GIGANTESCOS OFIDIOS SUDAMERICANOS


MATERIAL FOLKLORICO

Existen informes dignos de crédito que mencionan anacondas de once metros vistas en pantanos y ríos sudamericanos, pero la mayor serpiente que ha podido medirse por un científico es una pitón reticulada (Python Reticulatus) asiática de poco menos de 10 metros."
Es decir que se han encontrado fósiles de 15 metros, visto anacondas de 12 y 11 pero la ciencia acepta "algo menos de 10 metros" tan solo porque algún afortunado tuvo la ocasión de utilizar su cinta métrica con cierta comodidad. De nada valen los testimonios de los aventureros y exploradores que desafían a los gigantescos reptiles en sus hábitats. Para los aficionados a la Criptozoología no existen barreras infranqueables como la de los 10 metros y no por una cuestión caprichosa sino porque hay seres humanos que se han topado con monstruos mucho mayores.

MINHOÇAO Y COBRAS GIGANTES AMAZONICAS

Según antiguas referencias el área litoral argentina, uruguaya y brasileña era habitada por un ser singular llamado Minhocaô, es decir gran Minhocaô gran lombriz de tierra, un gusano helminto sumamente común aún en estado doméstico. Afirma Florencio de Basaldúa que el Minhocaô se caracteriza por aparecer en las aguas de los ríos y su presencia se manifiesta por los movimientos de las aguas. Su tamaño enorme es suficiente para hundir naves y devorar a quienes las tripulan. En esa misma forma de gigantesca lombriz aterroriza a los canoeros del río Uruguay que creen verlo a cada instante durante la noche (1)

Cuando visité las playas del este de la isla de São Francisco - Grande, Enseada, Ubatuba, Itamirim, Peroba, etc. – me contaron los pescadores de la región que de tanto en tanto, las riberas sufren desmoronamientos, invasiones del mar, alargamientos y hundimientos, que atribuyen a una serpiente de mar de formas colosales que en aquellos sitios cava extensas galerías subterráneas por dónde el mar penetra con furia, provocando tales accidentes. Cierto sitio, donde existe un faro, que cierta vez se destruyó como consecuencia del hundimiento del terreno es llamado por eso mismo Sumidouro. La serpiente marina es denominada Minhocão. Los habitantes de la selva de Santa Catarina ya se referían a ella con el nombre de Mboi-assu (cobra grande) y relataban los terribles efectos de su andar. (2)

Representación Indígena de la Serpiente Gigante en Santa Catarina, Brasil

El pueblo que reside en las inmediaciones del pozo del Río Cuiabá aún cuenta la leyenda del "Minhocão" ente telúrico conocido también por los frecuentadores de los ríos del sur del país, en el inicio de los tiempos coloniales.
Se presenta como una cobra muy grande de 60 hasta 70 metros de largo y 6 palmos de diámetro. Su acción es perniciosa, provocando derrumbe de las orillas de los ríos, hundiendo barcos y destruyendo casas y plantaciones.
El minhocão es anfibio. Y se refiere a un mito que se perpetúa en el imaginario del hombre de las orillas, siendo la leyenda más conocida en todo el estado de Mato Grosso (Norte y Sur).
Cuéntase que la Lagoa do Armazém, en Tramadaí, Rio Grande do Sul, era la morada del Minhocão, una serpiente monstruosa de ojos y lengua de fuego verde y con pelos en la cabeza. Hacía virar las embarcaciones, comía las gallinas y los cerdos junto al Rio. Hoy el pueblo acredita que él volvió a su hábitat natural, el mar.
Algunos describen al minhocão como una serpiente grande con ojos muy abiertos y luminosos. Dicen que se desplaza por arriba del agua como una serpiente, deslizándose y que su cabeza alta se parece con la proa de un buque con dos faros de los ojos. El monstruo otras veces, sacude el agua y emite un aullido tan terrible que los animales en tierra se quedan paralizados.
En el Amazonas, el minhocão es conocido como boiúna o cobra grande, un mito que asusta a los niños, las mujeres y muchos caboclos crédulos. No hace falte los que hablan de este fantasma que se presenta de manera muy grande, como le es imposto por el imensa palco amazónico. Es considerado como el guardián de la noche y después de cada tempestad se muestra con la forma de un arco-iris. Está muy conectada al Diluvio Universal.
No hay la menor duda que en la apreciación de las medida entre las serpientes del mundo la sucuriju es una de las mayores, que puede llegar, según las últimas investigaciones hasta mas de 14 metros. Nótese que una serpiente con la mitad de este tamaño puede asfixiar a un hombre y triturarlo. (3)

Es imposible pasar por alguna de las Vilas da Ilha sin oír las famosas historias de los pescadores En el verano, durante el período de desove de la sardina, cuando están de vacaciones, no es difícil verlos en los muelles contando historias.
Viene a mi memoria una historia contada por un morador de la playa del Aventureiro. Comentó que en cierta oportunidad los fiscales del IBAMA intentaban aterrizar con un helicóptero en la arena de la playa del Sur, a la altura de un manglar pero les fue impedido por una gigantesca cobra que salió de la laguna ubicada al este. Con fuertes golpes impidió que aterrizaran en ese lugar. Si la historia no fuera narrada con los mismos detalles por muchos pescadores de la playa del Aventurero no le daría tanto crédito. Con certeza, en mis 13 años de visitas a la Ilha Grande escuché acera de muchos casos extraños de esta “cobra gigante” (4)

LA LEYENDA DE LA COBRA-GRANDE OU BOIÚNA

Uno de los mitos del Amazonas, que aparece bajo diferentes aspectos. Sea una cobra negra, sea una cobra grande, con ojos luminosos como dos faroles. Los caboclos (mestizo de indio con blanco) anuncian su presencia en los ríos, lagos, igarapés (riachuelo para pequeñas canoas) y igapós (parte de la floresta cubierta por las aguas cuando el río está lleno) con la misma insistencia que los marineros y pescadores de Europa acreditan en el monstruo de Loch-Ness. La imaginación amazónica, más floreada y portentosa ha criado para nuestro mito propiedades fantásticas: La boiúna puede cambiarse en embarcación a vapor o de paño e ir de la forma de ofidio (cobra) hasta buque, para más trair y desorientar a sus victimas. Esta cobra posee diferente formas de encanto de acuerdo con informaciones obtenidas entre la población de la ribera de los ríos. Acreditase que algunos igarapés fueran formados por el pasaje de esta cobra que abre grandes surcos en las restingas, igapós y tierra firme. En el Amazonas esta cobra tiene varios nombres: Boiúna, Cobra Grande, Cobra Norato, Mãe D'Água, entre otros, pero independientemente de su nombre, ella es la reina de los ríos amazónicos y sus leyendas pueden haber surgido en virtud del miedo que provocaba esta serpiente de agua, que devora el ganado que va a beber agua en los ríos.
La Cobra Grande o Boiúna, sube a los ríos, entra en los igarapés, devasta (entrar de manera violenta) a los lagos, onde (esto está en una forma poética, creo yo) "asume de besos los nenúfares (plantas acuáticas de hojas grandes. Creo que son las "Vitórias Régias" del Amazonas) opalizados (de ópalo) por la luz del claro del luna", transformado, majestuoso, todo iluminado y fascinante, que atrae el caboclo extasiado por su irradiante aparición.
Nos habla la leyenda que, Waldemar Henrique, en verso y música, ha traducido que una vez por año la Boiúna salía de sus dominios para escoger una novia entre las muchachas da Amazonia. Y, delante de aquel rostro plateado de mar atravesaba con velocidad el río grande, los brujos oraban, las redes (de pesca) temblaban, los niños se escondían llorando, mientras un gran delirio de horror explotaba en la floresta iluminada.
En mitos y creencias antiguas, era muy común la afirmación que las cobras buscaban las mujeres para embarazarlas y acreditaban también que desde el momento de la primera menstruación, las jóvenes indias vírgenes estaban particularmente sujetas a atraer "el amor de una serpiente", por este motivo, ellas evitaban ir hasta la floresta o cerca de un río, cuándo menstruaban.
La Cobra Grande o Boiúna, es vista en la noche, iluminando el remanso de los ríos con la fosforescencia constante de sus ojos. Cambiase muchas veces en un velero que presenta una luz roja a babor y otra verde a estribor, confunde los incautos y desciende silenciosamente el torrente de los igarapés. Ah de aquellos que llegan cerca de esta forma engañosa, pues estará sujeto a ser llevado a las profundidades y no regresar jamás.
Raúl Bopp, autor de Cobra Norato, para quién la literatura de nuestro país no tiene misterios, en su poema modernista, nos habla de la Cobra Grande.
Segunde Leticia Falcão, "en los ríos Solimões y Negro, la Cobra Grande nació del cruzamiento de una mujer con un fantasma, o de un huevo de mutum (tipo de ave gallinacea de Brasil); en el Acre (territorio), la entidad mística se transforma en un hermosa muchacha, que aparece en las fiestas de San Juan para seducir los muchachos desprevenidos. Otra leyenda nos habla una hermosa india cunhãmporanga, princesa de la tribu, por quedarse pasionada por el Rio Branco (estado de Roraima), fue transformada en una grande cobra llamada Boiúna por el celoso Muiraquitã". Pero, tambien de acuerdo con la autora, hay una versión en la cual cambia la Cobra Grande como una benefactora de la navegación, cuyos iluminados ojos son como dos faros, ayudan a los navegadores en las noches oscuras y durante las tempestades.


Anaconda Capturada en Río Negro, Brasil

LA LEYENDA DE LA COBRA NORATO

En una tribu indígena de la Amazonia, una india se queda embarazada de una Boiúna (del tupi: Mboi = cobra y Una = prata). Sus hijos eran gemelos y llegaron al mundo en la forma de dos serpientes negras. La tapuia (tribu de la india) entonces los bautizó de Honorato y Maria.
Los gemelos, sin embargo concebidos en lo mismo vientre, serán devueltos al río mismo desarrollándose en idénticas condiciones, pero teniendo diferente modos de conducta. Honorato era bueno, pero su hermana muy mala. Ella anegaba las embarcaciones, mataba a los náufragos, atacaba a los pescadores y hería a los pequeños peces, y por estos malos hechos, Honorato la asesinó. De esta forma, el bien superó el mal y Honorato se convirtió en un héroe.
Honorato, en algunas noches de claro de luna, perdía su encanto se cambiaba a una forma humana, transformándose en un guapo muchacho, dejando las aguas y tenía una vida normal en tierra. Para que se rompiese el encanto de Honorato, era necesario que alguien con mucho coraje derramase leche de mujer en la boca de la cobra grande, haciendo una herida con acero virgen en su cabeza hasta salir sangre. Nadie tendria tanto coraje para enfrentar este gran monstruo. Hasta que un día un soldado de Camatá (Municipio de Pará), consiguió libertar Honorato de esta maldición. Él dejó de ser cobra de agua para vivir como hombre en tierra.
Honorato cobra y muchacho es nada más que la extensión de nosotros mismos en nuestra condición de animales-transcendentales, tras de cada monstruo, hay siempre un héroe.

LA LEYENDA DE LA COBRA GRANDE DE SAN MIGUEL

Esta es una leyenda acerca de la Cobra Grande contada en el Río Grande do Sul, para los menos avisados, entre los más diferentes pueblos del mundo, podremos encontrar leyendas y mitos que envuelven varias especies de ofidios. Aquí está una de ellas:
Pero teniendo el "ojo mayor que la barriga", que de tanto comer niños indios, engordó mucho y en uno día reventó, lanzando grasa para todos lados. Y fue esta grasa que ha pintado de oscuro y transmitió el mal olor por todas las paredes de la galería de la torre de San Miguel.
Esta leyenda fue contada por la primera vez por Luis Carlos Barbosa Lessa en su libro "O Boi das Aspas de Ouro" (El Buey de las Comillas de Oro").
Todas las serpientes tanto del mar como de agua dulce, representan las corrientes telúricas nefastas a la vida, que son temibles en sus cóleras, que provocan el furor de los océanos y el desencadenamiento de la tempestad.
La serpiente es hecha a la imagen de las divinidades de los océanos, un ente arcaico y fundamentalmente inhumano. En la cosmogénesis griega, segunda la Teogonia de Hesiodo, ella es el propio "Océano", así como también, representa el espíritu de todas las aguas. Muchos ríos de la Grecia y de la Asia Menor tienen el nombre de Ophis (serpiente). En la mitología griega, Aquelôo (el mayor río de Grecia Antigua), cierta vez se transformó en serpiente para enfrentar a Hércules. ¿Quién escuchó que un río serpenteara? (En Brasil se dice que un río "serpentea", o sea, corre como una serpiente, haciendo varias "S").
Las leyendas de la Cobra Grande o Boiúna nos hacen acordar la lucha entre la vida y la muerte, inseparables una de la otra.
El mito de la serpiente, simboliza la vida que corre como un río, esparciendo exuberancia y la abundancia a la madre tierra, fecundada de energía cósmica, pulsando incesantemente, alimentándose de la muerte para generar más vida.
Es en este Brasil donde inmergen y emergen leyendas y mito como de la Cobra Grande, que encontramos formas para la divulgación y valorización de la cultura de nuestras almas brasileñas.

Crédito de la Traducción Sr. Leonardo Bloomfiel, bloomfield@serraon.com.br
"La cobra -grande, tiene al principio, la forma de una sucuriju o una jibóia común. Con el tiempo adquiere gran volumen y abandona la floresta para ir hasta el río. Los surcos que deja a su paso, que suelen transformarse en verdaderos riachos. Viven en la parte más honda del río, los pozones, apareciendo vez por otra en la superficie. Mientras duró nuestra estadía en Itá, hubo ocasiones en la cual ningún pescador se aventuró a salir al río en la noche, pues en dos ocasiones seguidas fue avistada una cobra-grande...por los ojos que iluminaban como antorchas. Fueron perseguidos hasta la playa, y sólo pudieron escapar porque su cuerpo muy grande encalló en la arena. Estos pescadores quedáronse enfermos del pánico y miedo con la experiencia que comentaban con verdadera emoción".

COBRA-MARIA

Animal fabuloso del río Solimões, Amazonas, cobra muy grande, con poderes mágicos. Es una variante local de cobra-grande, Mboia-Açu (Mboia = cobra, Açu = grande). Es una tapuia (india que vive en la tribu de mismo nombre) encantada en cobra. Veamos: la hija de un pajé concordó llevarse por el amor con un emigrante, concibiendo dos hijos gemelos: José e Maria. Cuándo el viejo pajé (médico, brujo) supo de este caso, quedose callado, y cuándo los niños nacieron, mató la hija, y fueron lanzados al agua, muriendo José; María fue la protegida de Iara y hoy hace todo lo que quiera; es mucha cosa en la agua. Aparece siempre por las noches. Los ojos son como del Anhangá, dos antorchas de fuego. No he oído hablar nunca de una cobra muy grande, que desploma barrancos, hunde canoas, encalla buques y tiene a muchos valientes agonizar de miedo? Pues es la cobra-Maria.
Cuando llegó la bonanza de caucho a toda la selva amazónica, gentes de todas partes de Colombia buscaron un lugar para vivir y colonizar tierras. Entre las familias que arribaron, llegó una que se acomodó en las márgenes del río Amazonas. Tenían un hijo que, aunque pasaba el tiempo no crecía. Rápidamente fue reconocido por todos los indígenas de la región con el nombre de Yrapuru. Un día la familia tuvo que volver a la ciudad, pero el espíritu de Yrapuru permaneció entre los indígenas y colonos, convertido en duende.
El duende Yrapuru era una de las pocas diversiones que tenían los habitantes de esta región, porque la mayor parte del tiempo vivían aterrorizados por Boiuna, una gran serpiente que destruía las piraguas, destechaba las malocas, espantaba a los animales y acababa con todo lo que se le cruzaba en su camino.
Una mañana, en la que los niños jugaban y reían al ritmo de la armoniosa voz de Yrapuru, el ruido de un extraño silbido se hizo presente en el lugar. Los animales, que acostumbraban a oír atentos las melodías del duendecillo, salieron despavoridos buscando un lugar en dónde refugiarse; las mujeres cogieron a sus hijos y los metieron a sus ranchos; los hombres se armaron de machetes y palos y esperaron impacientes. El único que no se movió del lugar fue Yrapuru. Al oír las canciones del duende, la gigantesca serpiente se detuvo y comenzó a hacer un ruido superior al duende.
Encolerizada Boiuna, porque Yrapuru iba aumentando también el tono de su canto, se convirtió en un águila feroz, voló muy alto, miró hacia donde estaba su enemigo y se le arrojó en picada, estrellándose aparatosamente contra el suelo, donde quedó enterrada, pues no sabía que Yrapuru era sólo un duendecillo.
Los habitantes del poblado, que estaban viendo el enfrentamiento, rieron al ver el águila clavada en el suelo. Esto puso más bravo a Boiuna, que se convirtió en armadillo y salió por otro lado, esperando sorprender a Yrapuru. El duende dio un salto y cayó sobre el pesado caparazón del armadillo que de tanto dar vueltas por librarse de su jinete, cayó al suelo mareado.
Furioso, Boiuna se convirtió en todo lo que pudo, hasta en las figuras más monstruosas, pero como ya nadie se asustaba y el duendecillo reía a carcajadas, volvía siempre a su figura normal, de gran culebra.
- ¡Ya no nos asustas Boiuna, no tienes nada qué hacer en estas tierras! Es mejor que te marches a otro lugar en donde no te conozcan - le gritaban Yrapuru, moviéndose de un árbol a otro.
La gran serpiente, al verse pérdida, se metió lentamente al agua. Los animales y los hombres, al ver el triunfo del duendecillo, corrieron a la orilla del río gritando:
¡Adiós, adiós Boiuna, ya no nos asustas, el duendecillo te ha vencido, adiós! (5)

EL RELATO DEL RESURGIMIENTO DEL MUNDO MAPUCHE.
ES EL EPEU DE TRENG TRENG Y KAY KAY

Nuestros mayores dicen que hubo un tiempo en que la serpiente Kay Kayfilu, la serpiente de las energías negativas que habitaban en las profundidades del mar, empezó a levantar las aguas provocando grandes inundaciones con el fin de terminar con la gente y con todos los seres vivos. Entonces intervino Tren Trengfilu, la serpiente de las energías positivas, levantando los cerros para contrarrestar la acción de Kay Kay.
La lucha entre ambas duró muchas lunas, dicen. Y fue tan intensa, Treng Treng tuvo que levantar tanto la tierra que casi alcanzó al sol. De la gente solo se salvaron un anciano, una anciana, un joven y una doncella; los que habían acudido al cerro Treng Treng (la morada de la serpiente), un lugar en el que -entre enormes piedras- vivían animales, aves, insectos, plantas.
Allí, dicen, todos conversaron e hicieron Llellipun, rogativa. Luego se protegieron con metawe - cántaros de greda -, meñkuwe - tinajas -, y grandes rali - platos -; ellas, ellos, como simbología de los misterios de nuestra cultura. Eso les salvó de morir calcinados por el calor del sol.
Entonces, dicen, el Espíritu Poderoso permitió que los jóvenes repoblaran la Tierra y que los Ancianos les recordaran el Az Mapu, las costumbres de los Antepasados. Por eso, dicen, hasta los días presentes ha continuado así la vida de nuestro Pueblo, la vida de nuestra cultura.
Treg Treng y Kay Kay son la dualidad cotidiana, complementaria y opuestas, de engrías simétricas, perfectas en lo iniciático ce nuestras Almas. Las herramientas duales, nos dicen: positivo y negativo; femenino y masculino. Para labrar la transparencia - armonía- de nuestro Espíritu. (6)

