MAS CONFUSIONES QUE OVNIS EN EL PARAGUAY ANTIGUO
ANALISIS DE UN NOMBRE POCO PROBABLE
“SAN IGNACIO DE IPANÉ”
Copia del original aparecido en el libro de Antonio Las Heras
En el límite entre el Departamento de San Pedro
y Concepción corre el río Ypané o Ipane curso de agua que
naciendo en la Cordillera de Amambay ,en el límite con Brasil desemboca
en el río Paraguay..
Con respecto a lo que atañe a este trabajo digamos que la Villa o pueblo
de Ypané fue fundado por Domingo Martínez de Irala, (1509-1556)
.Este era un explorador y conquistador español, nacido en Vergara (Guipúzcoa),
en 1509 y muerto en Asunción (capital de Paraguay), en 1557, víctima
de unas repentinas calenturas. Ejerció el cargo de gobernador del Río
de La Plata. Está considerado como una de las personalidades más
notables de los primeros conquistadores españoles de América y
el padre fundador del actual Paraguay. Gracias a su tesón y esfuerzo,
fue capaz de abrirse paso y superar a otros caudillos conquistadores más
poderosos y mejor preparados que él.

Miembro de una familia acomodada, en 1534 se trasladó a América
junto con el adelantado Pedro de Mendoza en su expedición al Río
de La Plata, en 1536, y participó en la primera fundación de la
ciudad de Buenos Aires. Su figura comenzó a despuntar ese mismo año
tras ser nombrado capitán de una de las tres naves que partieron, el
14 de octubre, de Buena Esperanza para remontar el río Paraná,
al mando de Juan de Ayolas, cuya misión era descubrir la Sierra de La
Plata. La expedición remontó el curso entero del Paraná
hasta el lugar en el que Ayolas decidió fundar la ciudad de La Candelaria,
el 2 de febrero de 1537, cuyo gobierno encomendó a Irala mientras que
la expedición prosiguió el camino hacia el oeste, y se adentró
en El Chaco en busca de los fabulosos tesoros que, según todas las noticias,
encontrarían en aquellos parajes. A pesar de las órdenes recibidas
por Ayolas de permanecer en La Candelaria a la espera del regreso de esta expedición,
Irala no pudo resistir tanta pasividad y llevó a cabo una serie de pequeñas
incursiones por el río hasta que, en febrero de 1538, al mando de 33
hombres, se dirigió a Asunción, ciudad recién fundada por
Juan Salazar. Posteriormente viajó hacia el Norte por el río Paraguay
remontándolo hasta su confluencia con el del río Ypané
donde fundo el pueblo citado de Yapné o Pitum , en el punto de lo que
constituye el límite entre los actuales departamentos de San Pedro y
Concepción.

A la extrema izquierda parte del Río Paraguay y la confluencia con el
Ypané
El sistema reduccional se inició en el Paraguay en el año 1579-l580,
cuando los franciscanos, los primeros misioneros que llegaron a la región
, fray Luis Bolaños y fray Alonso de San Buenaventura fundaron los Altos
(Alrededor de 300 indígenas) , Tobatí, Jejuy, Atirá, Ipané
o Pitum , Perico, Gurarambaré. Siguieron luego las fundaciones de Itá,
en l585; Yaguarón, en l586; Caazapá, en l606; Yutí, en
l6ll; Itatí, en l6l5 e Itapé en l682. Entre las dos últimas
décadas del siglo XVI y la primera década del siglo XVII, los
franciscanos habían logrado generar un espacio reduccional pionero, comprendido
entre los ríos Paraná, Paraguay y Aquidabán. Con esta serie
de fundaciones quedaba demostrada en la práctica la eficiencia del sistema
reduccional como método de pacificación y de control del indígena.
La obra franciscana dejaba abiertos dos frentes de expansión: uno al
nordeste, hacia el Guayrá, y otro al sureste, hacia las regiones paranaense
y uruguayense. Después de l6l5 los franciscanos culminaron casi totalmente
su obra fundacional en el Paraguay. La Compañía de Jesús
asumió la tarea de continuar con las fundaciones en las regiones del
Guayrá, Paraná, Uruguay y Tapé.
Debido a la invasión de los mamelucos o paulistas, estos pueblos emigraron
hacia el sur a fines del siglo XVII.
Aproximadamente en 1593 ,luego que los padres Jesuitas Barzana y Lorenzana llegaron,
como dijimos, a Asunción, el padre Juan Saloni emprendió una correría
evangélica junto con el último por el río Paraguay arriba.
Pasaron por Jesuí, Pitum y Guarambaré, y llegaron hasta el Piray
y provincia de Itatín, hacia los confines de Santa Cruz de la Sierra.
