HUMANOIDES EN LA PATAGONIA


Las vastas extensiones desérticas y heladas de la Patagonia argentino-chilena han sido el marco de apariciones de seres de muy variadas morfologías.
Desde los legendarios patagones avistados por primera vez en la expedición Magallanes - El Cano en 1520, y descritos con lujo de detalles por su cronista de origen italiano Antonio Pigafetta hasta los supuestos seres extraterrestres reportados en las últimas décadas la galería de personajes humanoides se ha enriquecido con apariciones insólitas. Algunas de ellas serán reflejadas en esta segunda parte de nuestra crónica Patagónica de los fenómenos anómalos.
El folklore de las etnias locales, hoy en su mayoría extintas es extremadamente abundante en referencias a seres humanoides aunque con características atípicas.
La Tierra del Fuego compartida por Argentina y Chile fue el hábitat de varios pueblos de nómades y canoeros, tribus que vivían casi siempre a bordo de sus embarcaciones precarias, simplemente por el hecho de que la poca tierra disponible no les brindaba el más mínimo reparo ni sustento. Según referencias ellos describían a una entidad llamada Habshi como “un solitario y ruidoso duendecillo ona, de color castaño oscuro, como el de la madera húmeda y podrida. Proviene de los árboles muertos y anda generalmente rondando en la vecindad de los grandes bosques quemados. Es grueso, glotón, invulnerable a las flechas e increíblemente fuerte. Vaga de noche por los bosques gritando de rato en rato; cooh-cooh, cooh, cooh.
Cuando el grito suena de noche cerca de algún campamento, es muy probable que se produzca una desbandada general por el temor de que Habshi haya descubierto el lugar y tenga intención de acercarse.
Habshi es muy dañino. Si encuentra el campamento desierto, causa gran estropicio: desordena los enseres, mezcla las cosas que toma de los diferentes refugios, echa abajo las chozas, vacía las bolsas de agua sobre el fuego, y si encuentra cabezas de guanaco, las parte con los dientes y se come los sesos que le gustan muchísimo”. (1)

Los mapuches poseen abundantes referencias a seres extraños, veamos algunos de ellos:
El Anchimallén es descrito como un duende, o sea en la forma de un ser de escasa estatura y figura grotesca que emite una radiante luminosidad como si se tratara de una centella.
De acuerdo con algunos autores esta facultad particular le es conferida por ser entrenado por los brujos e incluso su capacidad de sorber la sangre de aquellas personas que se cruzan en su camino agrega un elemento que desde el punto de vista antropológico es signo de poder: la sangre.
No podemos dejar de resaltar el hecho de que existe otro ser de características similares denominado Imbuche, Ivunche o Invunche (en otras fuentes Machucho y Chivato) aunque carece de la luminosidad y, en apariencia, de la posibilidad de desplazarse por los campos y montañas. Este último ente parecería estar recluido a las cuevas y antros de los brujos.
De tal forma es probable hallar ambos nombres Anchimallén e Imbuche confusamente insertados en textos. Dejaremos por considerarlo inapropiado para este estudio el análisis del nombre anchimallén y sus significados contradictorios, remitimos al lector interesado a las fuentes bibliográficas.
Otro extraño ser mapuche es el Cherruve o Cherrufe, personaje que se confunde muchas veces con el Anchimallén con absoluta razón porque sus aspectos son coincidentes. No así su origen, pues como ya hemos expresado el último se relaciona con prácticas de los brujos.
El Cherrufe propiamente dicho estaría indisolublemente ligado a fenómenos astronómicos o atmosféricos. Y es descrito como una figura luminosa que se desplaza por los campos durante la noche. El Dr. Rodolfo Lenz cita textualmente una descripción muy interesante:
“La fantasía mapuche lo representa en forma de hombre con luz propia y se lo asocia a la presencia del diablo” (2)
Seres luminosos humanoides que recorren los campos y suelen introducirse en las casas, son portadores de maleficios o desgracias.
Unos 90 años más tarde en las cercanías de la mina Pecket, Punta Arenas (Chile) se produjo un hecho de características similares:
Los trabajadores de la empresa Belfi y Harbert que laboran en Pecket habían vivido una situación similar la madrugada del lunes cuando observaron un cuerpo de color rojo lechoso con fondo rojo.
Ayer entre las 2 y 2.30 horas volvieron a visualizar extrañas luces en el cielo, incluso el lunes hasta las nueve de la mañana aún permanecía una luz sobre el horizonte de mina Pecket. Asimismo los testigos presenciales manifestaron a este medio periodístico que junto con visualizar las extrañas luces se produjeron situaciones anormales; uno de los trabajadores que es radio-operador vivió una extraña sensación en el interior de su lugar de trabajo, e incluso pudo visualizar una figura iluminada semejante a un ser humano.


