Dentro de la oleada del año 1965, se encuentra el “caso Pelluco”
como se le denomina al incidente Ovni del que fuera testigo presencial el investigador
Raúl Gajardo Leopold, ex Mayor de Carabineros de Osorno, quien asegura
que “ahora, después de tantos años, el caso aún no
pierde su fuerza para quienes lo vivimos tan de cerca, por algunos detalles
inéditos que son desconocidos por el público”.
Esta gran oleada incluyó avistamientos de ovnis en cinco bases de la
Antártica, correspondientes a diferentes países: Buenos Aires,
Montevideo, Norte Grande, Pelluco (Puerto Montt) Chile, Río de Janeiro,
Lima, Ciudad de México y Oklahoma.
“Por estudios que se realizaron del tema, se puede deducir que los ovnis avanzaron día a día hacia el norte, teniendo como centro de dispersión el Polo Sur, puerta de entrada para las astronaves, evitando así los peligrosos anillos de Van Allen (Nota: Los cinturones de Van Allen son ciertas zonas de la magnetosfera terrestre donde se concentran las partículas cargadas. Son llamados así en honor de su descubridor James Van Allen. Estos cinturones son áreas en forma de anillo de superficie toroidal en las que gran cantidad de protones y electrones se están moviendo en espiral entre los polos magnéticos del planeta, y se estructura en dos cinturones: uno interior y otro exterior. El cinturón interior está a unos 1.000 Km. por encima de la superficie de la Tierra y se extiende por encima de los 5.000 Km; por su parte, el cinturón exterior se extiende desde aproximadamente 15.000 Km hasta los 20.000 Kms. (2).
“Por esa época, yo estaba destinado como
teniente de Carabineros de Puerto Montt, y dentro de mis servicios habituales
estaba el realizar comisiones de alcoholes” comienza el relato del investigador.
“Dos semanas antes del 30 de julio de 1965, es decir, de la ocurrencia
del caso que nos ocupa, estando precisamente de servicio, regresé al
cuartel de la segunda Comisaría de Puerto Montt a las 00:30 horas. Nada
más ingresar fui informado por el suboficial de guardia, quien me señaló
que había un hecho anómalo en el sector de Pelluco, donde algunos
vecinos habían manifestado su temor por “unas luces raras en el
cielo”.
Conocedor ya, aunque muy superficialmente, de estos fenómenos, este reclamo
lo tomé desde el punto de vista estrictamente policial y me premuní
de una ametralleta y en un furgón me hice acompañar de ocho carabineros
que recién habían regresado de su turno. Esa era la única
fuerza disponible en ese momento.
Un cuarto de hora más tarde de efectuado el llamado, llegamos al sector
de Pelluco, una caleta turística distante cuatro kilómetros desde
el centro de la ciudad. Allí ubicamos el domicilio desde donde se había
dado la voz de auxilio. Nunca habríamos esperado un recibimiento como
el que tuvimos: nos abrazaban, sentían un gran alborozo, ya que el pánico
había sido enorme”.
La narración de Gajardo Leopold continúa con la historia de los
vecinos de Pelluco. “Con palabras entrecortadas nos narraron que como
a las 22:30 horas, sobre sus viviendas y a no más de unos 100 metros
de altura, tres luces inmensas y como focos de auto, que se agrandaban y se
achicaban, se acercaban y se alejaban de la casa.
Así estuvieron varios minutos y luego esos objetos luminosos y enormes
se desplazaron siguiendo el borde de la costa, hacia Piedra Azul.”
Recogidos estos antecedentes la patrulla continuó en vigilancia por el
camino costero, llegando donde otros pobladores, quienes también habían
soportado el asedio de esos objetos luminosos. Señalaron que éstos
despedían una fuerte luz blanca radiante, perdiéndose posteriormente
de vista en dirección al mar y ganando altura.
“Pero ahora, de frente al incidente que nos preocupa,
debo señalar que el caso Pelluco lo supe al día siguiente, puesto
que la noticia se extendió en todos los ámbitos puertomontinos
al instante, por lo espectacular de sus características” señala
Leopold.
“La noche del 29 de julio, en una parcela de Pelluco, se efectuaba el
velatorio de la liceana Carolina Pröschle, de 16 años, quién
había fallecido en un accidente de tránsito. En ese hogar, de
familia muy conocida y distinguida, estaban reunidas alrededor de setenta personas”.
De pronto, el respetuoso silencio de los asistentes fue interrumpido por un
fuerte ruido, semejante a una explosión muy cercana, a las 04.20 horas.
“Los presentes se abalanzaron hacia las ventanas y corrieron las cortinas:
hasta los vidrios llegaba una luz exterior que “resbalaba” y no
pasaba al interior. La curiosidad pudo más que el temor o la prudencia,
y la gente salió al patio trasero, y pudieron ver que a unos trescientos
metros al Este, detrás de unos altos árboles, descendía
a tierra una inmensa masa de luz violácea “palpitante”…
Veinte personas, más o menos, se acercaron como a cuarenta metros del
fenómeno luminoso, acotó el ex mayor de carabineros. “Yo
tuve la oportunidad, posteriormente, de conversar con cuatro de estos valiosos
testigos de este hecho insólito”.
Los relatos de los testigos indican que los minutos pasaron lentos, hasta que
se produjo otro fuerte ruido, pero no tan poderoso como el anterior. Entonces
esa masa de luz, de forma ovoidal, comenzó muy lentamente a elevarse,
balanceándose primero hacia delante, luego hacia atrás, y ante
el asombro de todos –a una velocidad indescriptible e inimaginable- cada
vez más se alejó en línea recta en el infinito.
Junto a la llegada del alba, las personas que aún estaban en el villorrio
fueron a percatarse de lo que había ocurrido en el terreno” agregó
Gajardo Leopold. Allí pudieron constatar que donde se posó el
objeto existía ahora un claro inmenso entre el ramaje, y no había
tierra en una extensión de 60 metros de diámetro por un metro
de profundidad. ¿Dónde estaba entonces la tierra? Se podían
observar las raíces de árboles y bordes irregulares. No se apreció
vegetación quemada…Algo tremendamente poderoso había aspirado
el terreno en el sector del aterrizaje”.
La intendencia dispuso que un organismo público investigara e informara
acerca del caso. Su conclusión fue: “hundimiento del terreno por
exceso de humedad”
Al respecto hay que recordar que 1965 fue un año seco, como anticipo
de la gran sequía de 1966. A pesar de las claras evidencias y numerosos
testigos, el hecho fue ocultado oficialmente. El informe, con los prejuicios
imperantes en esos tiempos es comprensible. Pero inexcusable para una posible
investigación fue la presencia, ese y los días siguientes de personas
que llegaron al lugar por curiosidad, destruyendo con sus pies las evidencias
o huellas que pudieron haber quedado”.
