Cerro Quimal. A 4.300 metros. 23° 07' S; 68° 40' O
San Pedro de Atacama.
Chile.
El material de esta referencia ha sido extraído de la obra escrita por Antonio Beorchia Nigris, integrante de CIADAM (Centro de Investigaciones Arqueológicas de Alta Montaña, San Juan, Argentina) Sirva esta crónica como un homenaje y testimonio de gratitud para con todos aquellos osados arqueólogos de alta montaña que arriesgan sus vidas a cada paso en pos del conocimiento de las culturas hoy lamentablemente relegadas que florecieron en nuestro suelo.
Beorchia Nigris introducía así su relato titulado: Gustavo Le Paige en la cumbre del Quimal.
"En la Revista del CIADAM N° 3, 1978, relaté algunos detalles de la expedición Camino del Inca al desierto de Atacama. Era un relato vivencial donde describía la personalísima manera de actuar y de vestir del sacerdote-arqueólogo Gustavo Le Paige y su ascensión con nosotros a la cumbre del Quimal (pocos días después de haberse sometido a una seria operación quirúrgica).
A la sazón Le Paige tenía 75 años de edad. Como mucho quise a ese hombre, no resisto la tentación de volver a publicar los párrafos que a él se refieren; estoy seguro que los dos o tres amigos que me leerán, se sentirán atrapados por la sencilla y a la vez profunda personalidad del gran arqueólogo belga-chileno".
"Temprano fui a lo del padre Le Paige, que encontré en los fondos de su casa sentado a la solana, en aparente meditación. Nos dimos un fuerte abrazo pues no nos veíamos desde hacía un año. Pero enseguida la expresión del sacerdote se volvió sombría y bajando el tono de su voz, como quién teme ser escuchado por oídos indiscretos, me dijo pausadamente y con cierto cansancio. "Aún no tenemos el permiso para escalar el Pular, ellos nos vigilan...".
En efecto el clero chileno, con el Arzobispo Silva Henríquez a la cabeza y en especial muchos sacerdotes jesuitas, como lo es Le Paige, apoyaron más o menos disimuladamente al derrocado gobierno de Salvador Allende. De allí su frase "me vigilan".
Pero este hombre, qué
puede interesarse en política, si vive para la arqueología y por
su parroquia, ¡así en el orden enunciado!.
Le puse una mano en el hombro para darle ánimo, mientras caminábamos
conversando de la expedición y de los antecedentes que él conocía
del Pular. Lo veía sin ese espíritu optimista de un año
atrás, su cabeza casi calva, esa piel apergaminada y quemada por el sol,
el vestido gris raído por el uso, los grandes zapatos sin lustrar, la
pequeña cruz en la solapa, eran siempre los mismos, pero sus ojos azules
no poseían ese brillo de intensa vida interior que le había conocido.
Después de muchos días estériles, esperando un permiso que invariablemente llegaría "mañana" decidimos hacernos una escapada al cerro Quimal. Es ésta la cumbre principal de la cordillera Domeyko, que se extiende sobre el lado Oeste del Salar de Atacama, penetrando en el desierto como una cuña. Su altura no sobrepasa los 4.300 metros, en su cumbre guarda un antiguo santuario indígena, similar a tantos otros de la misma zona. Domina un inmenso paisaje desértico rodeado de grandes volcanes como el Licancabur, Colorado, Yuriques, el Pular, el Pili, que a su vez fueron importantes huacas (1).
Así el 19 de Noviembre
de 1976 con el padre Le Paige al volante de su potente camioneta Chevrolet doble
tracción nos encaminamos hacia el Quimal, siguiendo una huella apenas
marcada en la superficie gris del desierto. Kilómetros alrededor, no
se observaban el menor vestigio de vida; por más que corriésemos
nos parecía estar siempre en un mismo lugar. Paisaje monótono
apenas ondulado, pardo o gris, con la huella perdiéndose a lo lejos y
en el fondo el Quimal, como suspendido en el aire, siempre lejano.
De vez en cuando el padre Le Paige descargaba un puñetazo sobre el volante
y con una brusca frenada que levantaba un tierral, bajaba a buscar entre las
piedras alguna trabajada por el hombre. ¡Chita!. Exclamaba, cuando una
lo satisfacía, la levantaba ágilmente y después de analizarla
estudiándola con sus gruesas gafas, la hacía desaparecer con su
movimiento mecánico en los bolsillos del saco. Luego continuaba su inspección
con las manos en la espalda, los ralos cabellos blancos al viento y esos inmensos
y viejos zapatones de montaña, sacados de quién sabe dónde.
¡Querido Le Paige, niño y sabio a un tiempo, que nuestro Señor
le dé aún años de vida!

