LA NOTABLE RECUPERACIÓN DE LA "MUJER GALLINA"

El Diario Austral (Araucanía, Chile) domingo, 16 octubre 2005, pgs. A-16-17

Un ejemplo de superación

Por Nelson Zapata R.

Corina Lemunao hoy puede comunicarse a través de gestos, con cualquier persona. Es una fiel creyente, y atrás quedaron aquellos días hacinada en un gallinero.

No cuesta llegar hasta el Hogar de la Red de Voluntariado Social, Revoso. Justo donde el by pass cruza sobre la ruta que une Padre Las Casas con Huichahue, unos metros más allá se encuentra este recinto, construido en base a la fe, como dicen los miembros de esta organización social cristiana.

La red comenzó a funcionar en 1995, y la construcción se hizo de a poco, a medida que se conseguían los materiales. Pero faltaba a quién atender. Por esas casualidades, para la Navidad de 2004, el Ministerio Público decretó una medida de protección a favor de los ancianos de un hogar de Padre Las Casas, debido a la precariedad en la que se hallaban. En virtud a esa diligencia, personal de la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos de Fiscalía y personal de la Municipalidad de Padre las Casas, prestaron apoyo para el traslado de los ancianos a un nuevo hogar en donde pasar su vejez de forma más digna. Así llegaron hasta Revoso.

En plena Navidad de 2004, se trasladaron 12 ancianos, "y cuando los llevábamos, por la ventana vimos a Corina mirando triste por la ventana. Queríamos que viniera con nosotros, porque decía que pasaba hambre, pero no fue entregada", recuerda Norma Carvajal, directora, fundadora y principal motor de esta red de voluntariado.

El centro fue inaugurado oficialmente el 9 de abril de este año. "Estábamos contentos, pero como que nos faltaba algo... era Corina. No podíamos estar en paz sin ella, quien fue una especie de símbolo del traslado. Por otros motivos me comuniqué un día a Lonquimay para ver el caso de un anciano, cuando en plena conversación me enteré que Corina estaba allá. Hicimos las gestiones, y la trajimos. Fue como una meta cumplida, uno de los tantos regalos y desafíos que Dios nos ha encomendado", explicó la directora.

EL RENACIMIENTO DE UN SER HUMANO

Del mito a la realidad hay un paso. Las leyendas urbanas suelen amplificarse a través de los años, pero cuando éstas comienzan a tomar forma y vuelven desde el pasado, simplemente, la realidad supera a la ficción.

Detrás de Corina hay toda una historia. Corina Inés Lemunao Lemunao, nacida el 1 de mayo de 1953 en Lonquimay, con un déficit mental, ha vivido 52 años pagando culpas por pecados que no ha cometido. "Desde temprana edad, su familia la destinó a vivir en un gallinero, hacinada, donde pasó su infancia y gran parte de su juventud. Allí no sólo se acrecentó su problema mental, sino que también se le atrofió el cuerpo", señala Norma Carvajal, quien recabó datos desde la Municipalidad de Lonquimay, a través de una asistenta social que siguió su caso. "Fue rescatada por las autoridades de la época, y albergada en un hogar, pero sufrió reiteradas vejaciones, por las cuales tuvo dos hijos", explicó. Pero la historia no estaría completa sin saber qué pasó con los hijos: "Fueron dados en adopción... con uno de ellos tuvo un reencuentro hace un tiempo. Ya es grande y estudiaba en ese tiempo Medicina en Estados Unidos, porque fue apadrinado por una familia de allá", informó Norma Carvajal.

MEJOR... NO RECORDAR

Desde uno de los dormitorios aparece Corina. Su paso es lento e inseguro, pero decidido. Su mirada se extravía debido a un estrabismo severo. Es muda, pero a través de señas y murmullos se comunica, ya que escucha a la perfección. Su mano izquierda muestra el castigo de una hemiplejia, pero ello no le impide tomar con determinación una escoba o un paño para asear las piezas. No es que su labor en el hogar sea ésa, pero es lo que a ella le gusta. Limpiar. Dejar todo brillante, para que sus otros diecinueve ancianos compañeros vivan en un ambiente pulcro. "Es muy aseada, cooperadora y entusiasta", explica la directora.

A la pregunta de cómo estaba en el otro hogar, hace una seña negativa... no quiere recordar. ¿Qué recuerdos tienes de cuando eras niña? le pregunta Norma. Nuevas señas de tristeza y su mirada se fija en el suelo.

¿Tienes hijos? Su cara se ilumina y sus dedos índice y anular indican que son dos. ¿Dónde están? Indica un lejano punto en el horizonte y luego su mano se extiende haciendo curvas en el aire. Como un avión.

¿Están lejos... en Estados Unidos? Corina responde afirmativamente con una sonrisa y hace gestos en el cuerpo ¿Trabajan con el cuerpo? ¿Uno de ellos es médico? Corina nuevamente, a su manera, dice que sí.

"Es increíble. Antes era conocida como la 'mujer gallina' en su ciudad y estaba postrada, y ahora es una mujer de bien, con sus dificultades, pero alguien que reparte mucho amor, y que ha conocido a Dios", señala Jorge Cueto, uno de los 30 voluntarios cooperadores que actualmente tiene Revoso. Norma Carvajal agrega: "Ha tenido una recuperación notable. Acá se ha encontrado con Dios, y gracias a ello, ha salido adelante y ha tenido una recuperación notable".
Tras la breve comunicación, Corina va inquieta hacia una anciana en silla de ruedas y le acomoda una colcha en su regazo. Su bondad parece no tener límites.