“Pero no todo fue pérdida de pruebas de lo ocurrido. Poco más
de una semana después del incidente, afortunadamente acudió al
lugar del aterrizaje una comisión científica norteamericana, quienes
–según me pude enterar años más tarde por un libro
que ahora no recuerdo su nombre ni autor- en su laboratorio establecieron que
raicillas del fondo resultaron intactas en su parte superior y que no fueron
llevadas por este Ovni. O sea, la tierra de su alrededor, se desprendió
sin fuerza, elevándose sin peso indiscutiblemente ya, adosada a la base
del Ovni. Esto confirmó la teoría de que los ovnis puedan crear
un campo antigravitacional, como ya lo han asegurado numerosos ufólogos
al analizar innumerables incidentes como este. (3)

Sin embargo el principal diario de la región
señalaría en sus párrafos principales lo siguiente: “Ayer
durante el día y con mayor claridad se recorrió el sitio para
así ampliar nuestras informaciones. Se pudo observar que en la hondonada
se produjo un desprendimiento en forma circular de unos veinte metros de diámetro
que bien podría atribuirse a causas de socavamiento por aguas subterráneas.
Este desprendimiento se desplazó hacia la base de la ladera de una extensión
de cien metros.
El ruido que pudo haber provocado este fenómeno no tiene ninguna relación
con el que sintieron muchas personas que estaban en Pelluco a las 0.45 de la
madrugada del viernes y que al mismo tiempo observaron una intensa luminosidad.
Este fenómeno natural es independiente del otro que se mantuvo y fue
oído durante cinco minutos acompañado de una luz muy potente de
color violáceo.
Además muchas personas que viven en regiones de características
tempestades eléctricas han expresado que no identifican el ruido y luces
de relámpagos con el que se sintió en la madrugada del viernes
en Pelluco.
Científicos que han visto fenómenos análogos, dicen que
antes de un terremoto o con ocasión de grandes trastornos atmosféricos
se han visto bólidos o globos de fuego de color brillante o violáceo.
Éstos son atribuidos a una combinación de magnetismo terrestre
y electricidad atmosférica. Tales fenómenos han sido descritos
por el sabio italiano Leopoldo Pilla antes del terremoto de Toscana el 14 de
agosto de 1846 y asimismo fueron observados en Santiago de Cuba con ocasión
de un movimiento sísmico del año 1932. (4)
Pilla, Leopoldo |
Toscana, 14 agosto 1846 |
La fenomenología de acontecimientos anómalos es pródiga en la provincia de Llanquihue como lo ocurrido en Frutillar quince años antes y que transcribiré íntegramente por la escasa difusión que tuvo en su día y para conocimiento de todos.
Mapa X Región
LA LAGUNA DESAPARECIDA
“El suceso ocurrió en el mes de noviembre
de 1950, a 1.250 kilómetros de distancia al sur de Santiago. La casa
estaba ubicada a siete kilómetros de Frutillar en dirección a
la cordillera, un motor diesel proporcionaba la energía eléctrica
necesaria al lugar donde se registraba el matrimonio de dos jóvenes descendientes
de alemanes.
Fue entonces cuando se percataron de la presencia de un objeto luminoso en el
cielo del lugar. Éste se hallaba en las cercanías de la cumbre
del Volcán Puntiagudo. Ubicado a 98 kms al noreste de Puerto Varas y
a 2.498 msnm.
De acuerdo a los testimonios de que se dispone, a las diez de la noche, los
amigos de la joven pareja de novios sintieron un ruido aterrador.
El motor dejó de funcionar y la construcción de madera de roble
quedó en la más absoluta oscuridad. Frente a la casa una pequeña
loma adornada por un pequeño bosquecillo, ocultaba la laguna que servía
de abrevadero a los animales. Los hombres de la casa fueron cegados por una
luz de ilimitada potencia, que escapaba de detrás de los árboles.
El ruido se intensificó hasta hacerles doler los oídos, permaneció
durante tres horas, además el resplandor no se disipó hasta la
madrugada.
Se trataron de utilizar los autos para pedir auxilio en Frutillar pero fracasaron,
los motores no funcionaron y los focos no encendieron.
Al otro día, los Hoffman, dueños de casa, fueron a ver qué
había ocurrido en el abrevadero de sus animales. Con sorpresa comprobaron
que la laguna había desaparecido, en su lugar quedaba exclusivamente
un hueco que parecía hecho con una pala mecánica, por la perfección
del trazo.
Los habitantes del lugar llamaron al resto de la gente y todos se percataron
que el abrevadero natural de la pequeña finca había desaparecido.
Los autos volvieron a encenderse y el grupo electrógeno marchó
otra vez.
Este hecho fue puesto en conocimiento de los incrédulos policías de la Tenencia de Carabineros de Frutillar y éstos lo comunicaron al mayor Enrique Gutiérrez Pino, subprefecto de Llanquihue. Todo parecía tan increíble, que el oficial prefirió no comunicarlo todavía al Ministerio del Interior en Santiago. Previamente requirió la opinión de los miembros de la Fuerza Aérea, que desde la base de Chamiza operaban una escuadrilla de aviones de entrenamiento y enlace con las islas de Chiloé.
En Chamiza como en el aeródromo civil de la
Paloma, había algo más que miembros de la FACH. Operaba allí
una misión científico-militar norteamericana. Compuesta por biólogos,
meteorólogos y químicos de la USAF, unos cuantos pilotos y mecánicos.
Su misión obtener muestras del ozono del aire, el más puro del
mundo.
Norteamericanos y chilenos se dirigieron al lugar. Los primeros, luego de una
breve inspección ocular se pusieron en contacto con su embajada. Los
oficiales de la FACH informaron al Ministerio de Defensa y el mayor Gutiérrez
tuvo que hacer lo propio con el de Interior.
En cuestión de horas los americanos montaron toda una expedición
científica y por primera vez, que se sepa, la CIA se movilizó
con rapidez y éxito para que el hecho permaneciese oculto. Un radiograma
de la Dirección General de Carabineros, le indicó al mayor Gutiérrez
que debía mantener el secreto. Igual comunicación le llegó
al capitán de Bandada, Hugo Cevallos desde el Comando de Unidades de
la Fuerza Aérea.
Los Hoffman y sus invitados debieron ser prevenidos que era mejor olvidarse
del suceso de aquella noche y para evitar el ridículo por relatar una
historia tan descabellada.
El periódico El Llanquihue y la radio Llanquihue ambos de Puerto Montt,
fueron invitados a no recoger los rumores circulantes. Los dueños en
persona, advirtieron a su personal que había que callar. La lejanía
y la dificultad de las comunicaciones hicieron el resto.