SACHA MAMA O YACU MAMA

Las grandes sierpes AMARUS “Sachamama y Yacumama” de las que nos habla el Amauta Luis E. Valcárcel en su célebre “Etnohistoria del Perú Antiguo-UNMSM-1967” y que según la leyenda mítica: “Los tres mundos –Pachas- se hallan unidos por estas dos sierpes míticas, dioses del agua y la fecundidad”.(ver Qhapaq Kuna, punto 44 y dibujos 3 y 4) , nos da una pista magistral para que aprehendamos el símbolo del agua (Yaku) como una serpiente sinuosa u ondulante (Chokora) que da vueltas ampliando su tamaño y que se refiere a las ondas o círculos concéntricos que aparecen en el agua “cuando se tira una piedra en el agua estancada” (Qhapaq Kuna, punto 40 y dibujo 1 y 2) y que no solamente es un símbolo del tiempo y del movimiento, sino que nos hace literalmente “ver el tiempo” o mas precisamente: La energía del tiempo, que oscila cíclicamente y que se puede dibujar como tres círculos concéntricos. (7)

…Génesis, Catalino y los Guzmán tomaban el camino del aguajal, mientras Mashico y yo nos retirábamos hacia la pequeña chacra que le ganamos al monte por la zona de carretera. Allí nos esperaba la casa sin paredes donde era posible reposar hasta el amanecer burlando, bajo los mosquiteros, el ataque implacable de los zancudos.
-Ese Catasho sí que sabe mentir -me comentó el Mashico ya en camino.
-Algo de cierto habrá en lo que cuenta... -respondí sin pensar.
-Pero ya es muy pendejo, óe. Puede recibir castigo por mentiroso. Así como él, había un jijuna en Cacazú que mentía y mentía sobre la Sachamama... Esa serpiente enorme, más grande que la Yacumama pero que anda en la tierra. Esa se traga a cualquier cristiano que se le cruza o animales grandes; primero los hipnotiza y luego se los traga. Este jodido decía que había visto a la Sachamama y que había burlado su mirada. Toda la gente sabe que es imposible escapar cuando te fija los ojos. Es un monstruo. Le crecen plantas encima y a veces los viajeros la confunden con un árbol tirao a medio camino. Y el ladino ese decía que hasta había dormido a su costado.
-¿Y qué le pasó? -pregunté sin desviar la vista del oscuro sendero.
-Un día que lo dejaron solo bajándose un palo de mohena adentro del monte, vino la Sachamama y se lo tragó. Encontramos su zapato de jebe, su herramienta y el sombrerito que usaba el muy mentiroso. (8)

La selva Amazónica del Perú encierra, misterios en sus entrañas, cuentos narraciones hay por doquier, de padres a hijos, de generación en generación. Cuentan los nativos y gente antigua que existe una serpiente gigante de 40 a 60 metros de largo por 2 y 3 metros de diámetro que vive en la espesura de la selva, en lagos o cochas, pantalaes o aguajales. (Espejos de agua de varios kilómetros) que caza a sus presas pro medio del hipnotismo. Esta serpiente antidiluviana o mitológica ha sido encontrada por muchas personas que afirman su existencia, como corolario de una fábula, misterio, cuento, mitología o realidad. Lo cierto es que describen tal como podría existir. Narró mi abuelo Don Enrique Torres Torres oriundo de Moyobamba que encontrándose en pleno monte en faena de caza, se tropezó con que un tronco de la dimensión señalada, estaba completamente cubierto por malezas de su entorno. En vista que no hubo espacio seco para hacer una fogata, se subieron con sus amigos al "tronco" y libraron un espacio para la fogata, cual fue la sorpresa que el "tronco" comenzó a desplazarse, tumbando grandes árboles en su lento recorrido solo se atinaron a correr del lugar sorprendidos por el inusual acontecimiento. Otro amigo afirma que a 75 Km. de Pucallpa, están esparcidos restos de de lo que fue una Sachamama de 30 metros de largo; antes de ser quemada por el incendio forestal, servía de puente en un riachuelo. Lógicamente era utilizada sin ser identificada como tal. La selva peruana es muy rica en misterios, todo pueblo o caserío tiene algo que contar de las Sachamamas, Yacumamas cuando vive en agua; Cotomachaco (serpiente de dos cabezas), Bujeos colorados, (Yacurunas, gente que vive bajo el agua según las creencias) Malignos, Tunches, Chullachaquis etc. (9)

Probablemente del mismo tipo que el Minhocaô y la Bouia (Ver antes) podría ser la Yaurinka definida como una enorme boa negra de inmensa cabeza y ojos grandes que despide llamaradas rojas y de fauces dilatadas. Según los Aymaraes habitantes del altiplano boliviano, habita bajo la corteza terrestre, saca su voluminosa cabeza de los charcos o lagunas fétidas y cuando se agita se producen una serie de ondulaciones del terreno que pueden culminar en violentos temblores. (10)


LAMPALAGUAS, VIBORONES Y CULEBRONES

En 1910 se publicó “Mitos y Supersticiones de la tradición oral chilena” de Julio Vicuña Cifuentes, obra que ha llevado fuera de Chile el nombre de su autor porque en ella hay un completo archivo de las producciones directamente emanadas de la imaginación popular exaltada ante los misterios de la vida. Fruto de investigaciones muy prolijas y seguramente prolongadas a lo largo de varios años, en la cual se recogen todos aquellos temas en que el pueblo anónimo ha buscado espontáneamente para sus divagaciones hacia lo desconocido y hacia el más allá poblado de sombras. (11)
De este trabajo recogemos lo que el escritor señala acerca de “El Lampalagua” y “El Viborón”. (12)
El Lampalagua
a) Es un formidable reptil provisto de fuertes garras, que discurre bajo tierra, a no mucha profundidad, por sendas que el mismo abre y que semejan verdaderos túneles. De distancia en distancia saca la cabeza a la superficie en medio de un potrero, a la entrada de un villorrio, y si tiene hambre, devora cuanto le rodea, así hombres como animales y sembrados, prosiguiendo después impertérrito su camino subterráneo. (Andes)
b) Es una culebra que persigue a los sapos, a los cuales sugestiona con la mirada. Si la aparta de ellos y éstos huyen, con sólo que alcance enseguida a descubrirlos a la distancia, la sugestión obra eficazmente. (Santiago)
c) Es un reptil descomunal, de extraordinaria voracidad. Devora indistintamente cuanto encuentra a su paso, ya sea para saciar su apetito, ya para remover obstáculos que embarazan su camino. Se le ha visto beberse los arroyos y los ríos, que interceptaban su marcha, y pasar a la orilla opuesta sobre el lecho enjuto, para seguir con igual pertinancia su obra de asolación. (Santiago).
He aquí un animal que existe realmente, en la República Argentina, con el nombre de Ampalagua, y al que la tradición chilena, exagerando sus proporciones y apetitos, ha prestado el carácter mítico con que únicamente se le conoce en nuestro país.
“Ampalagua vel Ampalava. El boa argentino. Se engulle vizcachas, liebres, zorros, etc.”
“Hay en esas regiones (de la Rioja) una especie de culebra de seis pies de largo y de pie y medio de grueso, que llaman en el país ampalagua. Este reptil, hecho para asustar a primera vista a todo hombre que no lo conozca, no es temible, como pudiera creerse. No es peligroso sino para los niños de cinco a seis meses, que no deben abandonar sus padres. Desde luego, no es venenosa; se alimenta de aves, pero se traga a los niños de corta edad, aprovechando con habilidad el momento en que los padres, por descuido o por otra causa, los dejan solos. Un niño de siete a ocho años lo mata con gran facilidad; el menor azote o bastonazo basta para ello”. (14)
“El culebrón según me contaron en el Palpi, aldea del interior de Ovalle, es una culebra grande y rabona, es decir, con la cola truncada. En el dorso tiene una melena que mide a veces hasta dos cuartos de larga, y que, extendida a ambos lados, le sirve de alas para volar. El tamaño del culebrón es variable, y se han visto ejemplares de ocho cuartas (1.60 m.) de largo. Vive cerca de los corrales en que se encierran los ganados de cabras o de ovejas, pues tiene la propiedad de hipnotizar estos animales para mamarles la leche; por lo que la gente cree que cuando la producción de este líquido es escasa, es porque en la vecindad de la majada hay algún Culebrón. A veces chupa la sangre de los cabritos recién nacidos pero esto lo hace cuando no puede satisfacer con la leche su apetito.
“En Elqui, el Culebrón tiene las mismas proclividades, pero su forma es algo distinta. Ahí no se le describe como rabón, sino que reemplaza la cola truncada por otra cabeza, ni se le asigna melena, sino alas, con las cuales vuela aunque sólo de noche. Durante el día se mantiene oculto en algún escondrijo, y si se le encuentra a esas horas, puede matársele fácilmente, pues se mueve con mucha lentitud. Los que han visto, dicen que alcanza hasta dos metros de largo, que es grueso como la pierna de un hombre, y que su color es manchado.
“No hay duda que este mito no es moderno, pues en la colección de antigüedades del Seminario de La Serena, existe un vaso sacado de una sepultura indígena de Elqui, el cual conozco por un dibujo que debo a la cortesía de mi amigo el Padre Weimers. En ese vaso aparece el Culebrón en la misma forma con que ahora se le describe; forma que está relacionada de muy cerca con las representaciones de la serpiente emplumada común a las mitologías indias de la región de la cordillera andina, desde Nuevo México hasta la de las Diaguitas.
Su existencia en Chile se deriva probablemente de las relaciones con este último pueblo”.
“Al sur del Choapa, el mito del Culebrón se encuentra sólo esporádicamente bajo este nombre, aunque lo hemos encontrado hasta en Angostura de Paine. Una anciana de este último lugar nos hizo de este mito la siguiente descripción: -El Culebrón es una víbora rechoncha; con cabeza y hocico en cada extremo. A veces le salen cabecitas por los costados y tiene cerdas a lo largo del espinazo. Chupa la sangre a los corderos pequeños.- Más al sur se aplica esta descripción al Piuchén, según algunos autores, que tal vez han seguido a Febres, quien describe este ser mítico como culebra que vuela, confundiéndola tal vez con el Culebrón del norte” Latcham. (Sobre algunos mitos zoológicos chilenos). (15)

El investigador y divulgador señor Oreste Plath como prefería ser llamado y no erudito, hizo clases en distintas universidades y escuelas de temporada por más de cuarenta años, señalaba acerca de Tregtreg lo siguiente:
a.Los antepasados se salvaron de una invasión de agua en la cima de los cerros que sobresalían por su altura.
Una culebra llamada Tregtreg les había advertido el peligro y otra llamada Caicaivilú, que tenía poder sobre los volcanes y los movimientos de tierra, por sí sola causó el diluvio, desbordando ríos y mares con sus formidables coletazos. Caicavilú era enemiga de los hombres e hizo salir el mar.
Tregtreg los protegía en la inundación elevando el cerro en que estaban aislados y Caicaivilú los hostilizaba levantando el nivel de las aguas.
Pocos lograron salvarse, después de infinitas penalidades. El agua alcanzó el mayor número, que se convirtieron en peces y rocas. Por su instinto los animales se salvaron.
Los hombres convertidos en peces después se mezclaron con las mujeres que iban a pescar: de ahí se derivan muchas familias indígenas.
b.Tregtreg, cima de cerros inaccesibles a las aguas del diluvio universal, donde se salvaron los antepasados. Reptil bueno, culebra gigante de las montañas que avisó a los indígenas del peligro que los amenazaba, los llamó y recibió en su cima, salvando así del aniquilamiento a los araucanos.
c.Tregtreg, cerro donde se refugiaron y se salvaron durante un gran diluvio reducido número de personas. Fueron advertidos por la culebra amiga, Tregtreg, que otra culebra enemiga del género humano, llamada Caicavilú, les preparaba el exterminio. Tregtreg elevó el cerro a medida que subían las aguas y así conservó la humanidad. Los que fueron alcanzados por las olas quedaron convertidos en peces, cetáceos y rocas.
d.Tregtreg aconsejó a los indios que se acogiesen a la altura cuando sobreviniera la inundación anunciada, asegurándoles que ahí los favorecería y que los rezagados en llegar se transformarían en peces. Sobrevino el fenómeno diluvial y por el levantamiento de las aguas del mar que obedecían a las órdenes de Caicaivilú, la culebra habita en el fondo del mar. Pero a la par, Tregtreg hacía subir el cerro flotante sobre las aguas, en cuya cima se habían guarecido unos pocos hombres, mujeres, niños y animales. Los que no alcanzaron a salvarse, sumergidos en el agua, se transformaron en peces y peñas. (16)
El escritor e investigador Renato Cárdenas Álvarez nos refiere que “CaiCai Vilu. Coicoi Vilu es una serpiente mítica, protectora del mar y de las especies marinas. En los tiempos primordiales se trabó en una lucha cósmica con Tentén. (17)

CULEBRA O SERPIENTE (18)