Foto tomada de La Prensa Austral (Punta Arenas) 24 diciembre 1986

Andrés Carrasco uno de los trabajadores de Pecket señaló que ayer en la madrugada estaba haciendo el recorrido con su compañero de trabajo, Hugo Bahamondez cuando cerca de la 1.45 de la madrugada en medio de un fuerte temporal y vio hacia el cielo las extrañas luces. Consultado por la forma de los objetos declaró que “las luces eran triangulares…era una luz grande, dos a los costados y una más arriba. La luminosidad era color crema o amarillo oscuro”.
Añadió que él tiene un equipo de radio en la enfermería y trató de comunicarse con el radio-operador pero no se contactó hasta las primeras horas de la madrugada de ayer. “Hay algunas coincidencias que sucedieron durante la presencia de los OVNI. Hugo Bahamondez se preocupó en los instantes que veía los objetos. Interiormente, mientras había lluvias intensas, observé una gran iluminación en una de las oficinas donde yo estaba. Extrañado me acerqué por la luminosidad inusitada que es fuera de lo común en esa oficina. Al ver esa luminosidad era como un crepúsculo”.
Agregó que “luego pasó por mi mente una visión bien particular de una silueta dentro de la oficina, pero era una figura etérea, corporal humana en similitud, de color blanco, pálido o amarillento en que supongo que podría haber sido producto de mi imaginación o bien una efectiva visión, en que coincidentemente cuando fue Bahamondez no pudo abrir mi puerta y observó la luminosidad”.
Declaró que posteriormente observó los equipos de radio y había una manifestación como si alguien estuviera manipulando en los equipos de radio. También lo atribuyó a la luminosidad que se hizo presente en su oficina.
Agregó que luego tuvo la sensación de adormecimiento y de un estado de relajación total. “Yo revelo estos antecedentes para que las personas que estudian estos casos, tengan estas vivencias”, acotó.
Los trabajadores de Pecket, regresaron en la tarde de ayer hasta el lugar de trabajo ya que debían cumplir un nuevo turno laboral. (3)

Los Cherrufes o anchimallén pueden ser de muy pequeño tamaño como lo describen muchas historias mapuches. En la forma de enanos luminosos se acercan a las casas y las personas a caballo. Suelen producir mucho temor. Pero ¿perduran estas referencias en los sucesos actuales?
Juzgue el lector por sus propios medios:
“El doctor Bonifaz de Cullén, Punta Arenas (Chile), en esos días era un campamento petrolero; hoy no existe, un día me llamó por teléfono para invitarme a su casa. Cuando estando en su hogar Ana, su esposa, me contó que un mes atrás había visto una gran luminosidad en la habitación, trató de despertar a su marido pero éste no le hizo caso y cuando logró su cometido el fenómeno había desaparecido. Asimismo refirió que unos veinte días antes su hijo de seis años no podía dormir sin luz aún cuando hasta ese momento dormía muy bien con la luz apagada”.
El niño y su padre fueron al patio a jugar. Entre juego y juego le fue preguntando qué recordaba y qué había visto esa noche. “Al cabo de unos días, todos se dieron cuenta que a la hora que la madre había visto una luz en su dormitorio su hijo se despertó”.
En su ventana el niño decía que estaba el tío “chapulín rojo” (4), por esos días él veía el popular programa mexicano y con lo único que pudo compararlo fue con ese personaje. “Tenía como una gorra de hombre rana, parece que andaba con una capa y dos antenitas”.
El niño pudo escuchar a través de la ventana que él no le haría daño y no se asustara. ¡Un niñito de seis años! Esto se quedó grabado en su memoria y lo atemorizó.
Sus padres le explicaron que eso no significaba nada y que se durmiera tranquilo. El tiempo transcurrió, con los años el niño creció; hoy tiene facultades paranormales”. Esta historia aconteció entre los años 1979-1980, en una fecha no precisada.” (5)

HOMBRES DE LOS CAÑAVERALES EN SUDAMÉRICA

Unas legendarias criaturas del Japón medieval llamadas Kappas pueden haberse trasladado a Sudamérica. Uno de nosotros (Fabio Picasso) en un trabajo publicado en Strange Magazine daba cuenta de varios casos en la zona central de Argentina. Sin embargo, los temibles seres probablemente asolaban territorios mucho más australes a tal punto que los alacalufes, canoeros habitantes de los canales de Tierra del Fuego describían a un extraño ser del siguiente modo:
“Kawtcho es el espíritu rondador de la noche. Descrito como un hombre de muy alta estatura, una especie de gigante, durante el día, camina bajo tierra, pero emerge de pronto en la noche a lo largo de las playas. Su olor de podredumbre despierta a los perros que aúllan y dan noticias de su temida presencia.
Cuando los perros arman una algazara nocturna, Kwatcho está en la vecindad. Los indios no salen de la choza y montan guardia. Si un hombre fuera sorprendido caminando solitario por la playa, sentiría de pronto las manos enormes y ganchudas de Kwatcho estrechándole la cara y vaciándole los ojos, hasta dejarlo muerto.
Sus dedos se curvan en garras. No ataca sino por detrás. Es invulnerable y nadie puede escapársele por la fuga ni dominarlo en la lucha. Su cabeza está cubierta de cabellos duros y rectos como clavos y tocada con un bonete duro como hierro. En su pecho, dos luces que él enciende y apaga a voluntad sirven para guiarlo en su camino cuando él emerge sobre la tierra. Frecuentemente, en las negras noches de tempestad, los alacalufes, los viejos y a veces los jóvenes, pretenden haber divisado las dos luces de Kwatcho. (6)