A la semana de ocurrido el fenómeno anómalo habían llegado
algunos científicos norteamericanos y decenas de sus ayudantes, provistos
de contadores Geiger. El lugar donde había estado la laguna fue medido
e investigado.
Los contadores delataron un alto grado de radiación fresca, no tan sólo
en los bordes de la excavación, sino que hasta una profundidad de treinta
centímetros.
El hecho que la tierra hubiese sido removida en forma tan pareja y simétrica,
descartó toda posibilidad de evaporación del agua, porque no sólo
ésta se esfumó, sino que la vegetación circundante desapareció.
Las autoridades chilenas fueron informadas de que los investigadores no habían
llegado a ninguna conclusión y el material obtenido fue enviado a Langley,
Virginia.
El caso de la “laguna desaparecida” se redujo a una habladuría
de veladas invernales en torno a las cálidas estufas de leña de
las cocinas de Llanquihue. En breve tiempo la leyenda y la realidad se fueron
mezclando y sólo quedaron como pruebas, tanto en los archivos de Chamiza
como de la Prefectura de Carabineros de Puerto Montt. Sin embargo en 1960, cuando
la Fuerza Aérea se trasladó a sus flamantes instalaciones en el
recién construido aeropuerto de El Tepual y la Prefectura pasó
a un edificio nuevo, se les quemó por considerar que eran “documentos
carentes de relevancia oficial”.
Ni siquiera se pudo saber cuál fue el punto exacto donde estuvo ubicada
la laguna, porque los Hoffman, maldiciendo su suerte y el gasto, construyeron
una aguada artificial para que abrevara su ganado lechero”. (5)
SU GEOGRAFÍA

Volcán Osorno – Lago Llanquihue (enero 1965)
El lago Llanquihue es el segundo más grande de Chile, luego del General
Carrera. Tiene una superficie de 86.000 hectáreas. Administrativamente
se ubica en la X Región de Los Lagos. En sus riberas están asentadas
las ciudades de Puerto Varas, Frutillar y Puerto Octay, famosas por sus bellas
playas, su arquitectura de influencia germana y por los eventos que durante
la época estival allí se realizan. El lago Llanquihue fue descubierto
por Pedro de Valdivia en 1552. El volcán Osorno es un cono perfecto ubicado
en el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales (el espacio protegido más
antiguo de Chile), frente al Lago Llanquihue a sus pies se encuentran algunas
localidades turísticas como Las Cascadas, Ensenada y Petrohué,
y está rodeado por espléndidos parajes naturales. (6)
SIGNIFICADO DEL VOCABLO LLANQUIHUE
Llanquihue (Yanquihue): llancün-hue.
Llancün: caer, perderse, hundirse, estar escondido.
Hue: lugar. Lugar hundido o lago perdido (antes en la montaña virgen)
(1)
“En marzo de 1982 la comunidad de la apacible localidad lacustre de Puerto Octay se vio sacudida por la desaparición de dos pescadores. Baldovino Vargas y su hijo Juan Carlos de 14 años; habían salido lago adentro a realizar sus habituales faenas de pesca, sin que nada hiciera prever que algo fuera de lo normal pudiera ocurrir.
Ninguno de los pescadores volvió. Con respecto a esto último, “la embarcación fue encontrada dos meses después del incidente a la altura de la playa de Las Cascadas, sin sus ocupantes, a la deriva y con “inexplicables quemaduras circulares en la cubierta” afirmó Gabriel Vargas”
En una fecha anterior -23 de agosto de 1978- el pescador
había visto emerger una “especie de bote, como huevo arranado de
color aluminio” de unos cinco metros de largo y con una cúpula
de un metro y medio en la parte superior. Posteriormente, numerosos testigos
comprobaron la existencia de una extraña mancha amarilla de cuatro metros
de diámetro, al parecer de azufre, según el análisis realizado
por una universidad regional.
Baldovino Vargas fue el primer pescador artesanal no deportivo declarante del
ovni-acuático que emergía del lago. (7)
El segundo testimonio pertenece a una delegación de turistas italianos,
los que vivieron la experiencia en septiembre de 1992. Los visitantes afirmaron
haber visto un submarino que llegó hasta la ribera del lago, para luego
desaparecer a gran velocidad. (8)
Sin embargo, sería en 1990 cuando una seguidilla de avistamientos pondría
nuevamente en el tapete este extraño caso y de paso inscribiría
a Octay dentro de los anales de la ufología nacional.
AVISTAMIENTOS
El protagonista de estos avistamientos fue Dolorindo
Asencio, pescador octayino y jardinero del Hotel Centinela (30), quien en cuatro
ocasiones pudo establecer contacto visual con objetos voladores no identificados.
El 20 de octubre de 1990 el pescador vio por primera vez una de estas extrañas
apariciones, testimonio que sólo sería dado a conocer en diciembre
de ese mismo año. El temor al ridículo fue más fuerte,
aunque sus posteriores declaraciones serían corroboradas por otros testigos
que también avistaron algo extraño en el cielo.
"Era el 19 de noviembre, cerca de la medianoche, cuando sentí un
extraño ruido de metal cerca de mi casa", relataría Asencio
a El Diario Austral (Osorno) de la época. "Salí de mi casa
—vivo a metros del lago— para cerciorarme que no me estaban robando
el bote. Ya me robaron uno antes. En eso se escuchó un zumbido y unas
luces potentes que iluminaban el agua. Era un ovni. Al comienzo se veía
un color amarillo, luego azul...Me dio miedo y corrí"
Pero el avistamiento —el cuarto en menos de un mes— esta vez tuvo
características de pesadilla. De acuerdo con la narración del
octayino, el ovni lo escoltó hasta una distancia de 15 metros de su casa.
"Muy asustado corrí a esconderme tras un bloque de cemento que había
cerca. Luego me sobrevino una hemorragia nasal, fuerte dolor de oídos
y de la garganta", explicaría Asencio.
A su temor, se agregaría pocos días más tarde la amenaza
de un extraño grupo religioso que lo visitó para conminarlo a
callarse y no hacer más declaraciones.
"No tienes que hablar porque todavía se van a ver muchas cosas más",
fue lo que me dijeron", apuntó el pescador. "Tenían
aspecto de extranjeros, eran tres personas —dos mujeres y un hombre—
quienes me hicieron ofrecimiento en dinero para que no hablara más. Me
invitaron a salir a conversar con ellos, pero no acepté porque me dio
mucho miedo... Mencionaron que pertenecen a una religión que ora y se
baña en el lago con aureolas incandescentes, hundiéndose en las
profundidades para aparecer más livianos y libres de pecado". (9)
El ufólogo Raúl Gajardo sigue narrando otros acontecimientos:
“Fue una tarde de agosto que llegó hasta mi oficina en Osorno el
jefe de la Tenencia de Puerto Octay”. Él era un teniente que yo
ya había tenido oportunidad de conocer anteriormente, una persona muy
seria y parca en palabras… Entró agitado a mi oficina y me pidió
la autorización para narrar un hecho acaecido el día anterior
en su jurisdicción, que estimaba debía ser de mi conocimiento.
