SEXTA REGION (CHILE) : UNA CRONICA DE MATANZAS INEXPLICADAS DE ANIMALES

ANTECEDENTES

El día 7 de abril 2000 por el noticiero central “24 Horas” de Televisión Nacional me enteré que el fenómeno popularmente llamado Chupacabras se reportaba por primera vez en Chile.
Antes había hecho su aparición en México, Puerto Rico, Costa Rica, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Miami, Perú y Brasil. El extraño ser aparentaba tener el mismo modus operandi en todas partes.
Intentando hallar una explicación a este fenómeno en nuestro país se han propuesto varias hipótesis que a todas luces resultan insostenibles tales como culpar a perros, huiñas, zorros, visones, quiques, la sequía, sectas satánicas, relatos folklóricos de los lugareños, lo cierto es que los animales comenzaron a amanecer muertos, sin sangre de Arica a Punta Arenas desde enero del 2000 y hasta el día de hoy en forma sostenida.

Las víctimas en los países del Norte habían sido principalmente mamíferos y aves de corral; Chile no fue la excepción. Más de diez parcelas registraron ataques a animales a finales de marzo en el sector sur de La Banda en Calama, trasladándose posteriormente a mediados del mes de abril de ese año, a la VI región.
Parceleros de las localidades de Talcarehue, Puente Negro, al este de San Fernando; más tarde en la población René Schneider en el sector oriente de Rancagua, Pueblo de Indios, Lolol, Peumo, Tinguiririca, Zúñiga, a orillas del cerro Quebrada del Diablo, San Vicente de Tagua-Tagua, Rosario-Codao, Pichidegua, Requehua, San Fernando y Pumanque contemplaron con estupor como en forma inexplicable aparecían muertas sus aves de corral y en menor medida otros animales domésticos incluyendo perros guardianes sin que se hubiera escuchado ruido por las noches.
Las muertes de animales se habían detenido a mediados de agosto 2001 en esta región y en junio del 2002 en Tocopilla y Calama.
En un trabajo preliminar al 31 de octubre del 2001 y expuesto en mi página web di a conocer que la zona más atacada después de la Segunda región, es precisamente la Sexta y las aves, los animales más agredidos en todo el territorio nacional.
Este año la noticia ha surgido nuevamente en la Sexta Región en localidades como Chimbarongo, Codegua, La Punta, Doñihue en los meses de marzo-abril y últimamente en mayo en Coltauco y San Vicente de Tagua-Tagua.

Mapa de las matanzas inexplicadas de animales en la Sexta Región

Verano 2002, otoño 2003

Dos mes atrás, con parte de la Delegación del Instituto de Investigaciones Exobiológicos de Chile, nos desplazamos a Chimbarongo, para recabar más antecedentes sobre los sucesos ocurridos a 160 kilómetros al sur de Santiago, donde se había comunicado por los medios periodísticos de ataques a animales los primeros días de abril de este año. Acudimos primeramente a la Sub Comisaría Chimbarongo donde nos recibió gentilmente el cabo primero Eduardo Muñoz Alarcón, quien nos informó que no existían registros de estos sucesos así como tampoco denuncias presentadas por los damnificados.
Al llegar a la dirección San Félix Nº 16, punto de partida de los ataques en los meses de marzo y abril, pudimos advertir que las aves todavía estaban maltratadas y acurrucadas entre los matorrales. La mascota y guardián de los afectados el perro “Coqui”, permaneció en completo silencio durante la noche en que se produjeron los ataques, como consecuencia del accionar del desconocido depredador 13 aves fueron ultimadas presentando todas ellas en el buche y pecho una herida similar a la producida por un colmillo, solamente sobrevivieron a la matanza dos pollos.
En la casa vecina, la señora Cristina Saldías dijo al Canal 4 de San Fernando que el agresor fue un perro. Cuatro vecinos fueron atacados con los mismos desafortunados resultados.