Este reptil posee en todas las culturas un gran y antiguo peso simbólico: se le concibe la mayoría de las veces como representación del mundo subterráneo y de los muertos. Sus características de vivir oculto y bajo la tierra, su capacidad de renovarse -revivir- al cambiar de piel, el desplazarse sin pies, el salir de huevos como las aves y, cuando son venenosos, matar con su mordedura, lo sitúan especialmente junto a la vida y la muerte. 19 (Biedermann, Hans. Diccionario de símbolos. Barcelona: Paidós. 1993)
En las distintas cosmovisiones de los pueblos originarios y en el mundo mestizo se encuentra la imagen de la culebra o de la serpiente representando fuerzas positivas y negativas.
En el mundo campesino y mestizo la culebra está generalmente relacionada con el mal en la figura del Diablo que ella representaría. La asociación de este reptil con la brujería, y con lo maléfico, se expresa también en la creencia de que los brujos pueden transmutarse en culebra. 20. (Dannemann Manuel. Enciclopedia del folklore de Chile. Santiago: Universitaria, 1998)
En los juicios a los brujos indígenas de Concepción, en el siglo XVII, se decía que custodiando las cuevas de los brujos había dos culebras llamadas Inguaivilu, y una tercera, un poco más grande, con rayas de colores negro, blanco, rojo y verde. 21 (Montecino, Sonia. Ritos de vida y muerte: brujas y hechiceras. Santiago. Sernam, 1994)
Es así como la tradición considera de mala suerte inmolar culebras y se piensa que si alguien ha matado a cien de ellas, las sierpes se vengan, rodeando al victimario hasta aniquilarlo. 22. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms)
Los aymaras otorgan a las culebras o serpientes signos ligados a la fertilidad 23. Grebe, María E. “Continuidad y cambio en las representaciones icónicas: significados simbólicos en el mundo surandino”. Revista Chilena de Antropología 13 (1995-1996) toda vez que las vinculan con el agua. 24. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms)
Durante la estación seca en la zona andina, las serpientes escasean, emergiendo de sus moradas sólo al comenzar la estación de lluvias, las que se anuncian con rayos, truenos, relámpagos y a través del arco iris. 25. (Bouysse-Cassagne, Teréese. Lluvias y cenizas. Dos Pachacutti en la historia. La Paz: Hisbol, 1988).
También es evidente que la forma de la serpiente es homologable a la del agua que se encauza en los ríos, alargada, "serpenteante", deslizándose por la tierra. 26. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms)
Se ha sostenido, asimismo, que hay una analogía entre el rayo y la culebra, esta última representada por dos líneas paralelas serpenteantes 27. (Grebe, María E. “Continuidad y cambio en las representaciones icónicas: significados simbólicos en el mundo surandino”. Revista Chilena de Antropología 13 (1995-1996) que parecen llamar a la lluvia. Es interesante notar que San Santiago, que algunos sostienen se ha amalgamado con la antigua veneración aymara al trueno (Illapa), aparece en muchas imágenes aplastando a una serpiente, ligándose esta acción con la agricultura y la pluviosidad. 28. (Girault, Louis. Rituales en las regiones andinas de Bolivia y Perú. La Paz.: Publicación sin referencia a editorial, Edición publicada sin fecha)
Conectadas simbólicamente a las diversas manifestaciones del agua, es innegable el vínculo de las culebras con la fertilidad. Por otro lado, hay datos que muestran que en las comunidades alrededor del lago Titicaca (Perú y Bolivia) se adoraban ídolos de piedra con diseños plagados de serpientes para asegurar la fertilidad y las lluvias. 28. (Boy Bouysse-Cassagne, Teréese. Lluvias y cenizas. Dos Pachacutti en la historia. La Paz: Hisbol, 1988).
Asimismo, en el imaginario aymara-chileno la serpiente amaru encarna los espíritus que custodian los canales de regadío.
Al sentido positivo y a la gran valoración que posee la culebra hay que sumar el respeto que se le debe tener, pues como ente del agua puede causar grandes males. Es así como desde tiempos históricos se conocen plegarias dirigidas a Dios para que proteja de los seres del agua, como las víboras, las serpientes o el amaru. 29. (Castro, Victoria, “Entrevista a un Yatiri en la localidad de Toconce, II Región, Chile (agosto de 1979)”, “Plantas medicinales de uso común en Chile. Tomo III. Eds. Cristina Farga, Jorge Lastra y Adriana Hoffman. Santiago: Ediciones Paesmi, 1988).
Por su lado, la Vía Láctea, identificada como un gran río que atraviesa el firmamento, es también dominio de las serpientes, puesto que en ella Machacuay, llamada "madre de culebras", guarda toda el agua del cielo. Machacuay es "la constelación negra de la serpiente", y vela por la conservación en la tierra de todos sus hijos: víboras, serpientes y culebras. 30. (Gisbert, Teresa. El paraíso de los pájaros parlantes: la imagen del otro en la cultura andina. La Paz: Plural Editores, Universidad Nuestra Señora de la Paz, 1999)
Así, la serpiente es río que recorre el firmamento (la Vía Láctea) y cae a tierra como rayo de líneas zigzagueantes 31. (Grebe, María E. “Continuidad y cambio en las representaciones icónicas: significados simbólicos en el mundo surandino”. Revista Chilena de Antropología 13 (1995-1996) convocando a la lluvia para iniciar las tormentas. El agua "repta" en el cauce de los ríos, para luego regresar al cielo bajo la forma del arco iris, identificado como una serpiente de dos cabezas. 32. (Gisbert, Teresa. El paraíso de los pájaros parlantes: la imagen del otro en la cultura andina. La Paz: Plural Editores, Universidad Nuestra Señora de la Paz, 1999).
En la provincia del Choapa, en el norte chico, los campesinos distinguen las serpientes de las culebras, porque estas últimas tienen una cabeza chiquita, mientras que las serpientes tienen siete lenguas. 33. (Artigas San Carlos, Diego. “El sueño esculpido. Arte rupestre y memoria del mito en el Valle del Canelillo. Provincia del Choapa”. Memoria. Universidad de Chile, Santiago, 2002a.
En las cercanías de Coquimbo se cree que si una mujer encinta pasa delante de una culebra y ésta se para, ello es señal de que tendrá un hijo hombre; de lo contrario, será mujer. 34. (Iribarren, Jorge. Folklore del valle del río Hurtado. La Serena: Museo de La Serena, 1972)
Los relatos mapuches proponen una relación temerosa y no muy positiva con las serpientes. Se dice que luego de haber concluido la creación, Chachao (Dios) dejó desnudos en la tierra a los primeros mapuches para probar si podían resistir el frío. Las culebras, que en ese entonces tenían pata y caminaban como los humanos, se acercaron a éstos y les preguntaron por qué estaban desnudos. Uno de ellos contestó que su padre los había dejado así, y que de ese modo debían vivir. Entonces culebras los invitaron a que se hicieran vestidos con las hojas de nalca para protegerse del frío. Los Mapuches escucharon a las serpientes, y aceptaron lo que les proponían, y en muy poco tiempo todos tenían trajes. Cuando retornó Chachao, a los diez días, vio que los hombres usaban ropas y les increpó: "¿Quién les ordenó taparse con hojas de nalca?". Los mapuches callaron, pero Chachao ya sabía quién les había dado la idea y castigó a las culebras quitándoles las patas para que se arrastraran por el suelo. Desde entonces los mapuches odian a las culebras y siempre que las ven las matan para castigarlas. Por mucho tiempo ellos se ataviaron con hojas de nalca, hasta que un día comenzaron a cubrirse con cueros de animales. 35. (Martínez Neira, Christian y Elisa Loncón Antileo. Bío Bío Wingkul Pewenche Epew. Cuentos Pehuenches del Alto Bío Bío. Programa de Educación Intercultural Bilingüe, Siedes. Temuco: Imprenta Kolping, 1999)
Hay otros relatos en los que las culebras son protagónicas, asumiendo funciones tanto positivas como negativas. El mito de Kai Kai y Ten Ten pone en escena a una culebra maligna vinculada a las aguas y a su crecimiento, y una benigna ligada a los cerros. Se dice que Chaw Elchefe creó a los animales y a la gente dejando a estas dos culebras gigantescas, una masculina y otra femenina. Pero como peleaban mucho entre ellas las tuvo que separar, destinando a la masculina, Kai Kai, al agua, y a la femenina, Ten Ten, a la montaña. Sin embargo, Kai Kai siguió enfurecida y agitó las aguas para alcanzara Ten Ten. 36. (Villagrán, C.; R. Villa; L. F. Hinojos; G. Sánchez; M. Romo; A. Maldonado; L. Caviares; C. Latorre; J. Cuevas; S. Castro; C. Papic y A. Valenzuela. “Etnozoología mapuche. Un estudio preliminar”. Revista de Historia Natural 72 (1999).
Asimismo, hay variadas narraciones que describen cómo las culebras se transfiguran en hombres o mujeres que enamoran a los humanos. Por ejemplo, entre los Pehuenches de Kauñikú se cuenta de un hombre que se dirigía hacia Argentina a visitar a su enamorada y encontró en el camino una culebra. La golpeó con una varilla y la mató. Siguió su viaje y al rato apareció una joven muy linda que lo invitó a dormir a su casa. El hombre, al entrar, perdió el sentido. Cuando estaban durmiendo juntos ella quiso saber por qué la había maltratado sin haber sido atacado. El hombre recuperó su conciencia y se dio cuenta de que estaba abrazado a una enorme culebra que le insinuó que tendría que volver siempre a su lado: si no regresaba vivo, su alma lo haría; y por haberle hecho daño le provocó una enfermedad. El hombre se encontró de pronto solo y tendido en la soledad del campo. Decidió volver a su casa y al tiempo se enfermó, su cuerpo se llenó de agua hasta que se deshizo y murió. 37. (Sánchez C., Gilberto. Relatos orales en Pewence chileno” Estudios en honor de Yolando Pino Saavedra. AUCH 5º Serie Nº 17, 1989) También entre los mapuches se sostiene que, cierta vez, un joven que conoció a una muchacha en el bosque y que se veía con ella todos los días, encontró una mañana una culebra en el camino. La golpeó hasta casi matarla y cuando se juntó con su enamorada vio que tenía todo el rostro herido. Comprendió que se trataba de la culebra que por un encanto se convertía en la hermosa joven de cabellos largos cuando llegaba el mediodía. Por esa razón nunca más se vieron. 38. (Kuramochi, Yosuke. Me contó la gente de la tierra. Santiago. Ediciones Universidad Católica de Chile. 1992)
Se ha referido, asimismo, sobre una joven que tropezó con un hombre en el bosque.
Este quiso casarse con ella, pero la muchacha temía a su padre y le dijo que sólo podrían verse a escondidas. El hombre le contó que era una culebra y le pidió que lo introdujera en una botella y lo dejara bajo su cama. Todos los días, a las doce de la noche, el reptil se transformaba en hombre y se acostaba con la joven. El padre los descubrió y como escuchó que el animal le pedía a su hija que dejara la botella al sol, la rompió y mató a la culebra. 39. (Montecino Sonia. El zorro que cayó del cielo. Santiago: Ediciones Centro de Estudios de la Mujer, 1986)
Los Pehuenches se explican el odio que las culebras le tienen a las lagartijas remontándose a un día en que ambas se ocultaron en una caverna para protegerse del frío. Cuando empezó la primavera la lagartija salió a tomar sol y le mintió a la culebra diciéndole que aún era invierno. Así, esta última permaneció acurrucada en la oscuridad, mientras la lagartija gozaba del sol. Aburrida de esperar, la culebra decidió salir y advirtió que la lagartija le había mentido todo el tiempo; por eso la odió y cada vez que ve una se la come. 40. (Sánchez C., Gilberto. “Relatos orales en Pewence chileno”. Estudios en honor de Yolando Pino Saavedra, AUCH 5º SERIE nº 17, 1989) Algunos mapuches también piensan que las culebras pueden nacer de los cabellos caídos al suelo, si es que no se tiene la precaución de enterrarlos o quemarlos. Los pájaros los llevan a sus nidos donde los empollan hasta que nacen las culebras.
Asimismo, del cabello puede brotar el pelo vivo, una culebra que se cría de los pelos caídos al agua. Esta culebra es muy peligrosa, pues flota y pica a la gente que se baña en los ríos o lagos. 41. (Koessler-ILG, Bertha, Cuentan los araucanos. Santiago: Nuevo Extremo. 1996)
A su vez, los mapuches están persuadidos de que es un buen presagio toparse con un montón de culebras, que denominan chinivilu o llepu filu. Hay que acercarse a ellas respetuosamente e invocar que se retiren. Se les pide buena suerte y cuando se alejan, en el sitio donde estaban, queda una pequeña piedra negra que da virtud a quien la obtiene. 42. (Alvarado, Margarita. “Wenuleufu, Camino del Cielo. Aisthesis 7. 1988). Se dice también que estas culebras pueden encontrarse en los extremos del arco iris, donde está la "plata de las culebras", y que para atraer la fortuna debe lanzarse al arco iris un pañuelo rojo 43. (Carmela Romero c/p) Otros hablan del chinivulu, conocido como "culebra canasto", que posee dos cuernecitos en la cabeza y a veces dos colas. Si alguien logra posesionarse de una de estas colas tendrá grandes fortunas. 44. (Alvarado, Alvarado, Margarita. “Wenuleufu, Camino del Cielo. Aisthesis 7. 1988).
Se cree, además, que las culebras custodian las riquezas que ocultan los huecuves. 45. (Kuramochi, Yosuke. Me contó gente de la tierra. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 1992) Las fuerzas mágicas de las culebras no son sólo negativas. Se ha relatado, por ejemplo, que cierta vez un joven pelón (adivino) mapuche, soñó con dos muchachos pegados que le cantaron que estaban así de tanto pelear. Luego se convirtieron en culebras que trataban de desprenderse una de la otra sin lograrlo. El joven se divirtió un rato y más tarde partió con un cuchillo la mitad del cuerpo y cada culebra salió hacia un camino distinto. Antes de marcharse le otorgaron al joven una virtud: le dijeron que se hiciera médico (machi) y que ellas, en sueños, le enseñarían los remedios. Así, el joven se hizo adivino y curó muy rápido a muchos enfermos, por lo que prontamente se tornó muy rico. 46. (Guevara, Tomás. “Folklore araucano”, Imprenta Cervantes, Santiago, 1911).
En Chiloé, una culebra agradecida de un pescador huilliche muy pobre, le ayudó a ser millonario. Esto sucedió una vez que el pescador estaba triste, pues no podía casarse con la hija de un cacique debido a su miseria. Un día, divisó en el mar a una pequeña serpiente que se ahogaba arrastrada por las olas. La salvó tirándole una cuerda y la ayudó a sobrevivir. La culebra le explicó que era una machi transformada por un pillán que quería llevarse a su hija. La culebra conocía todas las desgracias del pescador y le dijo que sabía cómo encontrar un tesoro para que pudiera casarse. El tesoro estaba custodiado por un monstruo de siete cabezas al que había que engañar para procurarse las riquezas. La clave era descubrir entre las siete cabezas del monstruo la que no brotaba una vez cortada. Con todas las indicaciones de la culebra el pescador derrotó al monstruo y fue suficientemente rico como para casarse con la hija del cacique. 47. (De Sauniere, Sperata. Cuentos populares araucanos y chilenos. Santiago: Nascimento, 1975)
Finalmente, la tradición recuerda una matanza de serpientes en Carampangue. El poeta popular José Hipólito Casas Cordero, hacia el siglo XIX dice: En Carampangue se ha visto/ Esta escena/Sin igual/ De feroces animales/ que invadieron el lugar: (...) En aquellas poblaciones/ Hasta los cerros cayeron/I de las rocas salieron/ Culebras i culebrones/Pronto a las habitaciones/ Entró la ruina fatal/ Causando un terrible mal/ Las espantosas serpientes/Abismando a los vivientes/ Esta escena sin igual.
A aquel recinto bajaron/ Lagartos i lagartijas/ Millares de sabandijas/ que al burro contaminaron/ Poco a poco se arrastraron/ Donde estaban los mortales/ Son como señas cabales/ Del Juicio en lo que se vio/1 Aquel pueblo se inundó/ De feroces animales.
Esos franceses piadosos/ A treinta hombres les pagaron/ 1 estos a palos mataron/ A los seres venosos/ Los dragones muy furiosos/ Iban con fin de dañar/ De allí principió arrancar/ La gente por los rosales/ Al ver tantos infernales/ Que invadieron el lugar.
Al fin aquel culebrero/ Asustó a viejas y damas/ Porque debajo las camas/ Brotaba como aguacero/
Con un garrote de acero/ Les dieron muerte en la calle/ El verdadero detalle/Te doi lector si celebras/ Que con sangre de culebras/ Se anegó todo aquel valle. 48. (Dibam, La Lira Popular: Poesía popular impresa del siglo XIX. Selección y prólogo de Micaela Navarrete. Santiago: Universitaria, 1999)

CULEBRÓN

Con este término se define a un hombre muy astuto y solapado o a una mujer intrigante y de mala reputación (RAE), pero en casi todo el territorio se llama de ese modo a un enorme y singular ofidio que alcanzaría ciento sesenta centímetros de largo. Se asegura que habita desde el Valle del Elqui por el norte hasta las zonas mapuches por el sur de Chile, aunque su presencia es principalmente notoria en el Valle del Choapa (norte chico) 49. (Dannemann, Manuel. Enciclopedia del folklore de Chile. Santiago: Universitaria, 1998)
El lenguaje popular denomina culebrón a todo ser que tenga forma o atributos de culebra y un tamaño relativamente grande. Así, por ejemplo, hay relatos en los que se describen culebrones con cuerpo de hombre, con cabezas de gato o de guaguas. En la zona central, en Casablanca, el cadáver de un joven malvado fue maldecido por un brujo para que pagara las afrentas que había cometido. Durante las noches, el joven maldito salía de su tumba convertido en un culebrón que a veces ostentaba cabeza de gato, otras de guagua, provocando miedo entre los lugareños. 50. (Fucoa, Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro. Una palomita en mi palomar: Cuentos y relatos campesinos. 2001)
Al parecer, el origen del culebrón se remonta a tiempos prehispánicos. Una narración señala que un joven príncipe diaguita, llamado Taraki, amaba a Maleni, pero ella no correspondía a su amor, pues estaba comprometida con Cantil. Un día, Taraki mató sin remordimientos a Cantil, esperando que Maleni lo amase. Sin embargo, el Sol, que lo había observado, le habló con voz atronadora acusándolo de asesino. El príncipe, orgulloso, negó todo y se enfrentó a su dios: "Si te atreves a culparme Por lo que no he hecho, tú no eres mi dios, ni eres nadie". Lleno de ira, el astro miró a Taraki, lo condenó y lo maldijo. Entonces el cuerpo de Taraki cambió: se alargó, perdió brazos y piernas, y su piel se repletó de escamas. Por último, terminó enroscándose en la arena, arrastrando su vientre y perdiéndose en una quebrada. De este modo, por haber renegado de su potestad, el Sol lo había convertido en culebrón. 51. (Tapia, Díaz Gonzalo. El Indio y otras leyendas de la IV Región. Coquimbo, Imprenta Silva. 1992).
La antigüedad de los culebrones, en todo el norte chico, especialmente en la cuenca del Choapa, puede rastrearse en numerosos petroglifos -grabados en las rocas- que lucen diseños representando enormes culebras que los habitantes del sector identifican como culebrones. 52. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms). Las imágenes indígenas de este reptil en los dibujos rupestres 1o muestran grueso y retorcido, con el lomo punteado y rara vez se distingue claramente su cabeza. 53. (Artigas, San Carlos Diego. El sueño esculpido. Arte rupestre y memoria del mito en el valle de El Canelillo. Provincia del Choapa. Memoria. Universidad de Chile, Santiago. 2002a).
La tradición oral describe a los culebrones como gordas sierpes de rabo corto y color amarillo, rayadas y moteadas con negro, que ostentan en su testuz dos mechones de pelo negro hirsuto, como cachitos. 54. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms). Hay quienes están persuadidos de que poseen cerdas en el lomo y un mechón de crines negras en la cabeza las que, al extenderlas, le sirven para volar. 55. (Vicuña, Mitos y Supersticiones. Santiago. Nascimento 1947; Ugalde Santos, Enrique. Leyendas, mitos, tradiciones y creencias del Limarí. La Serena: Rosales Hnos. Ltda., 1993; Dannemann, Manuel. Enciclopedia del Folklore de Chile. Santiago. Universitaria. 1998). Viven ocultos en quebradas y corrales, y sus ojos desorbitados pueden hipnotizar o inmovilizar al ganado con el fin de succionarles la leche, mas cuando ésta es insuficiente, el culebrón se sacia mamando de los pechos de las mujeres o bien bebiendo la sangre de niños recién nacidos o de animales. La relación entre los culebrones (y también las serpientes) y la leche es muy extendida. En múltiples relatos de la cultura popular los culebrones succionan los senos de mujeres que están alimentando a sus hijos. Estas sierpes, como animales inteligentes, esperan a que la mujer se duerma, entretienen con su cola al bebé para que no llore y, mientras, chupan los pezones de sus madres. 56. (Donald Jackson, Comunicación personal) En las zonas mapuches son comunes los relatos de culebras que se cuelgan de las ubres de las vacas para lactar 57. (Carmela Romero. Comunicación personal). Asimismo, se cuenta que en Cañete (cerca de Los Ángeles), la gente hace pactos con los culebrones, dejándoles un plato con leche para que beban. De esta forma, el culebrón los bendice entregándoles oro y riquezas, probablemente por su cercanía a Mapu Rey (sitio subterráneo donde moran las fuerzas negativas). Cuando una familia se torna rica en poco tiempo, la gente sospecha y exclama: "¡Esa familia tiene culebrón!" 58. (Gonzalo Cores, Comunicación personal)
Los Pehuenches denominan al culebrón como cagua-cagua o putravilu y consideran que posee un poder bueno y otro malo. A veces son capaces de comerse un animal entero o a alguna persona, y pueden crear un remolino de viento para atrapar a sus presas y acercarlas. Se dice que su cola está plagada de pelos de distintos animales y que si alguien logra arrancarle uno tendrá riqueza y buena suerte. Los antiguos Pehuenches decían que el culebrón dormía con los ojos abiertos y cuando estaba despierto los tenía cerrados. Para entrar a su cueva y sacar sus pelos, había que hacerlo al mediodía, hora en que abría sus ojos para dormir o cerrarlos para despertar, pero si el cagua-cagua advertía al intruso se 1o tragaba de inmediato. 59. (Fundación Pehuén, Epeu ngutram-che ka taiñ mapu-meo. Relatos del hombre y la naturaleza. Vol. 1, 2 y 3. Santiago: Endesa, 2000). Son conocidas, asimismo, las relaciones entre los culebrones y las mujeres. En la localidad de Salamanca, al interior de Illapel, se narra que una muchacha quedó embarazada sin tener novio y que a los nueve meses dio a luz un hijo de faz y manos humanas, mas su cuerpo era una gran cola esa. La niña pidió a su madre que guardara el secreto y mostraron a la gente sólo el rostro de la guagua. Tiempo después, el niño desapareció. Lo buscaron infatigablemente, pero no pudieron hallarlo, entonces la joven se internó en un tupido e impenetrable bosque, del que regresó más tranquila. A los meses, quedó nuevamente encinta y su segundo hijo tuvo las mismas características del primero, e igualmente se esfumó y fue inútil su búsqueda. Parió, además, un tercer hijo similar a los otros. El hermano de la joven no estuvo dispuesto a que desapareciera este último sobrino y veló durante la noche, hasta que vio cómo un ser, semejante a una enorme culebra, se llevaba al niño y se perdía en el bosquecillo. Como no pudo detenerlo, con un tizón encendido quemó el bosque mientras le gritaba a su hermana: "Un animal se llevó a tu hijo!". La muchacha llorando corrió al bosque mientras clamaba: "¡No, no es un animal!". Cuando las llamas se apagaron hallaron a la joven calcinada, abrazada a los restos de sus tres hijos. El padre de los niños era un culebrón mitad humano mitad reptil. El culebrón lloró amargamente sobre la tumba de su amada. La joven fue sepultada junto a sus vástagos en una sola fosa, sobre la cual levantaron una piedra que decía: "Aquí se encuentran Rosita Maldonado y los hijos del Culebrón" 60. (Fucoa, Fundación de Comunicaciones, Capacitación y Cultura del Agro) Una palomita en mi palomar: Cuentos y relatos campesinos de Chile. Santiago: Dibam. Fucoa y Corporación del Patrimonio Cultural de Chile, 2000a)
En algunas zonas mapuches se aconsejaba a las niñas no acercarse a ciertos estanques, pues un culebrón grande y feo era su dueño y solía transformarse en un hombre gigantesco, horrible y peludo que atrapaba a las niñas que permanecían mucho tiempo cerca de sus aguas. 61. (Huenuñir, María. Malen Mapu. Niña del Campo. Santiago: Zigzag. 2003). Una especie distinta de culebrón es la que existe en el Valle del Elqui -y se restringe sólo a esta zona. Mide casi dos metros de largo, es grueso como la pierna de un hombre y tiene su piel manchada. Posee dos cabezas, una a cada extremo del cuerpo, y alas -en el centro del lomo- con las que realiza largos o cortos vuelos nocturnos. Durante el día se oculta y si se le encuentra se le puede matar con facilidad, pues es de movimientos muy lentos. Este animal comete las mismas atrocidades que su pariente monocéfalo: hipnotiza al ganado y a la gente, y succiona la leche y la sangre de sus víctimas. 62. (Vicuña Cifuentes, Julio. Mitos y Supersticiones. Santiago. Nascimento. 1947)
También los culebrones han sido frecuentemente asociados a la riqueza, como en Atacama, donde se afirma que un culebrón muy feroz cuida el derrotero de don Pedro León Gallo. 63. (Haverbeck, E; G. Rodríguez; L. Aran y C. Ramírez. Relatos de la tradición popular, Región de Atacama. Valdivia; Universidad Austral de Chile. 1992)
Como muchas de las representaciones de culebras o serpientes en zonas mestizas, el culebrón posee una connotación maligna y usualmente ligada al Diablo. Por ejemplo, en Ovalle se cuenta que un joven vio a la Doncella del Valle del Encanto, la siguió por una quebrada, hasta que la muchacha brincó desde una roca a una poza. Al aproximarse, se percató de que la doncella se había transformado en un culebrón. El joven huyó persuadido de que esas mutaciones eran cosas del Demonio. 64. (Rec., Artigas, San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001. Ms) Asimismo, entre los cerros Negros y la bahía de Coquimbo, está la Quebrada del Culebrón. Allí, al ponerse el sol, emerge un culebrón gigante, de ojos abultados y mechón de crines negras. Es sabido que los hombres despechados por las mujeres buscan su ayuda para obtener el amor de éstas, estableciendo un terrible pacto: si el favor es concedido, el sujeto, al morir, debe convertirse en culebrón. 65. (Tapia Díaz, Gonzalo. El Indio y otras leyendas de la IV Región. Coquimbo: Imprenta Silva, 1992) Los culebrones actúan como celosos protectores de las serpientes, como ocurrió en la Provincia del Limarí, cuando un hombre que gustaba matar culebras sin razón fue atacado un día por una que se enroscó en su pierna. Al momento apareció un sinnúmero de reptiles le que cubrieron todo el cuerpo sin que nadie pudiese hacer nada para evitarlo. Envuelto de sierpes, apenas podía ver, pero divisó a una culebrona grande y blanca que se le acercó silenciosamente y le dijo: "Esto es por matar a mis hijos", entonces se alejó y las culebras ahogaron al hombre, dejando sólo sus huesos. 66. (Ugalde Santos, Enrique. Leyendas, mitos, tradiciones y creencias del Limarí. La Serena: Rosales Hnos. Ltda. 1993) Pese al temor que infunden, la gente no duda en matar a los culebrones En la quebrada de Canelillo, cerca de Illapel, se recuerda que unos hombres persiguieron a uno que se escondió dentro de un quillay. Apilaron ramas secas alrededor del gran árbol y le prendieron fuego para matar a la bestia. Tan grandes eran los retortijones de dolor del animal quemándose, que el quillay se movía de un lado a otro, hasta que no quedaron más que las cenizas del culebrón y del árbol. 67. (Rec., Artigas San Carlos Diego. “Brujos y culebras, las cabezas voladoras y la leyenda del Culebrón en el arte rupestre” 2001b Ms) Del mismo modo, cierta vez, un enorme culebrón atacó a una mula abriendo su boca para tragarla. El dueño de la mula, aterrado, soltó sus otros animales para que no se los devorara y partió en busca de sus compañeros quienes, con pólvora y fuego, mataron al reptil. De lo sucedido un poeta de la región evoca: Sólo aceite y chicharrones/ quedaron de la serpiente/ sobre la tierra doliente/ incendiada por los peones/ Nunca más de culebrones/ se oyó mentar a la gente/ pero la historia vigente/ se hizo carne en la quebrada/ y La Culebra es llamada/ hasta este tiempo presente 68. (Ponce Castillo, Bartolomé. El regreso del arriero (Mitos y leyendas de la Región de Coquimbo). Coquimbo: Centro Cultural Changos de Coquimbo.1997). En la actualidad, el culebrón se presenta en muy raras ocasiones, por eso algunos creen que se ha retirado hacia la cordillera. La gente de la localidad de Caimanes (Provincia del Choapa) recuerda que un esqueleto de culebrón bajó por el río hace unos años; pero aseguran no haberlos visto vivos hace décadas.
Para los mapuches los culebrones están ligados a la brujería y al Mapu Rey. Su antigüedad es evidente, pues hacia el siglo XVIII, en Chillán, se realizó un juicio contra brujos y brujas mapuches, que atestiguaron que se reunían en cuevas doradas resguardadas por culebrones. Los que deseaban entrar a las cuevas de los brujos, debían soportar que un culebrón se enroscara en su pierna, deslizando su forma gruesa y escamosa por todo su cuerpo, desde los pies hasta la corona de la cabeza, haciendo halagos a los que pasaban cerca suyo. Terminado el rito del culebrón la persona podía entrar a la cueva y el animal bajaba a tierra para comenzar la ceremonia con el siguiente curioso. 69. (Montecino, Sonia. Celos y sueños de la alfarería. Santiago. Sernam. 1994)
Además de ser guardianes de las cuevas de los brujos, los culebrones, tal como en el norte, resguardan tesoros. En la tradición mapuche, por ejemplo, los entierros de plata son custodiados por estos implacables guardianes. 70. (Guerra, D.; A. Barrientos y S. Ramírez (Comp.) Las ñañas. Santiago. Lom Ediciones, 1999) Los mapuches de San Juan de la Costa recuerdan que en la época de la guerra con los españoles los culebrones tenían la sabiduría de dominar las artes mágicas con las que se defendían de sus enemigos. Cierta vez, los europeos cruzaban un puente para matar a los mapuches de la otra orilla, pero éstos convirtieron el puente en un enorme culebrón que, al levantarse, hizo caer a todos sus enemigos al agua. Los huincas (extranjeros) fueron muertos y sus caballos salvados para beneficio de los mapuches. 71. (Gissi B. Nicolás. “Aproximación al conocimiento de la memoria mapuche-huilliche en San Juan de la Costa”. Tesis, Universidad de Chile, Santiago, 1997) También los huilliches cuentan que en Loma de la Piedra había un hombre que comenzó a criar ganado vacuno y tuvo mucha suerte, pues al cabo de un tiempo ya poseía varios centenares y debió contratar a un inquilino para que lo ayudara a cuidarlo. Un día, éste llevó a los animales a orillas del río Liucura y observó que saltaban y bramaban; al aproximarse, se percató de que un gigantesco culebrón con cuernos de vacuno era quien los asustaba. Entonces, el inquilino montó su caballo y con su machete cortó al culebrón por la mitad. El culebrón herido se zambulló en las aguas llevándose a todos los animales hasta el nacimiento del río. Se dice que hasta el día de hoy, cuando va a llover, se escuchan los bramidos del ganado. 72. (Jaramillo, Mariana. “Los animales encantados. Leyendas” Rescate y Difusión de la Identidad Cultural Huilliche de San Juan de la Costa. Coord. Ardy Ojeda. Fondart, Mineduc. Cartilla Kayu (seis), 1996. Doc.)
Los Pehuenches piensan que las termas de Nitrao (en la localidad de Trapa Trapa) eran mantenidas calientes por dos culebrones que allí habitan. Los turistas mataron uno y la gente está convencida de que si muere el segundo las termas se secarán. 73. (Martínez Neira, Christian y Elisa Loncón Antileo. Bío Bío Wingkul Pewenche Epew. Cuentos Pehuenches del Alto Bío Bío. Programa de Educación Intercultural Bilingüe. Siedes. Temuco: Imprenta Kolping, 1999).

