DESCUBREN INÉDITO GRABADO DE CRIATURA MITOLÓGICA CHILENA EN ESPAÑA
Imagen anónima de 1784, en poder de la Biblioteca Nacional de Madrid, muestra al monstruo de la laguna de Tagua Tagua
Por Gazi Jalil F.
La Tercera (Santiago) - Domingo, 13 enero 2002,pg.18.
Ser mitológico
La leyenda del engendro es poco conocida incluso para los vecinos de San Vicente,
en la VI Región, pero e hallazgo les devuelve un pedazo de su historia.
La horripilante criatura del
grabado que acompaña este artículo es el poco conocido monstruo
de la laguna de Tagua Tagua, personaje de una leyenda que ni los propios vecinos
de San Vicente, en la VI Región, han oído hablar.
De indescriptible aspecto, el engendro fue relegado al olvido durante más
de dos siglos hasta que dos investigadores españoles descubrieron el
dibujo entre miles de documentos de la Biblioteca Nacional de Madrid.
Así, el grabado anónimo hecho en Chile en 1784 se transformó
en la portada de la exposición "Monstruos y Otros seres imaginarios"
que se efectuó en la capital hispana con indiscutible éxito de
público.
La figura alada, con dos colas, coraza de escamas y rostro humano tuvo una merecida
presencia entre cerca de 200 imágenes, igual de irreales, muchas pertenecientes
a artistas como Goya, Durero, Ribera, Brueghel, Holbein, Picart y Kircher. También
se exhibieron láminas extraídas de clásicos de la literatura
y de textos científicos, en su mayoría de los siglos XV y XVIII.
Bajo el dibujo del monstruo,
auténtica joya bibliográfica, se puede leer que apareció
a principios de 1784 en la estancia de Don Próspero Elso y que "hacía
muchísimo daño comiendo cuanto animal iba a beber en la laguna,
hasta que con mucho silencio le esperaron 100 hombres con bocas de fuego y le
cogieron vivo".
La descripción que sigue es increíblemente minuciosa: "Tiene
tres varas y media de largo y la cola mucho mayor que el cuerpo; las piernas
tienen cerca de un cuarto, pero las uñas son mucho mayores; la melena
de la cabeza llega hasta el suelo, de modo que se le enreda a los pies. La cola
superior la coge con mucha liga y adonde quiere, sirviéndole de mano
para asir la presa; los dientes son de treinta centímetros de largo y
la boca es del ancho de la cara; las astas son de una vara y media muy bien
torneadas y finalmente las orejas de tres cuartos de largo"
Pero he aquí lo más curioso: se da una dirección para poder
ir a verlo: Calle de Carretas Nº 8.
Cuernos
El grabado anónimo fue
hallado por los investigadores que montaron la exposición en la Biblioteca
Nacional de Madrid.
En el espectacular montaje madrileño, sin precedentes en Europa, se pudieron
ver cíclopes, enanos, gigantes, obesos, seres con dos cabezas o seis
dedos, hermafroditas, hombres león, mujeres barbudas o de múltiples
pechos. No obstante, para los autores de la muestra, el Profesor de la Universidad
de Murcia, Javier Moscoso, y el miembro del Centro Superior de Investigaciones
Científicas, Antonio Lafuente, "la presencia de cuernos es uno de
los signos definitorios de monstruosidad".
"Nuestra selección se ha basado, por un lado, en la riqueza de la
imagen y por otro, en la importancia histórica" señalaron.
Para algunos vecinos de San Vicente de Tagua Tagua la leyenda que dio origen
al monstruo era, posiblemente, el reflejo de los temores, las pesadillas y las
angustias de los habitantes de la época (ver recuadro)
Después de todo, no era la primera vez que se sospechaba de la existencia de fantásticos seres en la zona. Y a veces con razón. Allí donde terminaba el imperio inca, se han encontrado en las últimas décadas los restos de 14 mamuts de hace 11 mil años, lo que convierte al lugar en uno de los sitios más ricos de América para la arqueología actual. Sin embargo, nadie imaginaba que el último descubrimiento iba a ser un ser imposible olvidado a miles de kilómetros al norte, en la Biblioteca Nacional de Madrid.
El Origen de la Pesadilla
En San Vicente recuerdan que
en la laguna de Tagua Tagua, drenada en la década del ´30, eran
característicos los chivines: islotes flotantes formados por una tupida
y firme red de raíces, tan resistentes que hasta podían soportar
el peso de un caballo.
Engañados por el gran tamaño de algunos chivines, el ganado se
subía a ellos para pastar y pronto se daba cuenta que el islote había
sido llevado por la corriente sin poder escapar. Así nació la
leyenda entre los indios y españoles de un monstruo que arrastraba las
reses laguna adentro. Incluso, se organizaban grupos de cazadores para atraparlo.
Tras encontrarse la lámina en España, el monstruo compite ahora,
de igual a igual, con otros fantásticos seres mitológicos del
territorio nacional.
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