Padecieron grandes trabajos en esta expedición, mas evangelizaron a una
porción considerable de naciones. De vuelta, tocaron en la provincia
del Guayra; estuvieron en la Villa Rica del Espíritu Santo con los misioneros
Ortega y Filde, y convirtieron también muchos indios.

Finalmente , a mediados del siglo XVII tanto las reducciones
del Guayrá (1631) como las del Paraguay Norte e Ypané se trasladaron
hacia el sur de Asunción a terrenos más amistosos y alejados de
los ataques de los Mamelucos (Bandeirantes) o sea los portugueses de la zona
de San Pablo.
Allí en la región que se conoce como la Ruta de los Franciscanos
iría a establecer la nueva reducción y pueblo de San Pedro de
Ipané sitio que ocupa actualmente a unos 30 kilómetros al sur
de Asunción.
Yapané. (Ypané)
Tambien tuvo el nombre de Pitun cuando se fundó en la provincia de Ytatí
: temiendo a los albayas, transmigraron sus indios que eran guaraníes,
al sitio que ocupan, a fines de noviembre de 1673. Después han padecido
mucho en los ataques que les han dado los indios del Chaco y los payaguas.
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Iglesia de San Pedro Apóstol
en Ypané |
San Pedro Apóstol en la Plaza principal |
LAS MISIONES SAN IGNACIO
SAN IGNACIO GUAZÚ
Es una comunidad importante desde el punto de vista histórico, cultural y económico. Ubicada sobre la ruta I, a 226 kilómetros al Sur de Asunción, fue fundada el 29 de diciembre el 1609, por los sacerdotes jesuitas, padres Marcial de Lorenzana y Francisco de San Martín, junto al cacique Arapyzandu. Luego, en febrero de 1610, vino el padre Roque González de Santa Cruz a organizar la fundación, convirtiéndose en centro de las reducciones jesuíticas de las Misiones en el Paraguay. De aquí partieron los jesuitas a fundar otros pueblos como Santa Rosa, Santiago, Santa María, San Cosme y Damián, incluso Encarnación y otras localidades.
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Misiones al Sur de Asunción |
San Roque González de Santa Cruz |
Los jesuitas visitaron al venerable franciscano Bolaños,
que se hallaba entonces por aquella zona, y se ayudaron con su experiencia.
Luego en 1677 fue trasladada a su actual asentamiento, sobre una moderada colina
cubierta de grandes bosques.
Ahí se dio inicio a la construcción de la vivienda primitiva de
los religiosos jesuitas (actual Museo Jesuita), la iglesia y las casas de los
indios guaraníes.
Estas obras fueron dotadas con el servicio de agua corriente, con una fuente
de agua frente a la iglesia que fue terminada hacia 1694 y que tenía
pórtico siendo el inicio de una serie tipológica de varias iglesias.
Entre ellas la de Santa Ana, que tenía pórtico, y la de San Ignacio
Miní.
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Imagen de San Ignacio Guazú en la actualidad y estampilla conmemorativa
SAN IGNACIO MINÍ DE PARANAPANEMA
En octubre de 1609 los jesuitas José Cataldino (1571-1653) y Simón Massetta, a diferencia de otros exploradores siguieron el curso del río Paraná hasta llegar a su confluencia con el Paranapanema y luego navegando por estea vía fluvial hacia el Este llegaron a la desembocadura del río Pirapó, próximo a las ciudades actuales de de Teodoro Sampaio (SP) y Jardim Olinda (PR). Allí fundaron a fines de 1610 la reducción de Nuestra Señora de Loreto. Como poco después resultó insuficiente por el aumento de población ; con doscientas familias que encontraron bautizadas y con veinte y tres pequeños pueblos que a persuasión de estos misioneros se les incorporaron decidieron fundar a solicitu del cacique Aticayá en julio de 1612, la de San Ignácio, unas cuatro leguas más adelante donde se halla la ciudad paranaense de Santo Inácio, al Sur de Itororó do Paranapanema (SP).
ANTONIO RUIZ DE MONTOYA
Nacido en la ciudad de Lima, en el Perú, en el año l538. Su padre fue Don Cristóbal Ruíz de Montoya y su madre un limeña desconocida. Quedó huérfano de madre a los cinco años de edad y de padre a los ocho años. Fue internado en el Real Colegio de San Martín que los Padres jesuitas habían fundado en Lima. A los 16 años abandonó los estudios y se entregó a un total libertinaje, viviendo, según sus propias palabras, “peor que un gentil”. Cansado de una vida de desórdenes y con cuestiones pendientes ante la justicia, decidió alistarse como soldado en una expedición a Chile.
