HALLAZGO DE RESTOS BIOLÓGICOS DE ORIGEN NO DETERMINADO
HECHOS Y OPINIONES
El 24 de junio de 2003, en
la Playa Pinuno, Los Muermos (costa sur de Chile), gracias a las gestiones de
la Armada de Chile y de Don Hernán Asencio, quien trabaja en el Departamento
de Educación de las Municipalidad de Los Muermos, se han encontrado unos
restos marinos de aún no explicada procedencia. Se trata de una masa
coriácea de color gris rosado de 12 metros de largo, 5,8 metros de ancho
y 1,6 metros en su parte más alta y un peso estimado de trece toneladas,
con un extremo redondeado y varios apéndices con aspecto de muñones.
El hallazgo despertó las suspicacias de los lugareños. “Algunos
piensan que es una señal y que ocurrirá una desgracia, como un
terremoto o un cataclismo parecido. No les cabe en la cabeza que un animal tan
grande llegue a la costa”, revela una funcionaria del municipio de Los
Muermos.
Asencio, quien ha tenido contacto con la formación marina. “Lo
punzamos con un cuchillo afilado y con punta y no entró aunque me cargué
con todo mi peso. La masa es compacta”, enfatizó. (1)
Sergio Letelier, investigador del Museo Nacional de Historia Natural de Chile
dijo que las muestras eran extremadamente duras y gruesas y que no tenían
tentáculos, los órganos característicos de los octópodos.
Sin embargo, la situación era aún demasiado confusa para aventurar
la identidad del espécimen.
"Podría ser una especie desconocida de origen animal. Podría
ser una parte del estómago de una ballena. No puedo confirmar nada hasta
que los análisis estén hechos", dijo Letelier.
Imágenes de televisión mostraron a las autoridades locales hurgando
entre los pliegues del tejido grasoso y cortando pedazos cortos y gruesos ensangrentados
de color café claro, e incluso algunos niños posaban para fotografías
junto a la extraña masa. (2)
"No habíamos visto nunca antes un espécimen tan extraño como éste. No sabemos si tal vez sea un tipo calamar gigante al que le faltan algunas de sus partes o quizá se trate de una nueva especie ", dijo Elsa Cabrera, bióloga marina y directora del Centro para Conservación de Cetáceos de Chile. (3)
Otra hipótesis sobre
la criatura sostiene que podría tratarse de la piel de una ballena aunque
Cabrera la rechazó alegando que es demasiado grande y su olor y textura
no se corresponden con la de estos mamíferos marinos.
En referencia con esta hipótesis José Yáñez, zoólogo
del Museo Nacional de Historia Natural (Mnhn), señala que "normalmente
el cuero queda pegado a la ballena. Esta tendría que haberse descompuesto
en el mar, luego desprendido un trozo de cuero y llegar a la costa. Me parece
difícil, el cuero se hubiese perdido en el agua". (4)
Enzo Crovetto, doctor en ciencias y académico de la Universidad Austral,
es escéptico. Dice que mientras los pulpos chilenos se caracterizan por
su reducido tamaño, “que ballenas desprendan cantidades muy grandes
de piel, la verdad es que es poco probable porque está unida al hueso
y se tiende a hundir. Se descama en trozos pequeños y es imposible que
llegue entera a la orilla”. (5)
Nicholas Curtis, del Departamento de Biología de la Universidad del Sur de Florida, envió información al Centro de Conservación de Cetáceos (CCC) sobre investigaciones

genéticas que revelaron que el ejemplar encontrado en 1896 podría tratarse de restos de una ballena. Mead, del Instituto Smithsonian, quien ha estudiado ballenas desde 1965, dijo creer que la masa encontrada en Chile se trata de un pedazo enorme de una ballena. "En el curso de los años, ha habido informes en todo el mundo... de monstruos marinos... y al menos el 90 por ciento de éstos han resultado ser cetorrino", afirmó, y destacó que esa especie de tiburón puede llegar a tener hasta más de 12 metros. "Pero esto no parece ser un cetorrino. Parece ser un pedazo de una vieja ballena podrida". Mead dijo que la carne de ballena en descomposición parece ligeramente fibrosa, similar a la masa que se ve en las fotos del hallazgo chileno. (6)
Verónica Altayó, egresada de Medicina Veterinaria declaró
que, "al comparar las características organolépticas de mamíferos
marinos en descomposición con las del individuo ante el cual estábamos,
claramente pudimos determinar que no nos encontrábamos ante la presencia
de un vertebrado, específicamente ante una ballena como nos informaron
los lugareños, sino ante un invertebrado, con características
de un cefalópodo.” (7)
Por su parte, Cecilia Osorio, bióloga del Departamento de Ciencias Ecológicas
de la Universidad de Chile, tras ver las fotografías señaló
que "podría ser un pulpo, pero no se ve cabeza definida ni tentáculos.