Existe una antigua historia que conforma el folklore de la Sexta Región acerca de “El Culebrón de Guacarhue” que transcribiré en su extensión para que ustedes la conozcan:
“Hace años atrás un guarcarhuino encontró en un hueco de árbol un mapa en el cual está consignado el sitio exacto de un tesoro, dejando aquí por los conquistadores, cuando eran perseguidos por los indios de “La Estacada” que habitaban en el valle. Al subir el cerro se le murió su cabalgadura en la cual llevaban tres cargas de oro; lo enterraron al lado de un litre en la cima del montículo antes que los nativos llegaran. Cuándo éstos le dieron alcance, sólo encontraron la mula muerta. Los fugitivos fueron tomados prisioneros y como no quisieron revelar el escondrijo del valioso metal, fueron muertos y enterrados en el mismo lugar donde hoy está el cementerio del pueblo.
El mapa señala que en la tercera puntilla de la cadena de colinas del lugar, donde aún se conserva el copado litre, está el entierro pero nadie se atreve a sacarlo.
El anciano que encontró el documento, lo mostraba a quien quería verlo, pero jamás lo entregó a nadie.
Seguramente cuando se encontró más viejo, y presagiando su muerte, lo ocultó en el mismo árbol en que lo halló.
Desde la altura del cerro baja un culebrón de tres metros de largo de color negro y con un mechón de pelos de oro en la cabeza, que emana destellos rápidos como miradas de sol.
Pues cazadores ven desde la cima de un despeñadero de filudos peñascos que colinda con el cementerio, al culebrón en el patio céntrico del camposanto, detenerse unos minutos; luego, perderse entre las tumbas donde están sepultados los extranjeros para aparecer y dirigirse hacia el litre de la colina próxima donde existe el cargamento de lingotes de oro.
En su camino pasa por las peñas donde hay cavernas grandes y pequeñas; en las últimas, las abejas, desde hace siglos, fabrican miel natural.
El culebrón se puede ver los días viernes a las doce horas en punto, únicamente desde este lugar que es una pequeña planicie de unos nueve metros cuadrados en cuyo sitio también se divisa el litre de ancha copa que guarda el tesoro y al culebrón resplandecer su crinado en la tumba de los muertos.
La presencia del reptil es terrorífica, la que hace que los intrusos corran por el pavor que infunde.
El camposanto con cruces de madera y bóvedas altas está ubicado a tres cuadras de la capilla. En un extremo, cerca de los sepulcros de los pobres, se levantan altos cipreses que conversan de cuentos e historias en el idioma del tiempo, mientras los pastizales escuchan su silencio, en tanto en el cielo, nubes largas, finas como pétalos, se levantan con el día y duermen en la noche.
El culebrón del penacho de oro, sigue protegiendo al tesoro y respirando el aliento de los campos dormidos”. (19)


(1) Basaldúa, Florencio. Monstruos Argentinos, Caras y Caretas (Buenos Aires), 1899
(2) El Minhocao. Acerca de Pequeñas Leyendas Poranduba Catarinense. O Cabeleira.
http://jangadabrasil.com.br/maio33/im33050b.htm
(3) O MINHOCÃO. Texto investigado y desarrollado por Rosane Volpatto.
http://www.rosanevolpatto.trd.br/Minhocao.htm
(4) Cobra Gigante. Claudio Aguiar. http://www.ilhagrandeon.com.br/ig-fatos.htm
(5) "Boiúna". Un Lenda da Cobra-Grande el ou Boiúna.
Bibliografía Consultada:
-A Amazônia - Gastão de Bettencourt
-A Cobra Grande - Artigo de Leticia Falcão, encontrado na Revista Amazon View, Edição n. 28
-O Simbolismo Animal Jean-Paul Ronecker
-Os Mistérios da Mulher - M. Esther Harding
Cobra-Grande.
Cobra María. Quintino Cunha, Pelos Solimões, 322, Paris, sem data.
Boiúna. Mitos y Leyendas Colombianos, Fabio Silva V., 1999.
Mitos e Lendas do Rio Grande do Sul - Antonio Augusto Fagundes. (Resumo, 4801-4850, J.
(6) Los Epeu. Elicura Chihuailaf, 1999. http://www.lacuadricula.cl/sitiom/contenido_referentes3.htm
(7) Javier Lajo Filosofía Indígena Inka: La Tawachakana.
(8) Cuentero de Monte Adentro. Dante Castro Arrasco.
(9) La Sachamama o Yacumama. Cuentos y Leyendas. 23-11-1998, http://w3.rotaryspain.org/newsrota.html?id=3
(10) Antonio Paleari: Diccionario Mágico Jujeño (Pachamama, Jujuy, 1982), pg. 516-517
(11) Silva Castro, Raúl. Presentación a la tercera edición de “Mitos y Supersticiones recogidos de la tradición oral chilena” (Editorial Nascimento, Santiago, 1947), pg. 1
(12) Ibídem, pg. 87-88.
(13) Lafone Quevedo, Tesoro de Catamarqueñismos.
(14) Mellet, Viajes por el interior de la América Meridional, cap. VIII, 57-58.
(15) Vicuña Cifuentes, Julio. Mitos y Supersticiones recogidos de la Tradición Oral chilena. (Editorial Nascimento. Santiago. 1947) pgs. 55-56
(16) Plath, Oreste. “Geografía del Mito y la leyenda chilenos”. (Editorial Grijalbo, 1994), pgs. 296-297
(17) Cárdenas Álvarez, Renato. “El Libro de la Mitología”. (Editorial Atelí y Cía. Ltda. Punta Arenas, 1998), pg. 29.
(18) Montecino Aguirre, Sonia. “Mitos de Chile. Diccionario de Seres, Magias y Encantos”. Con la colaboración de Philippi, Luz; Artigas, Diego; Obach., Alexandra (Editorial Sudamericana, Imprenta Salesianos, Santiago, marzo 2004), pgs. 151-158. (Las referencias 19-73 aluden a las obras citadas por la erudita autora).
(19) Cárdenas Tabies, Antonio “Camarico. Morada del diablo. Leyendas de la provincia de O’Higgins”. (Editorial Brecha, Rancagua, 1970), pgs.77-79.

ARCHIVOS HISTÓRICOS (OBRAS ANTIGUAS)