UN SUEÑO ENIGMÁTICO
En aquella circunstancia tuvo un sueño fantástico, según él mismo lo relata, en el cual se le apareció Jesucristo encomendándole proteger a los indígenas y rectificar el curso pecaminoso de su vida. Conmocionado por el sueño decidió regresar al Colegio de San Martín, ingresando a la Compañía de Jesús el l2 de noviembre de l606, asumiendo sus votos religiosos en la ciudad de Córdoba en el año l608, ordenado sacerdote por el obispo Fernando Trejo y Sanabria en Santiago del Estero. En l6l2 fue destinado a misionar en el Guayrá, donde se encontró con los pioneros evangelizadores, padres José Cataldino y Simón Maseta, fundadores de San Ignacio Miní y de Nuestra Señora de Loreto. En el año l620 Ruiz de Montoya fue designado Padre Superior de las Misiones de Guayrá. Comenzó entonces una etapa de fundaciones de pueblos en toda la geografía guayreña. Así surgieron San Javier, Encarnación, San José, San Miguel, San Pablo, San Antonio, Concepción, San Pedro, Siete Ángeles, Santo Tomás y Jesús María. El desastre comenzó para estas reducciones a partir del año l628, momento en que los bandeirantes paulistas empezaron sus incursiones.
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Antonio Ruíz de Montoya |
Su principal obra |
EL ÉXODO GUAYREÑO
A fines de l63l organizó el éxodo de
los guayreños, que en número de l2.000 se ubicaron en 700 balsas
y tras tomar el río Paranapanema bajaron hasta su confluencia con el
Paraná, Pero otras calamidades le sobrevendrían a los guayreños
en el largo trayecto. Las balsas surcaban apacibles las aguas tranquilas del
río Paraná cuando, en un sitio en donde el río se estrecha,
visualizaron una improvisada fortificación. Eran algunos pobladores encomenderos
de Ciudad Real fuertemente armados que intentaban impedir el paso y al mismo
tiempo capturar indios para sus encomiendas. La caravana se detuvo en la costa
y el padre Montoya se dirigió a la fortificación a conferenciar
con los encomenderos. La postura de éstos era contundente: los indios
no pasarían, e incluso amenazaron de muerte al padre Montoya, quien logró
escabullirse. Para el padre Montoya y los miles de guaraníes no había
posibilidad de retroceder. Ordenaron las balsas en formación militar,
tomaron en mano sus arcos y flechas, y continuaron desplazándose río
abajo dispuestos a luchar por la libertad. Los encomenderos, al ver el estremecedor
espectáculo de 12.000 personas navegando en el río entonando cánticos
y plegarias a viva voz, con la imagen de la venerada Virgen de Loreto como guía,
quedaron atónitos y simplemente dejaron la vía libre a los guayreños.
A los pocos kilómetros se hallaron ante las cascadas del Guayrá
(hoy cubiertas por el lago de Itaipú). Durante cinco días, los
indígenas recorrieron casi veinte leguas cargando por tierra todo su
equipaje. Para aminorar la carga se lanzaron a las cascadas trescientas balsas
con la intención de recogerlas más abajo, pero todas quedaron
destruidas; un hecho que decepcionó y desalentó a los emigrados.
Durante el trayecto por la selva los misioneros fueron víctimas de indios
salvajes, fieras y alimañas. Salvado el tramo de las cascadas, se encontraron
con que faltaban balsas. A esto se sumó la incorporación de 2000
guaraníes más que llegaron con el padre Pedro Espinosa, huyendo
del ataque bandeirante a la reducción de Los Ángeles del Tayaoba.
Al tiempo los alimentos comenzaron a escasear y faltaban también en el
lugar árboles adecuados para construir nuevas balsas. Aun así,
se comenzaron a elaborar canoas y balsas muy precarias. Mientras transcurría
el tiempo empezó a notarse la falta de alimentos. Muchos se internaban
en la selva en búsqueda de comestibles y no volvían más,
otros labraban el suelo y plantaron semillas. Unos cuantos, por sus propios
medios, se lanzaron al río en frágiles embarcaciones, motivo por
el cual un gran número de guaraníes pereció ahogado en
las aguas del Paraná. Las cartas que se habían enviado a las reducciones
del sur antes de la partida pidiendo socorro nunca habían llegado a destino,
de manera que los demás pueblos misioneros ignoraban el drama que se
vivía en el Guayrá. Parte navegando y parte a pie por la costa,
los guayreños llegaron hasta la desembocadura del río Yabebirí
en el Paraná. Llegaron 4000 indios, 7000 habían perecido en la
desesperación del éxodo. Los sobrevivientes, luego de acampar
y reponerse durante algunas semanas en las costas del Yabebirí, refundaron
las reducción de San Ignacio Miní en la provincia argentina de
Misiones y la de Nuestra Señora de Loreto.
