo se había convertido en un bloque de mármol. Varios propietarios de circos itinerantes y colectores de curiosidades intentaron comprar el cuerpo pero aunque las ofertas llegaron a 4000 dólares la familia se negó a venderlo. Lamentablemente, sospechaban que terminarían por robar el cuerpo y decidieron exhumarlo nuevamente descubriendo que había llegado demasiado tarde. El ataúd estaba vacío y violado. La historia tiene un final desconocido ya que jamás volvió a verse el cuerpo petrificado aunque los rumores de su exhibición en diferentes partes de los Estados Unidos nunca cesaron de escucharse.

CONCLUSIONES

A lo largo de este trabajo hemos recorrido con lujo de detalles la historia de este curioso hallazgo en Chile. Estamos convencidos que las autoridades chilenas realizaron muy poco esfuerzo en el período 1899-1901 para retener el valioso ejemplar. Por el contrario hemos demostrado que se hicieron gestiones para el ingreso de la momia a Estados Unidos , se la admitió fuera del plan original en una Exposición Panamericana que exigía puntillosas reglas y como si ello no bastara se aportaron fondos para el regreso a Chile de los socios Tornero y Torres quienes a consecuencia de querer enajenar la momia a precios excesivos la perdieron a manos de prestamistas.

La inexistencia de la más mínima mención de la momia en el reporte oficial de la exposición realizado por Laso indica a las claras que su ingreso y permanencia allí fueron manejados por fuera de los procedimientos legales.

Estamos convencidos que los errores históricos pueden repararse y de hecho en estos momentos el trabajo de réplica y los reclamos sistemáticos al Museo de Historia Natural de New York por la devolución de la momia abren un auspicioso panorama. Sabemos con certeza que hubo dos momias halladas en Chuquicamata , sin embargo aún resta develarse la historia de la segunda rescatada probablemente durante el desarrollo de la Primera Guerra Mundial.

El propósito de nuestro trabajo obviando un fin educativo fue elevar una voz de alerta sobre la pérdida del patrimonio cultural de nuestras culturas autóctonas. Los deseos irrefrenables de dinero y la compulsión por tener "colecciones particulares" conspiran contra el rescate de un saber y una cultura que marcaron el pasado primitivo y reciente de nuestra América.

REFERENCIAS

Boletín Minero (Sonami, Chile) Nº 1195, septiembre 2005. pgs. 6-12

Irarrazabal Sánchez, Elena. Los Secretos del Hombre del Cobre. El Mercurio (Santiago, Chile) Domingo, 7 agosto 2005. pgs. E-2, E-3.

Bellido, Erick. Hombre de Cobre: un caso de pérdida patrimonial. La Nación (Santiago, Chile) 20 agosto 2005.

Boletín Minero (Sonami) Sociedad Nacional de Minería Nº 1193, Julio 2005. pgs. 20-22

Vidal, Virginia. El Secuestro del Hombre del Cobre. 7 Agosto 2005.

Sarah Weston & Phil Reader: The Laguna Giant of 1885, Petrified Man Nearly 10 Feet Tall Purportedly Found at Bald Mountain, The Valley Post Marzo 13, 2007.

Cruz, Joan Carroll. 1977. The Incorruptibles. Rockford, Ill.: Tan Books and Publishers.

Nickell, Joe: The case of the petrified girl. (investigation of a legend) , Skeptical Inquirer January 1, 1999.

Whalen, Dwight: "Petrified Women," Fate, July 1981.

Petrified Body Found at Cemetery, The Eugene Daily-Guarda, Eugene, Oregon, Enero 15, 1917.

The Monthly Review or Literary Journal by Several Hands. Vol. XXIII. R. Griffiths London, 1760 , pg. 156.

The Monthly Review or Literary Journal. Enlarged. Printed for R. Griffiths, Vol XIV,
1794, pg.261.

Bucke, Charles. On the Beauties, Harmonies and Sublimities of Nature: with Remarks on the Laws, Customs, Manners of Various Nations. Vol. III, Thomas Tegg and Son. London, 1837,pgs. 273-274.

The Buffalo Medical Journal, Austin Flint, M. D. Vol. I. Jewett Thomas & Co. Printers, Buffalo, 1846 , pg. 192.

Human Bones Found Filled With Lead : A Selection of Curious Articles Gentleman Magazine Vol. I , London ,1811, pgs.138-140.

Expresamos nuestros más profundos agradecimientos a la señora Patricia Araya de la Sala del Cobre del Museo Nacional de Historia Natural, a las bibliotecarias de la Biblioteca Nacional y Museo Precolombino, al señor Pedro Galdames, Jefe de Relaciones Públicas de Codelco por autorizarnos a reproducir las imágenes del Boletín Minero de la Sonami y diapositivas que se encontraban en el CD facilitado por el señor Harold Krusell de las imágenes captadas por él a la Momia del Hombre del Cobre en el Museo Nacional de Historia Natural de Nueva York. A mi amigo Aquiles Castillo por colaborar con una información de prensa.
Y una especial gratitud a don Harold Krusell por su gentileza y dedicación desinteresada al facilitarnos material inédito en fotografías y documentos de la Historia del Hombre del Cobre
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Liliana Núñez Orellana y Fabio Picasso ® 2007