Los conquistadores españoles que se trasladaban a América en busca de aventuras y fundamentalmente oro, algunas veces se toparon con gigantescas serpientes en las espesas selvas que cubrían gran parte del continente. Por ejemplo, González Fernández de Oviedo y Valdés afirma que:"Estando en el Darién, límite entre Colombia y Panamá, en tierra firme, en 1522 vino del campo muy espantado una legua de Laredo, hombre de crédito e hidalgo, el cual dijo que había visto en una senda dentro de un maizal solamente la cabeza con poca parte del cuello de una culebra o serpiente y que no pudo ver lo demás de ella a causa de la espesura del maíz y que la cabeza era muy mayor que la rodilla doblada de una pierna de un hombre mediano y allí lo juraba y que los ojos no le habían parecido menores que los de un becerro grande y como la vio desde algo apartado no osó pasar y se tornó, lo cual el susodicho contó a muchos y a mí y todos lo creíamos por otros muchos que en aquellas partes habían visto algunos de los que al dicho Pedro de la Calleja le escuchaban lo que es dicho. Y en aquella sazón pocos días después de esto, en el mismo año, mató un criado mío una culebra que desde la boca a la punta de la cola tenía de largo 22 pies (6,16 metros) y en lo más grueso de ella era más gorda que dos puños juntos de las manos de un hombre mediano y la cabeza más gruesa que un puño y la mayor parte del pueblo la vio y el que la mató se llama Francisco Rao y es natural de la villa de Madrid." (1)
Pero los aventureros españoles descubrirían culebras muchos mayores capaces de "tragarse venados enteros con cuernos y todo". Martín del Barco Centenera afirma en su obra La Argentina que : "La culebra llamada Guryiu del Paraguay es de doce varas de largo y más (10 metros) y del grosor de un buey tiene en la cola una navaja de hueso que abre por el seceso a los animales que coge por fuertes que sean y se los traga chupándolos enteros con huesos y cuernos y hanse hallado en su vientre aspas, calaveras de venados grandes, cargada de huesos, movida de instinto animal se va a lugares húmedos y empantanados y échase de barriga hasta que pudriéndose su cuero echa los huesos y cuernos que ha tragado de los animales y luego descargada se va entre unas yerbas donde refregándose sana y obtura la abertura." (2)
Es claro que nadie puede creer que un ofidio por grande que sea consiga tragarse a un venado entero; sí es sabido que los grandes constrictores de América y Asia muelen literalmente con paciencia los huesos de sus víctimas antes de devorarlos.
Al respecto Pedro de Aguado describe un repugnante espectáculo:
"En esta tierra de San Juan de los Llanos, en Venezuela, mató un Pedro de San Miguel una culebra que tenía 24 pies de largo (6,72 metros) y cuando la mató estaba este animal en una ciénaga de poca agua, enroscada comiendo un venado que había tomado y era tan grande el bulto que hacía que aunque por otros españoles fue vista en la ciénaga, fue juzgada por roca o peña. El venado no lo comía como lo comen otros animales sino teníalo muy molido y hecho pedazos y entero y por entre las piernas lo iba chupando dejando el cuero o piel entero y así lo hacen las demás culebras que por la mayor parte se sustentan de venados y otros animales a los cuales se les enroscan al pescuezo y cuerpo y así los ahogan con su mucho apretar." (3)
Según afirma Alberto Salas los venados comidos enteros o triturados por estas descomunales culebras sirvieron de alimento a estos conquistadores aunque estuvieran alojados en el largo vientre de las serpientes.
Pedro Cieza de León en su Crónica del Perú nos relata que Fray Pedro Simón, entre San Sebastián y Antioquía mató de un formidable lanzazo una culebra de más de 20 pies de largo (5,60 metros) que tenía la cabeza rosella y los ojos verdes sobresaltados. En el vientre le hallaron un venado chico, entero como estaba cuando se lo comió y "oí decir que ciertos españoles con el hambre que llevaban comieron el venado y aún parte de la culebra." (4)
El mismo Fray Simón cita en sus Noticias Historiales el caso de una de estas largas serpientes:"En esta tierra (Coro, Venezuela) fue donde sucedió el caso con una de estas culebras que se cuenta en todas estas Indias y España por cosa muy común y sabida que fue de esta suerte: En aquellos principios que se iba descubriendo esta tierra de Coro yendo 18 castellanos uno de los cuales se llamaba Mateo Sánchez Rey, que después fue conquistador de este Nuevo Reino y vecino de esta ciudad de Santa Fe, en una entrada por las montañas cansados se sentaron sobre un tronco que les pareció viga rolliza, de disforme grandeza muy parda y cubierta de hierbas y hojas secas de los árboles. Y comenzado a sacar lo que llevaban para almorzar se comenzó a bullir la viga y admirados del caso se levantaron y vieron que era una de esas culebras "bobas" (Boas. N.A.)."(5)
Daniel Granada refiriéndose a estos legendarios tiempos de conquistadores trae a colación algunos casos extraordinarios de la temible Curiyú de la laguna del Iberá, Corrientes, nombre que casi se confunde con el de Sucuriju dado a la anaconda gigante del Amazonas. Por ejemplo, Ulrico Schmidel soldado de la expedición de Pedro de Mendoza cuenta que subiendo el Paraná cerca de la orilla mataron una serpiente que tenía el grueso de un hombre y 45 pies (15 metros aproximadamente) de largo, negra con pintas leonadas y rojas. Decían los indios del lugar que cuando se bañaban, esta clase de culebras los rodeaban con la cola y arrastrándolos al agua los engullía. Los españoles la mataron de un balazo y los indios partiéndola en pedazos la comieron cocida y asada.". (6)
Según el tantas veces citado Padre Pedro Lozano, el Padre Pedro Romero halló una serpiente muerta que tendría de 60 a 70 pies de largo (20 a 23 metros),"siendo su grosor a proporción cosa estupenda". (7)
El mito ya estudiado del Minhocaô se ha confundido muy frecuentemente con las apariciones de la anaconda gigante sin embargo debe hacerse la salvedad que de ningún modo se puede comparar un gusano (invertebrado) con un ofidio. A los fines de una investigación criptozoológica es sumamente dificultoso separar ambos conceptos. Así varias ciudades argentinas como Concepción del Uruguay y Santo Tomé son muy ricos en historias referidas a perturbaciones producidas en el subsuelo en forma de túneles por criaturas llamadas Minhocaô. Incluso frente a la Isla del Uruguay se afirmaba habitaba uno de descomunal tamaño que desencadenaba un fuerte oleaje y era descrito como con forma de víbora. (8)
Los pescadores del Araguay y sus afluentes declaran que una serpiente que ellos comparan con la forma de un gusano de tierra, pero llega a treinta o cuarenta yardas de longitud, ruge para ser escuchado a muchas leguas. Ellos lo llaman Minhocao, y es tanto el miedo que tienen de él que han abandonado varios lagos donde abunda la pesca, meramente porque ellos eran frecuentados por este temido ofidio. (9)
Un artículo aparecido en la revista Nature el 21 de febrero de 1878 afirmaba que según el alemán radicado en Brasil Fritz Muller existían muchas historias acerca de "un gusano de unos 45 metros de largo y 4,5 metros de ancho cubierto de huesos como una armadura (sic) que arrancaba los enormes pinos como si fueran tallos de hierba, desviaba las corrientes de los arroyos hacia cauces nuevos y convertía la tierra seca en una ciénaga sin fondo."
El corresponsal continuaba sus afirmaciones:"Después de una cuidadosa consideración de las diferentes versiones acerca del Minhocaô es muy difícil evitar la idea de que algún animal real- mente exista, aunque no alcanzara un tal como los campesinos quisieran hacernos creer. Muchos quienes creían en la existencia del Minhocaô no lo vieron nunca en realidad, derivaban su teoría de las excavaciones subterráneas del animal."
Siguiendo el mismo artículo alrededor de enero de 1864 Antonio José Branco, después de una ausencia de ocho días de su casa junto con su familia halló socavado el camino con montones de tierra repartidos y grandes zanjas. Estas zanjas comenzaban en el manantial de un arroyo y seguían un camino serpenteante terminando por fin después de un tramo de entre 700 y 1000 metros. El ancho de dichas zanjas era según se informó, de tres metros. Después de esas fechas el arroyo llegó a inundar la zanja trazada por el supuesto Minhocaô. Los caminos del animal se ubicaban generalmente debajo de la superficie del agua, varios pinos habían sido arrancados a su paso. Uno de los árboles a los que le Minhocaô había arrancado la corteza y parte de la madera al pasar, supuestamente se encontraba aún de pie y visible el año pasado. Cientos de personas de Curtibanos y otros lugares fueron a contemplar la devastación ocasionada por el Minhocaô y suponían que el animal todavía vivía en la charca lodosa, cuyas aguas parecían a veces repentina y extrañamente perturbadas. En efecto, en las noches silenciosas se percibía un rugido como de truenos distantes y un leve movimiento de la tierra en las viviendas de la zona.
El interesante artículo finalizaba con algunas especulaciones acerca de la real naturaleza zoológica del Minhocaô. El autor suponía que el animal pudiera ser en realidad alguna especie de armadillo gigante, señalando que por lo menos una especie conocida era enteramente subterránea y que los armadillos enormes fueron comunes en alguna época en América del Sur. Llegó a cuestionar sin no sería demasiado atrevimiento suponer que pudiera ser el último descendiente de los Gliptodontes. (10)
Los Gliptodontes, como sabemos, eran contemporáneos de los Megaterios y los Milodontes. En Argentina hace no muchos años los restos de Gliptodontes eran hallados casi a diario en las barrancas de los grandes ríos como el Paraná y aún en otros menores como el Luján y el Reconquista, ambos en la provincia de Buenos Aires. En pleno centro de la Capital Federal también se hicieron descubrimientos con motivo de la construcción de subterráneos y obras de desagüe. De todos estos descubrimientos me llamó la atención uno verificado en la ciudad de Mar del Plata donde fueron puestos a la vista varios túneles de aspecto artificial y de gran diámetro que resultaron ser guaridas de los desaparecidos Gliptodontes. Lamentablemente extravié la fecha exacta del reporte aparecido en el diario La Razón en la década del '60 y que mostraba una fotografía en la que varias personas se hallaban alojadas en los misteriosos túneles.
Este descubrimiento tendería en cierta forma a confirmar la hipótesis del colaborador de Nature. De ser así la creencia del Minhocaô como un ser vermiforme o serpentiforme sería demolida. A los fines criptozoológicos ambos enigmas constituyen aún fuentes preciosas para investigaciones no solo en el ámbito folklórico e histórico sino también en el propio lugar de los hechos.
La siguiente referencia está perfectamente documentada y puede considerarse un caso extraordinario ya que fue publicado en un periódico de Martinica relatando un suceso de la isla de Trinidad perteneciente antes de 1962 a Brasil siendo actualmente un estado independiente llamado Trinidad y Tobago. Según un artículo incluido en la revista francesa La Nature estos fueron los hechos:
"La isla de Trinidad está siendo devastada por un extraordinario monstruo, una serpiente de 45 pies (13,5 metros) de largo, último sobreviviente de la especie de las Iluillias, que abundaba hace tiempo en esta isla. Según algunos detalles publicados por "Defense Coloniale" de la Martinica, esta serpiente comenzó a llevar a cabo sus depredaciones a partir de febrero de 1889 en el cantón d'Arima, alrededor de las selvas montañosas situadas al Norte. Se constató al principio la desaparición de aves y pequeños animales seguida prontamente por asnos y más tarde por mulas y caballos. Poco después de la desaparición de muchos niños los habitantes se reunieron y dieron inicio a una verdadera cacería. Luego de muchas jornadas de búsqueda llegaron a la región de las cavernas de Guachard. Acercándose a un estanque o pequeña laguna situada en el interior, los perros manifestaron un terror extraordinario y rehusaron seguir avanzando. Tan pronto como el monstruo alzó su cabeza en el medio del agua fue acribillado por una descarga general. Luego de unos instantes de agonía se enrolló fuera del estanque. Examinada con cuidado la serpiente resultó tener 47 pies de largo (14 metros) y 75 centímetros de ancho o diámetro. Su cuerpo fue abierto encontrándose un ciervo que acababa de devorar. La serpiente fue embalsamada y enviada a Puerto España (La capital de la isla. N.A.) donde es expuesta en el Hotel de la Villa." (11)
Se trata sin dudas de un hecho excepcional: La captura de una serpiente de 14 metros de largo, es decir cuatro más que la más larga aceptada como la mayor del mundo. Por mi parte no puedo evitar mencionar la cercanía de esta isla con las costas brasileñas, ubicada precisamente en el Golfo de Paria, muy cerca de la desembocadura del río Orinoco. Probablemente en la isla existan aún los restos del fabuloso reptil o quizás tan solo fotografías. Desafortunadamente no he podido hallar más datos. Al referirme a la cercanía con Brasil no hacía más que prolongar el área de distribución del fenómeno que en términos generales podemos llamar "anaconda gigante".
A continuación voy a ocuparme de las experiencias vividas por el Coronel Percy Harrison Fawcett, antiguo miembro de la Artillería Real del Ejército Británico y experimentado topógrafo, quien a comienzos del presente siglo dedicó casi 20 años de su vida a trabajos de delimitación de fronteras entre Bolivia y Brasil principalmente. Se afirma que Fawcett era más bien un romántico y un aventurero que un explorador científico y en parte están en lo cierto pues los científicos de su época probablemente jamás hubieran pisado ni un segundo las selvas en las que Fawcett vivió casi dos décadas. Tampoco hubieran pasado días sin comer y sin dejar de ser atormentados por nubes de mosquitos que llegaban a oscurecer al sol.
Lamentablemente para Fawcett y su familia él jamás logró salir del infierno verde con lo que sus afirmaciones nunca pudieron ser confirmadas. Los científicos decidieron que era mucho más sencillo, menos arriesgado y molesto desvirtuar sus dichos desde sus cómodos claustros que salir a comprobarlos en el terreno. No dudo que la obra publicada por su hijo contenga alguna exageración hacia la figura del intrépido Fawcett, casi diría que ante tanta burla e injusticia es explicable y comprensible. He estudiado en profundidad ese libro no solo en torno a los datos criptozoológicos sino también con respecto a la Arqueología sudamericana relacionada con la existencia de recintos subterráneos en la región del Matto Grosso. Lejos de encontrar exageraciones he hallado concordancias y confirmaciones de otras fuentes bibliográficas. Por ello concedo un gran valor a los reportes y testimonios concernientes a la anaconda gigante que a continuación expondré:
Refiriéndose a las rarezas zoológicas de la zona de los ríos Purus y Acre Fawcett afirma que:"Hay un gran bagre llamado Piru- cucu, cuya lengua áspera, dura como la suela de un zapato y semejante a ella en su forma se usa como raspador para rallar alimentos y pulir maderas. También son comunes las rayas a causa del lecho arenoso del río. Yo le disparé a un cocodrilo de once pies, verdadera rareza en esta parte tan alta del río. El administrador de Yorongas me contó que había dado muerte a una anaconda de 58 pies (17,4 metros) de largo en el bajo Amazonas. En esa época creía que era una exageración pero más tarde, como relataré, disparamos a una más grande aún."(12)
Describiendo las regiones de Corumbá declaraba que:"El terreno bajo y pantanoso en que está situado es un paraíso para los reptiles. Son comunes las anacondas. Las grandes por fortuna escasas llegaban hasta cazar ganado y aún, durante las noches a posesionarse de hombres en las canoas. La longitud habitual de estas serpientes era de 15 a 30 pies pero las realmente grandes doblan esta longitud y aún la superan. Sus horripilantes aullidos podían oírse por la noche que es la hora en que acostumbran a alimentarse." (13)
Sin embargo, la aventura más extraordinaria fue protagonizada por el mismo Fawcett y su comitiva:"Mientras nos deslizábamos fácilmente en la lenta corriente, no muy lejos de la confluencia del Río Negro, casi debajo del casco del igarité apareció una cabeza triangular y varios pies de cuerpo ondulante. Era una anaconda gigante. Yo me lancé a buscar mi rifle, mientras el animal empezaba a reptar por la orilla y sin apuntar casi le disparé una bala en la espina dorsal, 10 pies más abajo de su horrible cabeza. Inmediatamente hubo un remolino de espuma y se escucharon algunos golpes terribles contra la quilla de la embarcación como si hubiésemos tropezado con un tronco sumergido. Con gran dificultad persuadí a la tripulación india para que atracase en la orilla. Estaban tan aterrorizados que se les veía el blanco de sus ojos saltones. En el momento de disparar había escuchado sus voces aterrorizadas rogándome no hacer fuego porque el monstruo destruiría la embarcación matando a todos a bordo pues estas bestias no solo embisten contra las naves cuando están heridas sino que hay peligro de que ataque también el compañero. Bajamos a tierra aproximándonos al reptil con precaución. Estaba fuera de combate pero los estremecimientos recorrían su cuerpo así como el viento levanta las aguas de un lago montañés. Por lo que pudimos medir tenía alrededor de 45 pies fuera del agua más 17 en el interior de la corriente, lo que hacía un largo total de 62 (18,6 metros). Su cuerpo no era grueso para una longitud tan colosal, no más de 12 pulgadas de ancho (30 centímetros) pero probablemente había pasado largo tiempo sin alimento. Traté de cortar un trozo de su piel pero la alimaña no estaba muerta como creíamos y nos aterrorizaron sus repentinos sacudimientos. Un olor penetrante y fétido emanaba de la serpiente, tal vez era su aliento, del cual se cree que tiene un efecto entorpecedor que atrae primero y después paraliza a su víctima. Todo es repulsivo en este reptil.
Posiblemente no sean comunes estos especimenes tan largos pero hay rastros en los pantanos que alcanzan una anchura de seis pies y confirman los relatos de los indios y de los colectores de caucho que dicen que la anaconda alcanza a veces tamaños increíbles, sobrepasando en mucho al ejemplar muerto por mí. (Nota del hijo de Fawcett: Cuando se habló de esta serpiente en Londres se dijo que mi padre era un mentiroso a carta cabal.)
La Comisión Limítrofe brasileña me contó que ellos habían dado muerte a una anaconda en el río Paraguay de más de 80 pies de largo (24 metros). En las cuencas del Araguaya y del Tocantires existe una variedad negra conocida como dormidera, debido al ruidoso sonido que emite, semejante a un ronquido. Dicen que alcanza un tamaño gigantesco pero jamás pude ver una. Estos reptiles viven principalmente en las marismas, pues a diferencia de los ríos que a menudo se transforman en meras zanjas de barro durante la estación seca las marismas permanecen inalteradas. Aventurarse penetrando los lugares frecuentados por las anacondas es hacer burla de la muerte." (14)
En la jangada cada uno estaba en su puesto descansando. El piloto solo, de pie en la proa, mostraba su alta estatura, escasamente definida en las sombras más tempranas. El reloj, con su polo largo en su hombro, recordó uno de los campamentos de jinetes tártaro. La bandera brasileña flameaba en lo alto del asta, y la brisa era apenas lo bastante fuerte para alzar el verderón (¿embarcación?)
A las ocho los tres primeros tintineos del Ángelus escaparon de la campanilla de la capilla pequeña capilla. Los tres del segundo y terceros versos parecían en su giro, y el saludo se completó en la serie de golpes más rápidos de la campanilla pequeña.
Sin embargo, la familia después de que este día del julio seguía siendo sentándose bajo el pórtico para respirar el aire fresco del abierto.
Había sido así cada tarde, y mientras Joam Garral, siempre silencioso, estaba contento y escuchando, vivamente a las personas jóvenes que charlaban lejos hasta la hora de ir a dormir
"¡Ah! ¡Nuestro río espléndido! ¡Nuestra magnífica Amazona!" exclamó a la joven muchacha cuyo el entusiasmo por el inmenso arroyo nunca decayó.
"El río de Unequaled, es verdaderamente real," dijo Manoel; "no comprendo toda su sublime belleza. Nosotros bajaremos, sin embargo, como Orellana y La Condamine hicieron hace mucho siglos atrás, no estoy sorprendido del todo de sus maravillosas descripciones
:"Un poco fabuloso," contestó Benito.
"Ahora, hermano," dijo Minha seriamente, "No diga ningún diablura de nuestra Amazona."
"Para recordarlo que tiene sus leyendas, mi hermana, dice que no hay ningún enfermo de él."
"Sí, eso es verdad; y tiene alguna maravilla," contestó Minha.
"¿Qué leyendas?" preguntó Manoel. "Yo me atrevo confiesa que ellos no han encontrado su manera todavía en Para--o más bien que, para mi parte, yo no soy conocido con ellos."
"¿Entonces que aprende usted en las universidades de Belem?" preguntó risueñamente Minha.
"Yo empiezo a percibir que ellos no enseñan nada," contestó Manoel.
:"¡Qué cosa señor!" replicó Minha, con una gravedad agradable, "usted no sabe, entre otras fábulas, que un reptil enorme llamó el _'Minhocaô,'_ a veces visita la Amazonia, y que las aguas del río se levantan o caen conforme como esta serpiente se zambulle en ellos, ¿tan gigantesco él es?"
"¿Pero usted ha visto alguna vez este fenomenal Minhocaô?"
"¡Ay, ninguno!" contestó Lina.
"¡Qué lástima!" Fragoso pensó apropiado agregar.
"Y 'el d' Aqua de Mae, '"continuó la muchacha--"esa orgullosa mujer y temible cuya a la mirada le fascina y drages bajo las aguas del río el imprudente que mira fijamente."
"¡Oh, en cuanto a 'el d'Aqua de Mae, 'ella existe!" lloró la ingenua Lina; "ellos dicen que todavía camina en los bancos, pero desaparece como un duende de agua en cuanto usted se la acerca."
"Muy bien, Lina," dijo Benito; "la primera vez que usted la vio sólo permítame saber."
"¿Para que ella pueda asirlo y puede tomarlo al fondo del río? Nunca, Sr. ¡Benito!"
"¡Ella cree en él!" gritó Minha.
"Hay personas que creen en el tronco de Manaos," dijo Fragoso, siempre listo para intervenir en nombre de Lina.
"¿El 'el tronco de Manaos'?" preguntó a Manoel. "¿Qué sabe acerca del tronco de Manaos?"
"Sr. Manoel," le contestó a Fragoso, con una gravedad cómica, "parece que hay --o bastante anteriormente--un tronco de _'turuma, '_ que todos los años descendieron el Negro de Río al mismo tiempo, mientras deteniendo varios días a Manaos, y entrando adelante en Para, deteniendo a cada puerto dónde los nativo lo ornamentaron con poco marca. Llegado a Belem, vino a una parada, retrocedida en su camino, remontado a la Amazona al Negro de Río, y devolvió al bosque de que había empezado misteriosamente. Un día que alguien intentó arrastrarlo en tierra, pero el río subió en el enojo, y el esfuerzo tuvo que ser rendidose. Y en otra ocasión el capitán de una nave lo arponeó e intentó remolcarlo a lo largo de. Este tiempo de nuevo el río, en el enojo, pelado fuera de las túnicas, y el tronco escapó misteriosamente."
"¿Lo que se volvió de él?" le preguntó al mulato.
"Aparece eso en su último viaje, Srta. Lina," contestó Fragoso, "equivocó la manera, y en lugar de subir el Negro él continuó en la Amazona, y nunca se ha visto de nuevo."
"¡Oh, si nosotros pudiéramos encontrárnoslo sólo!" dijo Lina. (15)
Fue el miedo en unión con la mentira que hizo con que José Aranha dice haber visto, en 1722, en el río Madeira, la cual dijo medir unos 40 pasos. Lo mismo podemos decir de aquella que comió un caballo, en Goiás, de acuerdo con la narrativa de Gardner en su obra "Viagens al Brasil".
De vez en cuando la prensa publica la historia de una fabulosa sucuri capturada y muerta, siempre en la región da Amazonia. Una de las más sensacionales historia fue la de tres jóvenes que acamparan en la floresta y fueron a dormir. Por la mañana uno de los chicos había desaparecido y sus colegas al encontrarlo tuvieron una terrible sorpresa: él estaba siendo devorado por una surcuri. (16)
Tim Dinsdale su libro, Monster Hunt, hace referencia a historias contadas por un joven inglés llamado Craig quien residía en Paraguay después de la Primera Guerra Mundial, acerca de una “Bestia Misteriosa”, la cual sin embargo, nunca vio personalmente. El joven afirma que el reptil atrapó a un joven trabajador rural y a muchas cabezas de ganado en varias oportunidades mientras nadaban a través de El Paso Limpo, un cruce del Rio Jacare. El verdaderamente presenció uno de esos incidentes cuando una vaca fue literalmente arrastrada hacia el fondo del río. Posteriormente Craig concluyó que el culpable podría haber sido algún gigantesco Pez-Gato pero Tim Dinsdale lo duda y afirma que debió tratarse de una sucuriju gigante.
Un granjero en el límite de Brasil y Perú, aunque sobre territorio peruano, descubrió una huella atribuida a una serpiente gigante que se estimó midiendo 80 metros de largo.
Un artículo aparecido el 24 de Enero de 1948 en el Diario de Pernambuco mostraba una foto de una sucuriju gigante en el acto de devorarse un buey en la orilla de un río .Se afirmaba que el reptil llegaba a pesar 5 toneladas y que poseía 80 cms de diámetro y 40 metros de largo. La foto era de mala calidad y el tamaño era imposible de determinar con exactitud. Se afirmó que fue sacrificada pero el artículo no lo aclaraba.
El periódico A Provincia do Para publicó otro artículo con una fotografía diferente, la cual Tim Dinsdale supone pertenece a la misma serpiente mencionada en el diario de Pernambuco, simplemente que había sido arrojada al río donde flotaba corriente abajo. Muerta, manchada, vientre arriba, cabeza y cola invisible, tal cual aparecería una serpiente muerta.

