LA INCREÍBLE HISTORIA DE LA VIRGEN DE AYQUINA

Varias leyendas se han creado alrededor de la Virgen de Guadalupe de Ayquina, la que tiene gran cantidad de fieles.

Cuando quedan pocas horas para la celebración de un nuevo cumpleaños de la Virgen de Guadalupe de Ayquina, ya está todo listo para los festejos. Sin embargo, muchos aún no conocen la increíble historia de esta celebración.


HISTORIAS

Otra leyenda cuenta de un niño que pastoreaba los corderos de sus padres en los campos de Ayquina. Un día vino una señora muy bonita y se puso a jugar con el niño. Pero los corderos se le desparramaron por todas partes y se le hizo tarde. Cuando llegó a su casa sus padres lo retaron. Al otro día pasó lo mismo, y todos los días, aunque sus padres lo castigaban, llegaba tarde a su casa, decía que los corderos se le desparramaban y que le hacían andar mucho.

Un día el padre salió al campo detrás del niño para ver qué hacía y vio que su hijo jugaba con un niño que salió de un árbol. Se acercó para retarlo pero de pronto vio a su hijo solo, porque el niñito había desaparecido y no lo volvió a ver. Se extrañó mucho y preguntó a su hijo quién era el niño con quien estaba jugando, pero éste le respondió que no sabía. El hombre se acercó al árbol de donde lo había visto salir y encontró escondida una imagen de la Virgen con el niño. Llegó también la gente de Turi y reconocieron que era la misma imagen de la Virgen de su iglesia que se había perdido por mucho tiempo. Entonces, en andas se la llevaron a su iglesia. Pero cada noche la Virgen volvía al árbol donde la habían encontrado. Al fin la gente de Turi se conformó y allá mismo en el lugar que fue hallada construyeron una capilla, porque sabían que la Virgen quería estar en ese lugar, y es donde ahora está el templo en el pueblo de Ayquina. (1)

LEYENDA DE LA VIRGEN GUADALUPE DE AYQUINA

 

Mapa Ayquina


AYQUINA

Hora y media de viaje en camión desde Calama, por un largo camino de tierra; prolongada pendiente en el río Salado; las vegas de Turi, y, a la vera del camino Ayquina. En el fondo de una angosta grieta, una pequeña planicie agrupa al poblado, ubicado a unos 300 kilómetros de Antofagasta y a 3.100 metros sobre el nivel del mar.
Allí existe un santuario levantado en homenaje a la Virgen de Guadalupe, construido hace cerca de un siglo y varias veces ampliado. Las casas que lo rodean se elevan por las paredes rocosas, destacándose la escuela básica construida hace 20 años por Rotary Club de Chuquicamata

Un día cualquiera, en la segunda mitad del siglo pasado, mientras los pastores hilaban la frágil lana en las domésticas pushkas, (2 ) sentadas al abrigo de los muros rocosos de la quebrada, sus pequeños hijos –compañeros de caminatas y soledades- jugaban corriendo y saltando chilcas (3), cortaderas y acequias. En un pequeño brazo lateral de la quebrada, precisamente donde está ubicada la iglesia de Ayquina, los niños humanizaban el paisaje con sus gritos y sus risas.
En dicho lugar había una pequeña vertiente rodeada de abundante vegetación herbácea autóctona, entre esas chilcas y cortaderas un hijo de Casimiro Panire una imagen de la Virgen de Guadalupe (4)
El niño llevó el hallazgo a su padre, el cual residía en el caserío de Panire (5)
Casimiro llevó la imagen a su poblado y allí la ubicó en un lugar de honor en un pequeño oratorio. Sin embargo, al despertar al día siguiente, la imagen había desaparecido.
Buscaron la imagen por todos los rincones de la vivienda y en todas las casas de Panire. Desesperaban los vecinos ante el significado que tendría para el poblado y sus vecinos la inesperada perdida de la Virgen. Tímidamente, alguien sugirió que ella podría haber regresado a la vertiente donde fue encontrada anteriormente.
Los vecinos dirigieron sus pasos hacia la quebrada. Y una vez allí, Casimiro preguntó a su hijo por el sitio donde había encontrado a la Virgen, a lo que el niño respondió:
-Aquí ná
Efectivamente, allí en medio de los montes se encontraba la imagen.
Con ella cuidadosamente protegida, regresaron a Panire. Al día siguiente por segunda vez la Virgen había desaparecido.
Ahora lo extraordinario fue que ella dejó sus pasos nítidamente marcados sobre el blando suelo. Con profundo recogimiento todos los vecinos salieron hacia la vertiente ahora denominada Ayquina (6) procedieron a desmalezar el sitio, desecarlo y emparejar el terreno para luego construir una iglesia, ante el manifiesto deseo de la Virgen de residir definitivamente en la quebrada.
Los pobladores de Panire emigraron al abrigo incierto del volcán al calor de la Virgen, y dieron vida a un nuevo poblado andino.
Muchos vecinos han insistido en señalar que, dentro del corazón de la imagen de la Virgen de Guadalupe de Ayquina que actualmente se venera en el interior de El Loa, se encuentra la imagen primitiva. (6)