Pudimos relevar otro episodio acaecido en septiembre del año 2002 en la misma zona, más precisamente en la iglesia Episcopal Evangélica la cual es dirigida por la señora Valenzuela. A la testigo le pareció ver “una sombra” que escapaba hacia los árboles, al fondo de su casa. Su perro guardián de dos años apodado “Peor es na”, quedó tiritando una semana y escondido dentro de la casa. El gallinero de su hijo Bernardo también fue atacado perdiendo 6 de sus aves el lunes 31 de marzo recién pasado.
En la tarde de regreso a San Fernando nos dirigimos al canal 4 de la televisión local. Su Director General nos atendió amablemente y nos refirió algunos detalles de otros sucesos en Talcarehue y Puente Negro, permitiéndonos ver y grabar la autopsia realizada por el médico veterinario Dr. Jorge Troncoso. Él cuenta en la entrevista enviada a los medios en Santiago que: “Las aves presentan dos lesiones traumáticas pero no puedo determinar cual fue la causa de muerte. Una de las aves tenía una herida que iba desde el pecho hasta el estómago”. Estas grabaciones no fueron retransmitidas por los canales de televisión.
Para ampliar el radio de nuestras investigaciones nos trasladamos hasta Codegua una semana después. Afortunadamente la señora Miriam Moya conductora de un vehículo escolar nos puso en la pista de un nuevo suceso en la periferia de Codegua. Esto habría ocurrido a fines de noviembre o diciembre del año pasado. La señora Samur no lo recuerda con exactitud: “Mi gallinero estaba cerrado y sin demostrar señales de violencia o daños en su estructura. Las 6 gallinas y el gallo fueron muertos por un atacante que no pude identificar. Durante el ataque las gallinas no emitieron ruido alguno, estaban muertas y medio desplumadas, con el cuero levantado y sin sangre. El agresor les había mordido la rabadilla a todas. Ninguna de mis aves tenía ni una sola gota de sangre, incluido el gallo. Este era súper mañoso; ni yo podía acercarme a él. Si hubiera entrado un perro hubiera roto algo; en la zona nunca había ocurrido algo similar. Las encontré todas desparramadas, no ratificamos ninguna denuncia ante carabineros porque no le dimos importancia. Los técnicos agrícolas que dormían cerca del gallinero, no sintieron absolutamente nada”.

Merced a la buena voluntad de los funcionarios de Carabineros de Chile, el cabo segundo Nicolás Lizana y carabinero Barría del Retén Móvil de San Francisco de Mostazal accedimos a un caso inédito acaecido en La Punta.
Donde habita la familia Pirce. El dueño de la casa nos relató lo sucedido repitiendo insistentemente que lo publicado por la prensa e Internet sobre el chupacabras no tiene nada que ver con lo presenciado por su mujer una noche de enero del 2002 a las tres y cuarto de la madrugada. Su esposa se levantó en la noche por el alboroto que sintió en el gallinero, encendió las luces del corral y vio dos animales erguidos a menos de tres metros examinando las jaulas como buscando a sus presas. La señora quiso golpearlos para ahuyentarlos pero desaparecieron en cosa de segundos en el aire, quedando en el ambiente un olor muy desagradable, como si algo hubiera estado podrido o descompuesto.

El dueño de casa se refiere al chupacabras como los agresores de sus animales. En un ataque anterior, colocaron una trampa a la entrada del corral, siempre a la espera de poder cazarlo. Pelaron unos cables y debajo de ellos pusieron agua con la idea de electrocutarlo, pero los desconocidos depredadores presintieron el peligro y no cayeron en la trampa. Dentro de la casa saltaron las dos cajas automáticas, se escuchó un fuerte bramido como el producido por un chancho y huyeron, quedando rastros de pelos y una huella a la entrada del corral
En la madrugada del lunes 14 de abril de este año 2003 volvieron a atacar su gallinero. La testigo pudo salir a tiempo de la casa y de esta forma salvar a su gallineta que solo fue agredida a través de la gruesa malla que cubría la jaula. Su cuerpo se presentaba lleno de rasguños. Las mallas que protegen los corrales son duras y sólo pueden romperse con algún tipo de barreta o herramienta pero lucían recogidas a la mañana siguiente. El testigo piensa que los agresores se paraban sobre las jaulas y llegaban a las una y media de la mañana. La familia ahora los protege con mallas por dentro y por fuera. Los animales muertos esa noche fueron 43 conejos, 7 tórtolas cordilleranas, 7 palomas mensajeras, diamantes y un faisán dorado (macho) encontrado sin cabeza y botado fuera de la casa, en el camino.
“Para mí lo curioso, nos dice el Sr. Pirce, es que en el corral había otros animales tales como ardillas y cuyes en abundancia pero no atacó a ninguno, sólo las aves y conejos. Estos fueron encontrados apilados uno encima de otro y tres devorados”.
Las aves estaban ubicadas en jaulas a un metro aproximado del suelo, a oscuras, tapadas con lonas y con cerrojos. Las jaulas fueron encontradas abiertas y presentaban unos hoyos muy pequeños como del porte de una mano por donde los atacaron y sacaron. Hay que tener en cuenta que los conejos son animales difíciles de coger en las jaulas. Don Florencio nos dijo que las huellas a la salida del corral eran redondas con una uña marcada y nada más.
La testigo sostuvo que pudo apreciar a los atacantes como si fueran criaturas con orejas en punta de color negro, erguidos en dos patas, examinando las jaulas de las aves al parecer trabajaban con las manos. Alzados medían cerca de un metro con la apariencia de un perro pero no lo eran, le colgaban de los brazos algo similar a dos membranas, muy hediondo, tenían piernas arqueadas y hocico muy largo. Aparentaban volar y caminar sobre el techo, llegando por el aire y desvaneciéndose en cosa de segundos. Los atacantes permanecieron una semana en la zona, merodeando la casa. Los gatos estuvieron temerosos encogidos durante tres días y los perros asustados gimiendo una semana. Don Florencio piensa que los animales actuaron así porque debieron haberlos percibido o visto. En este mismo lugar La Punta, nos comentaron de otro caso no publicado en prensa; un vecino encontró en su gallinero 10 pollos decapitados y sin patas.