Lo primero que me dijo fue que se trataba de Ovnis… Por supuesto, al notar
mi entusiasmo, se sintió mucho más relajado y comenzó su
narración”.
EN EL LAGO
“Ayer en la tarde, cerca de las 17:30 horas,
cuando aún no oscurecía, llegó hasta el cuartel un chofer
de la ambulancia del hospital local, diciéndome que venía a avisar
que había dos discos voladores “jugando” sobre el lago Llanquihue”
relató el teniente octayino a Gajardo Leopold. “Sin perder tiempo
en enterarme de más detalles, fui en el mismo vehículo a informar
de ello al alcalde de la comuna, quién también exaltado por el
hecho, se fue directo a playa Maitén junto a dos funcionarios municipales”.
“Esa tarde, venía de regreso del hospital personal médico
y enfermeras, quienes al pasar por ese lugar vieron el espectáculo. Fue
entonces que el jefe de la comitiva le ordenó al chofer venir a avisar.
Ellos –seis personas- se quedaron en el lugar observando”
“Yo fui inmediatamente al lugar, acompañado de otros dos funcionarios
y a los pocos minutos ya estábamos en presencia de algo prodigioso”.
Efectivamente, antes de llegar a playa Maitén se podía avistar
muy claramente la presencia de dos objetos semiesféricos, de color platinado
con destellos rojizos, que a la par efectuaban toda clase de evoluciones casi
a mitad del lago, a una distancia de un kilómetro y medio a dos kilómetros
de Playa Maitén.
"Por momentos su armonía era perfecta", indicó el carabinero.
"Y a veces se separaban y cada uno llevaba a efecto su desplazamiento a
su manera. Todos estos movimientos se pueden resumir en amplias curvas, pasando
a ras de las aguas, y en otras ambos se lanzaban en "picada" y al
instante en que se creía que se iban a estrellar en el agua, en línea
recta se elevaban en dirección al cielo, para retornar a los pocos instantes.
Todo esto, a velocidades increíbles, que nunca hubiera podido realizar
un avión".
"Las doce personas que estábamos allí no dábamos crédito
a lo que veíamos. Había variadas opiniones, pero estuvimos de
acuerdo en un par de cosas, que esos artefactos eran Ovnis y que tenían
un diámetro estimado en 10 metros. No eran objetos pequeños, no
se les distinguía cúpula ni ventanillas ni alguna antena... Obviamente
eran sólidos, y de superficie pulida. El color dorado de la luz de la
tarde, al parecer le daba otros reflejos de tonalidades distintas, pero que
no era posible definir".
MARAVILLADOS
Sobre el sector del lago donde se producían
estas evoluciones no se divisaban ni botes ni lanchas, las aguas estaban quietas,
el cielo absolutamente despejado y la visibilidad era óptima.
"Sin cesar, durante casi 25 minutos, los dos objetos extraños llevaron
a cabo sus movimientos inverosímiles. Entre el grupo de personas que
seguíamos el fenómeno no hubo miedo y ni siquiera las enfermeras
dejaron escapar alguna expresión de temor. Diría que más
bien que realmente disfrutábamos del espectáculo. En los minutos
finales de esta "presentación", todos estábamos en silencio.
Seguramente estábamos conscientes de que los dos aparatos, que se desplazaban
sin producir ni un ruido, no eran obra humana. Y estimo que esa es la única
verdad. No hay avión o artefacto humano que lleve a cabo tales evoluciones
y con tal precisión. Eso de ir a clavarse en las aguas y en el último
segundo cambiar de dirección en 90 grados así lo demuestra".
"Finalmente, los dos discos repitieron un amplio movimiento circular, pasando
muy cerca de la superficie, y en línea recta y oblicua se perdieron en
contados instantes en dirección al límpido cielo", concluyó
la narración del teniente.
"Esta es, en esencia la versión del carabinero", apunta el
investigador Gajardo Leopold. "Por la calidad de los testigos, a pesar
de no existir fotos ni grabaciones, no puede haber duda alguna de que fue algo
real". (10)
Gajardo señala al periodista a continuación: “Como comisario
en Osorno, vivía en uno de los bloques de la población Vicente
Pérez Rosales. Allí tuve un joven vecino, hoy distinguido profesional,
Iván Casanova, también interesado en observar los cada vez más
numerosos Objetos Voladores No Identificados —Ovnis— que ahora y
por influencia de científicos rusos de la década de 1980, se denominan
precisamente fenómenos aéreos anómalos".
Una noche fue mi vecino Casanova a mi departamento, que le quedaba al frente,
a avisarme que se esta observando en dirección Este, a una gran distancia,
algo "extraño". Efectivamente, muy bajo en el horizonte, se
podía ver una gran esfera blanca, no era brillante, seguida por una figura
triangular, dando la sensación de que era como un haz de luz del mismo
objeto, proyectado hacia atrás. La curiosa forma se desplazaba lentamente
de Norte a Sur, a una elevación de 40 grados. Su figura era imponente
e imposible de calcular su magnitud".
SEGUNDO AVISTAMIENTO
"Para felicidad de mi vecino y mía, eso
no fue todo lo que ocurrió", señaló el investigador.
"Yo había conocido a un médico de apellido Mardones y me
había comprometido a avisarle cuando se viera uno de estos fenómenos.
El facultativo era un fanático buscador de Ovnis y ya anteriormente,
desempeñándose como médico general en el Hospital de Puerto
Octay, me había narrado que una noche, al volante de una ambulancia,
"persiguió" a un Ovni que iba adelante suyo, por supuesto a
unos 80 metros sobre el camino. Mardones lo había descrito como un objeto
ovoidal, de color blanco brillante, con bordes definidos, de unos 10 metros
de diámetro y que se de desplazaba adelante y arriba suyo, con movimientos
zigzagueantes. Y cuando lo estimó conveniente, lo hizo con un giro en
90%, a velocidad de la luz".
La intención de Gajardo Leopold era dar cuenta al médico del avistamiento,
pero éste no estaba en su casa, sino de turno en el Hospital Base de
Osorno. El uniformado decidió ir hasta allá en compañía
de Iván Casanova.