Ayquina

LA VIRGEN GUADALUPE DE AYQUINA.

CHILE. 12 de diciembre de 1646. Este día marca la primera aparición que no se sabe cuántas veces se repitió ni en qué fechas precisas. Aún cuando la tradición indica que se vuelve a aparecer cada año el día de su festividad, que se celebra, por lo menos desde el siglo XVIII, el día 8 de septiembre. Ayquina es un oasis ubicado a orillas del desierto de Atacama, el más árido del planeta, a 75 kilómetros de la ciudad de Calama. En Ayquina el Carnaval de la Virgen se ha hecho legendario. Y la aparición premeditada de la Virgen en su sombra agrandándose en las arenas más secas doradas, alguna vez, debe verse. Ayquina es un poblado que permanece casi abandonado todo el año (censo: 80 vecinos en 1992), pero a comienzos de septiembre llegan miles de personas (unas 50.000 en 1995): quienes desde diversos lugares de Chile, Perú, Bolivia y Argentina acuden a celebrar la aparición milagrosa de una bella señora pequeñita, que se transformó en estatua para cuidar a los pocos del pueblo, que de tanta soledad, andaban como queriendo devolverse a la distancia.
El día 8 de septiembre, a 3.000 metros de altura envuelto entre el desierto y los altos Andes, Ayquina amanece en un solo baile religioso, que interpretan los disfrazados según sus razas, y que han coincidido en la garganta natural para saludar a la Virgen que allí se venera. Los peregrinos hemos llegado tres o cuatro días antes, y los últimos se marcharán el día 9 ó 10. Pero la Fiesta Grande es el 8. Las cien casas del pueblo que abren sus puertas a los visitantes, son modestas y limpias, de puerta engarzada entre pura piedra pulida, como son los pueblos del desierto, que le hacen lucha a la arena 365 días al año. Uno de los vecinos es don Luis Saire, 73 años, descendiente del niño Casimiro Saire que vio a la Virgen aparecerse, primero que nadie en Ayquina. En documentos que se conservan en el archivo de Buenos Aires, en donde están la mayoría de los escritos del Virreinato de la Plata, que fue la cabeza administrativa de esta zona en el siglo XVII, existe un censo hecho por los españoles en 1630, en que se anota a la familia Saire. En todo caso, de la aparición de la Virgen hay antecedentes escritos a partir de 1680, cuando visitó el lugar el Duque de la Plata.
Casimiro Saire era un niño pastor, como es la ocupación de la generalidad de los niños todavía en los poblados del desierto. Sus padres, entonces, enviaban a Casimiro todos los días a pastorear los animales de la familia en las hierbas que crecen a orillas de las aguas que corren ocultas en el fondo de las cañadas. La mañana del 12 de diciembre de 1646, el niño dejó de prestar atención a su antiguo oficio: cuando se encontró en el camino arenisco, como surgida de las arenas desérticas, a una mujercita no más alta que él. Era una Virgen lucísima. Y se hizo su amiga. La Virgen pequeñita era tierna y con voz muy dulce invitaba al pequeño Casimiro a jugar mientras le narraba historias encantadoras. Otra mañana el niño llevó a sus hermanos para que la conocieran, y pronto todos los otros niños pastores iban a saludar a la virgencita. Cuando se enteraron los adultos, generalmente escépticos ante estas cosas, no creyeron a los niños hasta cuando les escucharon decir bellas narraciones que repetían. Los acompañaron al lugar y, con sorpresa, encontraron en el camino una diminuta imagen en bulto de la Virgen: estaba como creciendo de la piedra silenciosa del desierto. Se dice que los niños la levantaron con gran devoción y bailaron y cantaron alrededor de la imagen. Todos los vecinos, de origen quechua y aymará con raíces hundidas en el pasado del Sur, entonces católicos recientes, reaccionaron con positivo fervor religioso. Decidieron que lo mejor era instalar la imagen sagrada en las ruinas de una capilla cercana. Allá la dejaron. Pero al día siguiente había desaparecido. El grupo -la familia Saire y el resto de los pastores-, de todos ellos ninguno dudó: la encontraron en la aguada del cañadón. Ahí estaba la imagen y entendieron que era el sitio en que debían levantarle una construcción que la cobijara. Así nació Ayquina: pueblo Santuario de la Virgen Guadalupe de Ayquina; en recuerdo del primer día en que se apareció, el 12 de diciembre, coincidente con la fecha, un siglo antes, en que se aparece la Virgen Guadalupe en México, cuya influencia religiosa ya se había esparcido al resto de América.