La determinación del padre Montoya de abandonar el Guayrá y lo
traumático del éxodo, le valieron el cuestionamiento de algunos
de sus superiores. En el año l638, muy a pesar suyo, resultó alejado
definitivamente de las misiones jesuíticas y enviado a España
como procurador ante la corte. Ante el Rey Felipe IV solicitó la urgente
defensa de los indígenas y gestionó la autorización real
para que los indios de las reducciones pudiesen usar armas de fuego para su
defensa, lo cual se logró por la Real Cédula del 2l de mayo de
l640. Mientras residió en Madrid escribió su magnifica Conquista
Espiritual y editó Tesoro de la Lengua Guaraní y el Arte y Vocabulario.
En agosto de l640 abandonó Madrid. Solicitó insistentemente a
sus superiores que lo destinasen a su querido Loreto, aunque fuera “para
servir en la cocina”, según sus palabras. Para su desgracia, fue
destinado directamente a Lima, en el Perú, no permitiéndosele
pasar por los pueblos misioneros. Falleció el ll de Abril de l652 en
el Colegio San Pablo de Lima. Los indios misioneros reclamaron sus restos mortales.
Cuarenta indígenas del pueblo de Loreto peregrinaron hasta Lima en su
reclamo. Parte de sus huesos les fueron entregados en un ataúd, el cual
fue llevado hasta el pueblo de Loreto y depositado en la sacristía del
templo. En el trayecto la caravana fúnebre pasó por Potosí,
Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Santa Fe, Asunción,
todas las reducciones de la margen derecha del Paraná hasta Encarnación,
de donde pasó a Candelaria. Luego, San Ignacio Miní y finalmente
el templo de Loreto.
San Ignacio Miní en la actualidad (Misiones ,
Argentina)
ALGUNAS CONSIDERACIONES
Analizando el supuesto caso de OVNI en la época
de los jesuitas en Paraguay debemos intentar establecer un nombre correcto para
la misión donde se produjo la observación.
El documento del que carecemos de la referencia exacta menciona “San Ignacio
de Ipané”
Como hemos visto el nombre de Ipana o Ypane o Ipané está ligado
con exclusividad a las actividades de los misioneros Franciscanos .Por otro
lado el nombre completo de las misiones franciscanas Ypané (Recordemos
las fundaciones en el Norte en el río Ypané y luego al sur de
Asunción a fines del siglo XVII) es San Pedro de Ypané . En tanto
que los Jesuitas bautizaron sus reducciones como San Ignacio (Guazú y
Mini I y II) lógicamente en honor del fundador de la Compañía
de Jesús.
Por lo pronto no existe confusión posible entre ambas reducciones. La
Ypané llamemosle Norte , original estaba situada muy lejos de Asunción
,en tanto la segunda Ypané se halla en cercanías del poblado actual
de Yapné a unos 30 kilómetros al sur de la capital paraguaya.
La San Ignacio Guazú estaba a 226 kilómetros al sur de Asunción
y la segunda fundada en 1612 se hallaba en territorio brasileño en el
estado de Paraná.Finalmente la tercera San Ignacio Mini esta ubicada
en territorio argentino.
Dado que carecemos de la referencia original es casi imposible poder determinar
en que sitio se produjo la observación descrita.Si hemos de guiarnos
por el supuesto origen jesuita y el nombre de San Ignacio tenemos en Agosto
de 1631 la posible ubicación de San Ignacio Guazú ( 226 Km al
sur de Asunción) y San Ignacio Mini (Paranapanema, Paraná , Brasil).
En tanto si seguimos el rumbo del nombre de Ipana , Ypané o Ipané
tenemos que trasladarnos al límite de los departamentos de San Pedro
y Concepción muy al norte sobre el río Ypané cerca de su
confluencia con el Paraguay.
Las sucesivas copias de documentos sin citar las fuentes originales constituye
un método clásico y reprobable de muchos que se autodenominan
investigadores.Sabemos que tratándose de publicaciones antiguas es muy
dificultoso hallar las referencias originales sin embargo para justificar un
trabajo serio es necesario referenciarlas puntillosamente.
Muchas de ellas quizás no se vuelvan a encontrar jamás o sencillamente
otras no existan...
LA INCOMPRENSIBLE RELACIÓN CON CAMPO DEL CIELO
En el límite entre las provincias de Chaco y
Santiago del Estero, en una región situada a 27°39’ de latitud
Sur y 61°44’ de longitud Oeste, existe una zona conocida como Campo
del Cielo, nombre que alude a la presencia, desde tiempos remotos, de enormes
trozos de meteorito. En realidad, esta denominación traduce la expresión
piguem nonraltá utilizada por los aborígenes que veneraban el
lugar. Si bien estos fragmentos de meteorito podrían considerarse como
una curiosidad local, el conocimiento de su historia trasciende el campo regional
para convertirse en una cuestión de interés astrofísico,
dado que son piezas de laboratorio valiosísimas para brindar información
acerca de la historia del sistema solar mismo.