TERCERO
"Ibamos en mi auto. Antes de llegar, pudimos ver con Iván una esfera rojiza que cruzó sobre la ciudad en una gran curva. ¿Otro Ovni? Era, en definitiva, una noche especial. Eran aproximadamente las 22 horas cuando llegamos la Hospital y ubiqué al médico, contándole los hechos. Entusiasmados —por fortuna no tenía atenciones— salimos los tres a un patio interior del establecimiento, comentando lo sucedido. Como corresponde, ninguno dejó de otear el cielo, sin luna, pero absolutamente despejado y estrellado. No habían transcurrido diez minutos cuando Iván, de una vista excelente, nos alertó. Efectivamente, muy lentamente, de Norte a Sur, a unos mil metros de altura y en línea recta, uno detrás de otro se estaban desplazando, silenciosamente, dos enormes esferas azules muy brillantes".

Aldunate Phillips 1902-1985
"Esa noche comprendí lo que quiso exponer el distinguido científico y literato, Arturo Aldunate Phillips, en su obra llamada precisamente "Los Caballos Azules". Lamentablemente por esos años ya estaba fallecido, para haberle ratificado mi visión". (11)
PIEDRA DE MOLINO
Algo parecido afirma haber presenciado en dos ocasiones
Waldemar Gallardo de 63 años, quien vive en la ruta a Ralún, a
escasos dos kilómetros de Ensenada, en donde además trabaja en
un establecimiento turístico.
A pesar que una sordera no le permite escuchar bien, este hombre asegura haber
tenido dos experiencias con objetos voladores, los que lo han transformado en
fanático del tema, al punto de guardar cada recorte sobre los Ovnis que
se publican en los diarios.
Su primer avistamiento ocurrió hace unos 5 años
en las cercanías del camino al Osorno, cuando caminaba por dicha vía.
Cuenta que se trataba de un objeto grande, similar a la de una piedra de moler,
muy grande del color de la luna y en cuya parte delantera llevaba algún
tipo de hélice que giraba en torno a su circunferencia.
Pero esa no fue su única experiencia. Recuerda que cuando ya trabajaba
en un camping aledaño, salió del agua otro objeto redondo con
una forma cónica que se levantó a unos 3 metros de altura.
A pesar que tiene dudas sobre la real existencia de los Ovnis y los extraterrestres
los avistamientos de Filadelfo Triviño (69 años) también
son importantes en la cercana localidad de Las Cascadas.
En los faldeos del volcán Osorno, cerca de Las Cascadas, Filadelfo Treviño tuvo su más espectacular encuentro con un Ovni, el que vio por casi cuatro minutos
Hace más de 30 años, recuerda este hombre
dedicado ahora al turismo en el camping "Irma", ocurrió el
primer avistamiento de un objeto volador no identificado. Sucedió en
pleno verano y a las 4 de la tarde, cuando se aprestaba a arrear algunos animales
al fundo en los faldeos del volcán Osorno. Lo que vio lo describe como
"un platillo grande redondo, con una turbina de un metro o metro y medio,
que daba vueltas por alrededor. Era como un plato de unos 15 metros".
El objeto estaba suspendido en el cielo como a 100 metros de altura y tenía
el color típico de los camuflajes que utilizan los aviones de guerra,
aunque Triviño descarta que haya sido tal cosa, por los movimientos atípicos
que realizaba.
"Sentí una cosa extraña, porque era un aparato que nunca
se ve, hacía un ruido como si fuera un avión aterrizando".
Transcurrieron como 3 ó 4 minutos mientras pasó, y luego se perdió
en el volcán, relató.
Al volver a su hogar comentó lo que había visto, pero muy pocos
le creyeron.
Muchos años después, Triviño vio luces en el cielo de color
anaranjado y amarillo sobre un cerro, cercano a Las Cascadas. Pese a ello, sigue
incrédulo. "Diría que es de la tierra y no extraterrestre,
puede ser que algún país que lo tenga, porque es muy difícil
que venga de otro planeta por el color de la pintura", reconoció.
(12)
La presencia de Objetos Voladores No Identificados (Ovnis) ha servido de base
para muchas películas, historias de ficción y por qué no
decirlo, forman parte de relatos arraigados en la memoria de muchos osorninos,
quienes fueron testigos de insólitos sucesos registrados con mayor frecuencia
en la década de 1980.
La llegada de la primavera, cada año reactualizaba, el tema de los Ovnis,
se sabía que estos "platillos visitantes", tenían una
dirección de vuelo de Poniente a Oriente, que emergían en el mar,
y que se posaban sobre la Cordillera de los Andes. Tuvieron lugar muchas observaciones,
quizá la más impactante sería la registrada en San Juan
de La Costa en 1984 cuando un objeto, se posó sobre el edificio del municipio
costero, dejándose observar incluso por toda la familia del alcalde de
la época, Nelson Garrido Tapia, quienes dos años más tarde
hablarían de su experiencia diciendo que el objeto apareció del
mar, para posteriormente permanecer unos 15 minutos sobre la estructura pública,
el cual tenía un aspecto similar a un plato, que emitía luces
de todos colores.
José Llancar, por esos años estudiaba en la Escuela de Concentración
de Puaucho, y junto a un grupo de compañeros fueron testigos del suceso,
que conmovió a una comunidad entera, "no era raro ver un Ovni, había
muchas historias que en aquellos años se contaban, que tenían
su base de operaciones en el mar, ahora hablar de ovnis es cosa de locos, la
gente se ríe, parece que se olvidaron que muchos de nosotros fuimos testigos
de que sí existen", enfatizó el agricultor.
Llancar recuerda la emoción que sintieron los niños al ver magno
acontecimiento "a menudo se veían luces en el cielo, pero esta ocasión
fue fantástica, porque el Ovni estaba frente a nuestros ojos, y se dejaba
ver con claridad", sostuvo.
CARABINERO
Raúl Gajardo, asegura haber sido testigo en
la provincia de Osorno, de al menos 40 apariciones de Ovnis, en sus años
cuando se desempeñó como comisario de Carabineros de la Tercera
Comisaría de Rahue y de la Primera de Osorno. Se declara un fanático
del fenómeno, señalando que la experiencia que más lo marcó,
se remonta a septiembre de 1978, cuando un ovni se instaló arriba del
radiopatrulla que él maniobraba.
Esto, en el marco de un rally internacional, cuyo trayecto comprendía
Perú, Chile y Argentina, siendo Osorno, el punto de unión entre
los dos últimos países, a través del paso Cardenal Samoré.
"Los últimos 17 kilómetros antes de cruzar a Argentina, un
Ovni se posó sobre un radiopatrulla, la situación conmocionó
a los uniformados que estábamos en el lugar, no se escuchaba la radio,
querían disparar, le colocaron la baliza, el ovni era plateado de circular,
se movía sobre el vehículo, se supo después que dos pilotos
chilenos posteriormente fueron abducidos en territorio argentino, ellos contaron
que los habían llevado con auto y todo".