El nombre de Ayquina nos llegó por una formación de voces: el lugar no tenía nombre. Al propagarse por el Altiplano la noticia de la aparición de la Virgen, los pueblos andinos y los otros pueblos de los desiertos cercanos, de Chile, Perú y Bolivia, los peregrinos decían: aquí está o aquí anda, y el sitio pasó a llamarse ayquina. Los días de la festividad, visto desde el aire, Ayquina es una garganta en el desierto llena de personas vestidas de colores, rodeados por un mar de vehículos y más allá la pura arena desértica, desde la que sólo es posible bajar a pie al pueblo, que está como hundido. Dice don Luis Saire, el descendiente del niño Casimiro:
"-En los primeros tiempos la fiesta se celebraba el 12 de diciembre, pero luego se cambió para el 8 de septiembre, día en que se inauguró su capilla. De mis mayores escuché decir que la imagen verdadera está dentro del bulto actual. Porque es muy chiquita, parece, y se necesitaba una grande, que la viera la gente de lejos. Y, la verdadera que se apareció, decían, la guardaron dentro. Los bailes religiosos se iniciaron en el pasado, pero sólo en este siglo fueron apareciendo otros. Yo creo que los más antiguos son el Baile Llanero, que simboliza la soledad de los pueblos del desierto, y el Baile Mexicano, que traen las gentes en recuerdo de las apariciones del Tepeyac.
La devoción es de gran colorido. Los grupos de Promesantes que danzan en homenaje a Su Virgen, vienen de todos los sitios. Son cada vez más, cada vez mejor ataviados y con más perfección en sus danzas y música. Al baile Llanero y Mexicano, se unen los Samurais, el Hindú, Torero, Zambos-Sayta, Awatari, el Baile Chuncho, Pieles Rojas, Jagaluayo, Campero, Gauchos, Kuyaca, Cosacos, Marinos, Salteño, Chinos, y la Gran Diablada de Calama. Su gran caporal, Oscar Aramayo, es uno de los líderes religiosos este año. La función de su grupo que ha venido desde Calama (80 bailarines y 48 músicos) es el encargado de sacar en andas a la Virgen del Templo, la noche del día 6, y llevarla en la procesión por la parte alta de la quebrada hasta el calvario, y luego devolverla a la capilla. Dice: Este año vienen sólo 38 grupos, porque los otros fueron castigados por la Central de caporales, que funciona en Calama para todos los pueblos del desierto, por no asistir a las reuniones. Otros Bailes no llegaron porque, sin impedírselo la Central, no pudieron llegar. Aquí sólo vienen los que están limpios. Piense que estamos en un lugar alejado de cualquier pueblo por el desierto más seco. En Ayquina la única clase de vida que florece es la religiosa. Se sabe que al Atacama llega sólo quien debe llegar, ni uno más ni uno menos.
El cura párroco del oasis de Calama, Fernando Vásquez, que, asistido por otros sacerdotes, este año preside la ceremonia, dice: Coincide la leyenda en que la primera imagen está dentro de la actual Virgen que se honra. Al padre Vásquez le corresponde iniciar la festividad celebrando la Fiesta del Fuego y la Luz; cuando el pueblo, los bailes y los miles de peregrinos esperan fuera del atrio la salida de la Virgen. Luego, escoltada, garganta arriba hacia pleno desierto al sitio nombrado Calvario, donde se ha encendido una monumental fogata para quemar el pasado, y pedir que lo que sea que tenga que venir, sea bueno. Después baja la procesión hasta la Iglesia y la Virgen queda puertas adentro, mientras que el gentío no penetra al amplio atrio. El sacerdote, entonces, golpea la pesada puerta y pregunta a viva voz: Madre ¿estás dispuesta a recibirnos en tu Santuario?