Crater Rubín de Celis en Campo del Cielo
Esta dispersión se originó por el impacto de un meteoroide metálico
de notables dimensiones, probablemente, hace unos 5800 años. Las características
peculiares que presenta (el tamaño y la alineación de los cráteres,
la gran masa y el alto contenido de hierro de los fragmentos encontrados, etc.)
han llamado la atención durante mucho tiempo. Mucho se ha escrito sobre
este fenómeno, y en particular siempre se menciona como un dato curioso
el conocimiento que de este extraño suceso poseían los aborígenes
que habitaban la zona antes de la llegada de los españoles. La mención
resulta aceptable, si tenemos en cuenta la poderosa atracción que han
ejercido siempre los fenómenos celestes sobre el hombre, en particular,
uno de la magnitud del que nos ocupa, el cual debe haber tenido proporciones
cataclísmicas
Los indígenas locales establecieron una suerte de culto en esta zona
configurado por las siguientes características según Antenor Alvarez:
El meteorito era conocido desde antiguo por los aborígenes de la zona
Estos tenían sendas de peregrinación hasta el lugar, que abarcaban
una considerable región (50 leguas son unos 200 a 250km)
Allí tenía lugar un culto solar "insubstancial e indefinido"
asociado a la más famosa de estas masas meteóricas, el "Mesón
de Fierro".
Creían a esta masa desprendida del sol.
Existía una creencia sobre la transfiguración, cierto día
del año a los primeros rayos solares, del meteorito en un árbol
de "irisaciones radiosas y brillantes, que tañía como cien
campanas"

El óvalo indica Campo del Cielo , el círculo rojo San Ignacio
Guazú
Sin embargo , la vinculación de Las Heras con
Campo del Cielo en lugar de abogar por una hipótesis “extraterrestre”
como él plantea precisamente lo acerca a una explicación basada
en la caída de un bólido o meteorito de gran envergadura.
Lamentablemente , en virtud de que no conocemos el sitio exacto de la observación
de acuerdo con el desarrollo presentado más arriba , poco podemos inferir
de la cercanía o no de Campo del Cielo. De todos modos aún cuando
nos refiramos a la misión más al sur de las citadas ( San Ignacio
Guazú) , la zona de caída de meteoritos dista unos cuantos cientos
de kilómetros . Más grave aún es la cita del trabajo de
Las Heras realizada por la Delegación Chilena de Instituto de Investigación
y Estudios Exobiológicos , donde al cercenar la palabra “Cientos”
sitúa erróneamente al legendario sitio del Chaco a las puertas
de las misiones Jesuíticas o Franciscanas.
Otro grave error geográfico se establece al considerar (con las reservas
que expuse en este trabajo) que San Ignacio Guazú era San Ignacio Mini
,la cual a la fecha del suceso NO EXISTIA en la provincia de Misiones sino en
Paraná , Brasil.
Revisando el catálogo de Robert Greg de bólidos y meteoros pude
descubrir numerosas referencias a meteoritos produciendo explosiones o sonidos
fuertes , por ejemplo el de Córcega , Italia , 31 de Marzo de 1671 y
el de Boston , USA 1 de Octubre de 1689 .
¿UNA EXPLICACIÓN ?:LAS PERSEIDAS
Enjambre anual de meteoros provenientes de la desintegración
del cometa Swift-Tuttle (1862111), que puede observarse desde el 20 de julio
al 19 de agosto, con un máximo de intensidad en la noche de San Lorenzo,
entre el l0 y el 11 de agosto. Las Perseidas deben su nombre a que parecen irradiarse
desde la constelación de Perseo.
Además de ser la lluvia de estrellas fugaces más espectacular,
tienen una notable importancia histórica porque representan el primer
caso de correlación que vio la luz entre cometas y estrellas fugaces.
En 1862 dos astrónomos, Swift y Tuttle, habían descubierto un
espléndido cometa, que realizaba una larga órbita alrededor del
Sol con un periodo de 120 años, que fue llamado precisamente cometa Swift-Tuttle
en honor a sus descubridores.
Algún tiempo después, el astrónomo italiano Virginio Schiaparelli
(1835-1910), estudiando la órbita del cometa, se dio cuenta que la Tierra
cada año intercepta su órbita precisamente en el periodo que se
ven aparecer las estrellas fugaces Perseidas. Formuló entonces la hipótesis
de que los meteoros no son otra cosa que partículas sólidas que
el cometa, desintegrándose por efecto del calor solar, va dejando tras
de sí.
Si bien son particularmente visibles en el Hemisferio Norte , no es imposible
que se observen importantes caídas en el Norte del Hemisferio Sur .
Es imposible determinar a ciencia cierta si fue el caso de la observación
del 10 de Agosto de 1631,pero de haberse producido en la zona del Trópico
de Capricornio, es decir en las misiones de San Pedro de Ypané en Paraguay
o San Ignacio Mini , Paraná , Brasil la posibilidad se acrecienta notablemente
, máxime cuando la fecha es la de mayor actividad y de mayor magnitud
de las estrellas fugaces.