Según Gajardo, los Ovnis que aparecían en Osorno tenían
las características de tener un color turquesa, y eran avistados con
normalidad en los balnearios de la provincia, generalmente saliendo o entrando
al lago Llanquihue.
COMUNAS
Cuando Iván Casanova, estudiaba administración
pública en la Universidad de Los Lagos, hace 15 años, con frecuencia
acudía a localidades rurales de San Pablo y Puyehue a observar la presencia
de Ovnis, que en aquel entonces surcaban los cielos con- según dijo-
el aspecto de circunferencias brillantes que desaparecían con gran rapidez.
"Cerca del Lago Rupanco no era muy difícil encontrase en las noches
con ovnis, los lugareños hablaban mucho de ello, era tema en ese tiempo",
dijo Casanova, quien agregó que "aún en las noches sigo mirando
el cielo, por si aparece algo, es como una costumbre que me quedó de
los tiempos en que salía en la búsqueda de ellos". (13)
Juan Staforelli
“Juan Staforelli y su hijo Juan Pablo habían organizado una más
de sus habituales salidas al aire libre. Amantes de la aventura y el contacto
con la naturaleza, decidieron partir hasta la cordillera osornina para atrapar
un par de salmones. Fanáticos de la pesca, acomodaron sus cosas y partieron
a las 5 de la mañana del domingo 3 de febrero en dirección al
lago Rupanco. Una vez allí continuaron orillando para encontrarse con
el lago Palmar, desde donde siguieron a pie hasta el río Peligroso. La
intención de estos dos aventureros era llegar al lago Paraíso,
donde aprovecharían de practicar la pesca deportiva. A las 10 de la mañana
y bajo una fuerte lluvia llegaban a su destino.
"Una vez allá, armamos una carpa y nos protegimos en ella hasta
alrededor del mediodía, cuando la lluvia se detuvo. Entonces, caminamos
un poco por la ribera sur de la laguna cuando mi hijo, que por suerte estaba
con una cámara fotográfica en la mano, se dio cuenta de que por
detrás de los cerros apareció un extraño aparato. Yo pensé
que era un pájaro o un avión, pero se paseó a 200 metros
de donde estábamos, casi tocando el agua, para de pronto tomar impulso
y acelerar fuertemente hasta perderse tras los mismos cerros".
EVIDENCIA
Instintivamente Juan Pablo obturó la cámara
y nunca pensó que la fotografía podía convertirse en una
evidencia de su avistamiento. "Fue todo tan rápido que creíamos
que no iba a ser visible. Pero cuando revelamos las fotos vimos que efectivamente
el ovni aparece allí".
Sin dejar de ocultar su escepticismo, Juan Staforelli cuenta que a partir de
su encuentro con el objeto volador no identificado comenzó a cuestionarse
la real existencia de estos aparatos. "Nunca antes había visto algo
así, a pesar que toda la vida me ha gustado la aventura y he recorrido
lugares muy apartados".
Con la fotografía en sus manos cuenta que el objeto estuvo muy cerca
de ellos por lo que calcula tenía el tamaño similar al de un automóvil.
Era brillante y no emitía ningún tipo de ruido.
"Ahora, una vez que conté lo que vimos a mis amigos, varios de ellos
me han comentado que esas cosas se ven frecuentemente en el lago Llanquihue
y otros lugares de la región" (14)
Chile es un país que no puede quejarse en materia
de avistamientos de Objetos Voladores No Identificados. En las últimas
décadas, numerosos han sido los casos de extraños aparatos surcando
los cielos, ocupando ciertas "franjas" de espacio aéreo y en
algunos casos mostrando marcadas preferencias por lugares donde más de
algún conocedor del tema ha señalado la posibilidad de que sirvan
de "base" para los cada vez más populares "platillos voladores".
Uno de estos últimos puntos se encuentra en la provincia de Osorno, a
menos de cien kilómetros de la ciudad. Es el lago Llanquihue, desde cuyas
aguas muchas personas han visto salir naves rumbo al infinito, o "acuatizar"
para luego perderse en sus profundidades.
"Su superioridad con los aviones de construcción humana es al parecer
infinita, o sea, su tecnología es bochornosamente superior a la que actualmente
conocemos", indicó Raúl Gajardo Leopold. "La opinión
generalizada de los científicos y de los humildes investigadores del
fenómeno es que las grandes potencias sólo desean apoderarse de
esta tecnología suprema, para poder construir sus propias máquinas
de guerra".
"Somos los humanos, en realidad, muy inteligentes en eso: buscar la destrucción
del "enemigo", y si se puede del planeta. Ya lo hemos demostrado con
la utilización de la dinamita, las bombas atómicas, las H y las
termonucleares. Y aún así hay ilusos que se preguntan compungidos
por qué los extraterrestres no se acercan al hombre".
EL CASO
"A fines de abril de 1983, como comisario de la Tercera Comisaría Rahue Suburbana de Osorno, me correspondió efectuar una visita de inspección a la tenencia fronteriza "Pajaritos", que estaba al mando del teniente Washington Fernández Jara", comienza la narración de Gajardo Leopold.
"El teniente Fernández —conocedor
por cierto de mi afición al tema de los Ovnis— me contó
que en la madrugada, alrededor de la una, "una estrella se metía
al lago Llanquihue". Y que eso lo había visto muchas veces".
"Le señalé, que lo que él calificaba como estrella
no era mas que un cuerpo luminoso, que debía medir entre 10 y 15 metros
de diámetro, por los datos que me aportó en cuanto a distancias
del avistamiento y a que ese "aparato" era capaz de sostenerse absolutamente
estático, inmóvil, y que en la oscuridad nocturna, bien se asemejaba
a una simple estrella. Por lo demás, en mis recorridos por la zona ya
había conversado con varios pobladores que me contaron que los Ovnis
se sumergían en el lago. Lamentablemente en esos años no contaba
con cámara fotográfica ni menos de video. Pero bueno, al menos
sería una rica experiencia personal".
AVISTAMIENTO
"Poco antes de las 24 horas el grupo se dirigió
en vehículos hasta el lugar desde donde mejor podíamos observar
ese fenómeno, que era lo más elevado de una curva del camino,
con una gran panorámica del lago. 20 minutos después, ya estábamos
allí".
No pasó mucho tiempo para que el teniente Fernández indicara la
"estrella", que estaba a unos 30 grados de elevación en el
horizonte. Su luminosidad era blanca brillante, absolutamente inmóvil,
sin destellos extraños o luces de otros colores.