Es ciertamente habitual leer en descripciones de testigos presenciales de apariciones de entidades humanoides que la morfología se acerca mucho a la antropomórfica, sin embargo se han reportado en muchos más casos de los que a primera vista pareciera extremidades con características diferentes a las nuestras.
En la mayoría de ellos se han verificado pequeñas modificaciones de las manos o pies y en otros una cierta tendencia a las hibridaciones con otras especies animales.
Este hecho no es, por supuesto, algo desconocido. Cualquiera que se interese en la mitología de muchísimos pueblos actuales y otros desaparecidos podrá descubrir sin mucho trabajo elementos como los que remarcamos.
¿Se tratará de un fenómeno de naturaleza arquetípica o responde a una verdadera variabilidad de las especies antropomorfas?. ¿Son hibridaciones naturales o desarrolladas por ingeniería genética?. (7)
Lo cierto es que muchas personas en las partes más disímiles de nuestro planeta han reportado apariciones de seres con estas raras características.
Las legendarias criaturas originarias de los siglos X y XI en Japón conocidas como Kappas poseían extremidades con terminaciones en forma de pinzas de cangrejos y membranas interdigitales. Estos seres llamados los hombres de los cañaverales presentaban también otros apéndices como antenas y desconocidas estructuras en sus espaldas. (8)
Extrañamente en Argentina se han dado varios casos de Kappas o entidades con similares características en los últimos 30 años.

Imagen de un Kappa

Caso en Mar del Plata: Dos estudiantes de Buenos Aires que vacacionaban en Mar del Plata el 15 de enero de 1974 caminaban por la playa a medianoche cuando descubrieron una pequeña luz blanca que se acercaba hacia la costa. Poco después pareció dividirse en tres. Los jóvenes trataron de buscar una mejor posición para observar el extraño espectáculo y con perplejidad descubrieron dos luces más. Para su sorpresa las luces resultaron ser 5 seres que caminaban con el agua al pecho, graciosamente y portando un aparente equipo de buceo aunque descrito como de modelo antiguo. (9)

El caso Sayago sucedido en La Pampa el 22 de abril de 1980 comprende el secuestro de un joven pintor y atleta quién mientras manejaba su vehículo fue interceptado por una extraña luz. Dos seres descritos con rostros calavéricos y manos palmeadas como los patos le transmitieron mensajes sin hablar y lo tocaron haciéndole sentir frío. Pocos minutos después fue dejado a una distancia de 1 kilómetro de dónde había sido tomado. (10)
El 29 de Mayo de 1986 Oscar Flores también en la provincia de La Pampa fue visitado en su domicilio por dos seres de 2,5 metros de altura, sin boca, nariz ni orejas pero con manos provistas de tres largos dedos de los cuales el central era el más largo. (11)
El 4 de octubre de 1978 dos niñas vecinas de la localidad de Palpalá, Jujuy fueron atacadas en su domicilio por un extraño ser con una sola mano en forma de pinza de cangrejo que intentaba romper el mosquitero de la puerta de la cocina. Era una criatura alta, con la cara marcada, pelo oscuro y corto y estaba envuelto en luz. Hubo una observación simultánea de una extraña luz que se desplazaba a 1500 metros de la casa. (12)

Quizás estos seres relacionados directamente con la presencia del agua hayan sido más numerosos en otras épocas. Algún artista ha debido esculpir en roca en USA una imagen de seres con manos en forma de pinzas de cangrejos con mucho realismo si hemos de guiarnos por la foto de la pictografía. (13)
Igualmente en el desierto chileno de Antofagasta hay un geoglifo que muestra manos en forma de pinzas. (14)

Pictografía aludida

SOMBRAS Y SEÑALES

Misteriosas sombras pueden entregar mensajes indescifrables a los seres humanos, mensajes que como afirmara John A. Keel en su obra cumbre “OVNIs: Operación Caballo de Troya”:
“Los OVNIs parecen originarse en un punto más allá de nuestro cuadro o ciclo temporal. No obstante ello, resulta claro que el elemento productor posee un completo conocimiento de los aconteceres humanos e increíblemente de las vidas de los individuos. En tanto que los conceptos de tiempo y espacio no son absolutos es evidente que tales aseveraciones son totalmente compatibles.
Quizás todos los eventos de la humanidad transcurren simultáneamente cuando son vigilados por una inteligencia superior. Pero, según el citado autor, el problema mayor se suscita al intentar la comunicación entre estas muy disímiles inteligencias. Es necesario hallar un cuadro que sea compatible con el entendimiento de la forma de vida inferior. La única manera lógica sería insertando pequeños fragmentos de información a través de varias generaciones, utilizando diversos métodos de comunicación. Todo este proceso puede corresponder a solo unos segundos en el cuadro temporal de la suprainteligencia y a miles de años de existencia del receptor.
Se comprende así que en determinadas ocasiones los elementos de comunicación analizados en forma fragmentaria (por separado) sean casi ininteligibles para los que investigamos este tipo de fenómenos. Simplemente no coincidimos en los parámetros temporales por lo que podrían ser necesarios cientos de años para comprender el total de la información intercambiada. Keel llama a esta cadena de eventos de intercambio de quantos de información una Revelación.
La interesante conclusión estadística que establece que los ovnis suelen manifestarse en los mismos lugares a través del tiempo, en determinados días de la semana y a ciertas horas con mayor frecuencia es un síntoma innegable de que existe una “inteligencia” guiando todo ello. Algo así como las estaciones de radio, sabemos que en determinado sitio del dial y a determinada hora hallaremos en ciertos días la información que buscamos en el programa estipulado. Quizás, los eventos ovnis o relativos a otros sucesos anómalos sean simplemente una especie de emisiones. Puede que alguien recepcione un programa y se pierda otro pero las emisiones, independientemente de la cantidad de oyentes, siguen su curso. Si se tratara de transmitir determinados conceptos sería altamente probable que esos conocimientos se insertaran en la sociedad no solamente por audición directa sino por intermedio de quienes ostentan el poder en esas comunidades como periodistas, científicos, políticos o religiosos. (15)

