Relatar la historia de los primeros autores que se ocuparon en Chile del caso de Copiapó de 1868 nos obliga a retroceder hasta los años 90 del siglo pasado cuando el recopilador Luis Altamirano en sus búsquedas de fuentes antiguas descubrió a la verdadera referencia en el periódico El Constituyente. Por aquellos años , el investigador Jorge Anfruns daba vida a su clásica obra Ovnis Extraterrestres y Otros en Chile , debido a la buena relación entre ambos la noticia apareció publicada en su formato original en 1992 , reproduciendo después de más de casi 125 años el artículo completo.

Concepción Artística del Suceso de Copiapó , 1868. Lo Inexplicado , Ed.Delta , 1981.
Paralelamente a las investigaciones de Anfruns, Liliana Núñez Orellana, también por intermedio de Luis Altamirano obtenía copias del diario original haciéndolas públicas en Internet en el 2003.
Por desgracia hasta este momento
ningún autor se había tomado la molestia de confrontar las versiones
chilenas con las aparecidas en Europa y Estados Unidos.
Proponiéndonos realizar esa tarea casi 140 años después
del suceso comenzamos por un rastreo de fuentes regionales para verificar si
otros medios periodísticos se habían hecho eco de esa extraña
noticia.
Para ello consultamos las fuentes originales: “El Copiapino” y “El Constituyente” ambos medios periodísticos de la ciudad de Copiapó. Revisamos detenidamente el diario “El Copiapino” hasta el mes de diciembre de 1870, no encontrando registros de fenómenos anómalos. Solamente “El Constituyente” el 18 de marzo de 1868 publicaba el suceso que a continuación reproducimos:
“ESTE ES CUENTO. –
Cuento debe ser y no caso, el que se nos refiere en la carta siguiente, que
acabamos de recibir de Garín:
“Mina Fantasma, marzo 16 de 1868.
Nos apresuramos a participar a ustedes, para que lo comuniquen a sus lectores,
el curioso hecho siguiente:
“Ayer, a eso de las cinco de la tarde, a tiempo que habían concluido
los quehaceres del día en esta mina, y estando todos los operarios reunidos
esperando su cena, vimos venir por los aire, del lado de “La Ternera”,
una ave gigantezca que a primera vista tomamos por una de las nubes que en ese
momento entoldaban en parte la atmósfera, suponiéndola desprendida
de sus compañeras por una ráfaga casual de viento.
“A medida que el objeto en cuestión se acercaba infundiéndonos
una justa sorpresa, pudimos notar que era un volátil desconocido, el
Rock de las Mil y una noches talvez, o quizá un Leviatham de los desiertos.
¿De dónde venía? ¿Hacia dónde iba? Su dirección
era de noreste a suroeste; su vuelo rápido y en línea recta. Cuando
pasó a corta distancia sobre nuestras cabezas pudimos notar la rara estructura
de su cuerpo. Sus grandes alas estaban vestidas de plumas parduscas; la cabeza
del monstruo, parecida a la de la langosta y con ojos tamañamente abiertos
y brillantes como ascuas, se veía cubierta de algo parecido a grueso
y espeso vello, como cerda; mientras que el cuerpo, prolongándose cual
el de la serpiente, sólo dejaba ver escamas brillantes, que sonaban como
partículas metálicas cuando el raro animal se replegaba sobre
sí mismo.
“La sorpresa se cambió en susto entre los trabajadores, a presencia
de un fenómeno tan extraño. Toda la ciencia ornitológica
de los buenos mineros se agotó inútilmente buscando el nombre
y las cualidades del pájaro descomunal que acababa de pasar, infelizmente
sin dejar huella. Algunos aseguran haber percibido un detestable olor en esos
momentos, un olor parecido al del arsénico, cuando se quema.
Otros afirman que su olfato no ha sido herido de desacostumbrado modo. Los supersticiosos
entienden que es el diablo mismo el que han visto pasar, a la vez que otros
recuerdan haber sido testigos, en esa ciudad, hace años, de paso de un
ave-monstruo semejante.