"Como la oscuridad era total, no había cómo precisar puntos
de referencias alguno", agregó el investigador. "El grupo,
conformado por el teniente, dos funcionarios y yo con mi chofer, nos dispusimos
a esperar el acontecimiento. Mientras transcurría el tiempo, les narré
varios casos de Ovnis en la zona, tratando de definir el fenómeno para
saber distinguirlo de lo hecho por el hombre y lo correspondiente a fenómenos
naturales".
"Exactamente faltando 2 minutos para la una de la madrugada, mi chofer
nos alertó: "¡Miren!", gritó...Efectivamente,
con una lentitud suprema, la "estrella" había iniciado su descenso
en una línea perfectamente vertical. Estimo que nunca antes cinco funcionarios
de Carabineros habían tenido los ojos tan abiertos. La sensación
era de estupor e incredulidad. Pero allí estaba: un Ovni descendiendo
al lago".
UN FENOMENO RECURRENTE
"Después de varios segundos de un impenetrable
silencio, el Ovni llegó al nivel de las aguas, estimo a una distancia
de unos 2 kilómetros, y la luminosidad dejó de ser visible...
El fenómeno fue disfrutado plenamente", señaló Raúl
Gajardo.
Con la esperanza de que el Ovni pudiera volver a emerger de las aguas en algún
momento, el grupo de uniformados permaneció a la expectativa hasta las
3 de la madrugada.
"El trayecto a Osorno fue placentero y una y otra vez reviví esta
experiencia, que no hizo más que confirmar las narraciones de muchos
pobladores ribereños antiguos, quienes aseguraban haber visto entrar
y salir grandes máquinas del lago, incluso de día. Sin duda un
hecho inusual, y que deja en claro que algo raro ocurría y sigue ocurriendo
en el lago Llanquihue". (15)
Testimonios como lo expuesto a continuación
constituyen un largo quehacer de fenomenología anómala en el país.
La visión de un grupo de pescadores arrodillados dando gracias a Dios,
llorando en Queilén, Chiloé, como si se hubiesen liberado del
mismo Satanás, resultaba rara especialmente en una noche del 18 de enero
de 1980. El relato que hicieron justificó el miedo de los pescadores.
“Veníamos en el lanchón y de pronto, entró una niebla
espesa y aparecieron unas luces rojas, verdes y azules que daban vueltas alrededor
de nosotros”
Un detective de Investigaciones que también estaba en el lanchón
acotó “Pensé que el bote se hundía. Aún no
me explico qué eran esas luces” (16)
ESTO SIGUE OCURRIENDO

Raúl Gajardo Leopold
"Hechos como éste deben estar ocurriendo
en este mismo momento en gran número en todo lo ancho del planeta, pero
al no haber respuestas ni resultados, y un enorme silencio por parte de los
organismos pertinentes, estos avistamientos solamente quedan registrados en
los archivos que, cumplidos el tiempo reglamentario, son incinerados",
acusa el investigador. "Ese es el destino de los recuentos oficiales de
estos fenómenos aéreos anómalos, que con frecuencia se
registran en el país. Ahora, si algo quedara de estos documentos, significa
que estoy errado en mis apreciaciones. Pero de ser así, sería
sin duda con rótulo de Secreto".
El ex mayor de Carabineros Osorno lamenta la falta de apertura de los organismos
nacionales y extranjeros respecto del fenómeno Ovni, un hecho que ha
llevado a mantener a la comunidad en la más completa ignorancia respecto
de los avistamientos y abducciones.
"Hasta donde se sabe, no hay ningún organismo que se ocupe seriamente
de estos misteriosos aparatos aéreos, tan superiores en tecnología
a lo que cualquier potencia puede exhibir a nivel mundial", acotó
Gajardo Leopold. "Algo casi tan inexplicable como los mismos Ovnis, dada
la cantidad de fenómenos que a diario se producen y que dejan un único
mensaje: que no estamos solos en el Universo".
Fue después de este avistamiento que podría decirse que Gajardo
Leopold inició sus pasos por la ufología. En octubre de 1982,
en su calidad de comisario de la 3ª. Comisaría (suburbana) de nuestra
ciudad, se acercó a una serie de nuevos hechos de carácter sobrenatural
ocurridos en la ciudad y en la provincia.
Actualmente radicado en Angol, este investigador está abriendo sus propios
archivos personales del tema, reunidos tras décadas de indagaciones y
contactos con testigos directos, principalmente miembros de las Fuerzas Armadas
y Carabineros.
Tiene entre sus recopilaciones hechos ocurridos dentro del perímetro
urbano osornino. Es el caso de la presente narración, donde los protagonistas
fueron dos Foo—Fighter. El escenario, un sector rural de la comuna de
Purranque.
"Siempre se ha dicho y se repite que el tiempo todo lo borra", comienza
el relato del investigador, desde su hogar actual, en Angol. "Yo no estoy
de acuerdo, sobre todo en lo que se refiere a narraciones de avistamientos de
Ovnis o de objetos extraños, ya que estos sucesos quedan marcados tan
vívidamente en la imaginación que es imposible borrarlos. Yo mismo
doy fe de ello, pues quizá parte de mi interés por los Ovnis nació
cuando yo tenía 8 años y vi caer un meteorito, que al chocar contra
la atmósfera se dividió en múltiples partículas
multicolores. Desde entonces y hasta ahora, los casos de cuerpos celestes y
otros desconocidos que se pasean por nuestros cielos suman cientos. Y de ellos,
existen casos que he investigado y que por Internet han dado la vuelta al mundo".
"El hecho que paso a narrar es un caso sencillo a simple vista, pero —como
todo hecho Ovni— no tiene explicación alguna", agrega Gajardo
Leopold.
La historia se remonta a 1980, cuando el investigador era mayor y comisario
de la Primera Comisaría Osorno.
"Una tarde libre fui solo a pasear hasta el zoológico de la Escuela
Agrícola Adolfo Matthei", señala el ex uniformado. "Allí
me encontré con su anciano cuidador, un señor de unos 70 años,
con quien entré en conversación y él me fue reseñando
las características de los animales en exposición. Al terminar
el recorrido, siempre fiel a mis inquietudes, le pregunte si él en alguna
oportunidad había avistado en el cielo algo extraño, que no fuera
avión ni helicóptero. Esto, dado que por esos años estos
terrenos se hallaban en una inmejorable posición para abarcar una enorme
parte de los cielos osorninos".
La respuesta del cuidador fue un rotundo sí. "De inmediato me respondió
que sí, que siempre había vivido en la zona y que varias veces,
por las noches, había tenido la oportunidad de ver unos cuerpos luminosos
de color turquesa, que en línea recta surcaban los cielos sobre los campos,
e incluso la ciudad misma. Para darle ánimo le confirmé el fenómeno,
diciéndole que también los había visto, y muy brillantes".