Analicemos curiosos episodios patagónicos:
Conmoción había ayer aquí ante el asombroso relato de un contador acerca de la presencia de un Objeto Volador No Identificado (OVNI) que dejó una misteriosa marca o “escritura espacial” en su automóvil.
La casa del contador Ramón Galindo Ojeda fue visitada por personas que contaron otras experiencias con ovnis mientras el astrónomo Francisco Petek Vraz (16) sugirió que las marcas dejadas en el vehículo fueran analizadas con elementos de alta tecnología.
El astrónomo y sacerdote dijo que, viendo las extrañas marcas, uno podía imaginarse muchas cosas e interpretarlas como una escritura.
Las marcas que aún permanecen en el vehículo fueron estudiadas por personas entendidas en electrónica, incluyendo un grabador de metales, todos concordaron que no existe máquina capaz de hacer ese tipo de trazado. Es más, las agujas que usan los oscilógrafos o computadoras son muy sensibles y es imposible que se trate de elementos parecidos. Las profundidades del gráfico dejado en el vehículo de Galindo fueron observadas con lupas muy potentes y todos quienes lo hicieron no encuentran una explicación.
Paula, su hija, sintió los ruidos como si ese alguien estuviera marcando el supuesto mensaje en el automóvil de su papá a las dos de la madrugada. “Los martillazos eran profundos, suaves y continuos” quién asegura que a raíz de estos ruidos no pudo conciliar el sueño o lo hizo en forma muy ligera. (17) Ella experimentó la presencia de la luminosidad en Bahía Gregorio.


En Punta Arenas el Jefe del Campamento Manantiales de la Empresa Nacional del Petróleo (E.N.A.P) denunció la observación personal de un “objeto volante no identificado”.
La relación del suceso, dada la seriedad y responsabilidad del funcionario, causó conmoción en la ciudad y los yacimientos petrolíferos. Domínguez dijo que había avistado el "platillo volador" cuando manejaba su camioneta por el camino que lleva al Campamento de Manantiales y a unos seis kilómetros de ese centro a las 21:45 horas.
Según Domínguez, repentinamente el motor del vehículo dejó de funcionar y se apagaron las luces del mismo. “Bajé para revisar la batería, pensando en una falla y cuando me encontraba en esa tarea, vi a unos seis metros de distancia, un objeto de cuatro metros de diámetro, que flotaba suavemente a un metro del suelo. El objeto parecía de aluminio y de una sola pieza”.
"De repente -dice en su relato Domínguez- se abrió lo que parecía ser una puerta de un metro de diámetro y por ella aparecieron dos sombras que descendieron. No puedo decir si eran o no seres humanos. Sólo digo que eran sombras o lo que me parecieron que eran eso". "Una de ellas avanzó hacia la camioneta y se apoyó en la parte izquierda delantera del capot".
“¿Qué desea? le dije, no me respondieron”.
Las dos parecían tener una altura, que yo calculo, en un metro sesenta centímetros.
Instantes después que yo les hablara, retornaron en dirección al platillo. No le puedo decir que los vi entrar al interior. Sólo puedo asegurar que desaparecieron junto al aparato, el que luego se elevó a una velocidad extraordinaria, después que se produjera un zumbido suave. Segundos más tarde, vi en lo alto, en la dirección en que se alejó el OVNI, una luz roja pequeña, pero potente".
Domínguez ya más calmado observó el sitio en donde el extraño ser se había apoyado en la camioneta y descubrió tres rayitas blancas, "Se parecen a arañazos de gato o algo así". Las rayas observadas posteriormente por otras numerosas personas, aún se mantienen en el vehículo, sin que nadie pueda precisar nada sobre ellas. (18)

Un suceso con altísima extrañeza pero en modo alguno único en nuestro subcontinente sudamericano. El año anterior, precisamente el 31 de Agosto de 1968 dos empleados del casino de la ciudad de Mendoza, Pecinetti y Villegas fueron sorprendidos cuando retornaban a sus hogares en su vehículo por una extraña nave tripulada por cinco hombrecillos que como punto culminante a su encuentro dejaron grabados en la puerta del vehículo una serie de grabados o jeroglíficos. Manía extraterrestre o precario intento de comunicación. Probablemente jamás lo sabremos. Ciertamente, autos fueron protagonistas principales de estos semejantes episodios.