En Doñihue a 23 kilómetros al poniente de Rancagua, los diarios “La Segunda” y “Las Últimas Noticias” de Santiago, informaron las muertes de más de 200 aves.

Vecinos denuncian el regreso del "Chupacabras"
Jueves, 3 de abril de 2003

Agencia Orbe
Un grupo de vecinos de la Comuna de Doñihue, Sexta Región, manifestaron su temor por un presunto nuevo ataque del denominado ''Chupacabras'', debido a la muerte de más de 200 aves en extrañas circunstancias.

Según los habitantes de esta zona, las aves murieron luego que se le fuera succionada la totalidad de su sangre. Sin embargo, la policía uniformada, alertada sobre el hecho, señaló que se trataría de perros que podrían haber ingresado a los corrales para alimentarse.

Un grupo de vecinos de la Comuna de Doñihue, Sexta Región, manifestaron su temor por un presunto nuevo ataque del denominado ''Chupacabras'', debido a la muerte de más de 200 aves en extrañas circunstancias.

Según los habitantes de esta zona, las aves murieron luego que se le fuera succionada la totalidad de su sangre. Sin embargo, la policía uniformada, alertada sobre el hecho, señaló que se trataría de perros que podrían haber ingresado a los corrales para alimentarse.

Plano de Doñihue con lugares atacados, confeccionado por Irma Soto

Poco después nos encaminamos a la Comisaría de Carabineros en Doñihue para inquirir acerca de si tenían registros de los afectados. Fui atendida por el funcionario de Carabineros Sr. Francisco Escobar. Él me señaló que esos informes habían sido entregados al Tribunal y que estas personas no habían presentado denuncias de ninguna clase. Afirmó que de las declaraciones de los testigos se pudo determinar que:”En la noche se había sentido mucho bullicio y que los atacantes eran descritos como perros Rottweiler saltando como langostas. La esposa de uno de los afectados declaró que le brillaban los ojos y eran de color rojo.”
Como se me hacía muy tarde para llegar al Juzgado de Policía Local, habiendo puesto fin a la entrevista, le expliqué que estaba desarrollando una investigación con las muertes de animales en la zona y el resto del país por lo que le pedía su ayuda para poder realizar un buen trabajo y luego compararlo con lo que sucesos de otros países, gracias a este comentario el policía me facilitó dos de los tres partes registrados. Con estos dos informes en la mano, comenzó nuestro trabajo en ese lugar.

Los primeros testigos consultados a través de mis cuestionarios afirman que los hechos ocurrieron en la calle Bombero Vicente Carter el 20 de marzo a las 3 de la madrugada sin embargo en estos dos casos, las testigos no desean se revelen sus identidades. “Yo perdí siete aves. Las encontré ordenadas, como acostadas, no las examiné porque tenía que irme a trabajar. Mi gallinero estaba cerrado, el techo estaba en malas condiciones y seguramente por allí entró un gato. Lo que sí me llamó la atención es que las aves muertas estuvieran tan livianitas, no sentí bulla la noche del ataque y ninguno de los dos perros ladró esa noche”.
De igual modo ocurrió con otro caso en el mismo sector culminando con la perdida de 60 aves, todas presentando mordeduras, trozos de carne arrancados, rasguños, heridas en todo el cuerpo y desparramadas por el gallinero. Se reportó el hallazgo de pisadas grandes como producidas por perros y pelos.