Y la Virgen responde siempre abriendo la puerta y saliendo en andas de los fieles, hasta el atrio: ¡Ella dijo que sí!, exclama el párroco. Y viene la explosión: un jolgorio cuyos gritos retumban ente los ecos de todo el desierto. Sombreros y pañuelos se elevan al aire, y las miles de gentes, provistos de velas y linternas apuntan la luz hacia la imagen venerada y agrandada hasta más allá de las arenas: es la aparición de la Virgen que nuevamente ocurre cada año en la zona más árida, con su enorme bagaje de fe. La figura de sombra, sin embargo, no es espectral. Quizás sí por el brillo natural a la arena, o la atmósfera, pero es la Virgen de Ayquina perfectamente dibujada en la noche. El párroco Vásquez queda afónico, pero feliz, como todos los corazones inundados de la magia que inicia el carnaval. Dice: -Es desconocido el origen de esta fiesta dentro de la otra fiesta. Pero Ayquina conserva sus singularidades. Esta quema simbólica del pasado, es claramente un acto penitencial, que el creyente mismo ha ido perfeccionando. La subida al Calvario es para expiar los errores. Luego, al volver al templo, ellos quieren saber si la Virgen les perdonó, si aceptó nuestro compromiso de cambiar nuestro corazón de piedra por otro de carne.
En Ayquina no se pagan mandas con sacrificios corporales, como es común en fiestas de esta índole religiosa en otras partes de América. La idea del castigo al propio cuerpo no está en la idiosincrasia del hombre que vive en el Desierto. Donde, en verdad, lo único con que cuenta es con el cuerpo mismo. En Ayquina, el carnaval religioso es de silencio y recogimiento antes de la iluminación. Luego es de jolgorio, música y danzas que no paran hasta tres días después. Las miles de personas se alinean delante, atrás y a los lados de la imagen. Mientras las fraternidades religiosas inician sus bailes, cerros arriba. Algunos grupos reproducen con sus danzas ancestrales movimientos de animales altiplánicos, el batir de las alas del cóndor; otros son francamente reminiscencias de músicas de culturas diversas. Las indumentarias son variadísimas. José Sánchez, otro de los líderes corporales, dice: En Calama nos reunimos para organizarnos. Trabajamos el año entero para reunir fondos. Porque los trajes los compra cada promesante, no es como otras cofradías, donde una persona los compra y se los regala al grupo. Algunos trajes, su diseño, han pasado de padres a hijos. Otros se han ido incorporando con el tiempo. La más espectacular es la fraternidad Reyes Morenos, vestidos con la más rica tradición de las culturas antiguas altiplánicas: los hombres vienen en una curiosa forma de armadura que pesa unos 25 kilos, de pedrería y metal tallado. Las mujeres lucen vestidos orlados, con sus típicos sombreros andinos. Las callejuelas que se elevan desde el pueblo hasta fuera de la garganta, bullen de vida. Los músicos callejeros de percusión y vientos autóctonos, aportan una cortina de fondo que nunca habíamos escuchado. A ratos, cientos de músicos parecen seguir una misma melodía, un crisol de sonidos que se hacen como uno sólo arrancado de lo más profundo del desierto. También el sitio se hace puro silencio al seguir la misa programada a ciertas horas, al aire libre, oficiado el rito desde una tarima.
En Ayquina la misa del día 8 a las 11 de la mañana, marca el clímax del carnaval. Justo a mediodía, tras la invocación de los sacerdotes, la Bella Virgen se despide en procesión. El viento duro e implacable del desierto golpea a todos por igual, y la imagen debe ir protegida por un velo. El recorrido dura más de dos horas; bordea las lomas, recorre una vasta explanada cerca de la garganta rocosa. Adentrándose al pueblo es recibida entre vítores para ser ubicada en el interior de la capilla. Hasta allí irán todos los peregrinos, uno en uno, a arrodillarse ante la imagen para que la Virgen lo vea. A las ocho de la noche llega el momento de gloria de los Caporales, que aparte de dirigir sus grupos disponen de su propio tiempo para bailarle a la Virgen. El espectáculo es único. Y marca el fin de la festividad.
Los peregrinos comienzan a despedirse, abrazado en el fuego su pasado y vueltos a la vida, renovados. Muchos se quedan hasta el atardecer del nuevo día, cuando ya cada comparsa ha tenido una última presentación, para despedirse. Y acaban los bailes promesantes, la música, el colorido. Queda sola la emoción. Nuevamente, este año, ha ocurrido la aparición de la virgencita que se hace del tamaño de las arenas, la virgencita que jugaba con el niño Casimiro Saire, llenando de fe a cada cual según cree. Nuevamente la aparición ha ocurrido en Ayquina en medio del desierto, que esperará el nuevo año con sus ochenta vecinos (8)