Las Perseidas
APORTE A LOS MISTERIOS EN PARAGUAY COLONIAL:LOS MILAGROS DE FRAY LUIS DE BOLAÑOS Y LAS IMÁGENES MARIANAS
LA VIRGEN DE ITATI
Según la tradición,en el año 1588 emigrando hacia el sur
para escapar de los constantes ataques indígenas, llegaron los franciscanos
desde Ciudad Real, provincia del Guayra (Paraguay), a la reducción de
Yaguarí, a cargo de fray Luis Gámez (no Gómez) portando
consigo una hermosa imagen de la Inmaculada Concepción obtenida en la
región de los indios "itatines", de donde proviene el nombre
de la advocación , que colocaron en un oratorio a orillas del río
Tebacué.
Punta de piedra
Un nuevo ataque indio destruyó el lugar y la Virgen desapareció
sin dejar rastros. Mucho tiempo después, un grupo de aborígenes
que navegaba el Alto Paraná, muy cerca de la reducción de Santa
Ana, encontró la imagen sobre una roca. La Virgen se hallaba envuelta
por un brillo extraño y una música extremadamente bella sonaba
alrededor.
Enterado fray Luis Gámez de aquel prodigio, mandó que llevasen
la imagen a su reducción y así se hizo, pero en dos oportunidades
regresó al mismo sitio en la que fue hallada anteriormente.
Comprendiendo los misioneros que aquello era voluntad de la Virgen, decidieron trasladar a ese lugar la reducción, epopeya que llevó a cabo fray Luis de Bolaños, sucesor de fray Luis Gámez, entre 1580 y 1608, quien llamó al nuevo pueblo con el nombre de Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí (“punta de piedra” en guaraní). Esta aparición es evocada en la tradición del Litoral como “la leyenda de Ita Huasi”.
EXTRAORDINARIA TRANSFIGURACIÓN
Esta imagen, tallada en madera, mide 1,26 metros de altura y nos muestra a la Virgen María, de cabello negro y piel un tanto morena, de pie sobre una media luna, con las manos juntas sosteniendo un rosario. Viste un manto azul y cubre su cabeza una túnica blanca.
El P. Bolaños, acompañado por fray Alonso
de San Buenaventura, realizó proezas de evangelización en la región,
edificando el templo y la casa parroquial de la reducción en 1608 y Así
pues, el 7 de diciembre de 1615, Bolaños decía la primera misa
en la nueva capilla, en torno de la cual se alzaba el pueblo creado por él.
Más tarde, en 1624 fray Juan de Gamarra, sucesor de Bolaños inauguró
otra iglesia, más amplia, como lo requería el crecimiento del
pueblo
Cuando tuvo lugar la primera transfiguración de la Virgen, en la Semana
Santa de 1624 dijo al respecto el padre Gamarra: “Se produjo una extraordinaria
mudanza del rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había
visto”. La transfiguración duró varios días y se
repitió varias veces en los años siguientes, volviendo a escucharse,
más de una vez, la misma música que oyeron los indios cuando la
encontraron en plena selva.
A partir de entonces, se sucedieron curaciones y milagros
a granel. El más significativo tuvo lugar en 1748 cuando los indios abipones
intentaron atacar el pueblo y al llegar a sus puertas se abrió en la
tierra una gigantesca grieta que les impidió seguir avanzando y asolar
la reducción. La indiada huyó despavorida mientras los habitantes
de Itatí acudían en masa a su iglesia para dar gracias frente
a la imagen.
Entre 1825 y 1860 se asentaron en el lugar las primeras familias blancas que
compraron la antigua reducción de los franciscanos, levantando allí
un pueblo que crecería considerablemente a partir de 1880, con la llegada
a nuestras costas del nuevo flujo migratorio.
García, Pablo B., F.M.S. “María, reina y madre de los argentinos”,
Pía Sociedad de San Pablo, Florida, 1980,p.36.
Bajac, Esteban, “La Virgen de Itatí”, SADE, Corrientes, 1981
Rodríguez , Emilio :La Virgen María y todas las Advocaciones de
la República Argentina, págs.125-126, Buenos Aires, San Pablo)
EL LAGO YPAKARAÍ Y LA VIRGEN DE CAACUPE
En el valle del arroyo Pirayú, que corre de Este a Oeste había
al pie del cerro Yvytypané, hoy cerro Patiño, una fuente o pozo
de agua Tapaikuá. Allí el cacique guaraní del mismo nombre
tenía su tava, y había otras a lo largo del arroyo Arekajá
que brotaba de la fuente. Los pobladores de esas aldeas habían caído
en pecado y corrupción (en el pecado nefando o sodomítico: teviró,
en guaraní, según los antiguos cronistas que recogieron la leyenda);
según otros, un indio negó agua a otro que pasaba. La cuestión
es que estos hechos desataron la ira de los dioses. Se sacudió la tierra
en toda la extensión del valle y de los cerros vecinos, de la fuente
brotó el agua en catarata y fue cubriendo el valle y las aldeas de Tapaikuá
y de Arekayá (según algunos, la población reciente de Nuestra
Señora de la Concepción de Arekajá), salvándose
pocos.