"El cuidador, mirándome de reojo, agregó: "pero yo he
visto algo muy extraño a no más de 2 metros de distancia".
Con semejante respuesta más bien lo conminé a que me contara esa
experiencia".
LUCES EXTRAÑAS
El siguiente fue el relato del anciano, según
apunta el investigador:
"Yo tenía como 10 ó 12 años. Entonces vivía
con mis padres en el campo, cerca de Purranque. Una mañana, yo estaba
a la orilla de un esterito tratando de pescar. Al irme a la casa, que distaba
unas dos cuadras, de pronto, cerca de una mata de zarzas, vi dos esferas muy
brillantes, color aluminio, del tamaño de pelotas de fútbol. Estaban
como a dos metros una de la otra y ninguna alcanzaba a tocar el suelo. No se
movían, no había ruido alguno, pero daba la impresión que
entre ellas intercambiaban unas "lucecitas azules". Eso me comenzó
a dar miedo. Sentí como que me estaban mirando. Eso no lo puedo olvidar".
"Sentí algo raro en el cuerpo", continuó el relato del
anciano. "Entonces, y sin mirar para atrás, me fui corriendo hasta
mi casa. Allá le conté a mi padre lo que había visto, pero
me trató de mentiroso y casi me pegó. Pero un tío que estaba
allí me pidió que lo llevara hasta donde estaban esas cosas redondas...Al
llegar al lugar, para mala suerte mía, las esferas ya no estaban. Buscamos
por los alrededores, pero sin ningún resultado. Pero mi tío me
creyó, porque el pasto donde habían estado encima y casi tocando
las esferas, tenía un color algo "canizo", plomizo. Había
dos manchas de este tipo. El pasto no estaba quemado, sí se veía
seco".
FOO FIGHTER
"Hasta aquí llegó la narración del testigo", apunta Gajardo Leopold. "Pese a su ignorancia sobre estos temas, el anciano había descrito perfectamente un fenómeno Ovni conocido como Foo—Fighter, que sólo vino a tomar renombre a mediados de la Segunda Guerra Mundial, en 1943, cuando se les llamó, por ambos bandos, "bolas de fuego", las que provocaron gran temor, ya que incluso penetraban al interior de las cabinas de los aviones, traspasando el metal". (17)
COMENTARIOS
En primer lugar agradezco la gentileza de mi amigo
el investigador Fabio Picasso de Buenos Aires, Argentina quién durante
estos últimos años me ha estimulado para volver a escribir, reunir
antecedentes y me ha entregado ideas para llevar a cabo y presentarles a ustedes
este trabajo de enigmáticos fenómenos ocurridos en Llanquihue
y a mi corresponsal y amigo el señor Pedro Munguía Mora de Jalisco,
México quien me hiciera llegar tiempo atrás las páginas
del libro “La CIA contra los Ovnis (Historia de una Conspiración
Secreta: confidencial)”
Lo aquí expuesto es una muestra de lo que ocurre en el territorio nacional
en los años señalados.
Otros investigadores apuntan a supuestas bases submarinas en el Lago Llanquihue
al igual que en los volcanes, no cuento con estadísticas para afirmarlo
pero en las leyendas se ven reflejados estas situaciones desde tiempo inmemoriales.
La ocurrencia es frecuente y no sólo en primavera. Los testigos, muchos
de ellos sin saber de qué se trata narran con simpleza e inocencia lo
que han visto en la niñez, en el campo, o en la cordillera, ¡no
hay porque dudar de sus testimonios!
Tampoco poner en duda el trabajo minucioso y detallado del investigador que ha tenido la constancia y osadía de exponer las vivencias de terceros aunque no estemos todos de acuerdo con él. Es por cierto increíble que sean seres extraterrestres, también me inclino por una hipótesis dimensional en este momento y señalada en el excelente trabajo de John Keel “OVNIS: Operación Caballo de Troya”.
REFERENCIAS
1. Padre Wilhelm de Moesbach, Ernesto. “Voz de Arauco. Explicación de los Nombres Indígenas de Chile” (Imprenta San Francisco, Padre Las Casas, cuarta edición, 1976), pg. 136.
2. Cinturones de Van Allen. http://es.wikipedia.org/wiki/Cinturones_de_Van_Allen
3. El Diario Austral (Osorno, Chile) El avistamiento de Puerto Montt. Domingo, 8 septiembre 2002, pg. A-30
4. El Llanquihue (Puerto Montt, Chile) “No hay aparente conexión entre fenómeno celeste y el campo arrasado en Pelluco. Domingo, 1º agosto 1965, pg. 1.
5. Aycardi, Rodolfo G. La CIA contra los Ovnis (Historia de una conspiración secreta: confidencial) Colección La Otra Realidad. Editorial Posada, pgs. 89-96
6. http://www.educarchile.cl/eduteca/todounmundo/10/llanqui/guia.htm
7. Anfruns, Dumont Jorge, Eduardo. Ovnis, Extraterrestres y Otros en Chile. Cuando extrañas circunstancias circundan un lago. (Editorial El Triunfo, Santiago, 1ª. Edición, 1992), pgs. 116-117
8. Osses S. Hernán. El Llanquihue (Puerto Montt, Chile) martes, 22 octubre 2002, pgs. A-10-A-11
9. El Diario Austral (Osorno, Chile) - jueves, 9 noviembre 2000. Los avistamientos del Octay. Pgs. A-8, A-9
10. El Diario Austral (Osorno, Chile) 15 septiembre 2002, pgs A-10-11. Cuando los Ovnis se posaron sobre el lago Llanquihue.
11. El Diario Austral (Osorno, Chile) - Domingo 6 de octubre de 2002. La noche de los caballos azules.
12. Osses S. Hernán. Ovnis en el Lago Llanquihue. El Llanquihue (Puerto Montt, Chile) - martes, 22 octubre 2002, pgs. A-10-11.
13. Barría, Elisa. El Diario Austral (Osorno, Chile) - Ovnis podrían volver a avistarse en Osorno. Lunes, 31 octubre 2005.
14. Sánchez, Misael. Fotografían Ovni en Lago Paraíso. El Diario Austral (Osorno, Chile) – sábado, 16 febrero 2002, pg. A-5
15. Diario Austral (Osorno, Chile) La estrella que se hundía en el lago. Domingo, 29 septiembre 2002, pg. A-8
16. Rojas Arredondo, Pedro. Extraterrestres en nuestro Planeta. La Cuarta (Santiago, Chile) 28 junio de 1977, pgs. 6-7.
17. El Diario Austral (Osorno, Chile) Luces inteligentes en Osorno. Domingo, 22 septiembre 2002, pg. A-8
Recopilación de los textos
Liliana Núñez O.
Enero 2006.