La piel está muy destrozada, por lo cual también podrían
ser restos de otras ballenas en descomposición o tal vez restos de una
medusa gigante.” (8)
Finalmente llegó una explicación oficial en la palabra de especialistas
de MNHN. “Científicos del Museo Nacional de Historia Natural confirmaron
que la extraña masa animal hallada en una playa de la Décima Región
corresponde a un cachalote.
"Para llegar a su identificación taxonómica no ha sido necesario
contar con los análisis de ADN, bastó con encontrar las papilas
dérmicas que están sólo en este grupo", aseguran los
científicos.
Específicamente se trata de un cachalote (Physeter macrocephalus), que
cuando mueren en el mar, el tejido se pudre y el gas se acumula en el interior.
En la cuarta etapa de descomposición no hay órganos diferenciables,
por lo que todo el esqueleto queda suspendido en una masa semilíquida
sostenida por una bolsa de piel y grasa fibrosa que luego se rompe.
El esqueleto se desprende y hunde, quedando sólo el cuero con la grasa
flotando. Esto vara en la playa y da la apariencia de un pulpo porque el órgano
del espécimen persiste con una forma abultada. Esta bolsa de pura grasa
se descompone lentamente. (9)
ANTECEDENTES
El 30 de noviembre de 1896
algo extraño apareció en las costas de Saint Agustine. Su tamaño
era descomunal: siete metros de largo, 1,30 de alto, 2,10 de ancho y unas siete
toneladas de peso. Parecía ser algún resto en descomposición
de una especie desconocida. El Dr. DeWitt Webb tomó precauciones para
lograr su conservación y obtuvo muchas fotografías. En virtud
de que de acuerdo con su parecer eran vestigios de un calamar gigante (Architeuthis
o vulgarmente Kraken) envió el material gráfico y porciones de
tejidos al especialista en malacología A. E. Verril responsable de la
divulgación de informes sobre calamares de enormes proporciones años
antes. Este comprobó, sin embargo, que los aparentes muñones de
los tentáculos no eran tales sino colgajos de tegumento. Debido a que
en la región se creía que era un calamar un hombre llamado Wilson
se adjudicó el hallazgo (luego comprobado como falso) de un trozo de
tentáculo de doce metros de largo. Verril puso las cosas en su lugar
cuando estudiando los tejidos demostró que no poseían fibras elásticas
como los de los moluscos sino fibras musculares y tejido conectivo. Se propuso,
entonces, como explicación los restos de la cabeza de una ballena “nariz
de botella” o un cachalote. A pesar de ello las medidas y falta de orificio
respiratorio lo hacían poco probable. De cualquier manera nada pudo comprobarse
a pesar de que el cuerpo permaneció varios meses sin descomponerse en
la playa. (10)
Joseph F. Gennaro, Jr. en 1971 determinó a través de estudios
histológicos que las muestras del espécimen hallado en 1896 pertenecían
no a un calamar gigante sino a un pulpo de tamaño descomunal. La única
posibilidad de determinarlo se produjo a través de la comparación
de la estructura fibrosa en virtud de que las formaciones celulares se habían
destruido por el paso del tiempo y por la inadecuada conservación. De
todas maneras las fibras de los calamares y pulpos difieren en su posición,
mientras que las de los primeros se ubican en dirección longitudinal
en el caso de los octópodos son transversales.
Desde luego que la suposición de tratarse de una masa de tejido de un
cetáceo estaba totalmente descartada por su evidente constitución
por tejido conectivo. (11)
Nuevos estudios se llevaron a cabo hasta que en 1999 se determinó por
comparación de ADN que la muestra no pertenecería a ninguna especie
conocida de pulpo (salvando las dificultades por lo antiguo y mal observado
de las muestras) pero que se descartaba que correspondiera a un calamar o a
un cetáceo. (12)
Por último pruebas de ADN llevadas a cabo por científicos canadienses
y publicadas en febrero de 2002 indicaban que se trataba de una masa de piel
de un cachalote con una exactitud del 99%, según declaró el jefe
del grupo de trabajo Steven Carr de la Memorial University de Newfoundland.