En 1846, George Gardner escribió en su obra Travels in the Interior of Brazil que pudo observar una sucuriju muerta en Senhor Lagoeira, que medía unos 11 metros de largo. No demasiado, pero sí mucho mayor que el común de estos reptiles.
El Padre Víctor Heinz persiguió una Sucuriju cerca de la ciudad de Obidos, ubicada en las riberas del Rio Amazonas en May 22, 1922 Estimó su longitud en 80 metros. Otra gigantesca anaconda, aunque sin haberse podido medir, fue muerta en esa misma zona. El religioso tuvo un segundo encuentro en 1929 cuando se hallaba en la boca del Rio Piaba, cerca de Alemquer. Observó dos luces azules en el agua suponiendo que se trataba de una barcaza, pero luego se percató de que se trataba de una sucuriju que vivía en ese paraje.
Reymondo Zima (un comerciante) vio el 6 de Julio de 1930 una serpiente con ojos brillantes en el Rio Jamunda, cerca de la ciudad de Faro.
El 27 de Setiembre de 1930 Joao Penha detectó una Sucuriju en el Rio Iguarape, poseía también oijos que despedía algún tipo de bioluminiscencia. Acometió contra una masa de deshechos a unos 300 metros produciendo un fuerte ruido. Penha, no aportó detalles en cuanto a su largo...
Paul Tarvalho divisó una serpiente gigante a la distancia en la zona cercana a la observación de Zina en 1948. Se encontraba a unos 300 metros y estimó su largo en 50 metros aunque es un dato poco fiable.
En 1923 F.W. Up de Graff reportó la observación de una boa yaciendo en forma paralela a su canoa. Estableció su largo entre 16 y 20 metros.
En 1914 Algot Lange mató una gigantesca sucuriju cuya piel fue enviada a New York. (17)
En 1933 integrantes de la Comisión de límites entre Brasil y Colombia afirmaron que una serpiente gigante de aproximadamente 30 metros de largo fue muerta en las orillas del Rio Negro. Se presentó una foto como testimonio
En 1948 apareció otra fotografía de una supuesta sucuriju gigante de 30 metros de largo muerta en Fort Tabatinga, en el Rio Oiapoc. En la imagen es muy difícil apreciar el largo del reptil.
Ese mismo año una gigantesca serpiente asoló a un pequeño pueblo de Brasil, debiendo los pobres habitantes solicitar la ayuda de los militares. El monstruoso reptil fue muerto luego de 500 disparos de arma de fuego. Se estimó que pesaba 5 toneladas y medía casi 45 metros.
Una sucuriju muerta, flotando vientre arriba fue descubierta en un río brasileño en 1954.Se obtuvo una fotografía.
El padre Protius Fickle afirmó que la sucuriju que observó tenía los ojos como platos y estaba devorando de gigantescos pecaríes. Father Protius tuvo la fortuna de pasar a pocos pies d e la cabeza del animal, por lo que su testimonio es muy fidedigno.
El Dr. Uldis Janis Vagners un geólogo canadiense visitó los pantanos de Madidi en Bolivia en Julio 1998. Escuchó historias de cazadores locales acerca de serpientes tan enormes que eran capaces de tragarse a un hombre. En ese momento pergeñó la idea de retornar al siguiente año acompañado por el autor Will Gibbons. (18)


II. Archivos históricos (Obras antiguas)
(1) Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés: Sumario de la Natural Historia de las Indias (Rivadeneyra, Madrid, 1877), pg.497.
(2) Centenera, Martin del Barco: Argentina y conquista del Río de la Plata Canto III, f Nº 18
(3) Salas, Alberto: Para un Bestiario de Indias (Losada, Buenos Aires, 1968), pg.142 citando a Pedro Aguado: Historia de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada (Pub. Real Acad. Hist., Madrid, 1916-1917), pg.780-781.
(4) Cieza de León, Pedro: La Crónica del Perú, pg.363.
(5) Fray Pedro Simón: Noticias Historiales de Venezuela (Bibl. Acad. Nac. Hist., Caracas, 1963), pg.100.
(6) Granada, Daniel: Reseña Histórico-descriptiva de Antiguas y Modernas Supersticiones del Río de la Plata. Kraft, Buenos Aires, 1947., pg.137.
(7) Ibídem.
(8) Pasteknik, Elsa Leonor: Mitos Vivientes de Misiones (Plus Ultra, Buenos Aires, 1977), pg. 61.
(9) El Minhocao. Travels in the Central Parts of South America. [The Living age.../ Volume 50, Issue 644, September 27, 1856] View page 806.
(10) Cohen, Daniel: Enciclopedia de los Monstruos (Diana-Edivisión, México, 1989), pg. 41-42.
(11) G. de Ferrancourt: Un Monstrueux Serpent, La Nature Supplement Nº 835, 1-6-1889.
(12) Percy Harrison Fawcett: A Través de la Selva Amazónica (Rodas, Madrid, 1974), pg.116.
(13) Ibídem, pg. 180.
(14) Ibídem, pg.136-137.
Referencia complementaria: El Minhocao, El Monstruo Amazónico http://www.meta-Religion.com/Paranormal/el_minhocao.htm
(15) El Minhocao. Jules Verne. Eight Hundred Leagues on the Amazon. Pg. 42-43
http://www.jules-verne.co.uk/eight-hundred-leagues-on-the-amazon/ebook-page-42.asp
(16) O MINHOCÃO. Texto investigado y desarrollado por Rosane Volpatto.
http://www.rosanevolpatto.trd.br/Minhocao.htm
17-Lange, Algot; Introduction By Frederick S. Dellenbaug The Lower Amazon; a Narrative of Explorations in the Little Known Regions of the State of Para, on the Lower Amazon, with a Record of Archaeological Excavations on Marajo Island at the Mouth of the Amazon River and Observation on the General Resources. New York, G. P. Putnam's Sons, 1914, First Edition...
18-Dinsdale, Tim: Monster Hunt, Acropolis Books Ltd., Washington, 1972


CASOS ACTUALES Y TESTIMONIOS ORALES

Según el corresponsal en Villa Ángela, Chaco del desaparecido diario Noticias Gráficas un lugareño vivió un suceso increíble:"Extraña y riesgosa aventura le sucedió al paisano Canciano Gómez cuando con el solo y habitual propósito de cazar patos silvestres se introdujo en la laguna que se halla a unos 15 kilómetros de esta ciudad. En cuclillas, con el agua hasta la cintura y la escopeta en lo alto, avanzó cautelosamente hacia una apreciable formación de patos que se desplazaba a favor de la corriente. No alcanzó a apuntar su arma cuando una fuerte presión envolvente le paralizó el muslo izquierdo. Aterrado y desconcertado pero hombre baqueano en los peligros imprevistos que la salvaje naturaleza de la zona puede deparar a los incautos, trató de arrastrarse hasta la costa. El fuerte nudo que lo atenazaba se asoció enseguida en su mente con la imagen de una serpiente enorme a pesar de que el nivel del agua impedía toda visión de su siniestro oponente. De pronto, como para cortar el resuello o matar de horror al cazador más valiente, la fea y repugnante cabeza de un ofidio de 50 centímetros de longitud emergió a su lado. Canciano Gómez sabía que si se dejaba envolver por el horror y el asco se podía dar por muerto. Hizo de tripas corazón, volvió la escopeta hacia el monstruo y disparó sus dos cargas. Lentamente se aflojó la tenaza anudada a su muslo y pudo llegar exhausto hasta la orilla. Tomó entonces por la cola al animal y extrajo una Lampalagua de más de 9 metros de largo. El increíble y verdusco animal se exhibe ahora en el escaparate de un negocio céntrico de Villa Ángela. (1)


Curioso Recorte Chileno “La Prensa” de Curicó del 26 de Marzo de 1914,pg.4

Recordemos que la Lampalagua o Ampalagua es la denominación popular de la boa constrictora, serpiente que no suele sobrepasar los seis metros de largo. En esta oportunidad tenemos un ejemplar que supera ampliamente esa cota llegando casi al record oficial de esa época, algo menos de 10 metros para una pitón asiática.
El siguiente reporte proviene de la densa región selvática que constituye el límite de Bolivia, Brasil y Perú, en la cuenca del río Madre de Dios, afluente del Amazonas. Según un cable de ANSA publicado por Crónica el 13 de setiembre de 1969: "Una gigantesca boa se tragó a dos personas que estaban bañándose en el río Alto Madre de Dios en presencia de varios compañeros que nada pudieron hacer para evitarlo, según lo consigna el corresponsal en el Cuzco del diario “La Prensa (Lima, Perú). Las víctimas han sido identificadas como Ricardo Flores, 38 años y Juvenal Quispe, 41 años, ambos naturales de Lima. De acuerdo a la misma fuente de información los testigos presenciales señalaron que mientras los infortunados se bañaban apareció una gigantesca boa entre las aguas del río en la selva peruana, cerca de la frontera con Bolivia. El enorme reptil abrió sus fauces y devoró a los bañistas en contados segundos.
Asimismo se informó que se ha emprendido una cacería para dar con el ofidio y que incluso se ha pedido colaboración al Ejército. El corresponsal del diario aclara finalmente que este tipo de reptil es conocido en la selva tropical con el nombre de Yacumanaz, es decir Madre de los Ríos y que debido a su gran peso y tamaño tiene dificultad para desplazarse por lo que utiliza un poder hipnótico para atraer a sus víctimas." (2)
En la selva brasileña cerca de Sao Luis de Maranho se produciría en 1974 un nuevo y espeluznante caso de víctimas fatales producto de las serpientes gigantes. Según la agencia ANSA:"Un labrador fue muerto y devorado por una boa de 10 metros de largo conducida por la creciente del río Mearim, cerca de Vittoria de Mearim a 550 de Sao Luis. Según un conductor de camiones que nada pudo hacer para socorrer a la víctima, el labrador había concurrido para ver que ocurría con sus cerdos que estaban inquietos a orillas del río, cuando fue enlazado por la serpiente y arrastrado al fondo de las aguas. El animal fue muerto luego por los pobladores." (3)
De acuerdo con estas noticias, lamentablemente siempre carentes de precisiones, parecer ser que el ataque por parte de estos monstruos a personas no es ni mucho menos infrecuente aún en nuestros días. Es cierto que las regiones inaccesibles del Alto Madre de Dios y el Amazonas guardan en el presente muy pocas diferencias con lo que fueron hace miles de años por lo que no resulta extraño que aún resguarden criaturas desconocidas.
Nuevos ataques sufrieron indígenas de la zona del Amazonas peruano si hemos de creer en la noticia distribuida por la agencia United Press recogida por el diario La Razón. Efectivamente en su edición del 9 de abril de 1975 decía:"Se estima que una joven madre y su hijo recién nacido fueron devorados por una enorme boa en un alejado paraje de la Amazonia peruana, según informa el matutino El Comercio, a través de un despacho de su corresponsal en Tarapoto, 600 kilómetros al norte de Lima. Manuel Chasnamote, 26 años, quien había constituido su hogar con Juana Quispe de 21 años había salido de cacería luego que su mujer diera a luz un niño, dejando a estos instalados en su vivienda levantada sobre pilares a 3 o 4 metros sobre el nivel del suelo en la ribera del río Huallaga. Añade que al retornar de su expedición se dio con la sorpresa que su esposa y su hijo habían desaparecido y que sobre la cama solo había abundante baba." (4)
Evidentemente estamos en presencia de criaturas que superan ampliamente las dimensiones reconocidas por la Zoología, valga como ejemplo que el ofidio más largo reconocido en la actualidad alcanza la escasa longitud de 11,4 metros y fue cazado al Este de Colombia, perteneciendo a la especie de las anacondas.
Difícilmente estos reptiles sientan alguna animadversión especial para con la raza humana como insinuaba Oscar Miño en un artículo publicado en el Diario Popular, probablemente estos seres de igual manera que sobreviven varios meses sin comer pueden devorar cualquier presa que se cruce en su camino. (5)
La misma imagen se volvería a repetir en el municipio de Jaru, estado de Rondomia, en pleno Amazonas según un cable originado en Porto Velho, Brasil el 20 de agosto de 1988. El niño de tres años de edad y contextura bastante desarrollada Daniel Menezes fue atacado y devorado por una gigantesca boa sucuriju de 15 metros de largo. La información consigna que el gigantesco reptil atrapó al niño y huyó hacia el río sin que nadie pudiera salvarlo. (6)
Evidentemente estamos en presencia de criaturas que superan ampliamente las dimensiones reconocidas por la Zoología, valga como ejemplo que el ofidio más largo reconocido en la actualidad alcanza la escasa longitud de 11,4 metros y fue cazado al Este de Colombia, perteneciendo a la especie de las anacondas.
Difícilmente estos reptiles sientan alguna animadversión especial para con la raza humana como insinuaba Oscar Miño en un artículo publicado en el Diario Popular, probablemente estos seres de igual manera que sobreviven varios meses sin comer pueden devorar cualquier presa que se cruce en su camino. Si bien este trabajo reúne las extrañas formas animales del área sudamericana no por ello debo dejar de llamar la atención acerca de que en Asia también se han dado casos similares de enormes reptiles, las más de las veces con cierto apetito por los humanos. No nos olvidemos que una de las primeras referencias relativas a la posibilidad de que un hombre fuera devorado por una serpiente gigante se originó en las selvas de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial. Allí unos soldados japoneses estupefactos vieron el pie de un camarada sobresaliendo de la boca de uno de tales reptiles. Tomada en forma aislada esta historia fue muchas veces considerada una mera invención. Sin embargo, mis archivos guardan además de las referencias ya citadas un reporte asiático distribuido por la agencia italiana ANSA:"Un pitón gigante se tragó uno tras otro a tres obreros en el fondo de un pozo de 30 metros de profundidad excavado por la compañía petrolera indonesa Pertamina, en Muara Megang, sector meridional de Sumatra. Los tres hombres habían descendido para realizar unos trabajos, pero pasado el tiempo previsto no parecieron en la superficie. Alarmados sus compañeros trataron de ubicarlos con potentes reflectores, linternas y largavistas, pero con horror solo vieron un descomunal ofidio que se movía lentamente. Un cuarto obrero bajó entonces al pozo y mediante el estallido de una carga de dinamita mató al animal. Los cadáveres de las tres víctimas fueron hallados en el vientre del monstruo e incluso el reloj de uno de los infortunados seguía funcionando." (7)
Retornamos a Sudamérica con un caso ocurrido en la comuna de Quilicura al norte de la ciudad de Santiago, y publicado por el diario “La Cuarta” titulaba: “Culebrón del diablo aterra a Quilicura”.
En la zona agrícola de Quilicura, comentaba acerca de un misterioso reptil que tenía asustados a los campesinos y a la población de la zona, donde se señala que el raro ejemplar vive. Los trabajadores aseguran que el ofidio le comió la crianza de pollos a María Genoveva Espinoza, dueña de casa de una de las parcelas, mientras otro parcelero, Ricardo Muñoz, piensa que el animal vive en sus cultivos de perejil de semilla, donde además anidan las perdices.
-La condenada sobrevive porque se come los huevos y los polluelos de las perdices –aseguran-. Aquí nadie roba, si quieren algo piden un poquito.
HA CRECIDO
-Yo no me atrevo a ir al fondo de la parcela. Tampoco dejo que vayan los niños –afirma María Ortega, esposa del parcelero donde vive el culebrón-. Aquí el único que lo ha visto es Arturo Espinoza, uno de los trabajadores.
Espinoza está lejos, abriéndole paso al agua de riego. Tuvimos que ir a encontrarlo al borde de la plantación de perejil. Vimos una perdiz que salía huyendo, pero ni rastros de la culebra.
¿Usted vio la culebra?
¿Cuándo?
-La hei visto dos veces pues. La primera allí en los sauces a la orilla el canal. Eso fue el año pasado.
-Y hace como dos meses, yo estaba arando para poner tomates cuando la vi cerca del perejil. Tiene como cinco metros y la cabeza del tamaño del Copo (se refiere al perro que lo acompaña). El cuerpo es grueso como un tronco. Es amarilla con pintas negras. Ahora está más grande que la primera vez.
¿Qué hizo cuándo se encontraron?
-De primera no hizo na’ pues. Se quedó ahí aguaitándome pero el Copo se puso a ladrarle y entonces arrancó por entre el perejil. Yo andaba arando con el caballo. ¡Qué bestia más asustá! En dos patitas se paró. Así es que tuve que tranquilizarla y ahí me distraje y el culebrón se me perdió de vista.
¿Y después no han sabido de ella?
-Mesmamente yo no. Pero a la señora del lado le comió toítos los pollitos.
Quisimos hablar con ella pero ella había llevado a sus niños al médico. Los trabajadores de la Parcela Nilo, donde parece que el culebrón vive, dicen que hay otros parceleros que lo han visto desde por lo menos, cuatro años.
En las poblaciones vecinas nadie la vio y tampoco nadie cree. Don Vicente, que parece ser el líder de los vecinos, está seguro de que es un truco espanta ladrones. (8)

Reproducimos del periódico valenciano “Las Provincias” una noticia que aparenta ser falsa pero que a las luces de este trabajo merece analizarse:
“Una serpiente gigante interrumpe un partido”
Una terrorífica serpiente de unos 40 metros de largo y 5 de ancho apareció en la norteña comunidad de Nuevo Tacna, destruyendo a su paso decenas de árboles para desaparecer en las aguas del río Amazonas, según relatos de pobladores del lugar. Luis Inuma Lavi, trabajador de la Dirección de Desarrollo Rural de la Municipalidad Provincial de Maynas, informó que el animal fue visto el pasado jueves por unos 600 moradores que se alistaban a presenciar un partido por la copa de la Amazonía, principal campeonato de fútbol en Nuevo Tacna.
"Cuando el partido estaba por comenzar, la tierra empezó a temblar como si se tratara de un terremoto, el cielo se oscureció y ante un viento torrencial... apareció un monstruoso animal con las características de una gigantesca serpiente" narró Luis Inuma, quien en la víspera denunció el hecho ante un diario y un canal de televisión local.
"Cuando el partido estaba por comenzar, la tierra empezó a temblar como si se tratara de un terremoto, el cielo se oscureció y ante un viento torrencial... apareció un monstruoso animal con las características de una gigantesca serpiente" narró Luis Inuma, quien en la víspera denunció el hecho ante un diario y un canal de televisión local. (9)

De igual modo a mediados de agosto del año 2000, en Valdivia el diario local mostraba un dibujo en la portada de un perceptor de la zona que no correspondía a la descripción que se había entregado hasta la fecha en las páginas web en la Internet del mal llamado fenómeno “chupacabras”: Diez gallinas, incluido el gallo, cayeron víctimas de una extraña criatura que rondó por un corral de una casa campesina en el interior del fundo Pichoy. Las aves -una de las cuales fue decapitada - mostraban entre sus plumajes, los signos de haber sido literalmente clavadas por algo que succionó toda su sangre y devoró parte de sus pechugas.