ENCUENTRO EN LA NOCHE

Fermín Albornoz, 44 años y otras seis o siete personas descansaban en la madrugada del domingo 15 de febrero de 1981 en la pequeña localidad de Manzano Amargo, Neuquén. Era una noche serena.”Un compañero y yo revisamos el estado de los animales que arriaban y luego nos acostamos fuera del rancho. Aproximadamente a las 3 o 4 de la madrugada me despertó una luz. También oí un zumbido que parecía provenir de arriba, no era muy fuerte. La luz era azulada, no cambiaba de colores y se hallaba a unos 20 metros de la vivienda. Me asusté mucho. Le avisé a mi compañero quien al observar la extraña luminosidad, presa del miedo se ocultó bajo las cobijas”.
Mientras tanto, los animales que se hallaban cerca se mostraban muy inquietos.
“Estaba muy asustado. No me podía poner de pie cuando de pronto observé junto a mí dos hombrecillos, dos seres que aparentaban surgir de la luz. No medían más que 60 centímetros de altura, con el cuerpo bien formado y ataviados con un uniforme oscuro, sin botones. Oí algunas palabras pero no comprendí su significado. Tenía miedo de morir allí lejos de mi familia. Perdí los sentidos, quería mirarlos a la cara pero no podía. Posteriormente desaparecieron conjuntamente con la luminosidad”. (19)
Serían seres similares al Anchimallén o el Cherrufe o quizás tripulantes de un OVNI, lo cierto es que extrañas criaturas de muy baja estatura suelen merodear por esas desoladas regiones. Tal como sucedió recientemente en el año 2002.
La noticia llegó a nosotros desde la ciudad de Junín de los Andes, provincia de Neuquén, Argentina:
Misterioso Duende genera preocupación en la localidad. Tal es el título de la nota en donde se menciona una extraña aparición. Según publicó el diario “Junín Dice”, la historia comienza con un singular llamado telefónico de un vecino que alertaba a la policía sobre la presencia de un “hombrecillo” deambulando por la zona. Ante la denuncia, una patrulla concurre al lugar de los hechos para verificar si había alguna anormalidad: obviamente sin obtener resultados fructíferos.
Horas más tarde, los oficiales reciben un nuevo aviso acerca de una presencia extraña en el barrio de las 150 viviendas, ubicadas a un costado del Boulevard Juan Manuel de Rosas. Nuevamente un móvil se hace presente en el lugar. Su informe reza: Ninguna novedad.
Días más tarde, un oficial de la policía provincial, - aproximadamente a las 4:30 de la madrugada –se despierta inopinadamente ante los incesantes ladridos de los perros. Malhumorado, inspecciona el lugar; descubriendo, absorto, la presencia indeseable de un pequeño individuo, de unos 80 centímetros de altura que, de pie en la vereda de la casa, al ver al oficial se alejó del lugar.
Alarmado por esa visión, y según el relato periodístico, el oficial confeccionó una suerte de Identikit del sospechoso, para luego informar del hecho a sus superiores.
El titular de la Comisaría 25, Hugo Jara, fue entrevistado por una emisora local, y confirmó la información sobre ambos procedimientos, aunque no se halló evidencia que indicara la presencia de esa pequeña persona en el lugar.
Las noticias corrieron como reguero de pólvora en la ciudad, y los vecinos aportaron datos extra sobre el inusual suceso así como la confirmación de lo inhabitual del comportamiento de los perros durante esa noche, que porfiaban en ladrar incesantemente. (Por supuesto que las bromas también comenzaron a aflorar entre los parroquianos, quienes en los diferentes ámbitos de reunión, no hacían otra cosa que hablar risueñamente del suceso. Los conductores de algunos programas de radio, como es frecuente, aprovecharon la oportunidad para sumarse a las burlas)
Lo cierto es que el “Duende” o “Gnomo”, como se lo comenzó a llamar, causó una verdadera sensación que rompió con la calma monótona de la ciudad”. (20)

En la Patagonia parecen mezclarse sin reparos las entidades más pequeñas con las más imponentes. Los seres surgidos de lo más profundo de la psiquis humana y de sus raíces indígenas con las entidades de supuesto origen extraterrestre en sus naves súper tecnológicas. Casi sin darnos cuenta pasamos de un ser mitológico a uno producto de la era moderna, quizás como bien afirmara en su trabajo memorable Alex Chionetti (Mundos Paralelos), la Patagonia sería una tierra mágica fluctuando entre dos mundos o dos realidades diferentes. Una suerte de limbo que atesora una multiplicidad de episodios y seres de características atípicas.
La tierra de los gigantes y los enanos, de los brujos y los extraterrestres. De ciudades legendarias como la de los Césares, afanosamente buscada por decenas de intrépidos exploradores u otras menos conocidas como la sumergida en el lago Lacar, en San Martín de los Andes (Neuquén).
La Patagonia ha sido y es refugio de brujos, seres que según la antropología serían simples charlatanes, sin embargo, sus poderes psicotrónicos superan con creces la superchería que todos imaginamos. Sus actividades poco conocidas se vinculan con varios entes de características extrañas. Hicimos una breve referencia en relación con el Imbuche y Anchimallén pero las huestes brujeriles incluyen algunas otras criaturas animales o humanoides, tal el caso de la Voladora, especie de Mujer-Pájaro habitante de los profundos bosques cordilleranos. No nos extenderemos en las crudas descripciones que de los actos de brujería se hallan en la bibliografía especializada. Remitimos a los curiosos y los valientes a la lectura de las muchas obras disponibles.