Padre Gustavo Le Paige
Le Paige nos siguió durante una hora, pero finalmente
empezó a atrasarse.
Una hora más y ya estábamos en la cumbre, que es un amplio lomo
cubierto de piedras ásperas y pasto. Aquí y allá se veían
las ruinas de antiguas pircas (2) de forma circular, separadas varios metros
unas de otras, algunas de ellas presentaban excavaciones modernas muy amplias
que alcanzaban el metro de profundidad, en los alrededores había muchos
trozos de cerámica rústica y también trozos de cerámicos
inca-local (según clasificación de Le Paige) (3) como asimismo
trozos de madera para arder. En la misma cumbre encontramos el clásico
"explazo" (4) ceremonial de 5 x 7 metros con muritos simbólicos
elevándose sobre el nivel del suelo unos 20 centímetros y rellenado
con tierra hasta los bordes. Los lados mayores presentaban la dirección
N-S, igual que tantos otros observados a lo largo de la Cordillera de Los Andes.
Estaban también los fogones delimitados por un círculo de piedras,
donde abundaba la carbonilla y la madera semiquemada. Fogones éstos para
quemar las ofrendas dada su ubicación al lado del "explazo"
ceremonial y no para uso doméstico".
Aproximadamente en el año 1925 Isidoro Toroco, juntamente con su hijo
Germán, excavando en las pircas indígenas de la cumbre del Quimal,
rescataron 6 llamitas de plata 7 de concha marina, 2 figuritas antropomorfas
en versión masculina y femenina con vestidos en miniatura, también
de concha marina, una petaquita de cuero de unos 10x1x4 centímetros y
6 pequeños envases de piedra blanca (liparita) con sus tapas del mismo
material.
En el extremo NO de la cumbre, ya en la ladera del cerro a unos 50 metros del
"explazo" ceremonial existe una construcción elíptica
de 2,5 x 6 metros, con muros en seco de unos 50 centímetros de alto,
aparentemente usada como refugio precario.

Camélido de plata
Lamentablemente de las estatuillas una sola, de plata, fue recuperada y se exhibe en el Museo de San Pedro de Atacama, junto con la petaquita de cuero. En uno de sus últimos escritos Le Paige, hacía referencia a estatuillas de madera en vez de plata. Lamentablemente en ese entonces estaba muy enfermo y pudo haber cometido un error, avalado además por el hecho que en ningún otro santuario se hallaron figurillas de madera y sí muchas de plata. En última instancia la única recuperada es de plata.
Le Paige sostenía la hipótesis del culto solar y la indudable relación mítica entre dos cerros el Quimal y el Licancabur. En forma de una boda mítica esquematizada con la unión de las sombras de los cerros en determinadas épocas del año. Los indígenas asociaban al Licancabur al género masculino y al Quimal al femenino.
Por otro lado Johan Reinhard asocia al Quimal a rituales de fertilidad basado en que los pobladores del lugar aseguran que el clima cambió en la región, cuando se extrajeron las estatuillas de plata de su cumbre. También afirmaban que por su mayor cercanía con el mar podía "atraer" con mayor facilidad el agua de lluvia.
Bibliografía: Antonio Beorchia Nigris. El enigma de los Santuarios Indígenas de Alta Montaña. CIADAM, San Juan (1985)
Notas:
(1) Huacas: Nombre genérico que se da en el área quechua parlante a todos aquellos restos indígenas que se suponen enterratorios, lugares mágicos o santuarios. Huaquero, es el nombre que se le da, al saqueador de esos lugares.
(2) Pirca: Muro de piedra que sirve para delimitar campos o construir recintos de santuarios. Actualmente se siguen empleando y construyendo.
(3) El arqueólogo Le Paige, se refiere a la mezcla cultural Incaica con las civilizaciones locales, en este caso la atacameña. No olvidemos que los Incas invadieron esta región. No eran nativos.
(4) Explazo, es un neologismo creado por Beorchia Nigris, a partir de la fusión de las palabras explanadas y spiazzo, que es su traducción italiana. Y el vocablo quiere definir: "Cuadrado, rectángulo, plataforma ceremonial incaica de alta, media y baja montaña, construida sobre una cumbre, ladera o pequeña elevación en un valle".
Referencias sobre las fotos.
1. Padre Gustavo Le Paige, sacerdote de origen belga. Su trabajo arqueológico en San Pedro de Atacama, marcó una época. Autor de libros y ensayos arqueológicos, escaló el Licancabur y otros volcanes. Falleció en 1982. (Foto del CIADAM)
2. Camélido de plata maciza del Cerro Quimal. Museo de San Pedro de Atacama. (Foto del CIADAM 1976)
Fabio Picasso
Junio 2001.