El Viborón Reportado en Pichoy

El hecho se registró en la vivienda del matrimonio de Alejandro Rivas y Leonor Zúñiga hace días, pero trascendió sólo en las últimas horas.
La mujer fue quién aseguró ver la "extraña cosa" que, según la describe "era pequeña, con cabeza redonda y pelada, con ojitos, dientes largos y boca, pero no le vi patas, pelos ni plumas. Sólo sé que brillaba. Tenía un color amarillo brillante"
Relató junto a su esposo que primero fueron siete las gallinas que encontraron muertas en el gallinero -incluido el gallo- y de una extraña forma que de inmediato pensaron se podría tratar del "Chupacabras".
Sin embargo, nada contaron. Sólo enterraron las aves y sacaron del gallinero a las restantes. Pero, más tarde la historia se repitió y la extraña criatura hasta trepó unas quilas para devorar otras cuatro aves.
Más asustado e inquieto, ahora el matrimonio decidió proteger las cuatro aves, que le restaban en una pieza a pocos metros de su misma casa, pero fue ahí cuando un día a las 10 de la mañana, ella sintió que las gallinas aleteaban y cacareaban en forma desesperada.
De inmediato corrió al lugar y al abrir la puerta, las asustadas aves salieron volando por sobre su cabeza. Y fue en ese momento que vio esa "cosa" que se arrinconó y al parecer gruñó en afán de atacar, pero finalmente desapareció -sin dejar ninguna evidencia o huella- por un hueco del piso hacia unos pantanales del río Pichoy y que pasa a pocos metros de su vivienda.
Eran las 10 de la mañana. La mujer quedó sobresaltada. "Nunca había visto algo así". Y no sabe si era animal o ave. Sólo una criatura que según le dijeron después, podría ser un visón o un culebrón.
Pero, ella que ha permanecido gran parte de su vida en el campo, no se atreve a asegurar que se tratara de una de esas especies.
Gallinas a medio devorar y una terrible experiencia, para los moradores, dejó la aparición de la extraña criatura, calva, amarillenta y desprovista de extremidades, cuyo dibujo fue elaborado por los testigos. (10)

El 28 de enero del año 2003 “El Diario Austral” (Araucanía) publicaba en su primera edición: ‘Pánico en Toltén por monstruo marino’ con las declaraciones de la señora Yolanda Curihuinca, puesto que junto a su familia estuvo a pocos metros de la criatura. "Le juro que esa cosa medía unos 6 metros y su cabeza era grande", grafica con las manos.
Hace varias noches que los habitantes de Toltén y sus alrededores no duermen tranquilos. Algunos están aterrorizados y otros se muestran escépticos ante un extraño fenómeno ocurrido en las inmediaciones de esa comuna y que a nadie dejó indiferente.
Todo lo anterior dice relación a las numerosas apariciones de una "misteriosa criatura" que se desplaza por el río y que se tornaron repetitivas el sábado último, obligando a una decena de lugareños a huir de la rivera donde estaban pescando.
Las especulaciones sobran en torno al insólito caso, pero lo cierto es que el temor y la angustia de saber qué "animales" recorren las caudalosas aguas del Toltén, tiene con el alma en un hilo a toda la comunidad
Los testigos sostienen que se trataría de un reptil, la mayoría no duda en afirmar que es una serpiente gigante, otros van más allá y aseguran -de acuerdo a sus características anatómicas y a su desplazamiento- que en el río habita una anaconda.
De acuerdo a los antecedentes recogidos en el lugar, esta increíble historia, digna de una película cinematográfica, comenzó a cobrar vida hace tres semanas, cuando los vecinos del sector Toltén Viejo, situado a unos 4 kilómetros al sur de la citada comuna, informaron a Carabineros que a orillas del río, específicamente en las cercanías de un antiguo cementerio -del cual sólo quedan algunos vestigios producto del maremoto del '60- divisaron a un gigantesco monstruo sumergirse en el río.
Los comentarios circularon rápidamente por la ciudad e incluso llegaron a oídos de las autoridades comunales. Sin embargo, los más escépticos se negaron a tal afirmación y sólo le limitaron a señalar que se trataba de otro "mito urbano" que se había apoderado de algunos pobladores.
Pero el fenómeno cobró nuevamente fuerzas cuando la Central de Comunicaciones del Cuerpo de Bomberos y de la Tenencia de Carabineros de Toltén, recepcionaron la tarde del viernes varias llamados telefónicos, en las que pobladores de la localidad de Frutillar, ubicada a dos kilómetros de dicha comuna, aseguraron haber visto a orillas del río a una gigantesca criatura, la que posteriormente se ocultó en medio de unos junquillos emplazados a un costado del cementerio.
La operadora del cuartel bomberil, Carmen Gloria Zambrano, fue quien recibió las primeras llamadas telefónicas que daban cuenta del fenómeno. "A eso de las 19 horas, llamaron varias personas, entre ellas la señora Yolanda Curihuinca, afirmando que a orillas del río, a pocos metros del cementerio, había divisado junto a su familia un extraño animal, muy similar a una anaconda. Me llamó mucho la atención, porque la mujer estaba muy nerviosa, manifestando que varios vecinos habían visto a la criatura", dijo la joven, quien añadió que las características del ejemplar dadas por la pobladora se asemejaban a las que entregaron otros testigos.
Esa misma tarde, un carabinero de la Tenencia de Carabineros de Toltén recibió otro llamado, en el que un lugareño le relató la misma historia, precisando que varios pescadores que se encontraban a la orilla del río tuvieron que huir por miedo a ser alcanzados por "la bestia".
Según comentó, el viernes, pasadas las 19 horas, en el sector Toltén Viejo, ella junto a su hermana, su hijo Patricio y tres sobrinos, fueron a ver unos animales que estaban a la a orilla del río, mientras que los pequeños aprovecharon el paseo para pescar. "Cuando nos encontraban a pocos metros del río, asomó su cabeza un gigantesco animal, muy similar a una anaconda, que nos quedó mirando por varios minutos. Mi hijo y los demás niños que estaban pescando quedaron paralizados...Les grité que se apartaran del agua porque el bicho comenzó a acercarse a la orilla. Todos arrancamos hasta unas rocas para apreciar el espectáculo. Le juro que era un monstruo de cabeza grande, le resaltaban los ojos, su piel era de color pardo y media unos 6 metros", relató la mujer, precisando que el ejemplar permaneció por más de tres minutos en el agua, hasta que desapareció en medio de los arbustos que estaban en la orilla.
Ese día, ocho personas vieron a la criatura, sus descripciones coinciden plenamente..."era una gigantesca serpiente, muy similar a una anaconda, que se desplazaba por el agua sin emitir ruido y que después de tres minutos que estuvo en la superficie, se sumergió en el agua y los arbustos hasta desaparecer". Alertados por las denuncias, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Toltén, Rodrigo Holzapfl, junto a seis voluntarios rastrearon el área donde fue vista la criatura. Después de recorrer un tramo aproximado de 20 metros, los bomberos sólo encontraron huellas en medio de los junquillos y arbustos, como si un animal se hubiese arrastrado por el lugar.
"Varias personas aseguran haber visto una anaconda en este sector, pero hasta ahora no hemos encontrado ninguna evidencia que nos permita dar fe a los testimonios que circulan en torno al fenómeno", sostuvo la autoridad bomberil.
Son más de 15 personas las que aseguran haber visto al extraño animal en el río. Todos en Toltén comentan el insólito caso, pero hasta ahora nadie ha podido descifrar el misterio que explique el fenómeno, que por lo demás ha generado pánico y preocupación entre sus habitantes. (11)

En Argentina, el diario “El Sol” (Concordia, Entre Ríos) daba cuenta de las siguientes informaciones en febrero del año 2003:
“Fuerzas de seguridad, armadas con FAL, estuvieron rastrillando el curso del arroyo Yuquerí en búsqueda de una pareja de boas que fueron avistadas por los vecinos días pasados. La tarea se llevó a cabo en el mayor de los silencios a los efectos de que no cunda la alarma por la presencia de los reptiles que, según versiones coincidentes, serían de gran tamaño. Una persona que vio a una de las boas dijo a este medio informativo que tenía la cabeza del tamaño de "una vaca" y confirmó que se desplazaba por el curso del arroyo Yuquerí en sentido oeste-este, presumiblemente buscando el río. En nuestra zona nunca se había reportado la aparición de víboras de este tamaño. Se cree que los ofidios podrían haber venido con la creciente, en medio de árboles de gran tamaño.
De acuerdo a los testimonios recogidos por nuestro equipo periodístico el reptil ya fue observado hace un mes atrás y últimamente, más precisamente la semana pasada, en la zona de Estancia Grande, en las aguas del Yuquerí”. (12)
Dos días después “La Voz del Interior de Córdoba”, Argentina.
Paraná. Un extraño animal, que tendría la cabeza de una vaca y un cuerpo parecido al de una gigantesca serpiente, fue avistado por bañistas en el arroyo Yuquerí Grande, en el acceso sur a la ciudad de Concordia, 265 kilómetros al noreste de la capital entrerriana.
Aunque algunas ya hablan del “Nahuelito entrerriano”, otros dicen que se trata de una serpiente lampalagua, boas acuáticas que alcanzan grandes dimensiones y que son comunes en el Alto Paraná.
Un vecino de Concordia salió despavorido del agua gritando que había visto un animal que tenía la cabeza del tamaño de una vaca. (13)

Una gigantesca serpiente- similar a la de este montaje fotográfico -habría sido vista en Lago Ranco por asustados vecinos que llamaron a Carabineros. Otros dicen que es sólo una broma hecha a un locutor recién llegado. Pero los rumores continúan...
Lugareños de diversos puntos de Lago Ranco se encuentran aterrorizados por la presencia de una extraña criatura que se desplaza por el río, se esconde por entre los junquillos y ahuyenta a los animales que se acercan a la ribera a beber agua.
Según algunos, se trataría nada menos que de una serpiente gigante de aproximadamente ocho metros de largo y varios centímetros de ancho.
Carabineros de Lago Ranco confirmaron ayer al menos tres denuncias hechas por campesinos de las localidades de Riñinahue, Pitreño e Iligue, quienes aseguraron haber visto un "enorme animal" deambulando por las aguas y generando pánico entre los habitantes de estas apartadas zonas rurales.
"No puedo decir si esto es verídico o no, pero los cierto es que hemos recibidos varios llamados denunciando la existencia de este animal", relata un carabinero del lugar, quien agrega que se han hecho varios rastreos por el área lacustre, "sin que hayamos encontrado nada".
La primera llamada fue realizada en febrero de este año al retén Riñinahue y posteriormente, en marzo, a la Tenencia de Lago Ranco. En ambas ocasiones, los testigos aseguraron haber visualizado un "monstruo acuático".
Según el policía la gente asegura que se trata de una "anaconda perdida" y de "enormes dimensiones". Aunque el funcionario se mostró escéptico frente al tema, indicó que lo conveniente era que personal del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) concurriera al lugar y comprobara la veracidad o no de las denuncias.
Los rumores de la existencia del probable reptil llegaron también a la alcaldía ranquina. No obstante, una funcionaria de ese organismo aseguró que los hechos "sólo son parte de una broma, que se le hizo a un locutor de radio recién llegado" y que ello se divulgó inexplicablemente por la ciudad y el país.
Sin embargo, la presencia del misterioso animal tiene precedentes en la localidad de Toltén Viejo, en la Novena Región, donde testigos aseguraron haber visto a un gigantesco monstruo sumergirse en el río, en enero de este año.
"Los comentarios circularon rápidamente por la ciudad e incluso llegaron a oídos de las autoridades comunales. Sin embargo, los más escépticos se negaron a tal afirmación y sólo le limitaron a señalar que se trataba de otro "mito urbano" que se había apoderado de algunos pobladores", informó en ese entonces “El Diario Austral” de Temuco. (14)

El Lunes, 28 de junio 2004, la página web eltiempo.terra.com.co ilustraba acerca de una anaconda en arroyo de Garupá: “Insólito. Un vecino, Domingo Recalde, comentó las características del animal. Fue quien lo vio a unos cinco metros de distancia, en horas de la mañana”
Otros habitantes dicen que también la observaron en el sector del balneario y en la antigua toma de agua. Hay cazadores que la llaman "cabeza de perro" por la forma que tiene
Una serpiente gigante fue vista en el arroyo Garupá. Sí, en el sector conocido como Puerto Pérez. Los habitantes de la zona afirmaron que hace unos ocho años se habla del tema: que existe “una especie de anaconda”. Y la historia se confirmó hace dos meses, después de que un vecino de la zona la observó a menos de cinco metros de distancia.
Domingo Esteban Recalde (42) es la última persona que vio a la serpiente. El hombre que vive en el barrio La Esperanza dijo que suele salir en busca de algún animal para cazar y para ello recorre el borde del arroyo Garupá. En una de sus caminatas, comentó, se encontró con la serpiente.
“Eran las 8.30 de la mañana aproximadamente, cuando observé que el bicho tenía la cabeza afuera del agua”, señaló Recalde y agregó que “me quedé mirando porque la verdad que era grande”.
De acuerdo con la descripción del vecino, la cabeza era casi “cuadrada” de unos “40 centímetros de ancho” y dijo que su color es marrón y tiene pintas negras. Aunque no pudo dar muchas precisiones sobre el largo, pues “más de un metro del cuerpo estaba afuera del agua y el resto sumergido”.
Según Recalde, cuando la vio se quedó mirándola impresionado varios minutos hasta que la serpiente se volvió a sumergir. “Me encontraba a unos cinco metros de distancia del bicho, me adelanté unos pasos y aunque tenía mi escopeta no atiné a disparar”, manifestó.
Después de lo ocurrido, varios vecinos de la zona recordaron que también fue vista en la zona del balneario y en inmediaciones de la antigua toma de agua. “Y quienes salen a pescar de noche dicen que muchas veces escucharon ruidos extraños y aseguraron que se trataba del bicho”, indicó el hombre.
Consultado sobre por qué habría una serpiente gigante en el arroyo, Recalde consideró que los carpinchos de la zona quizás la atraen, y también los distintos animalitos del monte, para alimentarse.
El hombre no dudó en mostrar al fotógrafo de El Territorio el lugar donde vio a la “anaconda”. A pesar de la llovizna se dirigieron hasta el borde del arroyo. Después de atravesar el monte, se encontraron con un pequeño barranco, que en los días de intenso calor es frecuentado por muchos habitantes de la zona que se acercan para refrescarse en el agua. “La verdad que después de esto (por lo que vio) no creo que muchos sigan con ganas de venir”, advirtió el vecino y comentó que varios terneros de los campos de la zona desaparecieron. “La verdad que ahora está la duda si se comió este bicho o fue cosa de los cuatreros”, indicó.
Yonatan Vargas, otro habitante de Garupá, recordó que en los primeros meses de este año trascendió que un vecino, conocido como “Chicharra”, también se encontró con la serpiente.
“Cabeza de perro”
El animal además es llamado “cabeza de perro o lampalagua”. Fue bautizado así por los cazadores de la zona, según aseguró Vargas.
Por su parte, Recalde espera poder encontrarse otra vez con la serpiente gigante y hasta no descarta que haya varias. Consultado sobre qué haría la próxima vez si se cruza con el animal, dijo que “tal vez le dispararía”.
El último testigo de que existe una serpiente gigante en el arroyo Garupá dijo que nació y se crió en la localidad vecina a Posadas. Además comentó que tiene cuatro hijos y que fue el mayor de ellos el que también logró ver al animal, aunque no se encontraba muy cerca.
“Son muchos los que aseguran que cuando andan pescando o están cerca del arroyo sienten que se encuentra en el lugar, por los ruidos y movimientos”, reiteró Recalde, quien mantiene a su familia mediante la caza y cría de algunos animales en su propio terreno.
El avistamiento ya se cuenta en distintos barrios y varias personas planean vigilar el arroyo con el fin de atrapar o al menos fotografiar a la “anaconda”.
.
En Paraguay, los pescadores que se adentran en el lago Ipoá, recomiendan tener mucho cuidado porque allí merodea una boa igualmente imponente, que se habría tragado a mas de uno, según la tradición del país guaraní.
Desde siempre los baqueanos del Alto Paraná mencionan a un “bicho” que supuestamente descansa en el lecho del río, aparece a la altura de Toro Cuá -casi frente a Puerto Esperanza- da vueltas las embarcaciones y hace desaparecer a los navegantes.
Ahora el bello arroyo Garupá ya tendría su propia Anaconda, al estar de testimonios de varios vecinos asustados, que contaron detalles de esta nueva historia a periodistas de El Territorio.
Las boas Curiyú y Lampalagua se cuentan entre las sospechosas
Aunque debido a lo inaccesible de su hábitat las posibilidades de hallazgo son escasas, es conocida la existencia de la boa Curiyú (Eunectes Notaeus), pariente de la boa Anaconda (Eunectes Murinus) en el Norte de la Argentina.
Mientras la segunda puede llegar a medir hasta diez metros de largo y 30 centímetros de diámetro, haciendo un promedio de las medidas detalladas en distintas páginas especializadas de Internet, la boa Curiyú bien puede alcanzar los cuatro o seis metros de largo, de acuerdo con los mismos sitios.
La Eunectes Notaeus vive en bañados, esteros y lagunas de las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, Norte de Santa Fe, Norte de Entre Ríos y Sur de Misiones, según la fundación Biodiversidad.
De acuerdo con los fundamentos de un programa destinado a la conservación y al aprovechamiento sustentable de la boa Curiyú no se la puede considerar “escasa o rara, sino como localmente común o frecuente”. Así se destaca que aproximadamente 1400 ejemplares se capturaron durante los rescates de fauna emprendidos por la Entidad Binacional Yacyretá (Eby) y que en la provincia de Formosa, en particular, se encontraría entre las tres serpientes más fáciles de hallar.
La Curiyú también es llamada Lampalagua por algunos pobladores de la región. Sólo que algunos especialistas marcan las diferencias al describir que éstas, también conocidas por el nombre científico de Constrictor Occidentalis son algo menores en tamaño. “Rara vez supera los cuatro metros, con un grosor aproximado de quince centímetros”, se especifica en www.aventurarse.com
“Las boas son tímidas y muy rara vez atacan al hombre. Su poder reside en la fuerza de sus anillos, con los que sofocan a la víctima. Ninguna es venenosa, pero tienen mandíbulas con varias hileras de dientes, con los que sujeta a la presa y le ocasiona serias heridas”, se indica en la misma página.
Una de las varias leyendas cuenta de la existencia de una serpiente gigante "Boi", la cual vivía en el interior del río. Para aplacar su ferocidad, los aborígenes una vez por año sacrificaban a una dama arrojándola a las aguas como ofrenda hacia la bestia. En una de esas ofrendas un valiente guaraní raptó a la doncella elegida para salvarla del tradicional rito, escapándose en canoa por el río.
Boi al enterarse de la osadía entro en cólera y encorvando su lomo partió el curso del río, creando así las cataratas y de este modo separó a ambos indígenas. (15)

Recientemente, el 22 de septiembre de 2004, el diario “El Tribuno” de la ciudad de Salta indicaba: Rosario de Lerma/La policía buscó pero no hallaron nada.
“Extraño reptil causa terror”
“Dicen que es una serpiente con una enorme cabeza peluda y ojos rojizos.
Una "gran serpiente con cabeza peluda y ojos rojizos" era intensamente buscada hasta anoche por efectivos del cuerpo de Bomberos de la Policía de la Provincia, luego de que los tres encargados del vivero Las Acacias, denunciaron haber visto al extraño ser en uno de los sectores del establecimiento, ubicado entre Cerrillos y Rosario de Lerma, sobre la ruta 26.
Modesto González (60), José Venticola (53) y su señora Ana Mariana Quipildor (48), denunciaron el lunes en la comisaría de Rosario de Lerma, que en el predio donde cumplen sus tareas se apareció el descomunal animal y solicitaron protección, debido al terror que les produjo la visión de la bestia.
"Estábamos horneando bollos cuando mi esposa distinguió la cabeza saliente de este verdadero monstruo entre los huecos de la pared de una casilla de ladrillones", contó Venticola, quien agregó: "Me quedé paralizado. Tenía la cabeza de una víbora, pero peluda, los ojos rojizos y la mirada penetrante".
Los bomberos efectuaron un rastrillaje pero no hallaron nada.
"Yo les dije a mi marido y a Modesto que se encontraba juntando leña que la mataran. Era un viborón", narró la mujer. "Ellos iban a cortarle la cabeza, que era como del tamaño de un chancho, a machetazos, pero al verlos se metió de nuevo".
"Nunca vi algo tan raro. Lo que sí sé, es que no era una lampalagua, porque a esas yo las conozco. Jamás me había topado con un reptil peludo", señaló González.
Por su lado, Martín Corbalán, titular de la comisaría de Rosario de Lerma, puntualizó que "vamos a seguir buscando a este reptil, si es que lo es, por la seguridad de esta gente y los vecinos. Si no lo encontramos en las próximas horas acudiremos a instituciones de protección animal para que nos ayuden.
No descartamos que sea una serpiente constrictora del Norte, que por alguna razón llegó a este vivero", concluyó. (16)

(1) Gigantesca Lampalagua en Villa Ángela, Noticias Gráficas (Buenos Aires), 24-7-1962.
(2) Una Boa Se Tragó a Dos Hombres, Crónica (Buenos Aires), 13-9-1969.
(3) Un Labrador Muerto por Boa Gigante, La Razón (Buenos Aires) 24-7-1974, pg.2.
(4) Madre e Hijo devorados por Boa en Perú, La Razón (Buenos Aires) 9-4-1975, pg.2.
(5) Oscar A. Miño: Un Reino Animal Como Rescatado de Otro Planeta, Diario Popular (Buenos Aires), 6-4-1989
(6) Boiteux, Lucas A. "Achegas à poranduba catarinense". Em Boletim trimestral da sub-comissão catarinense de folclore)
(7) Un Pitón se Tragó a Tres Obreros, La Razón (Buenos Aires), 14-12-1970.
(8) Culebrón del diablo aterra a Quilicura. La Cuarta (Santiago) martes, 8 enero 1985, pg. 24.
(9) Una serpiente interrumpe un partido. Las Provincias (Valencia, España), 20-8-1997, pg. 32.
(10) ¡Se comió 11 gallinas! El Diario Austral (Valdivia), 20-8-2000, pg. A-31.
(11) ¡Pánico en Toltén por monstruo marino! El Diario Austral (Araucanía) 28-1-2003, pg. A-6-A-7
(12) “Buscan Una Pareja de Boas". El Sol (Concordia, Entre Ríos), 14-2-2003.
(13) “La Voz del Interior de Córdoba”, 16-2-2003. (Agencia Télam), Argentina.
(14) Criatura aterra en Lago Ranco. “El Diario Austral” (Valdivia), 5-4-2003, pg. A-13.
Fuente complementaria:
-Escobar, Pedro. El día que enloqueció Toltén. El Diario Austral (Araucanía), 15-6-2004, pg. A-8
(15) Reynel Ruiz. Aseguran que en el arroyo Garupá existe una serpiente gigante. Lunes, 28 junio 2004. eltiempo.terra.com.co - http://es.geocities.com/tmnoticias/28-6-4garupa.htm
(16) Extraño reptil causa terror. “El Tribuno” (Salta), 22-9-2004.