HOMBRE MONSTRUO

Tendría unos quince años, cuando una mañana, me envío mi padre a buscar un azadón a donde mi abuelita Tránsito Raín, que vivía en la montaña, a unas diez cuadras de la última casa del poblado. Fui sola. Cuando faltaban unas dos cuadras para llegar al rancho de la abuela Tránsito, de repente, de un cañaveral que bordeaba el barranco, saltó un hombre monstruo que al mirarme me paralogizó con sus enormes ojos redondos y brillantes como fuego parecidos a focos de linterna, su mirada me produjo el efecto de una descarga eléctrica que me hincó de rodillas y me levanté en cosa de segundos debido al temor que infundía el hombre por su fealdad. Empecé a correr y él también corría detrás de mí.
Avanzaba dando saltos, se alzaba del suelo como medio metro y luego caía haciendo temblar la tierra. Cuando estaba erguido medía más de dos metros de alto. Sus pies eran largos. Su cuerpo íntegramente estaba cubierto de pelo negro tan largo como el de cabellera de mujer, tan sólo se le veía un poco los ojos, la cara y la nariz.
Tenía dos piernas y una pequeña especie de cola que llevaba doblada atrás y terminaba en forma de una pelota que emitía un chillido como de guagua, cada vez que saltaba. En su espalda llevaba jorobas como globos. Me siguió hasta el claro del bosque donde vivía mi abuela, entonces se devolvió.
Cuando llegué, le conté a mi abuelita lo que me había ocurrido y ella me aconsejó que no dijera nada, porque me podía matar.
Mi abuelita murió a los pocos meses y no fui más por esos lados y cada vez que recuerdo esta visión me estremece el cuerpo. (21)

Sería una criatura similar a la que provocó mudez en un jovencito en 1950 en la localidad de Colo Michico en Neuquén. Según las descripciones era de estatura gigantesca y estaba cubierto de espesa pelambre.
La pérdida del habla parece ser una pauta bastante repetitiva de los encuentros con lo insólito en las zonas del extremo sur. La Isla de Chiloé aporta otro enigmático suceso que en forma resumida incluimos para ilustrar al lector:
“Ocurrió en 1920 en la localidad de Quemchi, Chiloé, allí vivía la familia Muñoz. Una tarde dos de sus hijos, de 12 y 13 años respectivamente, salieron a pescar en bote en el canal Caucahué, (22) cerca de su casa. Estaba tan buena la pesca que se les hizo tarde echando peces al bote y cuando ya entrada la noche no regresaran, sus padres y algunos amigos salieron en un bote a buscarlos. No los encontraron por ninguna parte del canal. Finalmente se les ocurrió la idea de llegar hasta donde comienza el golfo y allí en una playa estaba el bote dado vuelta de campana, sólo estaba el de 12 años, el otro había desaparecido. Cuando le preguntaron al menor qué fue lo que les ocurrió, manifestó: “Sentimos que una fuerza nos tiraba hacia un remolino que giraba en una superficie de unos cien metros sobre el mar, el mar se tornó blanco, vino un viento y nos empezó a arrastrar, de ahí no supe más, hasta que me encontré aquí sin mi hermano y el bote dado vuelta”. Todos quedaron estupefactos, pues esa tarde no hubo temporal alguno, los peces estaban ahí, menos Nano el mayor, ¿qué había ocurrido? Creyeron en un naufragio.
Lo buscaron durante una semana y como no lo encontraron lo dieron por muerto, le hicieron una misa y un novenario como es la costumbre tradicional en la isla.
Habían pasado cuatro años, cuando una tarde apareció Nano Muñoz en la puerta de su casa con la misma ropa que salió a pescar. Los familiares quedaron asombrados y no daban crédito a lo que veían, por fin lo tocaron y era él, ¿pero cómo? ¿Qué había pasado? ¿Cómo había resucitado? Y si así no fuese, ¿dónde había estado?
No pudieron nunca saber qué fue realmente lo que pasó, porque no habló jamás. Había quedado mudo por el resto de su vida.
Y como no sabía escribir no hubo manera de que comunicara lo que verdaderamente ocurrió. (23)

EXTRAÑOS VIAJEROS PATAGÓNICOS

Viajar por las desoladas regiones del sur de Argentina y Chile puede resultar una experiencia enriquecedora desde el punto de vista de apreciar la magnificencia de sus hermosos paisajes y la naturaleza reflejada en cada uno de los puntos cardinales. Sin embargo, en algunas oportunidades, los viajeros han debido soportar poco comunes compañías.