Fray Luis Bolaños, el apóstol franciscano evangelizador de los pobladores de esas tierras, que se hallaba probablemente en Jaguarón, acude al desesperado llamado de los pocos sobrevivientes; subido a una altura, tal vez la de Areguá, invoca a Dios y con una cruz y un libro en las manos conjura y bendice las aguas bravías, que inmediatamente se calman y retroceden en parte. Desde entonces el lago así formado se llama Ypakaraí: lago conjurado, bendito. Dicen algunos que esto ocurrió en 1603. La verdad es que el lago ya existía desde mucho antes. Es posible que todo se explique por una gran inundación en los valles de Pirajú y del Salado, que cubrió las aldeas de Tapaikuá y de Arekajá.
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Lago Ypakarai |
Virgn de Caacupé |
El primitivo nombre del lago es laguna Tapaikuá, y así figura en documentos del siglo XVI (Diario del Capitán Francisco de Aguirre). Notas 4.
La historia sobre Caacupé, trasciende de la siguiente manera, según los relatos que se suceden a través del tiempo:
"Un día antes del año 1603, un indio cristiano, escultor de profesión, había ido al bosque en busca de barro. Unos integrantes de la aldea enemiga del indio cristiano, los Mbayaes, en un momento se toparon con éste y lo persiguieron, con la intención de matarlo.
Viéndose nuestro indio en un grave peligro, subió a un frondoso y gran árbol, y en casi en la copa, prometió a la Santísima Virgen, que si lo salvaba de aquel peligro, tallaría una imagen de la Virgen con el madero de dicho árbol.
Por obra divina, el devoto indio se vio librado de caer en manos enemigas y, fiel a su promesa, hizo poco después una imagen de la Inmaculada Concepción, que se destinó primero al culto privado, o pero la Providencia trazó el plan por donde llegase a ser públicamente venerada, para poder auxiliar a los necesitados y enjugar las lágrimas de los afligidos.
En el año 1603, como vimos se produjo el milagro atribuido a Fray Luis de Bolaños haciendo descender las aguas .
Mientras el santo varón daba las gracias al cielo, gente del pueblo se había acercado a las orillas del lago, y observaron un objeto flotando sobre las aguas, impelido por una suave brisa hacia la playa. Uno de los presentes se lanzó al agua y recogió el objeto misterioso, trayéndolo hasta la playa. Era un cofre de cuero, de forma cilíndrica. Lo abrieron, y un grito unísono de júbilo resonó por todo el valle: ¡Una imagen milagrosa!, ¡La Santísima Virgen!. En efecto, del pequeño cofre habían sacado una imagen de la Inmaculada Concepción, de madera, artísticamente tallada.
Se cree que el piadoso escultor se ahogó en las embravecidas aguas ya que nunca volvió a reclamar la imagen; mientras el cofrecito pudo flotar, y se salvó dicha escultura."
Después de haber pasado por varias manos, la
Virgencita tuvo por fin su Santuario, que fue construido en 1765, y es el que
actualmente existe, varias veces ampliado y transformado.
González Torres , Dionisio :Folklore del Paraguay, edición del
autor, 1996, Asunción, Paraguay.
Ruiz , Pedro Artemio : Caacupé, pueblo mío, la caudalosa corriente
histórica de este pueblo que es de todos, Editorial Cordillera Color,
2005
CAAZAPÁ Y EL YKUA BOLAÑOS
La contracción de la frase Ka'a rehasa-pa, "Más allá
del Monte", dio origen al nombre de este departamento. La frase fue probablemente
acuñada por Fray Luis de Bolaños, monje franciscano que evangelizara
a vastas zonas del Paraguay y que fuera el descubridor de las tierras que hoy
dan albergue a ciudades como Caazapá, San Juan Nepomuceno, Yuty y otras.
No es raro, entonces, que el espíritu franciscano se encuentre presente en cada centímetro de este territorio que ha pasado por tantas vicisitudes históricas, como por periodos de mayor o menor desarrollo económico.
Vastos cultivos, estancias ganaderas y presencia de inmigrantes son algunos de los ingredientes de Caazapá, cuya bandera blanca esta surcada por ondulantes líneas que representan a los ríos que bañan sus tierras: el Tebicuary, el Pirapó, el Capiibary entre otros. Los campos anegadizos se extienden al sudoeste, mientras las tierras altas se encuentran en el nordeste, principalmente en la serranía de San Rafael y algunas estribaciones del Ybytyruzu.