Dos fotografías tomadas en marzo 2003, por la testigo Irma Soto

Otra familia afectada fue la del transportista Soto, caso ocurrido el 25 de marzo a las 3 de la mañana aproximadamente. Irma Soto nos explica que su padre escuchó algo que se desplazaba por el agua de la acequia que corre por el fondo de su casa, y a la vez sintió ruido en la malla que cubre el gallinero. Las aves perdidas fueron 70 de un total de cien. Las encontraron en forma ordenada mientras que la malla de su gallinero estaba un poco levantada. Por lo estrecho de la hendija por allí pudo entrar un gato, según sus palabras. Con respecto a las heridas de sus aves nos relató que “presentaban sólo dos orificios de alrededor de cinco centímetros de distancia uno de otro y se apreciaba una cierta profundidad” de manera tal disposición hizo pensar a los damnificados que el depredador luego de morder procedía a chupar la sangre de la víctima, dejándolas muy livianas. “Todas tenían sólo una mordida en su cuerpo, en el lomo y bajo el ala. Lo que más le impresionó a mi mamá fue que una de las gallinas cogote pelado, muy regalona había muerto, además cuando la tomamos vimos que tenía lágrimas en sus ojos. Lo que se supone que tuvo mucho pánico ante este animal”, sostuvo Irma.


Ante mi pregunta ¿por qué piensa su padre que pudo haber sido un perro el agresor? la joven dijo: “En un primer momento él pensó que se trataba de un perro, pero al ver la cantidad de gallinas muertas desistió. Ahora está seguro que es algo desconocido para nosotros”.

¿Cómo describiría el ruido en el techo de la casa y cuánto tiempo antes lo había percibido?
“Ese día 25 de marzo, estábamos en la cocina tomando café con mi mamá alrededor de las once de la noche, mi papá ya se había acostado, cuando de repente sentimos un grito fuerte que semejaba al de un zorro mezclado con un tiuque (ave de rapiña), seguimos poniendo atención y no volvió a gritar, lo raro que de noche no gritan las aves”.
Nos acota también “que quedó un mal olor como cuando muere un animal envenenado y se va secando de a poco”.

En el canal MEGA de la Televisión capitalina el Grupo de Investigación Ufológico GEO de Santiago había informado en relación a este caso que las gallinas estaban aplastadas.
Mi entrevistada afirmó: “En cuanto a si las gallinas estaban aplastadas, yo creo que si, porque las que quedaron heridas, estaban como descaderadas, lo que hacía deducir que algo pasó por encima de ellas, algo como un remolino ya que aparte de quedar como una verdadera alfombra se veían como pisoteadas y todas de guatita y con las patas abiertas hacia atrás. La mayoría estaban como le describí antes, y el resto con las patitas encogidas hacia el cuerpo, descripción sobre este animal yo no podría dar, porque no lo he visto”.

Le pregunté ¿Cómo quedarían las aves si un perro las pisara o arrollara?
“Mi mamá ha criado gallinas desde que era niña y dice que los perros no pasan por encima de las gallinas de esa forma, ya que cuando las atacan las tiran para todos lados, las destrozan y la sangre se esparce por todo el lugar”.
Yo pienso que lo que ataca a tanto animal es algo de otro planeta, ya que por las descripciones dadas por la señora Cecilia que vio al supuesto Chupacabras me hizo pensar de esta manera. Con respecto si hemos visto algo similar al dibujo, podría decir que no. Solamente los dibujos que mostraron en el programa “La Ley de la Selva”. En cuanto a chupa-chupa yo le puse este apodo, ya que me da miedo repetir tantas veces ese nombre, y algunas personas con las cuales yo he conversado se incomodan un poco al nombrarlo. Es algo como que les va a dar mala suerte, incluso para las partes más de campo le llaman pájaro o perro, para no nombrarlo por temor”.