Dibujo Aparecido en Cuarta Dimensión Sobre el Caso Los altares

Veamos un caso sucedido en plena oleada OVNI de 1978, más precisamente el 13 de octubre. A las 19 horas partieron de la ciudad de Trelew en Chubut, Argentina a bordo de dos camionetas pick up Jorge Castillo, 32 años y su compañero Sr. Gianonni. Aproximadamente a las 22 o 22:30 a la altura del paraje Los Altares apreciaron una pequeña luminosidad. Llegaron posteriormente a una estación de servicio donde comentaron el episodio y Gianonni le hizo referencia al temor experimentado. Prosiguieron luego viaje se hallaban a mitad de camino rumbo a Esquel, viajando en los dos vehículos separados por aproximadamente 30 metros. Gianonni en un determinado momento le comentó a Castillo que se sentía mal, padeciendo un intenso dolor de cabeza por lo que deseaba detener su marcha. Castillo se baja del vehículo y se acerca al de Gianonni para interiorizarse por la salud de su compañero. En ese momento surge un aparato con gran luminosidad que se hallaba a un metro de altura suspendido sobre la ruta produciendo un sonido como “bip...bip”. Acto seguido, presas del pánico, parten raudamente perseguidos por la nave que iluminaba la carretera. Luego de unos 10 kilómetros de persecución Castillo apreció por los espejos retrovisores que en la caja de su camioneta donde transportaba unos tambores conteniendo tinta se hallaban 4 figuras de características insólitas.
Los seres tenían una forma cuadrangular, vestidos con un traje enterizo blanco provisto de una escafandra cuadrada, con antenas y un visor, en actitud de revisar la carga de la camioneta.
Gianonni presa de un malestar insoportable le gritó a su compañero que no podía continuar pero Castillo que conducía con la misteriosa compañía en la caja no deseaba de ningún modo detenerse, máxime cuando una nube ovoidal luminosa parecía escoltar la increíble caravana. Poco después, Gianonni se detuvo y Castillo siguió conduciendo aunque se le hacía harto difícil pues el horizonte parecía desdibujarse o perder estructura. En una oportunidad descubrió que dos de los seres se desplazaban por la ruta, habiendo abandonado por lo visto la caja de la camioneta. Cuando encendía las luces de la cabina la imagen de los seres se perdía pero en la oscuridad de la desolada ruta adquirían nuevamente consistencia.
Mientras tanto la jaqueca lo enloquecía. Por otro lado Gianonni, descontrolado por el pánico volvió nuevamente a arrancar y partió a gran velocidad accidentándose. La pick up volcó pero afortunadamente el conductor salió ileso. Finalmente tras rescatar a su compañero partieron ambos en el vehículo de Castillo arribando a su destino en Esquel a aproximadamente las 6 de la madrugada. (24)

Un viaje realmente demencial que probablemente se haya repetido en otros sucesos que permanecieron sin reportarse. Esos meses contuvieron una extraordinaria oleada de avistajes en las regiones patagónicas argentinas y chilenas. Sería imposible simplemente reseñar los sucesos que se conocieron a través de los medios de prensa.
Unos años más tarde, casualmente teniendo como protagonista a otra persona de apellido Castillo cuyo nombre mantendremos en reserva y que denominaremos H. Castillo, se produjo otro suceso con pasajeros provenientes de otro plano dimensional.
La testigo se desplazaba en su vehículo acompañada de una amiga llamada Teresa en cercanías de la localidad de Travelín, Chubut. Se hallaban en plena temporada invernal y una terrible tormenta de nieve comenzaba a gestarse en la ruta frente a ellas.
Unos kilómetros más adelante fueron detenidas por un control policial que procuraba no permitir que se circulara por dicha carretera en virtud de la peligrosidad. Sin embargo, las mujeres deseosas de llegar a destino, insistieron en pasar logrando su cometido.


Una de las Testigos en Trevelin, Chubut

A poco de trasponer el vallado se toparon en medio de la desolada y gélida ruta con la figura de un niño caminando. Sin dudarlo detuvieron la marcha del vehículo instando al pequeño a que las acompañara. El jovencito hizo lo que le pedían, ascendiendo a la parte trasera. Portaba en sus manos algo similar a un ábaco antiguo. Las mujeres supusieron que se trataba de algún juguete. Finalmente, recorriendo penosamente su trayecto bajo una terrible nevada arribaron a destino. Allí, bajaron del automóvil con la idea de invitar al niño a beber algo caliente y a reconfortarse con alguna suculenta comida. Enorme fue su sorpresa al comprobar que al abrir la portezuela trasera, nadie se hallaba en el interior del vehículo.
Ningún ruido o movimiento, en medio de un desolado pueblo, les indicó cómo el niño pudo haber abandonado el transporte. Por otro lado fueron solo segundos el tiempo que emplearon en bajar y acceder a la parte trasera.
La impresión de las protagonistas de tan extraño suceso es que el niño representaba una suerte de protección que les fue concedida para poder atravesar esa peligrosa travesía en medio de la terrible tormenta. (25)

Y de igual manera en que la figura del niño se desvaneció en la nieve del lejano Travelín damos paso a las últimas palabras de nuestra recorrida por las áridas tierras patagónicas.
Hemos evitado referirnos a las crónicas sobre los clásicos gigantes o Patagones. No responden a los fines de este trabajo por ser, en el mejor de los casos, un estudio de antropología física.
Por otro lado incorporamos una variada muestra de criaturas de los más disímiles orígenes y aspectos, la riqueza en historias así nos lo ha permitido.
Deseamos haber logrado demostrar que la presencia de entidades anómalas en estas desoladas regiones del sur del continente responde no solamente a los sucesos vinculados con aquello supuestamente extraterrestre sino que tal como sucede en medio de la neblina espesa de los canales fueguinos la realidad se confunde con el pasado y el futuro, trastocando los parámetros espaciales y temporales sin rumbo apreciable.
Una historia echa las raíces de otra, encadenando episodios de zonas remotas y tiempos lejanos. Los Kappas japoneses medievales toman posesión de los territorios helados abandonando su hábitat natural en los cañaverales nipones.
Seres peludos, antropomorfos, en apariencia salvajes provocan no poco temor en pobladores indígenas a ambos lados de la cordillera de los Andes, quizás no queriendo ser menos que sus homónimos himalayos o norteamericanos.
Los duendes y criaturas pequeñas abundan más que lo deseable provocando no pocos daños y malestares. Sin mencionar siquiera las atrocidades de ciertas comunidades de brujos y sus seres deformes.
Algunos aparatos luminosos, OVNIs, apresuradamente denominados naves extraterrestres, portan astronautas como los que acompañaron a Castillo y Gianonni. Entidades que a decir verdad se parecen mucho más a protagonistas de una infantil película de ciencia ficción que a viajeros del espacio. El llamativo hecho de que Castillo los observaba cada vez que apagaba las luces de la cabina de su vehículo señala un aspecto psicológico que no podemos soslayar. Representan habitantes de las tinieblas y al mismo tiempo seres espaciales aunque con el comportamiento clásico de los asustadores gestados en el folklore propiamente terrestre. ¿Sería lógico creer que ambos entes, provenientes de tan disímiles orígenes se presenten de idéntica manera?
Nosotros estimamos que ciertas regiones del planeta, en determinadas condiciones son propicias para desencadenar eventos de extrañas características
Decididamente la respuesta se halla en la mente de los testigos. No en la forma sospechada de una enfermedad psiquiátrica sino en un proceso complejo del inconsciente interactuando con un episodio anómalo real.