(13)
El 6 de Setiembre de 1996 en Cape Hateras, Manteo Carolina del Norte Brad Abrahms
y un par de amigos recorrían las costas luego de que el huracán
Frank hubiera devastado amplias regiones del estado cuando hallaron en la playa
una masa de carne en aparente estado de descomposición de 6 metros de
largo, 1.80 de ancho y 1,2 metros de espesor en la zona central.”Al principio
pensé que se trataba de una ballena muerta o de un pulpo que había
sido muerto por las olas y arrojado a la playa. Vi que no tenía cabeza
ni cola pero lo más sorprendente eran unos tentáculos delgados
que salían de la masa en forma aleatoria.” (14)
En agosto de 1960 el mar escupió una extraña masa de material
biológico en las costas de Tasmania. Se trata de un cuerpo de 4 metros
de largo, aproximadamente igual cifra de ancho y una altura máxima de
1,40 metros, calculándose que pesaba entre 4,5 y 9 toneladas. Estos restos
tenían forma ligeramente cilíndrica con el fondo plano. La carne
parecía ser muy correosa, gomosa y cubierta de un fino vello. En lo que
parecía ser la cola o extremo posterior se observaba una serie de estrías
o hendiduras. En la parte inferior del cuerpo semejaba hallarse una suerte de
boca. (15)
CONCLUSIONES
La tesis de Letelier es refrendada por el biólogo y director del Centre for Marine Mammals Research Leviathan y miembro de la Sociedad Latinoamericana de Especialistas de Mamíferos Acuáticos (Solamac), Gian Paolo Sanino.
Sanino señala enfáticamente que “no se trata de un pulpo, calamar u otro cefalópodo conocido o por conocer. Tampoco se trata de un invertebrado. El que no se haya encontrado su esqueleto, no significa que el animal nunca lo haya tenido. Esta masa es algo que el centro Leviathan y los científicos del MNHN han conocido en varias oportunidades y en diferentes latitudes de las costas de Chile, por cuanto no requiere análisis molecular para su identificación”, sintetiza tajantemente.
“Lamentablemente, diversos medios de prensa han presentado a la comunidad científica chilena, como incapaz de determinar la diferencia entre un pulpo y una ballena, o entre un vertebrado y un invertebrado, a pesar que cuando se me consultó fui lo suficientemente claro en señalar que la masa no correspondía a un cefalópodo”, cuenta Sergio Letelier, malacólogo (expertos en moluscos y crustáceos) e investigador del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN).
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Luego de revisar acuciosamente las imágenes publicadas por la prensa y analizar las muestras recolectadas, el aludido científico compartió sus observaciones con Letelier y con José Yánez, director del departamento de zoología del MNHN, determinando concluyentemente que “la masa aparentemente gelatinosa, corresponde a los restos de piel y cabeza de un cachalote, muy probablemente un macho, que murió en el mar y sólo la porción boyante (que flota) de sus restos es la que logró alcanzar la costa”, agrega.
Propiedades anatómicas
El esqueleto de los cetáceos, incluso de las grandes especies de ballenas
y cachalotes, es extremadamente frágil, por lo que resulta frecuente
que los varamientos de cetáceos carezcan de él o lo presenten
de forma incompleta.
Leviathan ha registrado estos restos de cachalotes en las regiones I, III, V,
VII y VIII. Incluso, sus avistamientos han quedado documentados en su página
web (www.leviathanchile.org) gracias a la información otorgada por voluntarios
que alimenta esta base de datos.
Así se desprende que la aparición de estos animales es más
común de lo que la mayoría cree, desvirtuando así la presencia
de un pulpo gigante o de un monstruo marino en las costas chilenas.
CIENTÍFICOS DESCARGAN
SUS MOLESTIAS
A ojos de Paolo Sanino y de José Yáñez, la ciencia chilena
fue calificada internacionalmente como incapaz de dilucidar la diferencia entre
un pulpo y una ballena. Incluso señalando que se necesitaba de la ayuda
de otros laboratorios, como sí en Chile no existieran. La preocupación
es evidente en ambos, más aún, porque las muestras del hallazgo,
fueron tomadas sin la aprobación del MNHN.
El irregular procedimiento de los organismos que trabajaron el caso, dañaron
el acceso al mismo, pese a su voluntad de preservarlo para la ciencia, violando
la ley nacional toda vez que no son científicos, ni forman parte de las
agencias pertinentes, acusan los científicos. El error estuvo querer
figurar en los medios sin consultar antes a los científicos chilenos.
La ley marco ambiental 19.300 (de Monumentos Naturales) y el Decreto Nº
711 de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante
(Directemar) faculta sólo a las agencias directamente involucradas a
tratar con el patrimonio biológico nacional como también indica
al MNHN como el depositario de los holotipos (ejemplares únicos para
su estudio).