ANÁLISIS COMPARATIVO


LA VIRGEN DEL PALO COLORADO

Según el escritor Nathanel Yañez, la devoción a esta virgen viajera, la devoción a esta virgen viajera se inició en el siglo XVIII cuando un leñador encontró una imagen de la madre de Cristo en el interior de un tronco que estaba cortando, la cual entregó al propietario de a hacienda donde trabajaba.
Este hizo construir un oratorio para venerarla dándosele el nombre con el que se la conoce hasta ahora, por el de la especie del árbol en que apareciera y por el del predio agrícola de su descubrimiento.
Agrega el cronista de este portentoso hallazgo que cuando la leyenda empezó a divulgarse, se fortaleció la creencia en el poder sobrenatural de esta virgen la que fue llevada a la iglesia de Quilimarí pero luego de unos días volvió misteriosamente al oratorio donde aún se la había dejado, lo que sucedió tres veces hasta que su fama creció enormemente, sin que el citado escritor haya manifestado desde cuando la imagen se quedara en definitiva en la iglesia de Quilimarí. (Este valle se ubica a 30 kms al sur de Ovalle) (9)

Valle de Quilimarí

LAS DOS VIRGENES SUFRIERON ATENTADOS


El miércoles 15 de mayo 2002, un hecho aberrante e insólito alteró la tranquilidad del pueblito de Ayquina, ubicado a 85 kilómetros de Calama y a 2 mil 980 metros sobre el nivel del mar: Desconocidos ingresaron de madrugada a su histórico Santuario e incendiaron la imagen de la Patrona de la Prelatura de Calama, la Virgen Guadalupe, y varias estatuillas religiosa. Junto a la Virgen, también sucumbieron a las llamas ocho santos, que estaban en las ventanas, al interior del templo. El hecho sorprendió de mañana a los lugareños, quienes recibían la visita del alcalde Esteban Velásquez.
El sacrilegio presenta varias semejanzas con el atentado del 13 de febrero de 2001 a la iglesia de San Pedro de Atacama, razón por la cual los investigadores no se atreven a descartar eventuales vínculos. Esta situación lleva a pensar a algunos sectores, como el Consejo de Defensa Nacional, la Iglesia, el municipio precordillerano, la Gobernación El Loa y agrupaciones indígenas, en la conveniencia de solicitar la reapertura de la causa, la cual permanece temporalmente sobreseída en el tribunal loíno.
El altar estaba quemado, bajo él, brazas ya extintas y la imagen de la Virgen no aparecía. Por primera vez estaba ausente, en medio de un intenso olor a humo, encerrado en las paredes del templo. Fue imposible contener las lágrimas.
Las palabras del Rector del Santuario fueron sentidas. Luego de orar de rodillas ante el carbonizado altar, el sacerdote dijo que "nuestra fe tiene que seguir adelante, nuestra esperanza no se puede nublar". Si bien su valor histórico era incalculable (data de antes del siglo XIX), el impacto sobre la fe, las tradiciones, el amor y todos los valores que portaba, son mucho mayores.
No es primera vez que la imagen de la Virgen de Ayquina se ve involucrada en un hecho incendiario. En julio del año pasado, una réplica de la Patrona de la Prelatura de Calama fue salvada de un anómalo incendio que estuvo a punto de consumir la Central de Caporales.
El incidente ocurrió el domingo 29 y estuvo marcado por inusuales circunstancias. Tanto así que las cuatro compañías de Bomberos presentes, dirigidas por el comandante del Cuerpo en persona, decidieron emprender la retirada esgrimiendo falta absoluta de seguridad. (13)


