ORIGEN Y COMPOSICIÓN GENÉTICA DE LA POBLACIÓN CHILENA

BIOPLANET (SANTIAGO, CHILE) LUNES, 25 DICIEMBRE 2005

El equipo del Laboratorio de Genética de Poblaciones y Microevolución: Hugo Henríquez, Mauricio Moraga, Francisco Rothhammer, Pablo Ferrer, Luisa Herrera y Elena Llop.

El Proyecto del Genoma Humano permitió establecer que las diferencias genéticas entre los pueblos o etnias del mundo son mínimas, a lo más un 0.3%, lo cual implica una homogeneidad biológica importante de todos los habitantes del planeta.

Este es uno de los hallazgos recientes más importantes de la genética según el doctor Francisco Rothhammer, director del Programa de Genética Humana del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Universidad de Chile, quien trabaja desde hace alrededor de 25 años en “genética microevolucionista”, detectando la existencia de una cierta heterogeneidad genética en la población chilena. Y además busca patrones genéticos que determinan la aparición de enfermedades en los chilenos, lo que constituye la denominada “genética epidemiológica”.

Este equipo, junto a uno brasileño y a otro argentino, estudian la genética para remontarse a los orígenes de los pobladores, lo que involucra indagarla también a escala internacional. Así han planteado teorías sobre cómo ocurrió el asentamiento del hombre en América, donde la tesis más actual fue formulada, entre otros, por el genetista chileno Rothhammer y publicada en la revista estadounidense American Journal of Physical Antropology en 1995, planteando que un solo grupo ingresó a América y pobló todo el continente.

LOS PRIMEROS CHILENOS

Esa única migración, constituida por grupos de cazadores y recolectores llamados Paleoindios que se desplazaron desde Asia a Norteamérica cruzando el estrecho de Bering hace unos 35000 años, avanzaron hasta Panamá y desde ahí hasta el Estrecho de Magallanes, por lo que los Paleoindios, según el genetista, se considerarían como los primeros chilenos.

“Lo más probable es que algunos grupos migraron hace 5 mil años desde la foresta tropical hacia el norte de Chile”, relata, contribuyendo a originar la población chilena, mezclándose con descendientes de grupos Chinchorro que habitaban la costa desértica desde Ilo (en Perú) hasta Antofagasta. A través del análisis molecular a las momias Chinchorro se comprenden los orígenes de la población chilena.

El grupo de científicos que dirige Rothhammer, junto a la doctora Pilar Carvallo de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha descubierto que más del 80% del DNA mitocondrial (DNAmt) de los chilenos, que corresponde a la información genética transmitida sólo por la madre, es de origen indígena. Sin embargo, los cromosomas Y (que determinan el sexo masculino), son en su mayoría de procedencia europea -alrededor del 70%- y minoritariamente aborigen, lo que demuestra que la generalidad fue el cruzamiento entre hombres europeos y mujeres indígenas, por lo tanto, “no se puede hablar de una raza chilena, porque desde el punto de vista genético y debido a que tenemos orígenes geográficos distintos, somos todos levemente diferentes”, sentencia Rothhammer.

MALES PROPIOS

Además, el Laboratorio estudia la carga de patologías genéticas en la población chilena, para lo cual “debemos tener una idea de qué es lo que ocurre en los grupos que nos originaron”, comenta el científico, quien explica que “existen genes que proporcionan las características ‘normales’ del organismo, pero también están aquellos que determinan propiedades ‘anormales’ o afecciones genéticas”.

Las investigaciones del ICBM han realzado el valor local, ya que indagan en patologías propias, llevando a cabo estudios como: determinantes genéticos en el Mal de Chagas, enfermedad transmitida por un insecto llamado vinchuca, propia de América Latina y que puede ser mortal. La investigación concluyó que las poblaciones indígenas presentan una mayor protección contra la cardiopatía chagásica (aumento del tamaño del corazón y disminución del grosor de sus paredes, por lo que no tiene fuerza para impulsar la sangre).

A través de otras líneas de investigación desarrolladas, se busca saber si hay determinantes genéticos en patologías como falla ovárica prematura, diabetes tipo II, enfermedad por Hanta Virus, distintos tipos de adicciones como alcoholismo y tabaquismo, y el Síndrome de Déficit Atencional con Hiperactividad, que según el doctor “es un trastorno cada vez más común en los niños, de los cuales un porcentaje importante después se transforma en drogadicto o alcohólico”.

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