Su vecina, la señora Juanita Zúñiga y su hijo Jesús Valdivia H., fueron afectados la misma noche del 25 marzo, entre las 2 y las 02:30 de la madrugada. No vieron nada y perdieron 20 aves.
La testigo dice “que dentro del gallinero y afuera había tres pollitas en una caja de plástico grueso que estaba bien cerrada. Este animal le hizo un corte muy largo y parejo por donde sacó las pollitas. Todas estaban como ordenadas, acostadas, como en fila”. Nos cuenta “mis aves tenían dos hoyos en el cuerpo con una distancia de cinco centímetros, con sólo dos mordeduras en el lomo de cada ave. Las noté muy livianas, la carne sana y muy blanca. Mi hermana estaba en su habitación viendo televisión cuando sintió algo que gritó muy raro, como un pájaro”. Esto ocurrió a las 12 de la noche aproximadamente.

”Realmente no sabemos que pensar, pudo haber sido algo así como un culebrón pero con alas, también creemos que un ave de la prehistoria como una gárgola o talvez un ser de otro planeta, también en un tipo de experimento realizado por científicos”.

Ellos sintieron caer algo parecido a una piedra grande al techo de la casa, a la una de la madrugada, una hora antes de lo ocurrido.



Dibujo de una huella en una capa de ceniza. Colaboración sra. Juanita

Me dijo que ellos tienen tres perros que ladraron mucho esa noche sin embargo la perra adulta estaba muy asustada. El intruso dejó dos huellas en una capa de ceniza que había en el patio. “Era algo redondo como una pezuña de chancho. La dimensión más o menos del porte de una mano adulta pero de forma medio circular”. En la misma calle, pero en la vereda de enfrente sus vecinos sintieron una semana después de ocurridos los hechos, algo que caminaba por el techo, como que se resbalaba. Al otro día subieron a mirar y solo encontraron excrementos que no identificaron y botaron a la basura.
Otro ataque se registró en la casa de la Sra. Cecilia Durán, el dia 27 de marzo a las 02:45 de la mañana, esta es parte de la entrevista:


Dibujo de la sra. Durán sobre atacante en su corral.

¿Puede describir a su atacante?
”Sí. Nosotros (con mi esposo), estábamos durmiendo cuando de repente sentimos una gritadera de gallinas y que la coneja chillaba mucho. Nos levantamos dimos la luz de afuera que iluminaba todo el gallinero y tomamos la linterna y salimos a ver de que se trataba, pensando que era un perro que podía haber entrado y estaba atacando las gallinas. Llegamos cerca del gallinero y gritamos sale perro ¡.....!, cuando cual sería nuestra sorpresa cuando vimos algo que viene saliendo del gallinero parado en dos patas y nos miró con unos ojos como que iluminaban (igual a un rayo, o cuando uno prende una luz fluorescente). Fue tal la impresión que nos paralizamos y esta cosa desconocida pasó por delante de nosotros a una distancia de un metro y medio y se fue tranquilamente para el sitio vecino. Nosotros pensamos que este animal nos hipnotizó, ya que ni siquiera pudimos hablar. Lo que si nos dimos cuenta que era muy grueso o ancho y media alrededor de un metro de estatura y pesaba unos 50 a 60 Kg. No tenía cola y su pelaje era muy brilloso y corto como el de un perro Rottweiler, Las orejas eran muy largas y anchas como las de un murciélago, median más menos unos 30 cms de largo, patas y trasero grande. Lo raro es que no dejó ni una sola huella. Lo que hacia imaginar que podía andar en el aire, esa noche perdimos 15 aves”.

En la madrugada del martes 8 de abril a la seis de la mañana don Rafael cuando se dirigía a alimentar a sus animales, tomó conciencia de que también había sido víctima de los ataques del misterioso depredador. Las aves perdidas fueron 8 pavas adultas, 30 gallinas, 40 pavitos, 60 pollitos. Total: 138 aves.
Arribamos a su casa y después de un largo rato, la señora nos dijo que no había querido decir cual era el número exacto de animales muertos a Carabineros, sólo declararon 6 pavos y 10 gallinas.
Estaban dentro y fuera de los “cambuchos”, jaulas pequeñas donde ella pone a sus aves con sus polluelos, tirados por todos lados.
Al fondo de este fundo había un caballo para ayudar con las labores del campo. El animal estuvo espantado todo el día e inquieto ANTES del suceso. Bufó desesperado durante tres días y se salió dos veces del corral yéndose a la casa con mucho miedo, presumiéndose que vio algo que le causó mucho temor.