PALEONTOLOGIA: SERPIENTES GIGANTES EN LA PATAGONIA


Restos fósiles de serpientes hallados en la región Patagónica de nuestro país, revelan las espectaculares características que tenían algunos de estos reptiles hace millones de años.
El estudio de serpientes gigantes de la Patagonia, antepasados de anacondas, boas y pitones, permite conocer no solo la historia evolutiva del grupo en América del sur, sino también eventos Paleobiogeográficos que cambiaron notablemente la fisonomía de esta parte del planeta y sus habitantes.
Los reptiles dominaron el paisaje de la fauna viviente durante la era Mesozoica, hace 200 millones de años, cuando gigantes dinosaurios, pterosaurios voladores, plesiosaurios e ictiosaurios marinos, y otros grupos no menos fantásticos poblaron un mundo en constante cambio, con bosques selváticos de impresionantes helechos, volcanes en erupción, temperaturas elevadas, ungimientos y desaparición de montañas y movimientos de masas continentales. A fines de esta era, hace aproximadamente 64 millones de años, los reptiles decayeron y cedieron prioridad a las aves y a los mamíferos que predominan actualmente. No obstante, permanecieron en el escenario natural durante todo el Terciario llegando a la actualidad con formas que no alcanzan la espectacularidad de sus parientes mesozoicos, pero que mantienen un papel predominante en el equilibrio de las comunidades naturales, a saber las tortugas, los cocodrilos, los lagartos y las serpientes.
Todas las serpientes son carnívoras. Sus dientes, agudas y recurvados, están presentes en la mandíbula superior, el paladar y la mandíbula inferior. Sin embargo, la forma en la que capturan y matan a sus presas difiere según el grupo.
Entre las serpientes que integran el grupo de los boideos, que para matar a sus presas emplean la constricción, se incluyen las formas más grandes conocidas. En este caso, el ofidio, que esta atento a la cercanía de una posible presa tanteando a la cercanía de un posible presa tanteando a distancia con su lengua protráctil y bífida, se lanza sobre ella en el momento en que esta su alcance y, con un brusco y rápido movimiento de la cabeza, aferra por cualquier parte el cuerpo del animal. Inmediatamente se enrolla a su alrededor formando varios anillos y comienza a apretarlo con fuerza hasta provocarle la muerte por parálisis respiratoria o cardiaca.
Cuando una presa ha muerto, el ofidio comienza a engullirla lentamente, para lo cual abre desmesuradamente la boca gracias a la movilidad de los huesos del cráneo que permiten tragar enteras presas más anchas que su cabeza. Con ayuda de sus dientes curvados hacia atrás y por la acción de un complicado juego de músculos que manejan los huesos de las mandíbulas, va arrastrando la presa hacia dentro de la garganta, hasta engullirla del todo. En el estómago, poderosos jugos digestivos degradan completamente los órganos, tejidos y huesos de las víctimas.
Hemos dicho que actualmente los boideos constrictores son las más grandes serpientes que habitan nuestro mundo. El mayor es la pitón reticulada de la India (Pyton reticulatus) de hasta 10 metros de largo, y cuya distribución geográfica incluye Birmania, Indochina, península y archipiélago malayos y Filipinas; le siguen la pitón africana (Python sebae) y la anaconda sudamericana (Eunectes murinus) de unos 9 metros de longitud. Esta última se encuentra en una gran parte septentrional de América del Sur, especialmente en Guayanas y las cuencas del río Orinoco y del Amazonas. Formas comunes de dimensiones, que también habitan Sudamérica, son la boa constrictora (Boa constrictor), la boa esmaltada (Corallus caninus) que se encuentran en Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia y Guayanas, y la más pequeña (no menor a un metro) la boa arco iris (Epicrates de longitus) desde Costa Rica hasta Argentina.
Ahora bien ¿Cómo eran los boideos en el pasado?
En el año 1933, George Gaylord Simpson, el eminente Paleontólogo y evolutista norteamericano, dio a conocer el esqueleto incompleto de un ofidio fósil hallado durante la "Scarrit Patagonian Expedition" en 1931 y procedente de sedimentos del terciario inferior (Eoceno inferior) de la localidad de Cañadon Vaca, en el sudeste de la provincia de Chubut. Simpson denomina a este ofidio Madtsoia bai, que en lengua Tehuelche significa "abuela de Cañadón Vaca"
La antigüedad del fósil, según el esquema estratigráfico - cronológico que se sigue actualmente, se ubica entre 49 y 55 millones de años. Todo el material encontrado en la expedición, que incluye gran cantidad de fósiles, además de esta serpiente, se encuentra en el American Museum of Natural History de New York.
La peculiaridad de Madtsoia bai, no solo se debe a su excelente conservación, una columna vertebral articulada casi completa, e incluso con sus correspondientes costillas, sino también a su extraordinario porte, que Simpson estimó a 10 metros.
Sin embargo, no eran estos los primeros restos de ofidios de gran talla que se encontraron en sedimentos terciarios de la Patagonia. Ya el gran paleontólogo argentino Florentino Ameghino, en 1906, mencionaba la presencia de Ophidiens, en niveles fosilíferos del Chubut de la misma antigüedad que aquellos en los que se halló a Madtsoia.
El hallazgo de Madtsoia bai por Simpson tampoco fue el último de estos curiosos registros de serpientes gigantes. En 1959, el paleontólogo Francés Robert Hoffstetter reconoce entre los materiales del Museo de La Plata (MLP) que habían sido cedidos al British Museum de Londres, un fragmento de mandíbula de un ofidio de gran talla que atribuye a Madtsoia y que procede del Paleoceno tardío de la zona de Gaiman, al norte del rió Chubut. Este resto es más antiguo que el anterior, ya que tendría entre 55 y 60 millones de años. Hoffstetter calculó la talla del espécimen entre 7 y 8 metros de largo.
Ya en 1986, mientras revisábamos la colección paleontológica del MLP, descubrimos la vértebra de un ofidio de tamaño espectacular, tanto que figuraba en el catálogo como correspondiente a un cocodrilo. Procedía de niveles del Eoceno temprano de la zona de Valle Hermoso, al sudeste de la provincia del Chubut, y estaba en perfecto estado de conservación. Aunque no teníamos posibilidades de compararla directamente con el material original de Madtsoia bai descrito por Simpson, contábamos con las replicas existentes en el Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) de dos vértebras articuladas y completas.
De la confrontación resultó que la vértebra del MLP era mas grácil y algo más pequeñas, y que en su morfología de detalle se asemejaba mas a los grandes boideos actuales que a Madtsoia. Al compararla, entonces, con estructuras óseas de ofidios vivientes (por ejemplo, con boa) pudimos confirmar que ciertos caracteres eran típicamente juveniles. Inmediatamente nos preguntamos cual habría sido el tamaño de la forma adulta de la especie a la que pertenecía el poseedor originario de la vértebra que estábamos estudiando.
El número de vértebras de la columna de los grandes boideos no es constante, varia entre 300 y 400 aproximadamente. Asumiendo que las formas fósiles se habrían mantenido dentro de estos rangos de variabilidad, estimamos, en base a la longitud del centro vertebral de la vértebra hallada, que la longitud corporal de la forma juvenil habría sido de entre 5 y 7 metros, y la del adulto, de entre 10 y 12 metros, es decir un tamaño mayor que lo calculado para Madtsoia.
Otro hecho llego a sorprendernos aun más en ese mismo año: El paleontólogo Miguel F. Soria (h), mientras revisaba materiales de viejas colecciones depositadas en el MACN, hallo el fragmento vertebral, que en un principio, se había creído que pertenecía a un dinosaurio. Al consultar el libro donde constan los detalles de la colección y el material fósil asociado, Soria noto que el resto en cuestión procedía de sedimentos típicamente terciarios de la zona comprendida entre los lagos Musters y Colhue Huapi, al sur de la provincia de Chubut. El mismo, consiste en un centro vertebral, el cual habría sido descubierto por el geólogo, ya fallecido, Roberto Ferello, en el año 1953, y lamentablemente sus datos exactos de procedencia geográfica y estratigráfica no han podido ser dilucidados. Sin embargo el resto corresponde a un gran ofideo de cuya existencia se tenga constancia hasta el día de hoy y da una idea de los tamaños que estos reptiles alcanzaron en el pasado.
Calculamos que pudo haber llegado a medir entre 15 y 20 metros de largo, y su cabeza solamente habría alcanzado unos 70 centímetros de largo, lo que significa que su boca le permitía engullir presas de hasta un metro de circunferencia.
Tal es el panorama conocido hasta ahora sobre las serpientes gigantes que habitaron la Patagona. Tratemos de reconstruir, a partir del, algo del camino que recorrieron hasta nuestros días.
Según detallamos al comienzo de este trabajo, actualmente la familia de Boidae se distribuyen en las áreas tropicales y subtropicales de América del sur, América central, África, Madagascar, el sur de Asia continental y las regiones Australiana e India: Muy pocas formas penetran al sur de América del norte, Europa oriental y a la Región Pacifica.
Hace 125-130 millones de años, durante el Cretácico temprano, América del sur, Antártica, África, Madagascar, India, Nueva Zelanda y Australia, estaban muy próximas y hasta conectadas parcialmente, conformando un gran continente austral: Gondwana.
En sedimentos del Cretácico superior de América del sur (Argentina), África, Madagascar e India se han registrado abundantes restos de Boideos, algunos de tamaño considerable, aunque no tanto como los de Madtsoia. Esto significa que la familia tenia durante el Cretácico, una amplia distribución en toda Gondwana y que, probablemente, se había originado en este continente. Cuando las placas que lo conformaban comenzaron a separarse y a derivar, alejándose entre si, llevaron representantes de boideos que se desarrollaron independientemente y que dieron lugar a numerosas de boas y pitones de amplia distribución geográfica que conocemos hoy, constituyendo un claro ejemplo de vicariancia.
La evidencia que aportan los fósiles hallados en otras áreas avala la hipótesis de un origen gondwanico de los boideos: En América del norte y Europa, los representantes Cretácicos y principios del Terciario de esta familia son muy escasos a comparación al hemisferio sur, a pesar que los yacimientos septentrionales han sido mucho mas explorados.
Pero también la presencia de estos fósiles holarticos requería una explicación. Según el paleontólogo Francés Jean Claude Rage, durante el Cretácico tardío se conformo un puente continental transitorio entre ambas americas que permitió el pasaje de boideos desde América del sur a América del norte y de allí, a Europa. Con el inicio del Terciario, dicho puente habría desaparecido y América del sur quedo aislada hasta hace unos 3,5 millones de años, época en la que emergió el istmo de Panamá.
Es importante remarcar aquí que también que hubo hallazgos de serpientes de grandes dimensiones en los famosos yacimientos del Eoceno superior de Fayum, en Egipto, dadas a conocer por el ingles Charles Andrews en 1901 y 1906. Andrews describió un nuevo género de boideo: Gigantophis, a cuya especie G garstini le calculó una longitud de 9 metros. Asimismo, Gigantophis fue reconocido por Hoffstter en 1961 en estratos del Eoceno superior del desierto de Libia.
Estas inferencias paleobiogeográficas fundadas en las distribuciones actuales y pasadas de los boideos deben ser contrastadas con hipótesis filogenéticos elaboradas en base a detallados estudios de las formas actuales y fósiles. Sin embargo, los restos se preservan usualmente a través de vértebras aisladas, y a menudo, de fragmentos de estas mismas. Además la morfología vertebral de los ofidios no presentan características suficientemente diagnosticas desde un punto de vista filogenético, por lo cual este tipo de análisis resulta muy complejo.
El hecho que actualmente los boideos sean característicos de los ambientes tropicales y subtropicales del globo nos permite abordar otro curioso aspecto de su historia. Es mas, los grandes boideos vivientes, como la pitón reticulada y la anaconda, se hallan restringidos en climas cálidos y húmedos, con frecuente vegetación y abundante cursos de agua.
Las concepciones actuales (manejadas fundamentalmente por la Paleontología y la Geología) permiten extrapolar, con ciertas restricciones, lo que se conoce de las formas vivientes a los grupos fósiles. Por lo tanto, si aceptamos que los gigantescos ofidios del Terciario temprano de Argentina tenían los mismos requerimientos ecológicos que los actuales, es posible inferir que las condiciones ambientales que imperaban en la Patagonia hace 50 millones de años eran afines a tales requerimientos. Pero, además de la presencia de fósiles de plantas características de zonas cálidas y de diversos grupos de reptiles y mamíferos climático-sensitivos en el Terciario temprano de Patagonia apoya la hipótesis de que en aquella época existían allí condiciones mucho más benignas.
Esta metodología nos permite dar un paso más al terreno de las hipótesis y es el siguiente: En la actualidad los boideos se alimentan de mamíferos y aves, siendo predadores importantes en las comunidades de las que forman parte. Mediante extrapolación se asume que esto ocurrió también en el pasado, con lo cual es posible postular que la diferenciación básica de los mamíferos ocurrida en América del Sur en el Terciario mas temprano (Pasleoceno) y la ausencia, en ese entonces, de otros depredadores de gran porte, aparte de los boideos, se habrían provocado un fenómeno de coevolución en que el depredador evoluciono en relación a su presa. A las serpientes habrían aumentado su tamaño concomitantemente con el aumento de la diversidad y el tamaño de los mamíferos herbívoros que existían en aquella época, y de los cuales se alimentaban. Además, teniendo en cuenta la gran cantidad y variedad de formas de mamíferos de los que se disponían las serpientes como posibles presas, es factible que se haya visto favorecida la aparición temprana de un sistema de órganos termorreceptores como el que poseen muchas boas y todas las pitones actuales, para optimizar la búsqueda y la captura de sus victimas. Los órganos termorreceptores de los boideos se encuentran en fosetas de las escamas labiales, poseedoras de una membrana inervada por una importante red de terminaciones nerviosas sensitivas, que permiten al ofidio percibir sensaciones de temperatura, a la manera de un "radar térmico". Como los mamíferos son sangre caliente, es decir, que mantienen la temperatura del cuerpo constante, el desarrollo de estos órganos les permite a las serpientes a las serpientes una mayor rapidez y seguridad en la localización del alimento, aun en la oscuridad.
De acuerdo a las conjeturas basadas fundamentalmente en el registro fósil de ciertos grupos de mamíferos, hace unos 15 millones de años, durante el Mioceno, comenzó un proceso de enfriamiento y aridización de la Patagonia, en forma simultanea con una de las fases mas intensas de la orogenia andina. Así progresivamente, se obtuvo no solo la actual fisonomía de la región patagónica, sino también las condiciones climático-ambientales que conocemos en el presente, Las serpientes gigantes no soportaron dichos cambios y se extinguieron o, en algunos casos, se tetrayeron hacia el norte.
Hoy en día, América del sur, la distribución austral de los boideos alcanza el norte de la provincia de La Pampa, hacia el este, y de Mendoza, hacia el oeste. La especie que llega a dichas latitudes es la Boa constrictor occidentales, uno de los miembros del grupo de los boideos que se ha adaptado para soportar las condiciones mas extremas, ya que puede habitar tanto en zonas áridas y templadas como ambientes selváticos. (1)

Megaserpientes
Las serpientes han alcanzado un alto grado evolutivo. Originadas a partir de reptiles con el cuerpo alargado, redujeron paulatinamente las extremidades hasta su total desaparición. En algunas especies de pitones y boas pueden observarse vestigios de patas traseras, evidenciando su origen entre los lagartos. Hace 130 millones de años, durante el Cretácico temprano, los actuales continentes conformaban un supercontinente que hoy llamamos Gondwana. Las serpientes aparecieron en el Jurásico. Se distribuían en toda Gondwana y probablemente, se hayan originado en ese continente.
Luego al fracturarse y alejarse entre si las placas continentales, llevaron consigo a ejemplares de ofidios que continuaron evolucionando aisladamente originando numerosas especies. Hoy se conocen más de 2.400 especies de ofidios distribuidas en los continentes excepto la Antártida.
Hace millones de años las serpientes gigantes de la Patagonia, fueron antepasados de las actuales anacondas, boas y pitones. El paleontólogo argentino Florentino Ameghino, mencionaba en 1906 la presencia de fósiles de Ophidiens en sedimentos terciarios patagónicos con una antigüedad estimada en 50 millones de años.
El Paleontólogo norteamericano George Simpson, notificó de un ofidio fósil hallado en 1931 durante la "Scarrit Patagonian Expedition" denominándolo Madtsoia bai. Se trataba de una descomunal columna vertebral articulada con sus correspondientes costillas y una longitud estimada en 10 metros.
Posteriormente se encontraron en la Patagonia ofidios aún mayores que alcanzaron entre 15 y 20 metros. Su cabeza medía unos 70 centímetros de largo, podían tragar presas de hasta un metro de circunferencia siendo la mayor serpiente de cuya existencia se tenga constancia hasta hoy.
Hace 15 millones de años, la Patagonia comenzó a enfriarse y las serpientes gigantes se extinguieron, prosperando en el norte del continente bajo condiciones más benignas. También hubo hallazgos de serpientes gigantes en los yacimientos del Eoceno superior de Fayum, Egipto y en el desierto de Libia. (2)

(1) Por la Doctora Adriana M. Albino, Centro Regional Universitario Bariloche – Universidad Nacional del Comahue. Fragmento del artículo original publicado en la Revista “Ciencia Hoy” Vol. 3 Nº 14 / Junio – Agosto 1991.
(2) Megaserpientes. http://animalplanetlatino.com/snakes/feature1.shtml

Texto Original: Fabio Picasso (1990-2004)

Actualización e Inclusión del Material Chileno: Liliana Núñez O. (2003-2004)