“Como el caso es en extremo curioso, hemos creído deber participárselos,
ahorrándonos sobre el comentarios inútiles, pues a la verdad no
podemos explicarnos satisfactoriamente lo que hemos visto por primera y quizá
por última vez en nuestra vida. ¿Será por ventura que en
el desierto o en las cordilleras, la naturaleza se complace en dar vida y guardar
por largos años en la soledad esas creaciones deformes, que emprenden
el vuelo al través del espacio cuando sus fuerzas lo permiten, sin mas
objeto que el de transportarse a otras regiones donde las asalta la muerte y
el suelo guarda sus esqueletos, para confusión de los sabios, que al
encontrarlos creen hallar restos anti diluvianos?”


Imágenes Completas de "El Constituyente" . Archivo AFLA ® 2006
MIGRACIÓN DE LA NOTICIA
Sabemos por las fuentes recogidas
que la noticia llegó Estados Unidos y Europa poco después de ser
publicada en “El Constituyente”. Los autores que se han interesado
en este caso fueron Charles Fort en su libro Lo! y posteriormente Jacques Vallee
en Anatomy of a Phenomenon y luego en Pasaporte a Magonia.
Ambos autores citaban como fuente original a la revista de Histonia Natural
The Zoologist, fundada en 1843 y publicada por Edward Newman (Mayo 13, 1801
- Junio 12, 1876), botánico y entomólogo británico en Londres.
Desafortunadamente, los responsables de esta publicación omitieron su
fuente de información:
"A STRANGE BIRD" The Zoologist July, 1868, Copiapo, Chile, April 1868:
"Yesterday, at about five o'clock in the afternoon when the daily labours in this mine were over, and all the workmen were together awaiting their supper, we saw coming through the air, from the side of The Ternera a gigantic bird, which at first sight we took for one of the clouds then partially darkening the atmosphere, supposing it to have been separated from the rest by the wind.
Its course was from north—west to south—east; its flight was rapid and in a straight line. As it was passing a short distance above our heads we could mark the strange formation of its body.
Its immense wings were clothed with something resembling the thick and stout bristles of a boar, while on its body, elongated like that of a serpent, we could only see brilliant scales which clashed together with metallic sound as the strange animal turned its body in its flight."
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Portada de un Volumen
de The Zoologist |
Charles Hoy Fort |
Charles Fort citaba este artículo
con algunos pequeños errores y muy resumido:
Zoologist, July, 1868 -- something that was seen in the sky, near Copiapo, Chile
-- a construction that carried lights, and was propelled by a noisy motor --
or "gigantic bird; eyes wide open and shining like burning coals; covered
with immense scales, which clashed together with a metallic sound."
Y Jacques Vallee: En Copiago, Chile. Julio 1868. Una extraña "construcción
aérea" provista de luces y emitiendo ruido de motores sobrevoló
a baja altura esta población. Sus habitantes la describieron también
como un gigantesco pájaro cubierto de grandes escamas que producía
un ruido metálico. Aunque no fue en realidad un aterrizaje, es el primer
caso de observación a corta distancia de un objeto desconocido a escasa
altura del siglo XIX.
En la versión original en Inglés:
July, 1868 Copiago (Chile). A strange "aerial construction" bearing lights and making engine noises flew low over this town. Local people also described it as a giant bird covered with large scales producing a metallic noise. Although not an actual landing, this is the first instance of close observation of an unknown object at low altitude in the nineteenth century.
Como podemos apreciar de estas citas se infieren algunos errores de ortografía Copiago (por Copiapo, en Vallee) pero lo que es más llamativo es el error de fecha. Sabemos que The Zoologist publicó el informe en su volumen correspondiente al mes de Julio de 1868. Tratándose de revistas científicas, el material se enviaba a imprenta y más en esos tiempos con bastante anticipación. Es de comprender entonces el motivo de que haya tardado tanto tiempo en publicarse. Seguramente la noticia debió llegarles durante los meses de Abril o Mayo. Por ello el artículo de The Zoologist fecha la noticia en “Abril de 1868”.

Jacques Vallee
Lamentablemente Jacques Vallee,
no verifico el artículo original de Zoologist y solamente copió
la fecha de publicación estableciéndola erróneamente como
fecha del suceso.