Fundada por Bolaños en 1607, la Reducción de Caazapá fue durante mucho tiempo la comunidad franciscana más importante de la cuenca del Plata, manteniendo un fuerte liderazgo cultural y religioso. De esa época lejana quedan en pie algunas Casas de Indios que pueden ser vistos todavía hoy en torno a la iglesia parroquial; en este templo se encuentran un magnifico retablo y una serie de imágenes coloniales de gran volumen, entre cuyos ornamentos se destaca la flor del mburucuya como elemento simbólico.
Un templo más pequeño, la Capilla de San Roque, erguida en el cementerio, ostenta tallas más sencillas aunque no de menor valor, que remontan al visitante a aquellos años que se extienden desde la conquista hasta el final de la época colonial.
Un lugar particularmente emblemático de esta ciudad bella y amable es el Ycua Bolaños, a unos mil metros del centro, donde todavía fluyen las aguas que según la leyenda fueron hechas brotar gracias a un milagro de Luis de Bolaños.
El nombre de Fray Luis Bolaños está inscripto con letras de fuego en la historia paraguaya. El franciscano, en su tiempo, ha realizado un trabajo evangelizador ejemplar. Pero ha perdurado en la memoria del pueblo por ser instrumento de Dios en la concreción de un milagro cuya obra se ha quedado para siempre entre nosotros.
Marcha Fray Luis Bolaños al frente de un numeroso grupo de indígenas apenas convertidos a la fe católica. Hace ya varios días que avanzan por tierras chamuscadas. El calor se hace cada vez más y más insoportable. Las reservas de agua se agotan y no hay cómo reponerlas.
Ni un bañado, ni un estero, ni un arroyo, ni unas míseras gotas de lluvia.
Nada de agua.
Las hierbas son mudos testigos de la sequía y se quiebran con sonidos tristes al paso de los hombres. La fe se debilita. Desde la conversión los nuevos católicos sólo han pasado penurias y creen ver en ello una venganza terrible de sus antiguos dioses.
Fray Bolaños les habla, trata de apaciguarlos, les pide calma. Siente el franciscano mucha pena por la situación que deben atravesar estas gentes pero a la vez les demuestra una fe inquebrantable que no podrá ser doblegada por ninguna sequía por más terrible que fuese.
Les habla de los sacrificios que tuvo que hacer el hijo de Dios para salvarnos del pecado. Les habla y más que nada él mismo se da fuerzas para continuar. El camino agobia y ya las fuerzas desfallecen. Es hora de detenerse y volver a empezar con las palabras para que los recién iniciados puedan entender que no se trata de un castigo de sus antiguos dioses sino simplemente de un fenómeno de la naturaleza. Al dar un rodeo para ubicar un mejor lugar de descanso Fray Bolaños se encuentra con tres de los más importantes caciques de la zona que vienen a su encuentro.

El más anciano llega junto al fraile y dialogan.
En realidad el cacique intima al fraile. Si no consigue agua invocando a su Dios será atravesado por las flechas de su tribu. El fraile pide unos momentos a solas. Recorre el lugar lentamente. Cerca de unos arbustos hay una piedra grande. El fraile pide ayuda para mover el peñón. Lo retiran de su lugar y como si hubiesen arrancado la tapa a un interminable recipiente, la surgente deja escapar un chorro de agua cristalina y fresca en medio de aquel polvaredal.
Las tribus de aquellos tres caciques también se convirtieron al catolicismo y Fray Bolaños siguió adelante con más confianza que nunca en su campaña evangelizadora.
Montesino , Jorge : Mitología Guaraní ,1999
REFERENCIAS Y OBRAS RECOMENDADAS:
Rouillon Arrospide , José Luis : Antonio Ruíz de Montoya y las reducciones de Paraguay , Distribuidora Montoya , Asunción , 1997.
Durán Estragó , Margarita :El hechicero de Dios Fray Luis Bolaños , Editorial Don Bosco , 1995.
Gálvez , Lucía :Guaraníes y Jesuitas : De la Tierra sin Mal al Paraíso , Sudamericana , Buenos Aires,1995
Rojas , Antonio : Ilustre ciudadano paraguayo Roque González de Santa Cruz , Distribuidora Montoya , Asunción , 1988.
Necker , Louis :Indios guaraníes y chamanes franciscanos: Las primeras reducciones del Paraguay (1580-1800) , Alianza , Madrid, 1989.
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De Alvear, Diego; Relación geográfica e histórica de la Provincia de Misiones, Buenos Aires, 1836
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Funes, Gregorio : Ensayo de la historia civil del Paraguay, Buenos Aires y Tucumán , J. L. Rosso y Cía, Buenos Aires, 1910.
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Las Heras , Antonio :OVNIS , los extraterrestres entre nosotros , Rueda , Buenos Aires , 1978.
Derechos reservados Fabio Picasso , Enero 20 ,2006