Los cachalotes, o Physeter macrocephalus en la jerga científica, o como
Moby Dick en la célebre obra de Herman Melville, son las ballenas dentadas
más grandes conocidas, capaces de superar los 3.000 metros de profundidad
mientras contienen la respiración por más de 30 minutos.
Aunque pueden morir en la playa, normalmente lo hacen en el mar y sus restos
en descomposición en algunas ocasiones pueden alcanzar la costa. En su
camino a tierra, su cuerpo puede ser rasgado por animales carroñeros
u oportunistas, frecuentemente tiburones, perdiendo su esqueleto en las profundidades
del mar. (16)
Fabio Picasso – Liliana
Nuñez
Julio 14, 2004.
Referencias citadas:
1. Diario “Las Últimas
Noticias” (Santiago). Viernes, 4 Julio 2003
2. Radio Cooperativa 93.3 FM, 7 Julio 2003
3. REUTERS - Miércoles, 2 de Julio de 2003
4. La Tercera (Santiago). Jueves, 3 Julio 2003
5. Diario Las Últimas Noticias (Santiago). Viernes, 4 Julio 2003
6. CNN en Español 3 de Julio de 2003
7. Centro de Conservación Cetácea – 1º Julio 2003
8. La Tercera (Santiago). Jueves, 3 Julio 2003
9 Las Últimas Noticias (Santiago), 11 de Julio de 2003
10. Verrill, A.E: The Florida Sea Monster, American Naturalist, 4 -1897, pg.
304-307.
Verrill, A.E: A Gigantic Cephalopod, American Journal of Science, 1897, pg.
79.
Verrill, A.E: Additional Information Concerning the Giant Cephalopod of Florida,
Ibidem. 162-163.
Verrill, A.E: The Supposed Great Octopus: Certainly Not a Cephalapod, Ibidem.
355
11.. Gennaro, Joseph: The Creature Revealed, Natural History, Marzo 1971.
Ellis, Richard, Monsters of the sea, Robert Hale, London. 1994
12. Gennaro, Joseph: Recherches récentes sur des échantillons
d'Octopus giganteus, Tercer Coloquio Internacional de Criptozoología,
Roma Italia 27 y 28 de Marzo de 1999
13. Witze, Alejandra: DNA tests solving sea mysteries, Dallas Morning News Marzo
20, 2002
14. Did Hurricane Fran Wash Up A Globster?" International Cryptozoology
Association newsletter vol. 10, November 1997
15. Willie Shughart: Blobs: A Deep-Sea Mystery
16. La Nación (Santiago) 11 de Julio de 2003
Fuentes complementarias:
17. Hallazgo de criatura marina gigante intriga a científicos. La Tercera (Santiago) 3 Julio 2003, pg. 20
18. Hallan misterioso animal
en Los Muermos. El Diario Austral (Osorno) Viernes, 4 Julio 2003, pg. A-20
19. Llanca, Fabián. Prensa mundial enloqueció con el monstruo
marino. Las Últimas Noticias (Santiago), 5 Julio 2003, pg. 5.
20. Córdova, Marcelo. Las criaturas marinas que han asombrado a científicos del mundo. La Tercera (Santiago), 6 Julio 2003, pg. 26.
21. Controversia mundial por enorme criatura marina. El Diario Austral (Valdivia) 6 Julio 2003, pg. B-16
22. Ojeda, Graciela. Científicos aseguran: NO ES UN PULPO. “El Llanquihue” (Puerto Montt), Domingo, 6 Julio 2003, pg. A-2.
23. Monstruo es atracción turística. La Estrella (Arica), Lunes, 7 Julio 2003, pg. b-3
24. Aclarado misterio de “monstruo marino” El Diario Austral (Valdivia), 7 Julio 2003, pg. A-19
25. Crece dilema por pulpo gigante. La Estrella (Iquique) 8 julio 2003, pg. b-6
26. Restos de ballena eran la gigantesca masa gelatinosa encontrada en el sur. La Estrella (Valparaíso), 12 Julio 2003, pg. 32.
27. Seis países estudiarán “pulpo” gigante. La Tercera (Santiago), 9 de Julio 2003, pg. 22
28. Analizan restos de “pulpo” gigante. La Tercera (Santiago), domingo, 13 Julio 2003, pg. 28.
29. “Siempre supe que el monstruo era ballena” Las Últimas Noticias (Santiago), 13 Julio 2003, pg. 8.
Coordinación Documental Liliana Núñez O.