Error que comienza en su libro Anatomy of a Phenomenon (1965) y se traslada
a Pasaporte a Magonia.
Ahora bien, la noticia apareció publicada en un pequeño diario del Norte de Chile, ejemplar que dudosamente podría llegar a Europa o Estados Unidos. Evidentemente, en el transcurso de la migración de la noticia se han saltado algunos pasos que desconocemos.
Uno de ellos proviene de un artículo
publicado en Pennsylvania, más precisamente en la ciudad de Titusville
el Morning Herald del 18 de mayo de 1868:
WINGED SERPENT, CHILE : A NEW MONSTER.
A newspaper published in Chile has an astonishing story about a new monster,
which does not swim like the sea-serpent nor walk the earth like the Dodo, but
flies through the air and shuts out the sun's light while it passes. This frightening
creature has "great wings, clothed with brown plumage," its head is
shaped like that of a grasshopper, its eyes are enormous, the body is that of
a snake, and its "hard scales emit a metallic sound." A small company
of miners, tranquilly seated at the mouth of the Galin mine, awaiting their
evening meal, were the first who saw this fearful creature. As it flew above
them, it was supposed to be a cloud, but when the flapping of the wings and
the grating of the metallic scales were heard, great fear fell upon the innocent-minded
diggers of ore, and when the wonder passed away, they told the story to a newspaper
man in Santiago, who straightaway printed it. -- "Can it be possible,"
says this writer, "that in the desert of the Cordilleras nature pleases
to give life to these monstrosities, rearing them in solitude for many years,
and that when they have attained sufficient strength they commence their flight
through space with no other object than that of transporting themselves to other
regions where death masters them, and the earth guards their skeletons to the
confusion of sages, who, on meeting them, believe they have found antediluvian
remains?”
No copiaremos la traducción
porque es una réplica EXACTA del artículo de El Constituyente
que hemos reproducido con anterioridad.
De todos modos hay dos frases que son de enorme importancia y que proponen una
clave para descubrir la migración de la noticia.
“A newspaper published in Chile” y “they told the story to a newspaper man in Santiago, who straightaway printed it.”
Estas expresiones nos permiten
deducir que el redactor del Morning Herald se basó en un diario chileno
pero de Santiago de Chile. Nunca de El Constituyente que se trataba de una publicación
regional de tiraje escaso.
Evidentemente, la noticia original de Copiapó debe haber sido recogido
por algún periodista de Santiago, quien, probablemente se apropió
de la historia (No citó la fuente original) y de ese modo la publicó
en un diario capitalino de amplia difusión. De allí pasar a Estados
Unidos y Europa sería mucho más sencillo.
Estamos convencidos que aún restan fuentes intermedias por descubrir.
Seguimos trabajando en ese punto para intentar cerrar esta historia.
Por el momento trabajando con el material que disponemos seguimos nuestra investigación.
SITUACIÓN GEOGRÁFICA

Mapa de la Región de Copiapó -La Puerta
Nuestro plan era situar geográficamente el episodio, dado que se mencionaba una mina, la opción para confirmar o no el detalle, sería consultando los índices mineros en las grandes empresas mineras del país, para ello nos comunicamos con la señora Clarita Castro, Bibliotecaria de la Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) quién nos respondió prontamente señalándonos las siguientes informaciones extraídas de las bases de datos de índices existentes en Chile:
Sociedad Nacional de Minería.
Índice 1883 a 1919. Índice 1920 a 1930, Índice 1931-1960.
Base de datos de SONAMI (Sociedad Nacional de Minería) con informes de
Archivo de Informes de Mina de Enami de 1927 a 1982.
Sociedad Nacional de Minería. Informe Anual que presenta la Secretaría de este real tribunal. Santiago, Imprenta Nacional, 1894.
Prosiguiendo con otras consultas acerca de la mina Fantasma obtuvimos contestación del Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN):
“Después de revisar los planos geológicos Hoja Carrera Pinto, tanto geología regional, como geología económica, pude constatar que las minas Fantasma, la nueva y la mina antigua, del mismo nombre, no tienen ninguna relación, debido a que su ubicación geográfica dista una de lo otra, en aproximadamente unos 50 Km., por que una está en el sector de Chamonate (cerca de Copiapó) y la otra supuestamente estuvo en el sector de Sierra Garín Vieja y no tenemos registro de esta última”.
