Abstract: Desde hace casi una década atrás una dama que habita en el centro sur de Chile comenzó a padecer una serie de fenómenos curiosos y anómalos. La narración aunque parece de ficción es completamente real. El relato fue acercado por un familiar cercano a la señora a manera de un desahogo por la carga emocional que todos deben soportar. Toda la familia es testigo de los sucesos aquí narrados.

“María (nombre ficticio) es una mujer
soltera, 60 años, sicológicamente una persona normal, no es de
las que anda viendo cosas, anterior a su experiencia nunca le sucedió
algo, vive sola en una casa que construí, antes ese lugar era un potrero,
ahora existe una población.
“Su primera experiencia fue cuando venía del campo manejando sola
su camioneta y de un instante a otro, sintió que alguien le forzó
el volante y se fue a la orilla del camino, para luego quedar en sentido contrario
al que venía, lo extraño que en esa maniobra no se volcó,
teniendo un cien por ciento de probabilidades que hubiera ocurrido. La camioneta
fue revisada completamente por si hubiese tenido un desperfecto, pero no encontraron
nada anormal en el vehículo. (Hasta ahora no se ha repetido esta situación).
En otra oportunidad ocurrió que por primera
vez aparecieron escritas en el espejo del baño de la casa las palabras:
“4 misas”. María lo relacionó con su hermano que había
fallecido un año antes, mandó a decir las misas y los días
restantes le escribían “3 misas”, “2 misas”,
“1 misa”, al terminar aparecieron unas frases ilegibles, que se
mantuvieron hasta la fecha, (estamos hablando del año 2003) pero con
menor frecuencia. La dueña de casa acudió a consultar con una
mujer que ve la suerte quién le dijo que no se trataba de su hermano,
pero tampoco le supo decir quién era.
En otras situaciones solo se limitaban a tirar objetos al suelo, cambiarlos
de lugar o cuando estaba tejiendo acostada, el ovillo rodaba sin tener una pendiente
para hacerlo. Encontraba los palillos fuera de los puntos y en algunos casos
los dejaba así, para ver qué ocurriría, seguía laborando
haciendo otras cosas y al volver los encontraba como si nada hubiese pasado,
es decir, los palillos bien puestos en los puntos.
Con anterioridad al año 2003, también apareció un dibujo
de un helicóptero, en el espejo del baño y lo relacionó
con su sobrino, que como se sabe es piloto. Este dibujo lo vio una señora
de mucha confianza que tuvieron por muchos años en la casa y que ayudó
a criar a los tres hijos, en resumen,”nuestra nana regalona”. Cuando
puede, viene a visitarnos y en esa oportunidad también estaban de visita
unos amigos de Arica y como estábamos copados en cuanto a camas se fue
a dormir a casa de María. La niñera, muy querida en la familia,
es la única persona que ha sido testigo de estas letras escritas en el
espejo y al verlas se sintió muy impactada.
Cuando comenzaron estos fenómenos María vivía en un departamento,
después se fue a vivir a la casa, se pensó que con el cambio terminarían
los fenómenos, pero no ocurrió así, siguieron; en este
momento no son frecuentes.
A María durante años (ahora no es tan frecuente) le pasaban situaciones
extrañas todos los días, generalmente le tiraban al suelo algunas
cosas; le aparecían después de la ducha dibujos en el espejo y
algunos escritos; en una oportunidad se le perdió un depósito
a plazo (estos los maneja sólo ella) al año lo encontré
en un lugar, que sólo yo manejo (una caja fuerte); en otra oportunidad
estábamos en el campo y en un instante desapareció el azucarero,
después lo encontré en el interior del microondas.
Con respecto a todo lo ocurrido ninguno anotó fechas exactas, pero podría
decir que lo de la camioneta fue hace cuatro años, -1999- a 30 Km. al
noroeste (nor weste) de Linares. Desde ese episodio le sucedieron todos los
ya nombrados en forma permanente, es decir "todos los días"
hasta a mediados del 2002, luego estos bajaron su intensidad, para luego disminuir
algunas veces a la semana, incluso hay semanas que no ocurre algo.
Le pregunté a Roberto si podía conversar con ella para saber si los fenómenos continuaban a lo que me contestó: “Hablé con ella y me pidió que tratara de no tocar mucho el tema, porque le asusta y teme hablar de ello, piensa que todo puede reactivarse nuevamente. La verdad que hoy estaba bastante afligida, incluso se puso a llorar”.
Roberto Hernández P
Cambio de nombre para proteger identidad del declarante y la familia
Liliana Núñez O. Marzo , 2007