Las aves presentaban mordeduras, rasguños en el lomo y se descubrieron que carecían de sangre.
Su dueña dice que tenían arañazos desde el cogote hasta la cola, sobre todo en el lomo. Don Rafael y su esposa tienen distinta visión sobre quién fue el atacante. Él piensa que pudo ser un perro porque debajo de la malla había rastros de haber sido escarbada la tierra, una entrada por donde pudo pasar. En cambio su mujer no encontró normal este tipo de ataque, por la cantidad de víctimas. Además el gallo estaba sobre un árbol y también allí fue alcanzado. Ella dice que los perros no trepan a los árboles, menos de noche, le faltaba un poco de piel y carne en el buche. Por eso piensa que fue algo malo o más bien sobrenatural. Dice que es raro que los ataques sean los días martes y viernes, y por esto lo asocia a sucesos paranormales.
Su hijo oyó ladrar mucho los perros y cuando se levantó apreció una figura que iba subiendo por una reja, se levantó dos veces pero no disparó a pesar de que es un cazador habitual de conejos. En su casa no quedaron huellas ni evidencias.
Cuando conversé con la señora Guillermina me dijo que ahora por causa de este ataque vive aterrada (igual que la señora de La Punta), que ve a cada rato sombras negras en el patio junto a sus animales; este suceso es distinto a otros ataques porque antes quedaba un reguero de sangre en los corrales y en la tierra. En esta ocasión eso no sucedió.

Quiero destacar que gracias a la buena disposición de Irma Soto A., una de las testigos de los sucesos ocurridos en Doñihue y que escribió a mi página, pude complementar siete cuestionarios que le envié para obtener más detalles sobre lo sucedido a su familia y vecinos.
Irma me envió también cinco fotografías digitalizadas de las aves atacadas en su casa y de la señora Juanita su vecina al día siguiente de los sucesos. Además un dibujo sobre el animal observado en uno de los gallineros y una huella encontrada sobre una capa de ceniza en otro corral cercano.
En las provincias de Cachapoal y Colchagua han vuelto los ataques en forma ininterrumpida desde septiembre y diciembre 2002; y de enero a mayo respectivamente del año en curso.

Dos imágenes de las aves muertas.Izq:En casa de Irma Soto.Der:Un hogar vecino


Algunas de las respuestas coincidentes a los cuestionarios

Aves encontradas dentro y fuera de los corrales, ordenadas como en media luna, también desparramadas. Ningún otro animal fue atacado, sólo las aves. Muchas presentaban solamente una mordedura con dos orificios en el cuello de las gallinas, rasguños y mordeduras en los lomos. Un orificio bajo las alas. El atacante es un animal desconocido para los testigos. Perros y gatos en general permanecían asustados y se escondían tras sus amos. Las gallinas quedaron atontadas hasta tres días después en los casos de Chimbarongo y Doñihue, algunas cojas. Los gallineros estaban cerrados herméticamente. Dos de las testigos después del ataque manifestaron un profundo temor. Varios afectados no quisieron identificarse. La familia Urrutia fue la más perjudicada con un total de 138 aves muertas, ninguno de los afectados está asegurado, una perdida de más de 346 aves en Doñihue.

Lamentablemente el escaso tiempo que permanecimos en la zona nos impidió continuar el relevamiento que se imponía dadas las peculiares características de los sucesos que afectaron la comarca. Si bien es cierto que los ataques continúan hasta el día de hoy, los relatos aquí reseñados pueden brindar al lector un panorama bastante cercano a la realidad.
Desde luego, las incógnitas subsisten y resta aún mucho por analizar tanto en el terreno como en las bibliotecas. Una serie de referencias folklóricas e históricas vinculadas con hechos anómalos e incluso “malditos” me han puesto sobre la huella de nuevas evidencias en relación a esa particular zona de nuestra VI región.
Seguramente esos nuevos aportes formarán parte de nuevos trabajos que les entregaré en un futuro no muy lejano.


Liliana Núñez O
Junio 1º de 2003.


Fuentes:
Mapas Guía Turística -Turistel - Año 2000

Gran Atlas de Chile Histórico, Geográfico, Cultural editado por Diario Las Últimas Noticias. Año 2002.

Fotografías y dibujos :Archivo Liliana Núñez O.Crédito:Irma Soto