Fabio Picasso y Liliana Núñez O.
Febrero 1º, de 2004.


Referencias citadas:

1. Plath, Oreste, “Geografía del Mito y la Leyenda Chilenos” (Editorial Grijalbo, Santiago, 1994), pg. 380.
Vuletin, Alberto: Huecuvumapu, (Gardenia, Buenos Aires, 1982), pg, 150-151.

2. El Dr. Rodolfo Lenz (Profesor del Instituto Pedagógico de Chile): “Estudios Araucanos”, (Imprenta Cervantes, Santiago de Chile, 1895-1897).

3. Diario La Prensa Austral (Punta Arenas) “Trabajadores de Pecket vieron flota de 5 Ovnis y luces con formas humanas”, miércoles, 24 diciembre 1986, pg. 5.

4. Personaje de serie mexicana, fines década de los ‘70.

5. Conferencia del investigador de Punta Arenas Sr. Bahamonde, Eugenio, agosto 1993, en Santiago.

6. Plath, Oreste, “Geografía del Mito y la Leyenda Chilenos” (Editorial Grijalbo, Santiago, 1994), pg. 374.

7. Picasso, Fabio, Anomalías reportadas en extremidades de seres humanoides. Buenos Aires, Argentina, 10 mayo 2002.

8. Jacques Scornaux y Christiane Piens,”A la Búsqueda de los OVNIs” (Madrid: Aura 1977), pg. 240.

9. Víctor Cerasale, Silvia Cerasale y Fabio Zerpa,”Contacto en el Océano”, Cuarta Dimensión Nº 10, pg. 38-40.

10. Zerpa, Fabio y Allen, Bettina. ”Un encuentro con los seres de los Cañaverales: Los Kappas”, Cuarta Dimensión Nº 78, pg. 44-45.
Pla, Daniel.”Rostros Calavéricos”, Crónica (Buenos Aires) 24 de abril de 1980
Cociffi, Gabriela. “Un Encuentro Cercano, Muy Cercano”, Gente (Buenos Aires), 1º de mayo de 1980, pg. 19-22

11. Oscar Mario, Punilla, Miguel y Picco, Héctor,”Vuelven los Kappas”, Cuarta Dimensión Nº 150, pg. 21-26 SIOVNI,”Mantiene en la zona de la Laguna un Contacto del tercer Tipo”, La Arena (Santa Rosa, La Pampa), 31 de mayo de 1986, pg. 10.
12. Las Heras, Antonio.”Terrorífico Ser en el Interior de una Casa”, El Mundo de los OVNIs (Madrid: Riego Ediciones, 1980), pg. 73.

13. American Memory from the Library of Congress (USA)

14. Waisbard, Simone. “Las Pistas de Nazca”, (México: Diana, 1987), pg. 49.

15. En ciertas oportunidades se suelen acelerar los pasos respondiendo quizás a determinados ciclos de los emisores o receptores produciéndose expansiones en las “revelaciones” patentizados en las grandes oleadas de contactados, revivals o series de sucesos inexplicados en un ámbito geográfico reducido.

16. Sacerdote salesiano de origen esloveno uno de los últimos misioneros extranjeros llegados a mediados del siglo pasado falleció el 20 de noviembre 2003 a los 84 años, nota publicada por “La Prensa Austral” (Punta Arenas) 21 noviembre 2003.

17. La Tercera de la Hora (Santiago) 5 febrero 1982, pg. 10

18. La Tercera de la Hora (Santiago) 1º mayo 1969, pg. 5

19. Relato de una extraña Presencia en Manzano Amargo, Río Negro (General Roca) 27 de Febrero de 1981, pg. 1, 8.

20. Noticias Online, San Martín de los Andes, Neuquén 28 de octubre de 2002.

21. Cárdenas Tabies, Antonio. “Abordaje al Caleuche” (Editorial Nascimento, Santiago, 1980), pgs. 188-189.

22. Lugar de gaviotas.

23. Cárdenas Tabies, Antonio. “Abordaje al Caleuche” (Editorial Nascimento, Santiago, 1980) pgs. 161-162.

24. Zerpa, Fabio: persecución Hecha por un OVNI y Varios Seres Extraterrestres en la Patagonia, Cuarta Dimensión Nº 66, pg.36-42.

25. Picasso, Fabio: Investigación personal Mayo de 2003.