LOS VILOS: DELINCUENTES ROBAN Y ROMPEN IMAGEN DE LA VIRGEN DE PALO COLORADO


Santuario dependiente de la parroquia de Quilimarí.
Desalmados, amparados en la oscuridad de la noche y aprovechando lo solitario del lugar, ingresaron por el techo a la ermita de Nuestra Señora del Carmen de Palo Colorado, dependiente de la parroquia de Quilimarí, comuna de Los Vilos, procediendo a robar lo recaudado en la alcancía del santuario y, lo más lamentable, a romper la imagen de la virgen, además de otros destrozos.
Los antecedentes fueron puesto en conocimiento de las autoridades policiales y judiciales correspondientes, sin conocerse por ahora, los autores materiales del repudiable hecho, que ha entristecido enormemente a los religiosos y feligreses del lugar.
Esto ocurre a pocos días en se celebrará la Fiesta de la Virgen del Carmen, en que esta parroquia convoca a fieles que llegan de distintos lugares de la zona.
El cura párroco de Quilimarí, Fredy Ahumada, junto con lamentar los hechos, dio a conocer el programa de celebración, el que se inició este miércoles con la novena diaria.
Las actividades culminan el viernes 16 de julio con misas que se efectuarán a las 10 y 12 horas. Cierra esta celebración una procesión a las 14:30 horas recorriendo el sector de El Tejar. (14)


FUENTES:

1. La increíble historia de la Virgen de Ayquina. La Prensa (Tocopilla) miércoles, 7 septiembre 2005

2. Pushka: huso manual, sirve para hilar.

3. Chilcas: montes, vegetales herbáceos

4. Según otras versiones, habría encontrado una figura de yeso u otro material de unos 15 cms de alto.

5. En Toconce comenzaban a agruparse algunos agricultores. Algo más distante, en Caspana, otros hombres ya habían establecido los cimientos de su poblado.

6. En algunas publicaciones se atribuye el nombre “Ayquina” a la expresión “hayquinoa”. Los más antiguos vecinos nos han informado que en la quebrada no existían siembras, y ellas se limitaban a maíz y trigo en Panire y en algunos de Turi, en ningún caso quinoa.

- “Ayquina”: conforme a escritura encontrada por el doctor J. M. Cassasas en documentos de la iglesia.

7. Gómez P. Domingo. Leyenda de la Virgen Guadalupe de Ayquina. El Mercurio (Calama) 8 septiembre 1978, pg. 7

8. http://revistanortesur.tripod.cl/nuestrabellaseoraaparecida/id5.html

9. Barros y Dannemann. La ruta de la Virgen de Palo Colorado. Colección Ensayos, XIII. Instituto de Investigaciones Musicales, Universidad de Chile.

10. Yañez, Nathanel. La Virgen del Carmen de Palo Colorado. (Imprenta y Lit. Claret, Santiago, 1930)

11. Dannemann Rothstein, Manuel. La Enciclopedia del Folklore de Chile (Editorial Universitaria, Primera edición, enero 1998, Santiago), pg. 110

12. Doll, David y Araya, Nelson. La Estrella del Loa (Calama) jueves, 16 mayo
13. La Prensa (Tocopilla) 23 mayo 2002. Réplica de Virgen de Ayquina se salvó de incendio el 2001

14. LOS VILOS: Delincuentes roban y rompen imagen de la Virgen del Carmen de Palo Colorado.
http://www.davidnoticias.cl/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=680&mode=thread&order=0&thold=0.

Gentileza del Sr. Fabio Picasso

Recopilación Liliana Núñez O.
Septiembre 7, 2005.