Los trabajadores de la mina Fantasma no pertenecieron a alguna compañía de cobre como en la actualidad, pudieron ser componentes de una cooperativa de hecho, trabajando en forma privada y comercializando el mineral obtenido a otras empresas. Probablemente se trataría de una explotación pequeña, denominadas localmente pirques, minas sin muchos recursos y poca tecnología, casi con seguridad sin registro oficial. Es probable, asimismo, que por lo escaso del rendimiento la veta se haya agotado o simplemente la mina se haya abandonado. Otra alternativa es que haya sido absorbida por otros dueños y cambiado de nombre no quedando registros de los anteriores propietarios.
Un interesante elemento era la geografía cercana, se mencionaba el cerro La Ternera, como punto de referencia , pico que fue localizado en cartas regionales en el sitio indicado por la nota del Constituyente.
CONCLUSIONES
En base a la información
reunida es imposible poder establecer la veracidad absoluta del caso. Tenemos
algunos indicios que permiten afirmar con plena seguridad que el marco geográfico
es correcto y quién haya redactado la carta efectivamente conocía
profundamente la región. Por otra parte es muy posible que la mina Fantasma
existiera realmente, prueba de ello es un diminuto pueblo llamado "Fantasma"
ubicado en la región y que sería sin dudas la morada del puñado
de mineros que trabajaban el pequeño filón. Solían construir
precarias viviendas a muy poca distancia del socavón y no es extraño
que bautizaran al caserío con el mismo nombre de la mina. Lamentablemente,
la mina no figuraba en los registros probablemente por tratarse de una explotación
demasiado improvisada y que no facturaba oficialmente, tan solo un grupo de
empeñosos trabajadores luchando por su sustento diario. Quizás
la mina como dijimos desapareció o fue absorbida por otra empresa descartando
su nombre pero manteniendo el del poblado, el cual recordaría aquellos
tiempos pasados.
Los detalles de la observación son muy minuciosos, denotan una escritura
muy pulcra y descriptiva, dudosamente haya sido redactada por los propios mineros,
que con el debido respeto, podrían ser muchas veces analfabetos y poco
afectos a escribir cartas a los periódicos. La expresión “el
Rock de las Mil y una noches talvez”, que menciona al fantástico
pájaro de la obra aludida, más allá del error ortográfico
(Roc es un ave fabulosa de la mitología árabe con tanto poder
como para capturar y devorar elefantes) no creo que fuera muy conocido entre
los mineros.

El Mítico Roc de las Mil y Una Noches
Para finalizar, estamos aún en la búsqueda de nuevas fuentes y
consideramos que más allá de que aparezcan o no, el episodio tiene
visos de realidad en su generalidad. Lamentablemente, por el tiempo transcurrido
no podrán obtenerse mayores detalles.
REFERENCIAS:
“Este Es Cuento”, El Constituyente (Copiapó), 18 marzo 1868, Nº 1853, Año VII, pg. 2 Col. 4, pg. 3 Col. 1.
"A STRANGE BIRD" , The Zoologist (London), Serie 2, Vol III, Tomo XXVI, (July 1868), pp.1295.
Fort, Charles. 'Lo!' (1931), 'The Complete Books of Charles Fort' (New York: Dover Publications, 1974), p. 638;
Vallée, Jacques. Pasaporte a Magonia (Plaza y Janes Editores. Primera edición, 1976, España) pg. 267, caso 1.
“A New Monster”, Titusville [Pennsylvania] Morning Herald, May 18, 1868.
Entrevista Personal Sra. Clara Castro. Bibliotecaria Sociedad Nacional de Minería
(SONAMI)
Entrevista Personal Sr. Hugo Recabarren S., Jefe Ventas. Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN)
Ovnis Extraterrestres y Otros en Chile. Jorge Eduardo Anfruns Dumont ,Editorial El Triunfo. Octubre 1992, Santiago, Chile. Pgs. 24-33
Copyright® Liliana Núñez y Fabio Picasso, 2007